lunes, 23 de marzo de 2015

ASCENSO DE ELEAZAR LÓPEZ CONTRERAS


El general López Contreras agradeció el homenaje de cariño declinando el obsequio en el General Juan Vicente Gómez, a quien desde los 23 años debe lo que es, lo que ha sido y lo que será, y en el General José Vicente Gómez, Inspector General del Ejército, quien tan acertada y austeramente ha dirigido su actuación en la carrera militar.


ASCENSO Y NOMBRAMIENTO

La Cámara del Senado aprobó en la sesión de ayer un Acuerdo por el cual se autoriza al Ejecutivo Federal para efectuara el ascenso al Grado de General de Brigada del señor coronel Eleazar López Contreras.

El Ejecutivo Federal ha efectuado dicho ascenso y ha nombrado al señor general Eleazar López Contreras Comandante de la Brigada Nº 1, de guarnición en Caracas, en reemplazo del señor general Pedro Alcántara Leal, quien en el desempeño de este cargo militar supo hacerse digno de la confianza en él depositada.

Específicamente grato para nosotros es felicitar al señor general López Contreras, ilustrado y pundonoroso militar, uno de los representativos del moderno espíritu que da hoy brillo al Ejército venezolano.

(Publicado, el 12 de mayo de 1923).


OBSEQUIO AL GENERAL ELEAZAR LÓPEZ CONTRERAS
        
Un distinguido grupo de Oficiales superiores del Ejército obsequió ayer un banquete en el Gran Hotel Caracas al señor general Eleazar López Contreras, con motivo del honor con que lo ha distinguido el Congreso Nacional ascendiéndolo a General de Brigada, y al mismo tiempo como una cordial congratulación por el alto cargo que le confiara el Gobierno de la República, de Comandante de la Brigada Nº 1, acantonada en esta capital.

Ofreció el obsequio el coronel Pedro Quintero, Primer Ayudante de la Inspectoría General del Ejército, quien se produjo en las hermosas palabras que recogemos gustosos.

Señores:

Seré breve porque la brevedad es condición militar.

Los compañeros del señor general Eleazar López Contreras, reunidos aquí en cordial camaradería, hemos querido festejar su merecido ascenso en el Ejército Nacional, en cuya fila tenemos el honor de servir. Este Ejército que es la representación de la Patria armada y gloriosa, se muestra hoy como nunca digno de las tradiciones de la epopeya libertadora; el sentimiento del honor y del deber vive en él, con toda la firmeza del Jefe enérgico y patriota que ha logrado infundirle su espíritu. Y el general López Contreras en este organismo tan disciplinado, tan a la moderna, en el que se juntan al culto de las virtudes guerreras las condiciones de educación caballeresca que distinguen hoy a los militares, ha sabido en todo momento conquistar el aprecio de sus Jefes y la estimación de sus compañeros.

Sea éste el mejor elogio de quien llega al generalato portando las limpias credenciales de una carrera todo pundonor, inteligencia y sincero amor por el Ejército.

La fama de vuestros hechos cumplidos, señor general, diéronle tanto brillo a las estrellas de coronel que hasta ayer lucían con orgullo en vuestros hombros de soldado, que se fundieron en dos soles para mejor resplandecer en la amplia vía que os conduce a la cima de vuestras nobles conquistas.

El Ilustre Conductor de la Rehabilitación Nacional, creador y Jefe del Ejército, de que tan justamente nos enorgullecemos, al efectuar este ascenso, evidencia una vez más cómo sabe premiar a los buenos y leales servidores de la Causa, que es la propia Causa de la República.

Señores: para mí es especialmente grato, ofreceros este obsequio en nombre de nuestros compañeros de armas.

Señores:

Para terminar propongo un brindis por el señor General Juan Vicente Gómez, Presidente Constitucional de la República y por el general José Vicente Gómez, Segundo Vicepresidente de la República e Inspector General del Ejército, quien al frente de este elevado cargo militar secunda eficaz y decididamente al Supremo Conductor de los destinos nacionales.

El general López Contreras agradeció el homenaje de cariño declinando el obsequio en el General Juan Vicente Gómez, a quien desde los 23 años debe lo que es, lo que ha sido y lo que será, y en el General José Vicente Gómez, Inspector General del Ejército, quien tan acertada y austeramente ha dirigido su actuación en la carrera militar.

