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martes, 31 de enero de 2023

SEMANARIO "FANTOCHES" FELICITA AL GENERAL GÓMEZ 1928

"FANTOCHES"

Director: Leoncio Martínez "LEO".

Caracas: 18 de julio de 1928.

EL DÍA DE LA PAZ

El 21 del presente mes de julio celebrará Venezuela entera el XXV aniversario de la batalla de Ciudad Bolívar, memorable jornada en los fastos nacionales, que, al poner término a nuestras contiendas civiles, inició una etapa de paz fructífera, cuyos beneficios el Gobierno del General Juan Vicente Gómez ha mantenido firmes e indemnes, bajo un programa de orden y progreso.

Adscritos a los sentimientos patrióticos que se encierran en tales normas, anticipamos al Señor General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, nuestros respetuosos y sinceros parabienes por tan brillante efemérides.

(Publicado en "El Libro de la Paz", escrito y compilado por P. L. Blanco Peñalver, Pág. 91. Año 1929).


lunes, 28 de marzo de 2022

25 AÑOS DE PAZ. DIARIO "EL IMPULSO" DE BARQUISIMETO, 1928


Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela.

DIARIO "EL IMPULSO", de Barquisimeto, Edo. Lara.

Directores: Federico Carmona, Jesús Carmona.

Jefe de Redacción: Dr. Juan Carmona. 

Barquisimeto: 21 de julio de 1928.

25 AÑOS DE PAZ

Hoy celebra la República sus Bodas de Plata con la Paz, con esa deidad providente y fecunda que da a los pueblos donde reina, los enormes beneficios del orden, el progreso y la abundancia.

Concertó esas bodas el Héroe de Ciudad Bolívar: el hombre fuerte que escribió, con el filo de su espada victoriosa, al tomar el último baluarte de la revolución, en la gloriosa ciudad que lleva el nombre de Bolívar, el epílogo de nuestras guerras fratricidas, cerrando con puerta de acero el ciclo de esas tristes contiendas que consumieron las energías de tantas generaciones; el hombre a quien la fortuna reservaba la fundación de la Paz, desde el 21 de julio de 1903, que marcó en nuestros anales la desaparición de aquel régimen caduco de los caudillos, triste remedo de épocas feudales, a cuyo amparo medraban la discordia y la justicia.

Envainó el Héroe la espada gloriosa de Ciudad Bolívar, y dedicó su vigorosa vida a la felicidad de la Patria. A ésta ha consagrado todos sus desvelos, que ha visto premiados con el bienestar de que ella disfruta, al amparo de esta sólida paz.

Si fueron copiosos los laureles de la guerra, no han sido menos abundantes los triunfos de la Paz. Surcada la República de carreteras, los venezolanos han logrado al fin el acercamiento fraternal que dificultaban las distancias; protegido el trabajo, los hombres de bien laboran y reciben el fruto de su constancia; saneadas las finanzas nacionales, el Erario atiende con próvida abundancia a todas las necesidades del país; satisfechos los créditos de la Deuda Pública, goza Venezuela de un vasto crédito exterior; confiados de la tranquilidad pública, los capitales acuden a desenvolver las vírgenes riquezas nuestras; y en donde quiera que se levanta una obra de importancia, allí está representado el nombre del General Juan Vicente Gómez, cuyas glorias se dilatan de año en año, a medida que crecen los bienes que la Republica deriva de su Administración.

Fiesta de paz, fiesta de sinceridad, es la que hoy celebra el pueblo venezolano; que ante la visión de la Patria próspera, próvido el arado, fecundas las campiñas, tranquilos los hogares, y al ver realizado el anhelo que soñaron otras generaciones, ha olvidado para siempre aquel cruento batallar que minaba la vida nacional.

"El Impulso" tiene en este día glorioso, su franca admiración para el Héroe de Ciudad Bolívar y hace votos por su importante salud; y se une al regocijo de todos los venezolanos para aclamar como Patrona de sus destinos a la Paz que conquistó en la ciudad gloriosa la espada victoriosa del General Gómez.

(Publicado en "El Libro de la Paz. La Prensa de Venezuela y del Exterior juzga la obra y personalidad del General Juan Vicente Gómez, Presidente de los Estados Unidos de Venezuela, con motivo del Día de la Paz", escrito y compilado por P. L. Blanco Peñalver, Caracas, Tipografía del Comercio. Año 1929. Págs. 136-138).


martes, 15 de marzo de 2022

DR. JUAN VICENTE LARRALDE, DIRECTOR DE SANIDAD NACIONAL 1928


El doctor Juan Vicente Larralde, nombrado nuevo Director de Sanidad Nacional por el Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela. Año 1928.

Por disposición del Presidente de la República de Venezuela, Benemérito General Juan Vicente Gómez y Resolución del Ministerio del Interior, de fecha 31 de enero de 1928, fue nombrado el señor doctor Juan Vicente Larralde, Director de Sanidad Nacional.

El doctor Larralde, caballero de irreprochables antecedentes, es uno de los médicos más estudiosos, ilustrados y conscientes de la República. Se doctoró en la llustre Universidad Central de Venezuela, en cuyos claustros dejó el recuerdo decoroso de su circunspección, laboriosidad e inteligencia.

Fue Interno por Concurso del Hospital Vargas y allí demostró desinterés y filantropía. A su pericia científica y austero patriotismo fueron confiados cargos honrosos, tales como Medico-Director del Manicomio; Médico Militar del Castillo Libertador (Puerto Cabello); Director del Hospital Militar; Director de Instrucción Superior y Especial en el Ministerio de Instrucción Pública.

