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domingo, 18 de febrero de 2024

OBSEQUIO DEL GENERAL GÓMEZ AL REY ALFONSO XIII


En Palacio

UN MONUMENTO

Días pasados dábamos cuenta de haberse recibido en Palacio el modelo del monumento que el Gobierno venezolano, regala a nuestro augusto Soberano.

Dicho modelo ha quedado colocado en el Salón de Columnas.

Es una bonita obra de arte, descollando ella una esbelta pirámide de mármol, conteniendo en su parte interior y posterior la inscripción de los nombres de los delegados de ambas naciones, figurando a los lados estos elocuentes pensamientos:

"Castigue el Cielo a los que no están animados de los mismos sentimientos de Paz y de Amistad que nosotros. Morillo".

La otra inscripción dice así:

"Este tratado será eterno, como el más bello monumento de la Piedad aplicada a la Guerra. Bolívar".

Vense luego, en primer término, las figuras en bronce de ambos generales bajo las cuales hay una plancha del mismo metal, en la que se lee lo siguiente:

"El tratado de armisticio solicitado por el General en Jefe del ejército expedicionario español, D. Pablo Morillo, se firmó en la ciudad de Trujillo el 25 de Noviembre de 1820.

El tratado de la reorganización de la guerra propuesto y redactado por El Libertador Simón Bolívar, se firmó en la misma ciudad, el 26 de Noviembre de 1820. Y en este sitio se verificó la entrevista entre El Libertador y el General Morillo; el 27 de Noviembre de 1820".

A continuación, figura otra placa de oro con la siguiente dedicatoria:

"A Su Majestad Alfonso XIII, Rey de España, Juan Vicente Gómez, Presidente Constitucional de Venezuela, 1912".

De dicho modelo ha sido hecha la oportuna entrega a S. M. el Rey por el delegado del Gobierno de Venezuela, que ha venido a Madrid sólo con ese exclusivo objeto.

La reducción del citado monumento es, como decimos, una notable obra de arte.

(Publicado en el Diario "La Tribuna" de Madrid, España, el 13 de enero de 1913).


sábado, 12 de noviembre de 2022

REVISTA "LA HACIENDA" POR EL PROGRESO DE VENEZUELA


El Sr. Víctor M. Maldonado, Director de "La Hacienda", desde cuyas columnas, dedicadas al fomento de la Agricultura, Cría, Comercio e Industrias, ha llevado a cabo una provechosa campaña a favor de sus patrióticos propósitos, destacando la gran obra del Benemérito General Juan Vicente Gómez en Venezuela.

UNA EJEMPLAR EMPRESA NACIONAL

La importante revista venezolana "La Hacienda" ha publicado la segunda edición extraordinaria dedicada al Benemérito e ilustre General D. Juan Vicente Gómez, Presidente constitucional de aquella floreciente República y protector entusiasta y decidido de las industrias del país cuyos destinos rige.

Constituye dicho extraordinario un hermoso volumen de más de 300 páginas, lujosamente editado y primorosamente ilustrado con numerosas e interesantes fotografías.

Su texto es un claro y ordenado compendio del resultado de los concursos convocados por "La Hacienda", en los qué merced al denodado esfuerzo de sus organizadores y a la eficaz, ayuda de los presidentes electo y provisional y del Gobierno Nacional, se logró una exhibición de productos venezolanos, cuya amplitud y grandeza ha superado a las Exposiciones anteriormente celebradas en aquel país.

El director de "La Hacienda", el ilustre delegado de "EL FINANCIERO" en Venezuela, D. Víctor V. Maldonado, ha realizado una labor altamente beneficiosa para la República y su Gobierno al dar a conocer, mediante los certámenes y Exposiciones, el grado de adelanto que aquella nación ha adquirido en todos los ramos de la riqueza pública al amparo de la paz y con las nobles ramas del trabajo.

Los certámenes, concursos y Exposiciones han abarcado todas las manifestaciones de la actividad venezolana: Agricultura, Ganadería, Industrias, Historia, Bellas Artes, Mecánica, Instrumentos de Cirugía, Labores Femeninas, Mecanografía, Floricultura, etc.

