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viernes, 28 de enero de 2022

VUELO PANAMERICANO DE BUENA VOLUNTAD VISITA VENEZUELA 1927


Uno de los Aeroplanos Anfibios Loening. Modelo de las naves aéreas que realizaron el Vuelo Panamericano de buena voluntad, llegadas a Puerto Cabello, Venezuela, durante la presidencia del Benemérito General Juan Vicente Gómez en 1927.

Se realizó el Vuelo Panamericano: Ayer llegaron a Puerto Cabello los aviones "San Luis", "San Antonio" y "San Francisco". El "New York" los esperaba en la bahía. Los Festejos Oficiales y Sociales. Los Aviadores en Caracas.

Desde ayer son huéspedes de Venezuela por el gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez, los audaces aviadores que, presididos por el Mayor Herbert A. Dargue, Jefe del "Air Coros" de Washington, realizan el raid panamericano.

En la historia de la navegación aérea la proeza de los aviadores americanos marcará época. Domadores del viento bravo, rubios centauros sobre sus corceles de acero, señores del espacio, estos héroes modernos van bordeando por primera vez el Continente, por encima de las cordilleras y de los mares tempestuosos.

Como Gago Coutinho, Sacadura Cabral, Ramón Franco, Pelletier Doisy, el marqués de Pinedo, y tantos otros, los aviadores americanos son los aventureros del siglo, los conquistadores del espacio, los nuevos soñadores que, sin temer a lo desconocido, se lanzan camino de la gloria o de la muerte.

El Mayor Herbert A. Dargue, distinguido aviador norteamericano de visita en Venezuela, comandando el raid panamericano de buena voluntad en 1927.

Iban los conquistadores de otras épocas sedientos de aventuras, a través de los mares en frágiles carabelas, y había en su hazaña un dramatismo sublime. Se entregaban al destino y se jugaban la vida impávidos y fieros. Estos conquistadores de hoy son en espíritu los mismos de ayer. También se juegan la vida, bravos y serenos. Y si aquellos se entregaban completamente al destino, éstos saben desafiarle y vencerle.

La inteligencia domina hoy a la fuerza de los elementos, no es ya la suerte el factor principal del éxito. Si se llega a la meta es porque se sabe llegar.

Estos hombres audaces llegan a nuestras costas trayéndonos un mensaje de paz y el saludo fraternal del pueblo de la Gran República del Norte, prendas del más puro sentimiento de confraternidad americana.

¡Salve a los heroicos aviadores! 

(Publicado en el Periódico "El Nuevo Diario", el 31 de marzo de 1927).


martes, 3 de agosto de 2021

OBSEQUIO AL REDACTOR DEL "THE NEW YORK TIMES" WILLIAM MORRIS GILBERT 1928

 

A la izquierda: El prestigioso periodista William Morris Gilbert, quien cubrió como redactor especial del periódico "The New York Times" la visita del célebre aviador Charles A. Lindbergh a Venezuela, el 29 de enero de 1928. A la derecha: El Presidente de la República de Venezuela, Benemérito General Juan Vicente Gómez, en compañía del "Águila Solitaria".

"Fue mi privilegio informar al pueblo de Norte América, a través de las páginas del periódico que represento, de vuestra insólita recepción a nuestro admirado Charles A. Lindbergh. Describí la pródiga hospitalidad del señor Presidente de la República, el Benemérito General Juan Vicente Gómez: hablé del cuidado solícito dispensado por él al "Águila Solitaria", y del afecto que demostró a Lindbergh".

William Morris Gilbert


OBSEQUIO A UN PERIODISTA NORTEAMERICANO

En Chez Becker le fue ofrecida ayer una cordial demostración de aprecio y simpatía al señor William Morris Gilbert, Redactor de The New York Times, enviado especialmente a Caracas para reseñar los pormenores de la reciente visita del Coronel Charles Lindbergh a Venezuela. El obsequio consistió en un suculento lunch. Asistieron representantes de los diarios y revistas de Caracas; reinó franca cordialidad y el señor Pedro Rivero, Secretario de la Legación de Venezuela en los Estados Unidos, pronunció varios brindis en alabanza del señor Morris Gilbert. En nombre de la prensa caraqueña se envió un mensaje de compañerismo al New York Times. La amable reunión periodística se prolongó animadamente hasta las cuatro de la tarde.

Élite anticipa su atenta despedida al señor Morris Gilbert, quien muy pronto regresará a New York, llevándose gratas impresiones de este hospitalario país. El señor Morris Gilbert deja aquí muchos y buenos amigos.

(Publicado en la Revista "Élite", el 4 de febrero de 1928).  