Últimamente fue reelegido Presidente de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela.

El nombramiento del doctor Larralde para Director de Sanidad ha sido recibido con general beneplácito en Caracas y en toda la República. Mucho se confía en la cultura, equidad y competencia del doctor Larralde en su amplio y trascendental radio de acción nacional.

Felicitamos afectuosamente al señor doctor Larralde.

(Publicado en la Revista "Élite", el 4 de febrero de 1928).


miércoles, 20 de octubre de 2021

TERESA DE LA PARRA HABLA DEL PROGRESO DE VENEZUELA EN 1928


La célebre escritora Teresa de la Parra.

Teresa de la Parra nos habla con unción de su Venezuela y con entusiasmo de su progreso: 

"El General Gómez, ha acabado con el caudillismo llamando a la colaboración de su Gobierno a los hombres más capaces y mejor preparados para la administración, y es, en suma, un verdadero grande hombre de Estado".

Hay magníficas carreteras, paz, seguridad individual, los colombianos atraviesan tranquilamente mi tierra para embarcarse en La Guaira. Soy amiga del Presidente Gómez, y su actuación presente me parece bien. Lo acusan de haber sido severo pero ello fue cuando el país se encontraba en estado de revolución permanente. Un poderoso hábito de progreso, de prosperidad, de riqueza impulsa hoy a Venezuela, colocándola en puesto de primera fila entre las repúblicas americanas. 

La red de magníficas carreteras construidas por el Presidente Gómez, y que comunican a todas sus ciudades importantes, abaratando en un cincuenta por ciento los fletes y transportes, ha probado con sus resultados la importancia de la obra. 

La deuda pública venezolana no llega a 100 millones de pesos; su moneda se conserva a la par con el Dollar; el Gobierno tiene en caja 125 millones de bolívares y sus obligaciones están al día. Se ha dado grande impulso a la Instrucción Pública; la Sanidad alcanza la más alta eficiencia. Las Relaciones Exteriores de Venezuela se mantienen bajo el rígido principio de igualdad entre las naciones. 

El Presidente Gómez tiene especial interés en mantener estrechos y fraternales lazos de unión sus relaciones con las repúblicas del nuevo mundo que hablan español. El General Gómez, ha acabado con el caudillismo llamando a la colaboración de su Gobierno a los hombres más capaces y mejor preparados para la administración, y es, en suma, un verdadero grande hombre de Estado, tal cual las necesidades de nuestra América lo imponen en ocasionen para realizar los más altos destinos de la raza.

La Carretera Central, moderna que une a Venezuela y Colombia, obra de la actividad constructiva del Presidente Gómez, tiene 1.212 kilómetros de largo, pasa por lugares de 15.000 pies de altura y atraviesa 10 estados venezolanos.

Ocupa mi país actualmente el segundo lugar en el mundo como país productor de petróleo y la Ley Petrolera pone a cubierto de toda emergencia la propiedad de la tierra y la riqueza del subsuelo. Esta se concede solo en explotación por determinados años.

Venezuela es un país nacionalista, celoso de su integridad y hasta hoy, en ninguna época de su historia, ha consentido interferencias extrañas en sus asuntos internos. Esa puerta no hay venezolano que la abra, ni venezolana que no lo guarde.

(Extracto de la entrevista a Teresa de la Parra en el “Diario de la Marina” por Armando Maribona, publicada el 1 de abril de 1928 en La Habana, Cuba. Reproducida en “El Nuevo Diario”, el 21 abril de 1928).


martes, 3 de agosto de 2021

LA ACCIÓN EDUCADORA DEL EJÉRCITO NACIONAL 1928

 


INFLUENCIA MORAL DE LA REHABILITACIÓN

Cómo gana prestigio la acción educadora del Ejército Nacional.


CARTA DE UNA MADRE AL GENERAL GÓMEZ EN 1928

De Palmarito a Maracay, el 28 de enero de 1928. Las 3 hs. p.m.

Señor General Juan Vicente Gómez.

Soy madre de un único hijo llamado Luis María Tovar y por ello exento del servicio, pero quisiera que pagara como un ciudadano cualquiera; por ello sabría agradecerle una recomendación para que se presentara en el Cuartel que usted designe. Al dar este paso le demuestro la confianza que me inspiran las normas republicanas de su Gobierno y usted recoge el merecido fruto de la paz que hace usted gozar a la República. Espero ver satisfechas mis aspiraciones de madre que desea tener un ciudadano útil a la patria y que por ello pide al cielo bendiciones para su persona.

Servidora y amiga,

Sofía Tovar.

(Publicado en el periódico "El Nuevo Diario", el 30 de enero de 1928).


OBSEQUIO AL REDACTOR DEL "THE NEW YORK TIMES" WILLIAM MORRIS GILBERT 1928

 

A la izquierda: El prestigioso periodista William Morris Gilbert, quien cubrió como redactor especial del periódico "The New York Times" la visita del célebre aviador Charles A. Lindbergh a Venezuela, el 29 de enero de 1928. A la derecha: El Presidente de la República de Venezuela, Benemérito General Juan Vicente Gómez, en compañía del "Águila Solitaria".

