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sábado, 20 de marzo de 2021

DIPLOMÁTICOS NOMBRADOS POR EL GENERAL JUAN VICENTE GÓMEZ 1923

 

Nombramientos diplomáticos del Benemérito General Juan Vicente Gómez. De izquierda a derecha: El Doctor Francisco Gerardo Yanes, Secretario de la Legación de Venezuela en los Estados Unidos de América y en los Estados Unidos Mexicanos. Señor Diego Bustillos, Cónsul General de Venezuela en Amberes, Señor Carlos Elías Villanueva, Cónsul General de Venezuela en la República de Panamá y Zona del Canal con residencia en Colón.  

CARGOS DIPLOMÁTICOS

La Gaceta Oficial del 21 de agosto de 1923 publica los nombramientos de varios distinguidos intelectuales venezolanos para el desempeño de importantes cargos diplomáticos y consulares. Tales designaciones han sido unánimemente aplaudidas por cuantas personas conocen los méritos intrínsecos de los nombrados, médicos que son garantía firme de éxito en los cometidos que hoy se les confían.

Convencida la intelectualidad venezolana que con sincero amor piensa en el porvenir de la Patria de que sólo por el bien fecundo de la paz, en cuyo seno se desenvuelven armoniosamente las actividades todas de la civilización, puede la República alcanzar aquel estado de esplendor que para ella vislumbro el vidente de Angostura; convencida, así mismo, de que ese ideal lo viene realizando y consolidando entorno nuestro la férrea voluntad patriótica y organizador del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente Constitucional de la República, cierra esa juventud filas, en compacta lealtad al lado del Pacificador y Rehabilitador de Venezuela, llevando por lema de sus acciones la pragmática del Padre de la Patria: "Moral y Luces son los polos de una República".

Es, pues, con infinita complacencia que nos referimos a los intelectuales designados por el Gobierno para Secretario de Legación y Cónsules de la República.

El doctor Francisco Gerardo Yanes, nombrado Secretario de la Legación de Venezuela en los Estados Unidos de América y en México, es un abogado de notables facultades y conocimientos. Durante mucho tiempo ha desempeñado en la Ilustre Universidad Central de Venezuela, la cátedra de Derecho Internacional Público y Privado desde 1911; ha ejercido altos y delicados cargos en el Poder Judicial, como Secretario de la Corte Federal y de Casación, Ministro de la Corte Federal y de Casación, Secretario de la Alta Comisión Internacional y en la Administración Pública, como Director en el Ministerio de Relaciones Interiores, Consultor de los Ministerios de Fomento y Obras Públicas; y ha sido periodista.

Carlos Elías Villanueva, designado para desempeñar el Consulado General de Venezuela en Panamá y Zona del canal con residencia en Colón, venía desde hace años trabajando con entusiasmo, inteligencia y lealtad, en el Cuerpo de Redactores de nuestro colega "El Nuevo Diario". Es uno de los prosadores más vigorosos de la nueva generación literaria del país; novelista y cuentista de renombre.

Mario Briceño Iragorry, distinguido con el nombramiento de Cónsul General de Venezuela en New Orleans, es un escrito elegante y de excelente y vasta cultura. Se ha destacado su nombre con relieve de brillos prometedores entre la juventud pensadora. Ha sido Director en los Ministerios de Relaciones Interiores e Instrucción Pública y Secretario de la Cámara de Diputados.

Diego Bustillos, promovido al Consulado de Venezuela en Amberes, es un apreciable miembro de la juventud ilustrada de nuestra Patria, de inteligencia clara y partidario adscrito con lealtad al programa de regeneración nacional promulgado y cumplido por el Benemérito Jefe del País.

J. M. Betancourt Sucre, enviado a desempeñar el Consulado General de Venezuela en el Reino de España, con residencia en Barcelona, ha ejercido otras veces la representación de Venezuela en el Exterior.

Nombramientos diplomáticos del Benemérito General Juan Vicente Gómez. De izquierda a derecha: Señor Rafael Benavides Ponce, Cónsul General de Venezuela en la República de Costa Rica, Doctor Mario Briceño Iragorry, Cónsul General de Venezuela en New Orleans y Señor J. M. Betancourt Sucre, Cónsul General de Venezuela en el Reino de España, con residencia en Barcelona.

Por Decreto del señor General Juan Vicente Gómez, Presidente Constitucional de los Estados Unidos de Venezuela, ha sido creado el Consulado General de Carrera de los Estados Unidos de Venezuela en la República de Costa Rica, con residencia en San José.

Con gusto nos hacemos eco de la creación de este Consulado General en la culta y floreciente República centroamericana, donde se ha mostrado en diversos homenajes la admiración por las glorias del Libertador y el aprecio por nuestra Patria.