Fue este un acto simpático y significativo del noble compañerismo y de la alta cultura alcanzada por nuestro Ejército, a la vez que un exponente del aprecio que merece el general López Contreras de sus compañeros de armas.

(Publicado, el 14 de mayo de 1923).



sábado, 21 de marzo de 2015

OBRAS PÚBLICAS DEL GRAL. JUAN VICENTE GÓMEZ (1908-1935).













El auténtico iniciador de la modernización de Venezuela que produjo la entrada de nuestro país al siglo XX fue el Benemérito General Juan Vicente Gómez,  indiscutible Padre de la Venezuela Moderna, reconocido por el consenso de importantes historiadores. Todos los venezolanos disfrutaron de los beneficios de sus obras por el bien del país: la paz alcanzada, el restablecimiento de las relaciones internacionales, la organización y administración de las finanzas públicas, el desarrollo de la industria, plan de carreteras a nivel nacional, creación del Ejército Nacional, cancelación total de la deuda externa e interna del país en 1930.


Visite la siguiente dirección de enlace para conocer algunas de sus importantes obras:  

http://benemeritojuanvicentegomez.blogspot.com/2015/03/obras-publicas-del-gral-juan-vicente.html

martes, 17 de marzo de 2015

EL GENERAL JUAN VICENTE GÓMEZ PENSIONA A LA SOBRINA DE LA NEGRA MATEA


GOBIERNO DEL ESTADO ARAGUA

Patriótico Decreto


Teniente-Coronel Ignacio Andrade,

Presidente del Estado Aragua,


Considerando:

Que ha tenido conocimiento el Ejecutivo del Estado de que en la histórica Villa de San Mateo reside Salomé Vicenta Bolívar, sobrina carnal de Matea Bolívar, antigua esclava de la familia Bolívar y Palacios y aya gloriosa del Padre de la Patria;

Considerando:

Que es fama que el ínclito caraqueño, Genio de la Raza, conservó a través de las hazañosas vicisitudes de su vida, siempre lozano en su corazón, un tierno afecto para Matea e Hipólita, como en general para todos sus benefactores y la fiel servidumbre de su ilustre casa solariega; y

Considerando:

Que el Jefe Supremo de la República, Benemérito General Juan Vicente Gómez, insigne devoto del esclarecido Libertador de cinco nacionalidades, al ser impuesto del proyecto que abriga este Gobierno de pensionar a una descendiente de la humilde mujer que tuvo la fortuna de arrullar el sueño infantil y guiar los primeros pasos de quien, andando los tiempos, se perfila cada vez más alto entre los grandes bienhechores de la Humanidad, acogió con la amplitud democrática de su alma y el generoso entusiasmo que le demanda su convicción de que por sobre el brillo del feudo, o del abolengo patricio, la verdadera gloria consiste, como en memorable ocasión asentara el mismo Bolívar, “en ser bueno y en ser útil”,

DECRETA:

Artículo 1º. A partir de la publicación del presente Decreto y mientras viva Salomé Vicenta Bolívar, se la pensiona con la cantidad de ochenta bolívares mensuales, que serán erogados por la Tesorería General del Estado con cargo al Capítulo “Pensiones”.

Artículo 2º. El ciudadano Secretario General de Gobierno del Estado queda encargado de dar cumplimiento a la presente disposición gubernativa.
         
Publíquese.

Dado en el Salón Ejecutivo del Estado Aragua, en Maracay, a los siete días del mes de agosto de mil novecientos veinticinco. –Año 116º de la Independencia y 67º de la Federación.

(f) Ignacio Andrade.

Refrendado.
El Secretario General,

(f) Carlos Siso.




IMPORTANTE ALOCUCIÓN DEL PRESIDENTE JUAN VICENTE GÓMEZ EN 1929


GENERAL JUAN VICENTE GÓMEZ

PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA

A LOS VENEZOLANOS:

Otro año acaba de agregarse al ya largo número de los que han transcurrido hallándose en paz la República desde que en la batalla de Ciudad Bolívar, en 1903, tuve la fortuna de poner término a nuestras revueltas intestinas.

Vanos resultaron en 1928 los manejos e intrigas de los muy pocos elementos perturbadores que se imaginaron serles posible desatar sobre Venezuela los horrores del comunismo y las calamidades de la guerra civil.