"Fue mi privilegio informar al pueblo de Norte América, a través de las páginas del periódico que represento, de vuestra insólita recepción a nuestro admirado Charles A. Lindbergh. Describí la pródiga hospitalidad del señor Presidente de la República, el Benemérito General Juan Vicente Gómez: hablé del cuidado solícito dispensado por él al "Águila Solitaria", y del afecto que demostró a Lindbergh".

William Morris Gilbert


OBSEQUIO A UN PERIODISTA NORTEAMERICANO

En Chez Becker le fue ofrecida ayer una cordial demostración de aprecio y simpatía al señor William Morris Gilbert, Redactor de The New York Times, enviado especialmente a Caracas para reseñar los pormenores de la reciente visita del Coronel Charles Lindbergh a Venezuela. El obsequio consistió en un suculento lunch. Asistieron representantes de los diarios y revistas de Caracas; reinó franca cordialidad y el señor Pedro Rivero, Secretario de la Legación de Venezuela en los Estados Unidos, pronunció varios brindis en alabanza del señor Morris Gilbert. En nombre de la prensa caraqueña se envió un mensaje de compañerismo al New York Times. La amable reunión periodística se prolongó animadamente hasta las cuatro de la tarde.

Élite anticipa su atenta despedida al señor Morris Gilbert, quien muy pronto regresará a New York, llevándose gratas impresiones de este hospitalario país. El señor Morris Gilbert deja aquí muchos y buenos amigos.

(Publicado en la Revista "Élite", el 4 de febrero de 1928).  


PALABRAS DE  WILLIAM MORRIS GILBERT

"Señor Pedro Rivero, señores:

Es un gran honor, y mucho lo aprecio, ser hoy huésped de vosotros, periodistas de la prensa caraqueña. Será eterna mi gratitud por vuestra alta consideración y perfecta gentileza para conmigo. En todo momento, durante mi visita, por demás feliz, a esta ciudad, me han ayudado los caballeros de la prensa.

Considero esa inapreciable solicitud de vosotros, no sólo como una manifestación de cortesía extraordinaria a mi persona, sino también como una expresión de amistad y de compañerismo al periódico de Nueva York, que tengo a honra representar. Y así tratándose de "The New York Times", lo considero una prueba más de la amistad histórica que, por largos años ha vinculado a nuestras dos patrias. No olvido los lazos que siempre han unido a Venezuela y a los Estados Unidos, la admiración suprema que los del Norte sentimos por vuestro Libertador inmortal, desde el momento en que Henry Clay, en su cálido discurso del Congreso Americano, hizo reconocer a nuestro país los derechos de los bravos patriotas suramericanos, contribuyendo así, aunque en grado ínfimo, a vuestra definitiva victoria.

Como periodista, me complace aprovechar esta oportunidad para rendir un homenaje a los venezolanos ilustres de hoy, a los escritores y publicistas cuyos nombres son conocidos en nuestro país también como los conocéis aquí, al doctor José Gil Fortoul, quien en un breve discurso lleno de gracia y belleza, dio la bienvenida a Charles Lindbergh; al señor Laureano Vallenilla Lanz, quien con suma brillantez, ha defendido una teoría de Gobierno enteramente nueva, la cual se está reconociendo cada día más y más como de vital importancia; al doctor Alfredo Jahn, cuyas investigaciones científicas son una contribución digna del saber mundial; a los poetas y escritores (algunos de ellos aquí presentes) quienes encarnan y expresan el alma venezolana.

Fue mi privilegio informar al pueblo de Norte América, a través de las páginas del periódico que represento, de vuestra insólita recepción a nuestro admirado Charles A. Lindbergh. Describí la pródiga hospitalidad del señor Presidente de la República, el Benemérito General Juan Vicente Gómez: hablé del cuidado solícito dispensado por él al "Águila Solitaria", y del afecto que demostró a Lindbergh. En fin, pude informar no sólo los hechos gloriosos de la visita del aviador, sino también, aunque muy pobremente, de las bellezas de este país; la majestad de sus montañas; el color y la riqueza de sus flores, sus árboles, su cielo.

Me sabré afortunado cuando vuelva y escriba aún más sobre Venezuela. Aunque mi visita, por breve, no me califica del todo para hacerlo, haré mi deber seguir estudiando el país con simpatía. Así, espero contribuir al conocimiento, comprensión y amor de mi pueblo para Venezuela y los venezolanos. Cuando llegue ese día, os prometo con todo el corazón, volver aquí para estrechar de nuevo vuestras manos y ofreceros mi trabajo como un humilde homenaje mío a la patria del Libertador.

Mientras tanto, adiós y gracias os digo conmovido, así como a vuestra gran patria".

William Morris Gilbert

Al finalizar el obsequio se dirigió el siguiente cablegrama:

"Times. New York.

Los periodistas venezolanos, después de agasajar hoy a William Morris Gilbert, presentan por su órgano cordiales saludos al Times.

PRENSA DE CARACAS".

Ratificamos al señor William Morris Gilbert nuestros votos por su feliz viaje y el deseo de estrechar de nuevo -según nos prometió- su mano de gentil hombre, escritor diserto y poeta armonioso.

(Publicado en el periódico "El Nuevo Diario", el 4 de febrero de 1928).


BIOGRAFÍA DEL DISTINGUIDO PERIODISTA

El 7 de abril de 1920, William Morris Gilbert Jr. logró salvar de la muerte a 2.000 niños huérfanos armenios.