La importancia de tales concursos ha sido tal, que las sesiones de apertura y clausura constituyen un acontecimiento nacional, y la cantidad y calidad de los premios otorgados demuestra el excepcional interés y el decidido propósito de estimular y progreso que anima en las clases directoras de Venezuela, y especialmente a nuestro querido e insigne delegado en aquella República, que ha sido el corazón y el cerebro de tan gigante empresa.

Prueba de cuanto decimos es la segunda edición extraordinaria de "La Hacienda", cuya publicación motiva estas líneas, y que constituye un alarde editorial y representa un éxito indudable, toda vez que la primera y cuantiosa edición se ha agotado rápidamente.

De todas veras felicitamos respetuosamente al Presidente Gómez, al Gobierno de Venezuela y a nuestro ilustre delegado, don Víctor V. Maldonado, por la realización de tan beneficiosa y patriótica obra, digna de ser tomada como ejemplo en España.

(Publicado en "El Financiero" de España, el 23 de mayo de 1923). 

REVISTA "LA HACIENDA"

Está en circulación y hemos tenido el gusto de recibir el número 106 de esta importante revista caraqueña, cuyas labores en pro de los intereses generales de la Agricultura, la Ganadería, las Industrias y el Comercio han merecido los más francos aplausos y le han hecho conquistar el merecido prestigio de que goza entre los gremios mencionados.

La edición que tenemos a la vista corresponde a los planes de divulgación que viene desarrollando la ilustrada revista la cual, día por día, adquiere mayor auge bajo la experta dirección de su fundador y propietario señor Víctor V. Maldonado.

(Publicado en el Periódico "El Nuevo Diario", el 16 de marzo de 1927).


jueves, 8 de julio de 2021

MIGUEL FLETA EL SENSACIONAL TENOR EN VENEZUELA 1930


El famosísimo y virtuoso tenor español Miguel Fleta, nos brindó todo su talento en el Teatro Municipal de Caracas, Venezuela.

En 1930, durante el Gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez, gran entusiasta e impulsor de la cultura y las artes en el país, el empresario don Adolfo Bracale, presentó dos temporadas de ópera en Caracas. En la primera, realizada en el mes de abril, contrató al tenor de fama mundial Miguel Fleta, y a un notable conjunto de cantantes de fama internacional, entre ellos: Zara Joy, magnífica soprano húngara; Georgina Stark, soprano ligera; Leila Garden, talentosa soprano de calidad; Dimitri Onofrey, gran tenor ruso; Alfredo Ciampi, estupendo Barítono; Luigi Dimitri, otro Barítono de calidad, los bajos Rolando Treveri y Abele Carnevali; el notable maestro Giuseppe Anglada, de justo renombre en el mundo musical, y un buen conjunto de segundas partes.

Anuncio publicado en el Periódico "El Nuevo Diario" que presenta al eminente tenor Miguel Fleta, considerado el más grande cantante del mundo, en la inmortal ópera "Rigoletto" del Maestro Verdi, en el Teatro Municipal de Caracas, Venezuela, el 30 de marzo de 1930.

La noticia de la actuación en Venezuela del mejor tenor del mundo para la época, despertó el mayor interés de los aficionados y público en general, como lo reseñó la revista "Élite", el 15 de marzo de 1930:    

"Quizás uno de los máximos esfuerzos llevados a cabo por nuestros empresarios artísticos sea éste de la venida a Venezuela del célebre tenor español Miguel Fleta. En el vértice de sus poderosas facultades, admirado por los públicos cosmopolitas. Fleta traerá a nuestro escenario del Teatro Municipal de Caracas, el torrente magnífico de su voz para refocilamiento de los caraqueños, tan melómanos y teatraleros siempre. Esfuerzo digno de encomio, tanto más si se tiene en cuenta que el fulgurante divo, actuará en combinación con un elenco integrado por valiosas figuras del mundo del "Bel Canto", ya aceptadas en los intransigentes círculos musicales europeos. El repertorio selecto correrá a cargo del maestro Giuseppe Anglada, del Teatro Real de Madrid, elemento destacado en la hora musical de la España actual. El tenor Fleta cantará cuatro óperas de las seis que componen el abono, y las dos restantes serán vocalizadas por el tenor ruso Dimitri Onofrey, quien viene precedido de gran renombre. Damos nuestra enhorabuena a la afición caraqueña, así como también a la Empresa Otazo y Ca., a cuyo empeño se deberá la actuación de il comendatore Bracale entre nosotros". 