PALABRAS DE  WILLIAM MORRIS GILBERT

"Señor Pedro Rivero, señores:

Es un gran honor, y mucho lo aprecio, ser hoy huésped de vosotros, periodistas de la prensa caraqueña. Será eterna mi gratitud por vuestra alta consideración y perfecta gentileza para conmigo. En todo momento, durante mi visita, por demás feliz, a esta ciudad, me han ayudado los caballeros de la prensa.

Considero esa inapreciable solicitud de vosotros, no sólo como una manifestación de cortesía extraordinaria a mi persona, sino también como una expresión de amistad y de compañerismo al periódico de Nueva York, que tengo a honra representar. Y así tratándose de "The New York Times", lo considero una prueba más de la amistad histórica que, por largos años ha vinculado a nuestras dos patrias. No olvido los lazos que siempre han unido a Venezuela y a los Estados Unidos, la admiración suprema que los del Norte sentimos por vuestro Libertador inmortal, desde el momento en que Henry Clay, en su cálido discurso del Congreso Americano, hizo reconocer a nuestro país los derechos de los bravos patriotas suramericanos, contribuyendo así, aunque en grado ínfimo, a vuestra definitiva victoria.

Como periodista, me complace aprovechar esta oportunidad para rendir un homenaje a los venezolanos ilustres de hoy, a los escritores y publicistas cuyos nombres son conocidos en nuestro país también como los conocéis aquí, al doctor José Gil Fortoul, quien en un breve discurso lleno de gracia y belleza, dio la bienvenida a Charles Lindbergh; al señor Laureano Vallenilla Lanz, quien con suma brillantez, ha defendido una teoría de Gobierno enteramente nueva, la cual se está reconociendo cada día más y más como de vital importancia; al doctor Alfredo Jahn, cuyas investigaciones científicas son una contribución digna del saber mundial; a los poetas y escritores (algunos de ellos aquí presentes) quienes encarnan y expresan el alma venezolana.

Fue mi privilegio informar al pueblo de Norte América, a través de las páginas del periódico que represento, de vuestra insólita recepción a nuestro admirado Charles A. Lindbergh. Describí la pródiga hospitalidad del señor Presidente de la República, el Benemérito General Juan Vicente Gómez: hablé del cuidado solícito dispensado por él al "Águila Solitaria", y del afecto que demostró a Lindbergh. En fin, pude informar no sólo los hechos gloriosos de la visita del aviador, sino también, aunque muy pobremente, de las bellezas de este país; la majestad de sus montañas; el color y la riqueza de sus flores, sus árboles, su cielo.

Me sabré afortunado cuando vuelva y escriba aún más sobre Venezuela. Aunque mi visita, por breve, no me califica del todo para hacerlo, haré mi deber seguir estudiando el país con simpatía. Así, espero contribuir al conocimiento, comprensión y amor de mi pueblo para Venezuela y los venezolanos. Cuando llegue ese día, os prometo con todo el corazón, volver aquí para estrechar de nuevo vuestras manos y ofreceros mi trabajo como un humilde homenaje mío a la patria del Libertador.

Mientras tanto, adiós y gracias os digo conmovido, así como a vuestra gran patria".

William Morris Gilbert

Al finalizar el obsequio se dirigió el siguiente cablegrama:

"Times. New York.

Los periodistas venezolanos, después de agasajar hoy a William Morris Gilbert, presentan por su órgano cordiales saludos al Times.

PRENSA DE CARACAS".

Ratificamos al señor William Morris Gilbert nuestros votos por su feliz viaje y el deseo de estrechar de nuevo -según nos prometió- su mano de gentil hombre, escritor diserto y poeta armonioso.

(Publicado en el periódico "El Nuevo Diario", el 4 de febrero de 1928).


BIOGRAFÍA DEL DISTINGUIDO PERIODISTA

El 7 de abril de 1920, William Morris Gilbert Jr. logró salvar de la muerte a 2.000 niños huérfanos armenios.

William Morris Gilbert Jr. nació en Filadelfia, Estados Unidos, en 1894 y creció en Yonkers (New York), donde su padre fue rector de la Iglesia Episcopal de St. Paul. En Union College fue poeta de clase en 1917. Se unió a la Armada cuando Estados Unidos entró en la Primera Guerra Mundial, pero fue comisionado demasiado tarde para ver acción.

En marzo y abril de 1920, el territorio de Cilicia se convirtió en un campo de batalla para los encuentros franco-turcos. A principios de abril de 1920, las tropas turcas entraron en la aldea de Garuniye en la provincia de Adana, donde han estado operando organizaciones de ayuda estadounidenses y alemanas. Los turcos arruinaron e incendiaron todo el pueblo, incluido el orfanato estadounidense que en ese momento albergaba a unos 2.000 huérfanos armenios.