William Morris Gilbert Jr. nació en Filadelfia, Estados Unidos, en 1894 y creció en Yonkers (New York), donde su padre fue rector de la Iglesia Episcopal de St. Paul. En Union College fue poeta de clase en 1917. Se unió a la Armada cuando Estados Unidos entró en la Primera Guerra Mundial, pero fue comisionado demasiado tarde para ver acción.

En marzo y abril de 1920, el territorio de Cilicia se convirtió en un campo de batalla para los encuentros franco-turcos. A principios de abril de 1920, las tropas turcas entraron en la aldea de Garuniye en la provincia de Adana, donde han estado operando organizaciones de ayuda estadounidenses y alemanas. Los turcos arruinaron e incendiaron todo el pueblo, incluido el orfanato estadounidense que en ese momento albergaba a unos 2.000 huérfanos armenios.

El 7 de abril de 1920, William Morris Gilbert Jr. logró salvar de la muerte a esos 2.000 huérfanos armenios. El 9 de abril de 1920, la revista "News" de Nueva York publicó un artículo titulado "El hombre de Yonkers salva a 2.000 niños cuando los turcos queman el orfanato". El autor del artículo también señaló que los huérfanos probablemente serían trasladados a Chipre ya que Adana estaba muy perturbada.

El acto heroico de William Morris Gilbert Jr. también fue mencionado por el periódico "The New Near East Relief".

Se unió al equipo de escritura de "The New York Times" en 1925. En 1928 cubrió la fase venezolana de la gira latinoamericana del coronel Charles A. Lindbergh después de la hazaña histórica de su vuelo de Nueva York a París, y estuvo en México tras el asesinato del Presidente electo Álvaro Obregón.

Mientras tanto, Gilbert había estado escribiendo ficción y había ahorrado lo suficiente para mudarse a París en 1929, poco antes de la caída de la bolsa.

Pudo ponerse al día como corresponsal asistente de "The Philadelphia Public Ledger" y "New York Evening Post", y de 1933 a 1937 como corresponsal en París de un sindicato Scripps-Howard, Newspaper Enter Prize Association.

Al regresar a Nueva York en 1937, se convirtió en un hombre de escritura en "The World Telegram" y en jefe de su unidad "Newspaper Guild".

En la Segunda Guerra Mundial sirvió en la Oficina de Información de Guerra en Washington, Londres, Nápoles e, inevitablemente, París.

En 1946, el Sr. Gilbert se reincorporó a "The New York Times" en el departamento dominical, contribuyendo con reseñas de libros y temas de páginas editoriales, además de agregar su propio toque a artículos de viajes.

William Morris Gilbert, murió el día 13 de julio de 1971 en el Hospital St. Vincent, Bridgeport, Connecticut, después de una larga enfermedad. Tenía 77 años y vivía en 181 East 93d Street.


lunes, 26 de julio de 2021

TRES AEROPLANOS DEL EJÉRCITO MANIOBRAN SOBRE VALENCIA

 

Eficiente demostración de la Aviación Militar Venezolana, Fundada por el Benemérito General Juan Vicente Gómez en 1920.

Valencia, 19 de marzo de 1928. A las 7 de la mañana del día de hoy fue gratamente sorprendida esta ciudad con el majestuoso vuelo de tres aeroplanos, del Ejército Nacional, que giraron en nuestro cielo en imponentes maniobras que causaron la natural admiración en la ciudadanía que llenaba las calles.

A poco de haber aterrizado felizmente en el Campo de Aviación de esta ciudad, decretado por nuestro primer Magistrado don Ramón H. Ramos, se elevaron de nuevo los aviones emprendiendo su ruta hacia Maracay, y al pasar de nuevo sobre Valencia, uno de ellos ejecutó una serie de looping the loop que fueron saludados con atronadores hurras al intrépido aviador. 

Por estas pruebas palmarias de adelanto de la Aviación Nacional nos congratulamos con el General Juan Vicente Gómez, incansable propulsor del progreso en Venezuela.

(Publicado en el periódico "El Nuevo Diario", el 21 de marzo de 1928).


viernes, 9 de julio de 2021

PALACIO MUNICIPAL DE VALENCIA, VENEZUELA 1928

 

Vista del Palacio Municipal de la ciudad de Valencia, Estado Carabobo, Venezuela. Construido durante la administración del Presidente de la República, Benemérito General Juan Vicente Gómez.

PROGRESO Y EMBELLECIMIENTO DE VALENCIA

CONCLUSIÓN DEL PALACIO MUNICIPAL

Valencia, 22 de marzo de 1928. Muy en breve quedará terminada de un todo la magnífica obra del Palacio Municipal de esta ciudad. Ya lo fue en su parte exterior y se trabaja activamente en el interior de los varios departamentos que lo forman. Esta obra, una de las más destacadas por la progresista administración del Benemérito General Juan Vicente Gómez, fue encomendada al Presidente del Estado Carabobo, señor don Ramón H. Ramos. Por su gran solidez y notable elegancia arquitectónica, es vista por la colectividad valenciana con legítimo orgullo toda vez que ella, le da posesión a decir que se ha construido un verdadero edificio, cónsono en todo con el objeto que ha de llenar y exponente de una labor honrada en la cual se maneja con plausible desinterés los caudales públicos.

Otra gráfica de la fachada exterior del Palacio Municipal de la ciudad de Valencia, Estado Carabobo, Venezuela.