Principales figuras del elenco: El tenor español Miguel Fleta (arriba) y el tenor ruso Dimitri Onofrey (abajo). En otra, las sopranos Leila Garden, Georgina Stark y Zara Jay.

LA PRÓXIMA TEMPORADA DE ÓPERA EN EL MUNICIPAL 

Es un hecho la llegada a Caracas, el 25 de marzo de 1930, de la Compañía de Ópera Bracale, en cuyo elenco aparece como máxima figura el famoso tenor español Miguel Fleta, gloria del arte lírico contemporáneo. El abono abierto para esta temporada por la Empresa Otazo ha sido cubierto en gran parte, correspondiendo así el buen público caraqueño el esfuerzo que significa la venida de la troupe. 

Fleta cantará cuatro óperas de las seis que forman parte del abono, siendo las dos restantes cantadas por el tenor ruso Dimitri Onofrey, de quien se tienen las mejores referencias. La plana mayor de la Compañía la forman cantantes de celebridad procedentes de los teatros Metropolitan de Nueva York y Ópera de Chicago, bajo la dirección del maestro Giuseppe Anglada, del Teatro Real de Madrid. 

Por modo que la temporada se avecina, podemos sin discusión calificarla como el mayor acontecimiento artístico del presente año en esta capital. 

Nuestra enhorabuena a los aficionados caraqueños y a la Empresa Otazo y Ca., a cuyas gestiones se debe la venida de la Compañía Bracale.   

(Publicado en la Revista "Élite", el 15 de marzo de 1930).  

FINALIZA LA TEMPORADA DE ÓPERA EN EL MUNICIPAL

Con la función de esta noche, en que se representará "Tosca", finaliza el abono de la temporada realizada en el Teatro Municipal de Caracas, por la Compañía Bracale, teniendo como eje central de ella, la personalidad artística del famoso tenor español Miguel Fleta, cuyas actuaciones han sido en verdad notables en la puesta en escena de "Rigoletto", "Manon" siendo aplaudidísimo y en "Carmen" que llegó a lo inenarrable, provocando en el admirado auditorio tal entusiasmo, que al final del cuarto acto, durante largo minutos le tributó una ovación como muy pocas veces hayamos oído en Caracas.

El resto del elenco de la Compañía, aunque no se compara con la eminencia artística de Fleta, se ha desempeñado en forma magistral siendo acompañado por la orquesta bajo la dirección del maestro Anglada, dejando satisfecho al buen público capitalino. 

Mañana será la despedida de Venezuela de la Compañía, en función vespertina, sin que hasta ahora sepamos con qué obra. Les deseamos el mayor de los éxitos en la continuación de su "tournée". 

(Publicado en la Revista "Élite", el 12 de abril de 1930). 

De notable, memorable y grandiosa, podemos considerar la temporada realizada por la Compañía de Ópera Bracale en el Teatro Municipal, por la excelente acogida que le brindó el público de Caracas, Venezuela.

BIOGRAFÍA DEL TENOR MIGUEL FLETA

El magnífico tenor español Miguel Fleta.

Miguel Burró Fleta, nació en Albalate de Cinca (Huesca), el 1 de diciembre de 1897, en el seno de una familia muy humilde, siendo el último de los catorce hijos del matrimonio de don Vicente Burró Gayán y doña María Fleta Esparraguerri, de los cuales sobrevivieron ocho. Las penurias económicas le obligaron a trabajar desde los ocho años, primero como pastor, después al servicio de un terrateniente para ayudarle en las tareas agrícolas y, más tarde, como peón en las obras del canal de Cataluña y Aragón, situación que le impidió la escolarización. Fleta poseía una natural predisposición para el canto heredada, al parecer, de su abuelo y su padre, siendo éste último capaz de tocar varios instrumentos sin haber recibido lección alguna, y quien le animó a realizar los estudios musicales.