Fracasaron miserablemente, porque vuestro patriotismo les opuso un absoluto rechazamiento y una indignada reprobación. Todos vosotros, así los hombres de empresas y de dinero, como los dedicados a las profesiones liberales y los obreros y campesinos habéis seguido entregados a vuestras respectivas ocupaciones u oficios y ceñidos al cumplimiento de vuestros deberes para con la sociedad, vuestras familias y vosotros mismos. Habéis comprendido muy bien que los tumultos, la traición y los asesinatos, procedimientos que constituyen el programa de acción de mis enemigos, no conducirían sino al descrédito del país y la miseria de sus habitantes, si ese siniestro programa pudieran ellos realizarlo, más no lo lograrán nunca.

Venezolanos: vuestro claro juicio os ha hecho ver que el bien público no puede alcanzarse sino mediante el respeto a las leyes y la cooperación de los ciudadanos gobernantes.

La vuestra ha sido solícita y eficaz en apoyo y adhesión a mi Gobierno. Mediante ella he podido mantener la paz; pagar las viejas deudas de la República; fundar numerosísimos planteles de instrucción; fomentar la explotación de nuestras riquezas naturales; abrir las carreteras que hoy cruzan de un extremo a otro, el territorio nacional, construir acueductos y multitud de otras obras públicas y establecer, en el año que acaba de terminar, dos Institutos que están ya ejerciendo una saludable influencia en la vida económica del país: el Banco Agrícola y Pecuario y el Banco Obrero; todo lo cual es índice y al mismo tiempo causa de la innegable y creciente prosperidad de que goza hoy Venezuela.

Por otra parte, la Providencia, en quien siempre he tenido confianza porque mis intenciones son rectas, ha derramado sus dones sobre nuestra Patria con las abundantes cosechas que se están recogiendo actualmente.

Así, pues, el año de 1929 se abre bajo muy halagadores auspicios. Formulo mis más fervientes votos porque él sea de completa felicidad para todos y cada uno de vosotros.

J. V. Gómez.

Palacio Federal. Caracas 1º de Enero de 1929.



LAS GRANDES CARRETERAS NACIONALES


LA VOZ DE LOS PUEBLOS AGRADECIDOS AL GENERAL JUAN VICENTE GÓMEZ.

De Carora a Caracas, el 29 de junio de 1925.
Las 5 hs. p.m.
Señor General Juan Vicente Gómez, etc., etc., etc.

Desde la hermosa Carora, que visitamos hoy a nombre del progreso y con motivo de transitar ya por el magnífico ramal que de Quíbor va a los Llanos en busca de la Gran Carretera Trasandina, saludamos en usted a la Patria regenerada, al progreso que ha obrado milagros en el País y el cual nos ha traído aquí para ofrecer a nuestros hermanos de Carora, en nombre de la Causa, esta obra del bien que ponemos bajo su protección; y cuando hemos colocado al pie del monumento de Pedro León Torres una corona de flores, hemos deseado su presencia para que hubiera visto todas las voluntades proclamándole el árbitro de la Paz en los destinos de la Patria.

Sus amigos y compatriotas,

M. Romero López, Baudilio Lara, Tadeo Jiménez, Hermecio Alvarado, José Rivero Unda, Daniel Graterón, A. Pérez Correa, Daniel Graterón P., José N. Pérez, Eudoro Liscano G., Blas Romero, Domingo Yepes, hijo, Ulises Gómez, Daniel Orta, Arturo Luna, Feliciano Lara, F. Figueredo, Andrés Sánchez, Eulogio Segura, Jacinto Liscano G., Juan Pérez Falcón, Rafael Ceballos Rivero, Eleazar Urdaneta, Isidro Pérez H., J. Virgilio Giménez, Rodulfo A. Jiménez, José A. Gutiérrez, Ricardo Algarra, Teolindo Guevara, Jesús Alvarado, Julio Rubén Soto, Atahualpa Goyo, M. Goyo A., Juvenal Arroyo, Juan María Vásquez, Juan Ramón Alvarado, Pablo Machado, José Segura, José Delgado P., Jesús Agüero, hijo, A. Segura, Lucio Delgado, J. R. Segura Sangroni, Sulpicio Yepes Yepes, Melanio Yapes, Antonio J. Puerta, Jesús M. Zerpa, Juan P. Tamayo, N. Yepes Pineda, Ramón Rodríguez R., José Tomás Linares, M. Pérez Santana, José M. Rodríguez R., Francisco de P. Linares, Lucas Piñero, Lucas Pérez, Manuel Benito Escalona, Pedro I. Lucena, Atalivar Olavarrieta, Juan Pérez L., Bernabé Escalona C., Juan de Dios Sequera, Pedro Torres, Víctor Rodríguez, Clemente Liscano, G. Arturo Luna, Eduardo Fiol, R. Algarra, Ramón Carmona H., Vicente Valenzuela, Ramón Lara, Juan Pablo Ceballos, José Giménez, Presbítero J. de J. Silva, Sicto A. Giménez. (Siguen más firmas).