El mencionado edificio llamado con entera verdad Palacio Municipal y que hoy se incorpora majestuosamente en la riqueza monumental de Valencia, dirá a las generaciones de mañana, de la ecuánime actuación de un magistrado incansable y recto que al secundar eficazmente los nobles propósitos del Jefe del País, Benemérito General Juan Vicente Gómez, dio impulso a todas las corrientes administrativas para encauzar por ella la verdad del progreso a la luz firme de los hechos. Felicitamos al digno Presidente de Carabobo, señor don Ramón H. Ramos por esta importante Obra que lega con orgullo a la culta Valencia.

(Publicado en el Periódico “El Nuevo Diario”, el 24 de marzo de 1928).


domingo, 4 de julio de 2021

COMPAÑÍA COLOMBO VENEZOLANA DE TRANSPORTES TERRESTRES 1928

El Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, inaugurando la Compañía Colombo-Venezolana de Transportes Terrestres, el 22 de septiembre de 1928.

Recientemente en Maracay, con asistencia del Presidente de la República, General Juan Vicente Gómez, del Ministro del Interior, doctor Pedro Manuel Arcaya, del Excmo. Señor Eduardo Zuleta, Ministro de Colombia, y de la honorable señora doña Pepa Ángel de Zuleta, y del Presidente del Estado Aragua, doctor Rafael Requena, efectuóse la inauguración de la poderosa Compañía Colombo-Venezolana de Transportes Terrestres, que establecerá un servicio puntual, eficaz y económico entre Bogotá y Caracas, aprovechando las excelencias de la Carretera Trasandina. 

El Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, preparándose para disfrutar un cómodo paseo en uno de los autobuses de la nueva Compañía Colombo-Venezolana de Transportes Terrestres. Aparece ocupando uno de los asientos, en la parte de atrás, el Coronel Josué Gómez, el día de la inauguración. (Foto: Luis F. Toro).

Grupo de autobuses de la Compañía Colombo-Venezolana de Transportes Terrestres, el día de la inauguración.

Por ahora, el servicio de confortables y enormes autobuses se limitará a Cúcuta y Caracas, teniendo en Venezuela como estación principal la ciudad de Puerto Cabello, que les ofrece numerosas ventajas. El Presidente Gómez y su comitiva hicieron un paseo desde el centro de Maracay. Abundaron los brindis por la creciente cordialidad colombo-venezolana. 

Otra gráfica de parte de la flota de autobuses que componen la Compañía Colombo-Venezolana de Transportes Terrestres en 1928.

Grupo de personas dispuestas a compartir un agradable paseo en uno de los autobuses de la Compañía Colombo-Venezolana de Transportes Terrestres.

Los autobuses de la Compañía Bogotá-Caracas fueron traídos y fabricados en Alemania en la ciudad de Braunschweig por la empresa Büssing-Nag, con todas las comodidades del caso. Además de los pasajeros, hay otros modelos resistentes para transporte de correos y equipaje.

(Publicado en la Revista "Élite", el 22 de septiembre de 1928).


jueves, 15 de abril de 2021

EL ARCHIVO PARTICULAR DEL LIBERTADOR DONADO EN 1928

 

El Embajador de España en Francia dedica el archivo particular de Bolívar al Benemérito General Juan Vicente Gómez, por considerarlo el más celoso defensor de las glorias de la gran Patria venezolana. El Presidente de la República lo adquiere para la Nación.

De París a Caracas, el 10 de marzo de 1928.

Presidente Gómez.

Embajador de España me entregó para usted archivo particular del Libertador, por considerarle el más celoso defensor de las glorias patrias.

Felicítole respetuosamente,

Simón Barceló.

Venezuela, y con ella todos los países americanos, deben agradecer profundamente al Excelentísimo Señor Embajador de España en Francia, Don José M. Quiñones de León y de Francisco Martín, el donativo a que se refiere el cable anterior del señor Simón Barceló, ex-Ministro de Venezuela en París, y el cual viene a aumentar el acervo de nuestra documentación histórica, sobre la vida del Libertador de América y su obra gigantesca.

Para el 17 de diciembre de 1830, fecha de la muerte de Bolívar, el señor Don J. de Francisco Martín, progenitor del Excelentísimo Señor Quiñones de León, y uno de los más fieles amigos del Héroe, era Prefecto del Departamento del Magdalena, y en una proclama sentidísima, anunció a los pueblos de su mando la tremenda desgracia. Nombrado por el Libertador su Albacea testamentario, junto con los Generales Pedro Briceño Méndez y Laurencio Silva y el doctor José Vargas, quedó entonces en su poder parte del archivo particular del Padre de la Patria, que más tarde trasladó a España para quedar finalmente en propiedad del notable diplomático español que ahora lo ofrece al Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de Venezuela, como una demostración de simpatía hacia nuestro país, de consecuencia por la memoria de su ilustre antepasado y de reconocimiento al culto fervoroso que práctica y espiritualmente ha rendido siempre el General Gómez al Libertador y a todos los gloriosos valores de la Patria y de la América.

Nos complacemos en tributar el más cordial testimonio de gratitud al Excelentísimo señor Don José M. Quiñones de León y de Francisco Martín, seguros de que el archivo que entrega a nuestro Presidente será recibido por él, y por el pueblo venezolano, con la mayor devoción.

Asimismo felicitamos al Benemérito General Juan Vicente Gómez, porque después de haberle tocado presidir y celebrar brillantemente el Centenario de las magnas fechas de nuestra emancipación, ha tenido la suerte de estrechar más aún su nombre al de nuestras glorias más excelsas, adquiriendo para su Patria el archivo del Generalísimo y Precursor de la Independencia de América, Francisco de Miranda, y la riquísima documentación que viene a completar el del Libertador, cuidadosamente conservado en la casa donde vio la luz el Héroe, y que el General Gómez adquirió para la Nación e hizo reconstruir suntuosamente para hacer de ella un templo del patriotismo y de nuestra inmanente soberanía.