Ha habido pocos ejemplos como el de Miguel Fleta, quien en apenas cinco años pasó de ser pastor y labrador, a convertirse en una de las más grandes figuras de los escenarios operísticos, reclamado en los principales teatros líricos de todo el mundo como extraordinario tenor.

En 1908 se inició en el aprendizaje del solfeo con Lázaro Uriol y en 1917, apoyado por el cantante de jotas Miguel Asso, concursó en el Certamen de la Jota. A pesar de no ser premiado, Fleta no se desanimó y en noviembre se trasladó a vivir con su hermano Vicente a Barcelona, ciudad en la que éste trabajaba como guardia urbano y donde Miguel tuvo la posibilidad de estudiar canto. Se presentó a las pruebas de admisión del Conservatorio y, pese a que en un principio el maestro Lamote de Grignon no permitió su ingreso, tras la insistencia de la profesora belga Louise Pierre Claro —conocida como Luisa Pierrick—, quien quedó impresionada con la voz del cantante, fue admitido en el centro. Luisa Pierrick fue su única maestra, y no sólo le instruyó de forma intensiva en el solfeo y el canto, sino que se convirtió en su mentora, su compañera, sería para Fleta una suerte de Pygmalion fundamental para la carrera del cantante; también le enseñó idiomas y le proporcionó la cultura humanística necesaria para desenvolverse en el nuevo y desconocido ambiente —tan distinto al de sus humildes orígenes—, y se convirtió en la madre de sus dos primeros hijos. En 1919 dio por finalizados sus estudios —formación que, para algunos biógrafos, fue insuficiente y la causa de sus problemas técnicos y rítmicos— e inició una meteórica carrera profesional, cuyo punto de partida fue el estreno de Francesca da Rimini de Riccardo Zandonai en diciembre de 1919, con el propio autor en el podio en el Teatro Giuseppe Verdi de Trieste, donde cantó también Manon y Aída.

Tras la temporada de Trieste, Fleta viajó, en abril de 1920, a la Volksoper de Viena con la compañía de Mattia Battistini —la misma con la que había cantado Francesca da Rimini, Manon y Aída en la ciudad italiana— para representar nuevamente Aída y Mefistofele, que fueron muy bien acogidas por el público vienés. Pero el éxito rotundo de Fleta, y el verdadero principio de su brillante carrera, tuvo lugar con la siguiente representación, Tosca, ópera que llegó a cantar hasta en doscientas sesenta ocasiones durante su trayectoria.

La compañía se vio obligada a cambiar la programación y ampliar hasta veinticuatro las funciones de la ópera. El triunfo de Fleta era ya absoluto, hasta el punto de que el propio Puccini, avisado por un entusiasmado Franz Lehár —compositor austríaco que había escuchado al cantante—, se desplazó a Viena para oír al joven tenor que tanto revuelo estaba causando, y quedó vivamente impresionado por el talento del artista aragonés. Los contratos fueron, desde entonces, numerosos y Fleta era reclamado nuevamente por Riccardo Zandonai para el estreno mundial de su ópera Giuletta e Romeo, que tuvo lugar el 14 de febrero de 1922 en el Teatro Costanzi de Roma. El éxito apoteósico de su interpretación le proporcionó aún más contratos, incluido el debut en el Teatro Real de Madrid, el 7 de marzo de 1922, como Don José en Carmen de Bizet, triunfo sin precedentes que hizo de éste uno de los personajes predilectos de Fleta y del público.

Paralelamente, el cantante inició en Milán su carrera discográfica, llegando a registrar más de cien caras de discos de gramófono de setenta y ocho revoluciones por minuto, creando así un patrimonio sonoro de capital importancia en la historia de la fonografía; a ese logro se unió su presentación en el Teatro Colón de Buenos Aires en mayo del mismo año, y después actuaciones en Uruguay, Brasil, Cuba y México, donde llegó a cobrar 50.000 pesos de oro. El año 1923 fue también decisivo en la carrera del ya consagrado Miguel Fleta: en marzo grabó discos en Londres, en junio realizó su segunda gira por América y en octubre debutó en el Metropolitan de Nueva York con el papel de Mario Cavaradossi de Tosca, junto a la soprano Maria Jeritza y el barítono Antonio Scotti, éxito clamoroso en la trayectoria del cantante, quien actuó en el citado coliseo hasta 1925 con obras como Rigoletto, Aída, Carmen, Pagliacci o L’amico Fritz. El 13 de febrero de 1924 se presentó en la Scala de Milán con Rigoletto de Verdi, a las órdenes de Toscanini.