El 7 de abril de 1920, William Morris Gilbert Jr. logró salvar de la muerte a esos 2.000 huérfanos armenios. El 9 de abril de 1920, la revista "News" de Nueva York publicó un artículo titulado "El hombre de Yonkers salva a 2.000 niños cuando los turcos queman el orfanato". El autor del artículo también señaló que los huérfanos probablemente serían trasladados a Chipre ya que Adana estaba muy perturbada.

El acto heroico de William Morris Gilbert Jr. también fue mencionado por el periódico "The New Near East Relief".

Se unió al equipo de escritura de "The New York Times" en 1925. En 1928 cubrió la fase venezolana de la gira latinoamericana del coronel Charles A. Lindbergh después de la hazaña histórica de su vuelo de Nueva York a París, y estuvo en México tras el asesinato del Presidente electo Álvaro Obregón.

Mientras tanto, Gilbert había estado escribiendo ficción y había ahorrado lo suficiente para mudarse a París en 1929, poco antes de la caída de la bolsa.

Pudo ponerse al día como corresponsal asistente de "The Philadelphia Public Ledger" y "New York Evening Post", y de 1933 a 1937 como corresponsal en París de un sindicato Scripps-Howard, Newspaper Enter Prize Association.

Al regresar a Nueva York en 1937, se convirtió en un hombre de escritura en "The World Telegram" y en jefe de su unidad "Newspaper Guild".

En la Segunda Guerra Mundial sirvió en la Oficina de Información de Guerra en Washington, Londres, Nápoles e, inevitablemente, París.

En 1946, el Sr. Gilbert se reincorporó a "The New York Times" en el departamento dominical, contribuyendo con reseñas de libros y temas de páginas editoriales, además de agregar su propio toque a artículos de viajes.

William Morris Gilbert, murió el día 13 de julio de 1971 en el Hospital St. Vincent, Bridgeport, Connecticut, después de una larga enfermedad. Tenía 77 años y vivía en 181 East 93d Street.


martes, 2 de enero de 2018

LA FAV RINDIÓ HONORES AL HIJO DE JUAN VICENTE GÓMEZ


Florencio Gómez Núñez frente al "Spirit of St. Louis", el avión de Charles Lindbergh, con quien voló en una oportunidad. A su derecha: Arturo Uslar Pietri. Maracay. Año 1928. (Archivo: Hnos Dupouy Gómez).

Diario “El Universal”, el 3 de enero de 1996.

(Por: Yolanda Valery)

“Ese hombre con tanto poder y tanta influencia en la política venezolana le inculcó a mi hermano Juan Vicente y a mí que no nos metiéramos en la política nunca. Nos educó en el trabajo, en el campo, en la agricultura y la ganadería”, decía don Florencio Gómez Núñez en una entrevista publicada por “El Universal” en 1993.

¿Qué explicación tuvo para el rechazo a la política? interroga el periodista. 

-“Que la política era lo peor que hay”, contesta con pocas palabras, como si fuera andino. Pero nació en Maracay, el 7 de noviembre de 1908. Diecisiete días después el Benemérito asumía el poder, “cuando viajó Cipriano Castro”. Así relataba los hechos uno de los últimos hijos del General Juan Vicente Gómez, quien falleció el pasado, 31 de diciembre de 1995. 

Era hijo de doña Dolores Amelia Núñez de Cáceres, a quien el General estimó y trató como a una esposa. Estuvo muy cerca de él; las numerosas fotografías en las que aparece a su lado así lo atestiguan. Estas forman parte del archivo que quedó en manos de sus familiares, junto con papeles, cartas y documentos de “Papá Gómez” como llaman al General sus nietos y bisnietos, muchos de los cuales nunca han sido publicados. Siempre muy cerca, pero no en política. 

“Fue una especie de primer ministro de la Aviación en Venezuela”, dice su nieto Juan Florencio Dupouy Gómez, quien explica que desde muy joven tenía influencia sobre el General, con lo que pudo entusiasmarlo para crear la Fuerza Aérea Venezolana. “Se encargaba de la compra de aviones y equipos, hablaba con los pilotos y traía los instructores de Francia”. 

Es por esto que cinco aviones Tucanos de la FAV sobrevolaron ayer Caracas, a la hora del sepelio de don Florencio Gómez Núñez, cuyos restos mortales fueron enterrados en el Cementerio General del Sur. Al acto asistieron el Comandante General de esta Fuerza, General de División Juan Antonio Paredes Niño, así como el General de División Antonio Briceño Linares, primer Ministro de la Defensa; el Ex Presidente Ramón J. Velásquez y el Ministro de Relaciones Interiores, Ramón Escobar Salom, entre otras personalidades. 