De intento hemos dejado para finalizar esta nota, el nombre de nuestro colega en las labores del periodismo literario, señor Rafael Benavides Ponce, designado Cónsul General de Venezuela en la República de Costa Rica. Poeta de reconocida nombradía entre los más notables de nuestra contemporaneidad, escrito de pluma fuerte y atildada, y periodista de competencia indiscutible. Con vigoroso tesón indeclinable, fundó hace ya más de un año, la ya popular y acreditada revista "Arte y Labor".

Venciendo las dificultades que el crédito y afianzamiento de semejante obra requieren, ha logrado difundir por toda Venezuela los propósitos de su civilizadora labor. Su obra se ha caracterizado por una decidida y exclusiva tarea de preferencia a la faena artística de nuestros compatriotas. "Arte y Labor" ha preconizado con inquebrantable fe el afecto por lo nuestro, por cuanto signifique honra y prez del solar venezolano. En tal sentido, su Revista se ha dado a la faena de nacionalizar su índole, y exhumado también del olvido incurioso, los nombres de nuestros grandes representativos intelectuales.

Anda nuestro poeta por sobre todo, lo de su tierra siempre próvida; se interesa por su adelantamiento y decoro, y es por ello que le vemos formando en las filas de los ardientes defensores del Gobierno que preside el General Juan Vicente Gómez, con decidida lealtad.

"Billiken" se complace en que ciudadanos de tales méritos, sean los designados para ir a honrar y servir a la Patria, en el Exterior. Y al felicitarlos cordialmente, deséales el mayor acierto en sus delicadas funciones, a la vez que aplaude el acierto de estas designaciones.

(Publicado en la Revista "Billiken", el 25 de agosto de 1923).


martes, 13 de octubre de 2020

LA NEUTRALIDAD DE VENEZUELA EN LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

 

Primera Guerra Mundial (1914 - 1918).

La presente carta fue escrita y publicada en Panamá por el señor Rafael Ángel Arráiz, mientras ejercía el cargo de Cónsul de Venezuela en aquella República, con residencia en Colón. En ella se expone el verdadero concepto de la actitud del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela y su Gobierno, en medio del conflicto armado durante la Primera Guerra Mundial. 


Colón, República de Panamá, 10 de diciembre de 1917.

Señor Director de “La Estrella de Panamá”.

Panamá.

Su ilustrado diario publicó en estos días un grave artículo sobre Venezuela, el cual tomó del periódico norteamericano The New York Herald.

El referido artículo, con el cual se ha pretendido sorprender a la opinión pública en asunto de tanta gravedad, ha sido inspirado, como lo dice el diario neoyorquino, por un venezolano; por uno de la media docena de malos patriotas que forman el circulito enemigo residente en Nueva York, y el cual está constituido por elementos ruidosamente fracasados en la vida pública de Venezuela. Sin excepción alguna, todos y cada uno de ellos fueron altos empleados de mi Gobierno, pero debido a la ineptitud de unos y a la probada deslealtad de todos, tuvo que alejarlos del Gobierno el General Gómez, primero por constituir un obstáculo para la política de unión que impera en mi país, y luego porque no se ocupaban sino de las bajas intrigas políticas en beneficio personal, desatendiendo escandalosamente la administración de los intereses públicos.

Ellos han informado al periódico americano que “Venezuela está sometida a la influencia germana y regida por agentes prusianos” y otras atroces calumnias, con las cuales, en busca de apoyo para sus locas ambiciones, atentan más bien que contra nosotros contra el seno sagrado de la inocente Patria.

En mi país, ni aún en una época desenfrenada y de caos absoluto como fuera el Gobierno de Castro, en ninguna época de su historia, ha privado jamás ninguna influencia de fuera: ni germana, ni inglesa, ni francesa, ni española, ni americana. Todo cuanto en los anales de mi Patria ha ocurrido, bueno o malo, desde la Independencia hasta nuestro progreso actual, es obra exclusiva nuestra y a nuestras propias virtudes o vicios se le debe. Allá tenemos descansando en su reposo augusto las cenizas del Libertador y ellas constituyen el sagrado Paladión de la Patria!

Lo que hay de cierto en la pretendida influencia germana de que hablan nuestros contrarios es que ellos, viéndose reducidos a la impotencia por el desprecio de la opinión pública y envidiosos de los triunfos que gana a diario el General Gómez en la Administración, llegan en su extravío hasta comprometer a la República pretendiendo malquistarle el cariño de sus tradicionales amigas Francia y los Estados Unidos, sin pensar que con esto pueden desgarrar la veste inmaculada de la Patria tranquila.