Fue cuando se produjo el famoso altercado entre cantante y director, que dio cuenta de la personalidad del aragonés. Toscanini había manifestado su desacuerdo a Fleta con respecto a las libertades que el tenor se había tomado en su lectura de "La donna è mobile"; Fleta, amenazando con marcharse del teatro a media función, hizo acudir al director a su camerino para expresarle:

“Maestro, yo tengo que cantar La donna è mobile como yo la canto. Así quiero que me aplaudan o me silben. Al fin y al cabo, yo doy la cara al público y usted la espalda. Es la primera vez que canto en la Scala y si me protestan que sea por mi culpa y no por la de Usted".

Toscanini cedió de mala gana a los deseos de Fleta, pero al cantar el citado fragmento bajó del podio y fue Antonino Votto quien dirigió la escena. Ante el rotundo éxito de la versión de Fleta y la insistencia del público para que realizase un bis, Toscanini volvió al podio rindiéndose a los deseos del cantante.

En marzo del mismo año, Fleta cantó su tercera temporada en el Teatro Real de Madrid; la fama y los éxitos le proporcionaron emolumentos astronómicos y pudo comprar Villa Fleta por la elevadísima cifra, en aquellos tiempos, de 110.000 pesetas. La tercera gira por América causó un revuelo inusual para la época —hasta dio su nombre a camisas y helados—, y en febrero de 1925, tras la vuelta del continente americano, inició una gira por España que incluyó actuaciones como la del 5 de abril en el Teatro Real de Madrid con Rodolfo de la Bohème, postrera ópera representada en el coliseo de la capital.

Por las mismas fechas se produjo su debut en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona, aplazado en varias ocasiones por razones relacionadas con la vida privada del artista; el acontecimiento alcanzó tal dimensión que algunos cines y teatros de la ciudad interrumpieron sus funciones para conectar con el coliseo operístico en el momento de la romanza "La fleur que tu m’avais jetée", y transmitirla telefónicamente.

Durante la Feria del Pilar de Zaragoza, el 18 octubre de 1925, coincidieron en la plaza de toros dos  grandes aragoneses: El magnífico torero Nicanor Villalta y el famoso tenor Miguel Fleta. El matador de Cretas, estaba siendo el triunfador indiscutible del ciclo pilarista, porque en las tres corridas en las que había intervenido cortó nueve orejas, cuatro rabos y una pata. Ese día se lidiaron toros de Francisco Villar. Nicanor Villalta, le brindó su último toro al gran tenor con estas palabras: "Le brindo la faena y muerte de este toro, y también le diré que quisiera ser tenor con su voz para exponer menos la vida".

Su faena fue fenomenal en conjunto, despachó a su enemigo de una soberbia estocada hasta la bola y le concedieron una pata. Cuentan que el célebre tenor Miguel Fleta bajó al ruedo desde su barrera para felicitar a Villalta, estrechándole un fuerte abrazo ante la aclamación del público asistente. Fleta, después de la corrida, muy gentilmente le envió a Villalta en un sobre unas entradas de regalo para que lo fuera a ver en el teatro donde se presentaba esa noche.

El 26 de enero de 1926, coincidiendo con el día del bautizo de su hijo Alfonso —que será apadrinado por Alfonso XIII—, Miguel Fleta cantó Tosca en la Costa Azul, obteniendo más de 100.000 francos destinados a los mutilados de la Guerra Mundial. Pero uno de los mayores hitos en la carrera de Fleta fue, sin duda, su participación en el estreno de Turandot, de Puccini, en la Scala de Milán, acontecido el 25 de abril de 1926. En esa ocasión, el maestro Arturo Toscanini dirigía la orquesta y, dejando a un lado las personales desavenencias, buscó expresamente a Fleta para asumir el papel de Calaf, junto a Rosa Raisa y Maria Zamboni. La obra constituyó un nuevo éxito en la vida artística del músico aragonés.