Además, don Florencio Gómez Núñez, estuvo relacionado con la adquisición de la primera línea Aérea que tuvo el país: Aeropostal. Según relata su nieto Dupouy Gómez, en 1933 dicha aerolínea, que era francesa, afrontaba problemas de  carácter económico y solicitó un subsidio de 30 mil bolívares mensuales al gobierno venezolano. “Ningún subsidio; que trabajen con sus recursos”, respondió el General Gómez. Pero como don Florencio Gómez Núñez era un entusiasta y estaba convencido de que el país necesitaba tener su propia línea aérea, propuso adquirirla. 

Entonces el hijo del General se ofreció para comprar la empresa, como particular, y ésta aceptó. La negociación se llevó a cabo por 1 millón 200 mil francos franceses. Pero en el contrato se había incluido una cláusula: don Florencio Gómez Núñez podía traspasarla a quien quisiera. 24 horas más tarde, Aeropostal pasaba a manos de la nación venezolana. 

A él mismo le gustaba volar. Pero nunca iba solo, siempre le acompañaba el instructor. Temía, según relatan los familiares, que si le ocurría algo se arriesgara el futuro de la recién nacida Fuerza Aérea. Por su parte, el instructor “temía” por el futuro de su persona, si llegaba a ocurrirle algo a Gómez Núñez. “Yo tengo que volar con don Florencio”, decía. “Prefiero estrellarme con él. Si pasa algo, yo no voy a darle la noticia al General”. 

También se cuenta que voló con el célebre piloto Charles Lindbergh, cuando éste realizaba un trabajo de reconocimiento de la zona para la compañía Pan-American.

A LOS TOROS

El Presidente de la República de Venezuela, General Juan Vicente Gómez en compañía de su hijo Florencio Gómez Núñez en la Maestranza de Maracay. Año 1933. (Archivo: Hnos Dupouy Gómez).

Otra pasión ganó la atención de Florencio Gómez Núñez: la Fiesta Brava. Él y su hermano Juan Vicente trajeron a Venezuela la primera ganadería de toros de casta (con 280 cabezas traídas de España) e impulsaron la construcción de la Plaza de Toros Maestranza de Maracay. Este proyecto fue encomendado al arquitecto Carlos Raúl Villanueva, quien había colocado el palco presidencial demasiado alto para el gusto del Benemérito. Hubo que bajarlo, para que el Presidente pudiera ver los toros bien de cerca, como le gustaba, y así fue levantada “la Mezquita”. Don Florencio Gómez Núñez fue empresario taurino largo tiempo y ayudó a toreros como Eleazar Sananes “Rubito” y Julio Mendoza “El Negro”. Además presidió, de forma honoraria, la Asociación de Ganaderos de Toros de Lidia. 

Sus nietos recuerdan que también se dedicó al hipismo con su hermano. Entre los dos, criaron el caballo “Burlesco”, que ganó 21 de 22 carreras, en memoria del cual se erigió la estatua que se exhibe actualmente en la entrada de La Rinconada y se juega un clásico. 

El béisbol, el básquet y el polo le interesaban igualmente, y contribuyó al nacimiento de los primeros equipos en estas disciplinas, a partir de los años 20. 

PASIÓN POR LA HISTORIA 

Juan Vicente Gómez “no era machista, ni autoritario” con los hijos. Don Florencio no supo nunca “ni de una pela, ni de un regaño”. Se sentía muy orgulloso de su padre. “Y por nosotros también”, declaran sus descendientes, quienes a través de sus cuentos y anécdotas vieron la cara más cercana, como hombre, de Juan Vicente Gómez. “Se da uno cuenta de que era una gran persona; la relación filial era muy especial”, afirma su bisnieto. “Los mismos políticos se han encargado de reivindicar su nombre", agrega. 

Don Florencio Gómez Núñez, que estuvo tan cerca del General “pudo tener mucho poder, pero nunca lo utilizó”, enfatizan sus familiares. “Fue un hombre de trabajo, que enseñó que las cosas se hacen con trabajo”, así que además de dedicarse a la aviación y a los deportes, se ocupó de labores agrícolas y ganaderas en sus tierras de Aragua. 

Durante los últimos años de su vida trabajó como “asesor histórico” de la Fuerza Aérea o de cualquier persona que estuviera interesada en los temas que dominaba: escritores, investigadores, etcétera. Y es que don Florencio Gómez Núñez, afirma su bisnieto, “sentía un gran compromiso con la historia”. 

(Publicado en el Diario “El Universal”, el 3 de enero de 1996).