En una palabra: andan cambiando honor por pan, precisamente en esta hora grave en que todos los hombres de conciencia, en medio de la espantosa conflagración que ha destruido todas cuantas fueron rutas felices de la humana vida, sacrifican hasta las ambiciones más legítimas en los altares de la Patria y fortalecen la acción de sus gobiernos legales para defender como es debido el honor y la gloria de la bandera. Si esos malos patriotas vivieran en Alemania o Turquía dirían entonces que Venezuela estaba sometida a la influencia de los Aliados, a fin de buscar el apoyo de turcos o germanos para sus ambiciones de poder.

Mientras estos compatriotas descarriados están realizando semejante peligrosa propaganda, que apunta como una espada de fuego al propio corazón de la Patria, el Presidente Gómez, con la conciencia de su hombría de bien y seguro del cariño del pueblo, que es la verdadera fuerza de Gobierno, continúa imperturbable realizando su obra de progreso en Venezuela: inaugurando carreteras modernísimas que hoy cruzan el territorio nacional en millares de millas; inaugurando fábricas de papel, fábricas para las extracciones de taninos; inaugurando Centrales azucareros; inaugurando refinerías petroleras; inaugurando Compañías de Navegación; instando con la palabra y con el ejemplo el laboreo de la tierra, a fin de que nos bastemos a nosotros mismos, realizando en suma su obra personal que se reduce no sólo a encaminar los pueblos hacia delante, sino en dirigirlos hacia arriba.

El New York Herald ha sido sorprendido por una información calumniosa, y los quilates morales de quienes la dieron pueden apreciarse claramente al ver que ella atenta hasta con los sagrados intereses de su propia Patria.

En medio de su honrada neutralidad, Venezuela está llena de duelo por los horrores del incomparable conflicto; las válvulas de su caridad se han abierto para el socorro de las víctimas de la guerra en magníficos festivales sociales, como el que acaba de verificarse en Caracas a beneficio de la Cruz Roja Británica, y sus anhelos por la paz tocan los límites de férvidas instancias. Presenciamos conmovidos la hecatombe, yéndose las mejores simpatías de la nación hacia Francia y los Estados Unidos, por tradición, por sentimientos, por nuestro probado amor a la libertad, al heroísmo, al arte y al patriotismo sin mancillas.

Las presentes líneas llevan únicamente el propósito de volver por los fueros de la santa verdad, rectificando el artículo del New York Herald, y nunca para señalar la actitud sospechosa de los malos hijos de la Patria, quienes llevan en la conciencia el eco de su propia reprobación, Venezuela no se ocupa de ellos; y en cuanto al General Gómez, tanto se le dan los manejos de los contrarios como las hojas que a veces caen sobre él en las campiñas de Maracay desde lo alto de una rama seca!

Soy del señor Director, su servidor y amigo,

Rafael Ángel Arráiz

Cónsul General de Venezuela

(Publicado en “El Nuevo Diario”, el 19 de junio de 1918).

martes, 2 de julio de 2019

LA OPINIÓN DEL CÓNSUL DE VENEZUELA EN ESPAÑA SOBRE EL PRESIDENTE GÓMEZ EN 1923



Don J. M. Betancourt Sucre, Cónsul General de Venezuela en España, sobrino del Gran Mariscal de Ayacucho, General Antonio José de Sucre. (Revista "España y América").

Afortunadamente, nunca han sido más cordiales nuestras relaciones, gracias al gran espíritu de confraternidad internacional que anima al General Gómez.

A bordo del vapor Buenos Aires, y presentado por el señor Cónsul de Venezuela en Andalucía, tuvimos la complacencia de conocer al nuevo Cónsul General de Venezuela en el Reino, Sr. J. M. Betancourt Sucre, del que solicitamos hacer una interviú, a lo que accedió enseguida, amablemente.

El distinguido funcionario venezolano es persona culta, caballerosa y cordial, perteneciente a la juventud intelectual de la joven República. Es sobrino del Gran Mariscal de Ayacucho, General Antonio José de Sucre. Ha desempeñado importantes Consulados en países de América y Europa, y habla varios idiomas. Se dirige a Barcelona, que es la residencia oficial de su importante cargo, y lo acompaña su estimable familia.

Adscrito sin reservas a la causa que ha realizado la rehabilitación y engrandecimiento de su patria, y unido al ilustre conductor de los destinos nacionales, General Juan Vicente Gómez, con vínculos de noble y leal partidarismo, nos habló con entusiasmo de la alteza de miras que ha guiado siempre los actos del Presidente Gómez y de cómo a su alto esfuerzo patriótico se ha hecho sólida y extraordinaria la situación económica, progresista y moral de la República. El Cónsul nos dijo:

La paz en Venezuela es completa, inconmovible. Tiene bases de convencimiento absoluto en la conciencia del pueblo, que la ama y la venera como a la suprema divinidad de las naciones. La defiende, además, el brazo potente y la voluntad férrea del General Gómez, que está hoy en el pleno goce de su salud y energía.