Para esas fechas, la relación entre el tenor y Luisa Pierrick estaba ya deteriorada y, tras la ruptura matrimonial, Fleta conoció a Carmen Mirat, con quien se casó en mayo de 1927, año en el que recibió la autorización para cambiar el orden inicial de sus apellidos, pasándose a conocer como Miguel Fleta Burró. Tras la cuarta gira por América —aprovechando el viaje de novios—, Fleta regresó a Barcelona para participar en la nueva temporada del Liceo.

En 1929, Fleta ganó más de un millón de pesetas. Incluyó giras por Europa y numerosos contratos en Japón, México, Guatemala y China.

El 25 de marzo de 1930, el tenor Miguel Fleta, debutó en el Teatro Municipal de Caracas, Venezuela, durante el Gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez, contratado por la gran Compañía de Ópera Bracale.

Aunque siguió abordando las composiciones operísticas, Fleta acabó dedicando su arte al género de la zarzuela, destacando en especial la gira que realizó por España en 1935 con la Compañía de Zarzuela de Federico Moreno Torroba, con títulos como Doña Francisquita, Luisa Fernanda o Marina.

SU PARTICIPACIÓN EN EL CINE

Miguel Fleta probó suerte también en el mundo del cine, llegando a participar en la filmación de tres películas, dos de las cuales tienen carácter documental.

Son películas que responden más bien a motivos de popularidad, y que Fleta aprovechó más como medio propagandístico que por su valor artístico. La primera se filmó el 8 de junio de 1925, bajo realización del barcelonés Antonio de Padua Tramullas, con motivo de la inauguración del Teatro Olimpia y con el título "Miguel Fleta en los jardines del chalet de los señores Pie-Sopena", acontecimiento al que se había dado previamente la pertinente publicidad en los periódicos.

La segunda cinta —realizada por Hernández Girbán y García Conde— fue filmada el 20 de abril de 1927 y, con el título "Boda de Miguel Fleta", incluía imágenes del enlace entre el cantante y Carmen Mirat, su segunda esposa. "Miguelón" es el último film de Fleta, rodado en 1933 por el director Adolfo Aznar, y con música de Pablo Luna compuesta para la ocasión y el lucimiento del cantante.

Sufrió afecciones como una laringitis aguda, o el progresivo deterioro de la mucosa que envuelve las cuerdas vocales —situación que le provocó un miedo extremo a perder la voz—, y un ritmo de vida que exigía demasiados gastos, circunstancias que le llevaron, además, a adquirir una inseguridad enfermiza y a rescindir compromisos, como los contratos con el Metropolitan de Nueva York. Sumido en las preocupaciones y los desengaños, y siendo evidente el deterioro vocal, cantó en cafés, plazas de toros y otros locales inadecuados; su trayectoria ya no fue la misma, y el 28 de mayo de 1938, tras una enfermedad renal, falleció por coma urémico en su casa de La Coruña.

La discografía de Fleta quedó registrada en discos de setenta y ocho y treinta y tres revoluciones por minuto, algunos de ellos están disponibles también en formato compacto. Aunque la mayoría de la producción del cantante se centró en el repertorio operístico, Fleta realizó, asimismo, importantes versiones de zarzuelas —como Marina y Doña Francisquita—, jotas, algunas canciones de Brahms, nanas, e himnos como La Marsellesa, el Himno de Riego, el Himno de la Exposición de Sevilla o el Cara al Sol.

Miguel Fleta, fue una de las más grandes celebridades de su época. Su voz, de particular y hermoso timbre, poseía una inusual flexibilidad que le permitía afrontar con facilidad todas las zonas de su extensión, con un registro grave que casi alcanzaba la cota baritonal. Fleta poseyó un instrumento que le permitía deslumbrar al público con recursos técnicos inusuales, como los extensos fiati —apreciables en su versión de "E lucevan le stelle" de la pucciniana Tosca— o, por encima de cualquier ejercicio de virtuosismo, asombrar con una innata expresión de matizaciones infinitas y conmovedora línea canora. En un período de trece años, Miguel Fleta dejó grabadas más de cien matrices, registros efectuados primero con el sistema acústico (1922-1925) y después con el eléctrico (1927-1935).