(Publicado en el Periódico “El Nuevo Diario”, el 12 de marzo de 1928).


sábado, 6 de febrero de 2021

CARTA DEL ARTISTA FRANCISCO NARVÁEZ AL GENERAL JUAN VICENTE GÓMEZ, 1928.


El Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, fue siempre protector del Arte en Venezuela, como bien expresó el gran pintor y escultor margariteño Francisco Narváez en su correspondencia de fecha, 19 de mayo de 1928.


Caracas: 19 de Mayo de 1928.

Señor General

Juan Vicente Gómez

&.&.&.

Maracay.-

Muy respetado General:

Saludo a Ud. muy atentamente.

Tengo especial placer en regalarle una escultura “La Criolla” pertenecientes a los trabajos que en el mes pasado exhibí en el Club Venezuela y cuya Exposición ya clausuró.

Como Ud. mi respetado General, ha sido siempre protector del Arte en Venezuela, y no tengo a nadie con que contar para un viaje de perfeccionamiento que pienso hacer a Europa, yo le agradecería altamente que Ud. me ayudara con lo que Ud. crea conveniente para poder satisfacer mis aspiraciones.

En espera de ser favorecido con una grata contestación me suscribo, atentamente,

Su apreciador y amigo,

Francisco Narváez.

Dirección: Abanico a Socorro Nº 29-5.

La inmediata aprobación del Presidente de la República, Benemérito General Juan Vicente Gómez, no se hizo esperar ordenando: "Ir Europa perfeccionar pintura", como aparece escrito en la parte superior derecha, de su puño y letra, en la misma carta enviada por el artista.

"La escultura va por encomienda". (Escrito a mano por el pintor y escultor venezolano Francisco Narváez, en la parte inferior de la carta).


POR LOS ESTUDIOS DE NUESTROS PINTORES

FRANCISCO NARVÁEZ

El gran maestro venezolano Francisco Narváez en su taller artístico. Año 1932.

En los primeros meses de 1932, Francisco Narváez, que ya tenía dos años por los centros artísticos de Europa, volvió a Venezuela. Regresó por una necesidad espiritual que le imponía su preocupación de trabajar sobre los elementos americanos y particularmente venezolanos. Porque Narváez no fue a Europa a comprobar las lecturas que había hecho en América de lo europeo. Fue más bien sin lecturas y en los dos años de su permanencia vio las bellezas de Francia y España.

Pero con otro tiempo más en Europa presentía la desintegración de sus elementos vitales congénitos. Ya lo estaba pavorizando el futuro de no sentirse americano ni francés. Cuando, sin darse cuenta, se hubiera inhibido en el paisaje extranjero y su pincel se llenara de colores untuosos y languidecientes de los pinos, mientras el corazón y los bíceps fueran todavía salvajes y bravíos.

Expuso en los salones de arte europeo telas y esculturas de motivos venezolanos. Del propio París envió una exposición que se realizó en Caracas de asuntos también venezolanos. Era como para conservar vivas sus potencialidades americanas. En los museos y en los salones estaban todas aquellas maravillas del arte milenario. Testimonios del genio  clásico, que llegó a su más alta realización cuando se hurgó la propia entraña y sacó, viviente siempre, la esencia de las cosas.

Francisco Narváez ante una de sus obras pictóricas. Año 1932.

Llegó a Caracas y empezó a construirse un estudio. El mismo armó los ladrillos ligándolos con cemento. Allí en el traspatio de una casita obrera de Catia, 5 m. x 3 m. Un alto de dos metros le sirve de dormitorio. Con unas tablas de cajones se fabricó los muebles: un diván, dos poltronas, una mesa, una caja donde guarda los vestidos y que le sirve de soporte para sus esculturas. Y a la cabeza del diván, dos tablas tiradas a lo largo contienen algunos libros.

Era el refugio necesario para sus horas de trabajo. En las horas cansadas de doblarse a pegar ladrillos, se internaba entre la naturaleza y de allá traía un pedazo robado del paisaje de los alrededores. Pero ahora volvía con nuevos bríos a continuar pegando ladrillos. Hasta que al fin un día quedó encerrado entre aquellas paredes. Entonces sojuzgó la luz que debía entrar en su estudio por el techo y por las paredes, a través de unos vidrios y graduada por un juego de cortinas. Así tiene luz hasta las siete de la noche.

Y en este estudio, Francisco Narváez vive trabajando. Cuando no pinta, cincela el mármol en bajos y alto-relieves, o hace esculturas en madera.

Durante el mes de julio hizo una exposición en el "Ateneo de Caracas": algunos 70 trabajos. Vendió 900 bolívares. Pero fue la primera exposición de motivos venezolanos, vistos con los ojos de las nuevas tendencias, no para asombrar a los que no hayan viajado a Europa, ni por considerarnos todavía indios del descubrimiento y a quien cambian baratijas por pedazos de oro. Sino para aplicar el nuevo sentido de la vitalidad y de la humanidad a los elementos que entre nosotros permanecen desechados por lo extranjero, por las repeticiones de los motivos explotados en épocas anteriores. Tampoco representa esa pintura de Narváez desparpajo, ni pedantería. Por el contrario se le ha encontrado una gran dosis de ingenuidad. La impresión primera es de que ojos infantiles han visto aquellas cosas. Una tarde entraron a la exposición cinco niños, hembras y varones, con sus libros y bultos en las manos. Y empezaron a ver los cuadros con una contagiosa alegría, con la desenvoltura de la escuela y como si aquellos cuadros fueran de un compañero de clase. Y durante largo rato se detuvieron frente a "La Conquista", con los brazos echados sobre los hombros. Lo mismo hicieron ante "La Lectura". Después que los niños se fueron, Pablo Rojas nos dijo que Narváez debía hacer las pinturas murales de las escuelas venezolanas.