A una pregunta nuestra sobre la enfermedad que aquejó en meses pasados al eminente gobernante, nos responde, amable:

La salud del General Gómez es hoy mejor que nunca. Como siempre ha acostumbrado, trabaja doce horas diarias en su despacho, atendiendo a todos los ramos de la administración. Recorre a caballo la pintoresca ciudad de Maracay, en donde gusta residir y que a él se lo debe todo, e inspecciona los cuarteles, que dicho sea de paso, están a la altura de los mejores de Europa.

Nosotros nos hacemos eco de los elogios que ha merecido el Ejército venezolano, y el señor Cónsul nos dice, vibrante de satisfacción:

El Ejército, es una entidad de la cual está orgullosa la República. Es obra exclusiva del General Gómez y de su hijo el joven y denodado General José Vicente Gómez, quien como su ilustre padre, es ídolo del Ejército.

¿Los caudillos han desaparecido enteramente del país?, preguntamos:

En absoluto. Terminó con ellos la política conciliadora, unificadora, eminentemente nacional del General Gómez. Su lema salvador de Patria y Unión fue la bandera, la efectiva y leal concordia de la familia venezolana. Recientemente se ha reunido un grupo de estos desprestigiados, desmoralizados caudillos, y ha lanzado una alocución pintoresca que ha sido acogida con unánime protesta en el país. A estos pobres señores no se les toma en serio y sólo risa y desprecio ha producido "su compactación" en tierras extrañas.

Se nos ha dicho que es prodigiosa la producción petrolífera en Venezuela...

Sí, señor, esa es la palabra, prodigiosa. Los yacimientos son inmensos, y en ciertos puntos, como en Maracaibo, han alcanzado proporciones extraordinarias. Además, la ley que rige la exploración y explotación es muy liberal, y atrae a los capitalistas extranjeros. Se acaba de formar una Compañía con un capital de 25 millones, formada por elementos del país y con el infatigable señor D. Roberto Ramírez a la cabeza. Con este motivo reina gran entusiasmo en toda la República. El porvenir de Venezuela es verdaderamente grandioso, como es admirable su actual florecimiento.

La situación financiera de Venezuela es la mejor de la América del Sur. El Gobierno tiene en Caja, en oro, 65.000.000 de bolívares, y el bolívar es hoy de las primeras monedas en el mercado mundial. La deuda nacional se ha reducido en un 60 por 100, y el país está todo atravesado de carreteras amplias que, partiendo desde La Guaira hasta Apure, y desde Caracas hasta los Andes, llegan hasta la frontera de Colombia.

¿Fue muy sentido en el país el atentado de que fue víctima el primer Vicepresidente?

Muchísimo. Produjo verdadera consternación y justa y general protesta. Al finado General D. Juan C. Gómez se le quería en extremo. Era bueno, tranquilo, demócrata, y sólo se complacía en ser útil a todos. Las distintas clases sociales lo querían por igual; lo mismo los altos personajes de sociedad que los hijos del pueblo. El homenaje que le rindió la clase obrera fue verdaderamente grandioso. Una manifestación del alma popular de Caracas a su querido y liberal Gobernador.

¿Y qué planes trae usted, Sr. Betancourt?

Los de los leales servidores de la Patria y de la causa. Servir con lealtad, con desinterés y con patriotismo los grandes intereses de mi país. Cooperar con nuestro Ministro, el ilustrado y concienzudo diplomático doctor José Ignacio Cárdenas, y con mis compañeros en la carrera, en todo lo que se relacione con el acercamiento comercial de España y Venezuela.

Afortunadamente, nunca han sido más cordiales nuestras relaciones, gracias al gran espíritu de confraternidad internacional que anima al General Gómez y al tacto sabio del actual jefe de la Cancillería, el doctor Pedro Itriago Chacín, quien es el mejor intérprete que ha tenido mi Gobierno en las grandes ideas de la causa.

Suena una campana invitándonos a abandonar el vapor y nos disponemos a despedirnos del Sr. Betancourt, quien a modo de encargo cordial, que con gusto cumplimentamos, nos dice:

Saludo en usted muy atentamente a la prensa de España y le ruego presente mis respetos a las autoridades de la provincia.

Cuando nos disponemos a ganar las escalas, pasa junto a nosotros el Sr. D. Antonio Vives, capitán del buque, y el Sr. Betancourt nos dice:

Excelente persona el capitán. Le estoy agradecido a sus muchas atenciones. Yo felicitaría a la Compañía Trasatlántica, por tener empleados como éste.

A poco partía el Buenos Aires, luciendo como una bandera gris su penacho de humo…

EDUARDO DE ORY

(Publicado en la Revista "España y América", 1 de Octubre de 1923).