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De Carora a Caracas, el 29 de junio de 1925.
Las 11 hs. a.m.
Señor General Juan Vicente Gómez, etc., etc., etc.

Hoy ha sido gratamente sorprendida la ciudad con la visita del coronel Romero López y un lucido grupo representativo de la sociedad quiboreña, quienes después de inaugurar el ramal de carretera que hoy nos une con aquella población vinieron a colocar al pie de la estatua de León Torres una corona como demostración de abrazo fraterno entre estos dos pueblos hidalgos que cambiándose atenciones cifran su ventura en el trabajo honrado y la protección de usted. Gajes de la hermosa paz implantada por usted son estos torneos de civismo de los pueblos que estrechando relaciones se enrumban por derroteros de efectiva prosperidad.

Somos sus adictos amigos,

Roberto Riera, José Luis Andrade, Miguel López R., Ramón Riera A., Ricardo Riera, Lisímaco J. Oropeza, Augusto Álvarez H., José Herrera Oropeza, Diego Herrera, Rafael Zubillaga, Pedro L. Riera, Pastor Oropeza, José Félix Solares, F. Franco Urrieta.


ADQUISICIÓN DEL INGENIO “BOLĺVAR” EN SAN MATEO POR EL GENERAL GÓMEZ PARA LA NACIÓN




EL GOBIERNO DE LA REPÚBLICA DISPONE LA ADQUISICIÓN DEL INGENIO “BOLĺVAR” EN SAN MATEO, QUE FUE PROPIEDAD DEL LIBERTADOR Y DONDE SE CONSUMÓ EL GLORIOSO SACRIFICIO DE RICAURTE.

GENERAL JUAN VICENTE GÓMEZ

Presidente Constitucional de los Estados Unidos de Venezuela

Decreta:

Artículo 1º. Adquiérase por compra para la Nación, el ingenio “Bolívar”, propiedad del señor Francisco Rodríguez Zumbado, ubicado en San Mateo, Distrito Ricaurte del Estado Aragua, por el precio de cuatrocientos cincuenta mil bolívares (Bs. 450.000); cantidad que con los demás gastos que esta operación ocasione, se imputará al “Crédito Adicional para la Celebración del Centenario de la Batalla de Ayacucho”, expedido el 27 de agosto de 1924.

Artículo 2º. La mencionada cantidad se pondrá a disposición del Procurador General de la Nación para que proceda a efectuar la compra convenida, en nombre y representación de los Estados Unidos de Venezuela; adscribiéndose dicho inmueble a los Bienes Nacionales del Ministerio de Relaciones Interiores.

Dado, firmado, sellado con el Sello del Ejecutivo Federal, y refrendado por los Ministros de Relaciones Interiores y de Hacienda, en el Palacio Federal, en Caracas, a 14 de septiembre de 1924. –Año 115º de la Independencia y 66º de la Federación.
(L. S.)

J. V. Gómez.

Refrendado.
El Ministro de Relaciones Interiores,
(L. S.)
F. Baptista Galindo.

Refrendado.
El Ministro de Hacienda,
(L. S.)
M. Centeno Graü.







domingo, 15 de marzo de 2015

EL GOBIERNO DE GÓMEZ Y LOS EXTRANJEROS


El Presidente Juan Vicente Gómez, les asegura tranquilidad provechosa y fecunda.