Aunque son estos últimos los registros de mayor calidad sonora, la época dorada de Fleta se inscribe en la del período acústico no sólo por estar la voz en plenitud de facultades, sino por la cantidad de matrices realizadas y conservadas. Por razones desconocidas no tuvo el cantante ocasión de grabar una ópera completa, por lo que solamente se puede reconstruir el arte del aragonés a partir de fragmentos, arias y canciones pertenecientes a obras mayores. De algunas de las piezas existen varias versiones, ya que Fleta aprovechó las ventajas tecnológicas del sistema eléctrico —sobre todo a partir de 1929.

Miguel Fleta grabó un total de ciento once caras de discos de gramófono de setenta y ocho revoluciones por minuto, colección importantísima de gran valor histórico y musical.

En los anales de la historia de la música operística en España y América Latina de las primeras décadas del siglo XX está registrada la rivalidad de los grupos de seguidores de Miguel Fleta y de otro tenor español muy famoso en la época, Hipólito Lázaro.


miércoles, 21 de abril de 2021

GRAN PINTOR ESPAÑOL VILA Y PRADES VISITA VENEZUELA

 

Magnífico cuadro del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, de cuerpo entero, en el año 1917, obra del reconocido artista español Julio Vila y Prades, quien aparece a su derecha, discípulo del extraordinario pintor Joaquín Sorolla.

Don Julio Vila y Prades, famoso y fecundo pintor español, se encuentra desde hace dos semanas en Caracas, Venezuela. Vila y Prades nos visitó en 1917 e hizo entonces varios admirables retratos de personalidades de nuestro gran mundo, mereciendo especial mención los realizados al Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, uno de ellos, magistralmente logrado de cuerpo entero.

El activo, vigoroso y optimista pintor es un gran simpatizador de las Repúblicas americanas y en España se complace en divulgar los méritos y promesas del Continente ibero-indio. Está muy instruído en detalles de la historia de Hispano-América y sus pinceles gloriosos han dado perpetuidad en el lienzo a muchos héroes de la Conquista y la Emancipación. 

El Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, posando ante el famoso pintor español Julio Vila y Prades, quien se dispone a retratarlo en Caracas, durante su visita al país en 1917.

No hace mucho el maestro Vila y Prades visitó el Perú y recibió encargo del Presidente Augusto B. Leguía para la ejecución de un gran cuadro (de 20 metros por 6) para conmemorar el primer centenario de la Batalla de Ayacucho. En el inmenso cuadro figura el Doctor Pedro Manuel Arcaya, Embajador que fue de Venezuela a las fiestas centenarias en Lima, y actual Ministro de Relaciones Interiores. También pintó don Julio un severo y magnífico retrato de don Francisco Pizarro, Conquistador del Perú. 

A la izquierda: Retrato del Conquistador don Francisco Pizarro (Perú). A la derecha: El pintor valenciano Julio Vila y Prades, preparándose para comenzar el retrato del Gobernador de California (Estados Unidos).

Vila y Prades ha visitado varias veces Nueva York y cuadros suyos se exhiben en la sede de la Sociedad Hispánica. Recientemente fue a California y pintó un retrato del Gobernador. El ilustre artista hispano tiene su domicilio y taller en Madrid y pasa una buena temporada del año en San Sebastián, donde es muy popular y admirado. El maestro Vila y Prades nos honra con su benévola amistad y ha tenido para nosotros frases de cariño y estímulo. Está encantado de su conocimiento con la joven y genial artista Nina Crespo Báez, cuyo talento e intuición admira mucho. Vila y Prades augura esplendoroso porvenir artístico a la bella, modesta y encantadora Nina Crespo.

(Publicado en la Revista "Élite", el 18 de febrero de 1928).

El famoso pintor español Julio Vila y Prades, quien visitó Venezuela en 1917 y posteriormente en 1928, fue muy admirado y apreciado por el General Juan Vicente Gómez, siendo retratado en dos oportunidades por el consagrado artista.