Narváez, el magnífico pintor y escultor, trabajando en su taller. Año 1932.

Yo gozo ante los cuadros de Narváez por lo que tienen de ingenuos, de alegres. Parece una pintura que le maquillara a uno las tristezas, me decía una tarde Marcos Castillo.

Pero a Narváez ya le están faltando telas, y hace tiempo que no trabaja en mármol. Ha borrado algunas composiciones para hacer nuevas obras. Ahora está trabajando más los asuntos, profundizando más el plano de las telas, buscando más tonos en las superficies y enriqueciendo sus cuadros de color. En los últimos retratos y paisajes se nota una evolución de su planimetrismo anterior hacia un mayor tratado y estudio del fondo por los tonos y el dibujo. Seguramente esto lo ha adquirido de los últimos retratos hechos y por ello Narváez debe trabajar largo tiempo con modelos y con la naturaleza.

Yo creo que así se enrumbaría definitivamente por la escultura, que es para nosotros su instrumento de expresión artística. 

Julián Padrón.

(Publicado en la Revista "Élite", el 27 de agosto de 1932).


jueves, 22 de octubre de 2020

OBRAS PERDURABLES DEL GENERAL GÓMEZ: EL BANCO AGRÍCOLA Y PECUARIO Y EL BANCO OBRERO

(Por: Carlos Urdaneta Carrillo)

El Benemérito General Juan Vicente Gómez, fundó el Banco Agrícola y Pecuario y el Banco Obrero en 1928, dos instituciones fundamentales para el progreso y desarrollo del Venezuela.

Maracay, enero de 1934. Una de las características más resaltantes del Gobierno del General Juan Vicente Gómez, es que él ha velado incesantemente por la conservación y desarrollo de los intereses materiales y morales del hombre; y así, desde el principio de su Gobierno, en 1909, en su Mensaje, urge a los Legisladores porque tomen prontas y eficaces medidas para el licenciamiento de los veteranos, iniciativas que reitera en los años subsiguientes; en todo momento avizora y trata de reprimir en la esfera de su actividad la reprochable actividad de los acaparadores; estimula con la palabra y el ejemplo a los agricultores, fomenta la previsión social y da empleo a millares de obreros, desde los comienzos de su actuación, en las obras públicas que empieza a desarrollar; ha velado en todo momento porque las salvadoras leyes de trabajo que se dictaron en 1915, sean una realidad, desde el principio que limita la jornada a 8 horas, hasta el no menos justo de las indemnizaciones del obrero por accidentes en el trabajo.

Él no ha contemplado, cruzado de brazos, los problemas de seguridad e higiene de los talleres, ni el paro forzoso, porque cuando éste se empieza a sentir, decreta avenidas, calles, soberbios edificios y bellísimas plazas, y disemina en toda la República centenares de cuadrillas de trabajadores y los emplea en la construcción de puentes, en la apertura de caminos y en el ensanche, cuido, reparación y conservación de los existentes; ni se ha desentendido de los que plantea la necesidad de garantía en la circulación monetaria y fiduciaria. Las reservas de oro, que puede decirse, fueron la clave de la fenomenal prosperidad de los Estados Unidos, son aquí realidad que nadie puede desconocer, porque reposan en la irrebatible realidad de los números.

La creación de ambos Bancos: Agrícola-Pecuario, y Obrero, corresponde a tan levantados propósitos y son las huellas hechas carne del solícito interés del Gobierno del General Gómez por los hombres de trabajo.

Veamos ahora cuáles ideas fundamentan la tesis adoptada por el General Gómez al solicitar al Congreso la creación de estos dos Bancos.

Las teorías modernas, a la par que desechan, casi absolutamente el concepto del Estado-Providencia en el dominio político, por constituir inevitable amenaza a la libertad, aconsejan como una de las mejores soluciones a los ingentes problemas que han planteado las nuevas necesidades, la más constante y amplia intervención en el dominio económico. Proclamar el intervencionismo del Estado en materia económica, es, se ha dicho, sostener la causa de la justicia y del bienestar humano; y en efecto, la órbita de la producción y repartición de la riqueza, no puede abandonarse, sin evidente injusticia a la inexorabilidad de ciertas leyes económicas, ni es suficiente el solo concepto de la justicia, relativo, muy relativo por cierto, para corregir todas las anomalías, que, cuando lesionan a porción considerable de la sociedad, se llaman crímenes colectivos. Sustraer a ese salvador movimiento las industrias y negocios individuales, que en virtud de él, se convertirán, por medios más o menos recomendables, en empresas oficiales, es ir contra la corriente de las ideas, es tratar de volver a los infaustos tiempos, en que el bienestar de unos pocos se llamaba bienestar general.