Si todo buen venezolano que ama y desea el bienestar y el progreso patrios ha sentido inflamado el ánimo en ira y horror ante el atentado que pretenden consumar los enemigos del orden, todo extranjero residente en Venezuela experimenta sentimientos análogos, y algunos de ellos han manifestado al General Gómez que se encuentran dispuestos a contribuir, por cuantos medios lícitos están a su alcance, al restablecimiento de la tranquilidad pública. En semejante impulso de adhesión espontánea y franca al Jefe Constitucional del País, entrará por mucho el amor natural que toda persona civilizada profesa a la paz de la tierra en que mora y donde tienen radicados intereses: pero buen parte tiene en él de seguro la inaudita nueva de que es Cipriano Castro quien ahora sueña en recuperar por fuerza de las armas su antiguo predominio de sátrapa.

Entre los síntomas de la demencia cruel y rapaz que aflige a Castro, culmina el odio instintivo y brutal hacia el extranjero. Ejemplar de barbarie completo, hubiera querido en su frenética vesania aislar a la República del trato con los demás pueblos, expulsar del territorio a todos los extranjeros, y cerrar definitivamente nuestras costas, que es por donde debe y puede llegar a nosotros la onda del progreso, a la inmigración y aun a los simples viajeros. Sus procedimientos de otros días nos permiten barruntarlo así.

Desde que se apoderó del poder, el tirano no pensó más que en provocar a cada rato, con aquella maligna inquietud simiesca que le es característica, conflictos diplomáticos de los cuales salía malparada nuestra reputación de pueblo, y que fueron poco a poco colocándonos en un aislamiento lastimoso. Su afán de resonancia y bulla a todo trance lo empujó por los vericuetos de la más cruda e insana hostilidad a todo elemento exótico, confundiendo en su mezquino y tenebroso cerebro, el amor a la independencia y al decoro de la nación, con el desfogue cerril en destemplanzas y desplantes de su temperamento inculto; como si no pudiera aunarse, a la energía, el carácter y a la entereza necesarios para conservar íntegra la herencia gloriosa que nos legaron nuestros mayores, la compostura y el comedimiento que son gala del trato entre gentes cultas.

¡Cuánto no significa en buena fama perdida, que ya principiábamos a recuperar, merced a la administración pacífica y ordenada del Presidente Gómez; en vergüenzas que por culpa sólo de su insensatez tuvimos que padecer, cuando poderosos extranjeros le obligaron a él mismo, al provocador, a firmar un pacto oneroso y oprobioso para la República, cuyas consecuencias repercutirían largamente sobre la riqueza pública y particular; y en oro que fue preciso afrontar para el saldo de obligaciones adquiridas y para el arreglo de embrollados negocios que él dejó pendientes; cuánto de todo eso no significaba la loca diplomacia agresiva del déspota!

Los extranjeros que residían entre nosotros sentíanse consternados, con la convicción de que aquel energúmeno entronizado no respeta fueros ni acataba derechos de ningún linaje. Expulsaba, expoliaba y perseguía a todo su talante, sin preocuparse, siquiera de que si el perseguido expulso o despojado era de otra nacionalidad, ni pensar en los acerbos disgustos que ello podría acarrearle al país. El extranjero, aún con la seguridad de que a la larga sería indemnizado, huía de una tierra sobre la cual ejercía un mando tan depravado aquel hombre; los capitales emprendieron la fuga o se abstuvieron de aventurarse en Venezuela, donde no encontraban garantía; y fue preciso que el Gobierno de Gómez, por medio de una ardua y lenta labor de circunspección y de enérgicas reformas en todos los ramos, creara de nuevo una atmósfera propicia de confianza a los brazos y a los capitales, no sin tener que invertir sumas fuertes en reparar las fechorías del tirano, como lo prueban entre otras, que citamos por su recientísimo arreglo, las reclamaciones francesas, cuyo monto no se ha cancelado todavía. 

Los residentes extranjeros de nuestros campos y ciudades se encuentran a la hora actual plenamente garantizados en el ejercicio de cuantos derechos les atribuyen las leyes nacionales; y ya no se teme fundar empresas, chicas ni grandes, de pingües productos, las cuales eran una tentación irresistible para la desatentada avaricia del Dictador.

Por eso es justo el sentimiento que impulsa a protestar contra la intentona de quien no los dejó vivir ni trabajar nunca tranquilamente, sin la zozobra de que el capricho del déspota podía de súbito arruinarlos o perseguirlos; y nos explicamos que rodeen de buena fe al Presidente Gómez, que les asegura tranquilidad provechosa y fecunda.


“El Nuevo Diario”, 14 de agosto de 1913.