Conceptos, propios de un patriota y estadista como el General Gómez, son los siguientes de su Mensaje al Congreso de 1928:

 "Os pido la creación de un Banco Agrícola y de un Banco Obrero, con capitales iniciales de Bs. 30.000.000, el primero, y de Bs. 6.000.000, el segundo, destinados principalmente a facilitar dinero, en calidad de préstamo, con largos plazos de amortización e intereses módicos, aquél a los agricultores y criadores para el fomento y desarrollo de sus industrias, y éste a los obreros y artesanos, a fin de que puedan hacerse dueños de viviendas propias. Verán así los hombres de trabajo de la República, que ésta cuida de su bienestar: los hacendados, porque con el Banco Agrícola, se realizará, en su favor, una Institución, por la que se venía clamando en Venezuela desde hace cerca de 100 años; y los elementos laboriosos, de las clases pobres, porque con la creación del Banco Obrero se adelantan los Poderes Públicos a satisfacer sus justas aspiraciones de mejoramiento. Respetuosamente os exijo que dictéis en vuestras actuales sesiones las leyes respectivas, de modo que ambos Bancos puedan comenzar a funcionar el primero de julio del presente año. Pienso que en las expresadas Leyes debe quedar bien claro que estos Institutos no emitirán billetes ni cédulas. Cuando sea menester, la Nación aumentará, con dinero del Erario Público, el capital inicial de cada uno".

Y el año siguiente, el General Gómez solicitaba el complemento de esta Obra en estos términos, reveladores del grande interés que le inspiraba la materia:

"La agricultura y la cría son las industrias de las cuales, propiamente, depende el bienestar general. Con la mira de fomentarlas os propuse, en mi Mensaje de 1928, la creación del Banco Agrícola y Pecuario. Acogisteis mi insinuación, y este importante Instituto está hoy en plena y fecunda actividad. Permitidme que ahora os pida que aumentéis su capital de Bs. 30.000.000, elevándolo a Bs. 50.000.000.

Especial protección ha dispensado mi Gobierno al elemento obrero. La Ley del Trabajo que dictasteis en vuestras sesiones de 1928 se ha venido cumpliendo estrictamente. El Banco Obrero, cuya creación dispusisteis a petición mía, en esas mismas sesiones, trabaja con éxito. Asimismo, os pido que aumentéis su capital elevándolo a Bs. 10.000.000, en vez de los Bs. 6.000.000, que actualmente tiene". (Mensaje del 19 de abril de 1929).

Iniciativas éstas que, por ser de quien eran, constituían desde luego, antes de tramitarse legalmente, un hecho cumplido. No era, propiamente el Gobierno, era él mismo quien las hacía. Por tanto, no dudamos sostener que se trataba entonces de una iniciativa personal del General Gómez, a favor de los hombres de trabajo, agricultores y obreros.

Grupo de casas construidas por el Banco Obrero en Maracay en el año 1933.

Tenía muchísima razón el General Gómez, cuando afirmaba que por la institución del Banco Agrícola se venía clamando hacía cerca de un siglo y creo que antes, en la Colonia, aunque existía la necesidad, no se formulaba la aspiración, por temor de que cayera en el vacío de la indiferencia oficial.

Pero, en el correr de los tiempos, aquí, en vez del Estado-Providencia, fue un hombre, amante como ninguno otro de su pueblo y del campo, que allá, cerca de la frontera, cultivó personalmente durante más de treinta años, dotado de una inteligencia bastante clara para concebir y de la energía suficiente para llevar a cabo prontamente lo que otros en un siglo no pudieron realizar, quien dotó al País de un Banco Agrícola ideal, con capital saneado y efectivo que ayuda y ayudará el desenvolvimiento de la Industria Madre, que dijera Adam Smith; Banco sin igual entre los de su índole de los otros países, porque está fundado con el capital propio de la nación, que acumulado sabiamente por el General Juan Vicente Gómez realiza hoy, entre otros, este útil y levantado propósito de engrandecimiento nacional. El Gobierno que entre sus elevadas ejecutorias cuenta el de no haber nunca solicitado empréstitos, ni conversiones cuando fue deudor y cancela después totalmente sus compromisos con el extranjero, crea un Banco Agrícola sin comprometer su porvenir, porque según la acertada indicación del General Gómez, el crédito del País queda a salvo al excluir de la esfera de las operaciones del Instituto la emisión de billetes y cédulas hipotecarias, con lo que se previno el inmenso mal que la institución de la Caja de Crédito de Chile ocasionó en aquel progresista país del Sur, con la hipoteca de casi toda su riqueza rural y urbana, por miles de millones de dólares a favor de los tenedores extranjeros de cédulas hipotecarias.

Con tan formidables bases como las que le ha dado su Patriota fundador marcha hoy el Banco, cumpliendo su benefactora acción en pro de una de las más positivas fuentes de riqueza nacional, refrenando con su bajo tipo de interés las innobles y desmedidas ambiciones del usurero, protegiendo de diversos modos al agricultor y fomentando con todo esto la gran producción agrícola nacional.

Para celebrar y admirar esta auténtica gloria del General Juan Vicente Gómez, que es y constituye el Banco Agrícola, son las presentes líneas, escritas hace algunos años, como expresión de admiración hacia el Fundador de la Paz y de la normalidad administrativa de la Nación, que se publican hoy, con ocasión de haberse cumplido el 19 de diciembre próximo pasado, el 25º aniversario de la Rehabilitación Nacional.

Carlos Urdaneta Carrillo.

(Publicado en el Periódico “El Nuevo Diario”, el 28 de enero de 1934).