VILA Y PRADES Y ARTURO MICHELENA

Ayer en la mañana visitó el ilustre pintor español don Julio Vila y Prades a la honorable viuda del insigne y malogrado artista venezolano Arturo Michelena, señora Lastenia Tello, en su hotelito de la esquina del Urapal, convertido en Museo y relicario de muchas de las mejores obras de nuestro pintor. Vila y Prades departió largamente con la señora Tello de Michelena y con efusiva sinceridad elogió la grandeza artística del creador de "Pentesilea".

Se deshizo Vila y Prades en alabanzas para el colorido y la valentía de "La Vara Rota", el último gran cuadro que pintó Michelena en París, 1892.

La gran obra taurina "La Vara Rota" (1892) del pintor venezolano Arturo Michelena, que impresionó tanto al artista español Vila y Prades durante su visita a Venezuela en 1928. 

El maestro Vila y Prades visitó el Estudio Arturo Michelena acompañado por los señores Luis Correa, Raúl Carrasquel y Valverde y el celebrado escultor Pedro Basalo.

Merece felicitaciones el gran artista español por las generosas demostraciones de aprecio a los grandes pintores de Venezuela. El día del centenario de Martín Tovar y Tovar, depositó una hermosa corona en la tumba del pintor de los héroes, y ahora visita con toda reverencia a la viuda de Michelena para ratificarle sus hidalgos sentimientos de admiración por la obra múltiple y diáfana de su marido.

(Publicado en la Revista "Élite", el 18 de febrero de 1928).

Excelente exposición del pintor Julio Vila y Prades en donde aparece posando con algunas de sus obras, entre ellas, se pude apreciar el retrato que realizó al Presidente de la República de Venezuela, General Juan Vicente Gómez en 1917. Foto publicada en el Periódico "El Nuevo Diario" de Caracas.  

El gran artista español don Julio Vila y Prades. 


RESEÑA BIOGRÁFICA DEL ARTISTA VILA Y PRADES

Los datos sobre la vida del pintor Julio Vila y Prades se conocen con bastante exactitud gracias a las notas biográficas y bibliográficas publicadas por su hija Carmen Vila Artal con motivo de la exposición antológica dedicada al pintor en Madrid en el año 1974, que a continuación compartimos:

Julio Vila y Prades nació el 9 de abril de 1873 en Valencia, España, hijo de Valero Vila Berenguer y Rosa Prades Tarazona. Manifestando sus deseos de ser pintor, en contra de la voluntad de sus padres, abandonó la casa paterna e ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos en Valencia, donde estudió dibujo y pintura con los maestros Joaquín Agrasot, Juan Peyró y Francisco Domingo Marqués. En 1893 ingresó en el taller madrileño de Joaquín Sorolla y Bastida, hecho decisivo en su carrera pictórica. Vila y Prades permaneció en Madrid hasta 1904, período durante el cual se presentaría a varios certámenes de pintura con bastante éxito.

En el mismo año de 1904 marchó a París, donde ingresaría en la Académie Julian. Tras su breve estancia en París regresaría a Madrid. Vila y Prades siempre había deseado viajar a América y en 1905, a través de su maestro Joaquín Sorolla, contactó con el empresario José Artal, conde de Artal, afincado en Buenos Aires, donde se trasladaría el pintor. En esta etapa realizó varias obras de tipología costumbrista y paisajística de la pampa argentina, destacando el lienzo "Conduciendo la hacienda" (1905, Capitanía General de Sevilla).

Hermosa obra titulada "Conduciendo la hacienda", del pintor Julio Vila y Prades en 1905.

Su vuelta a Europa se produce en el año 1906 y, por medicación de antiguos compañeros de la Académie Julian de París, se instalaría en la Bretaña francesa, en la ciudad costera de Concarneau. En la Bretaña ejecutaría interesantes lienzos de paisajes costeros y escenas costumbristas bretonas, como la obra "Las murmuradoras" (1906, colección Vila Artal). En 1906 vuelve a Madrid con su amigo Verdugo Landi y realiza varios dibujos con motivo de la boda del Rey Alfonso XIII, que serían publicados en los diarios La Esfera y ABC.

El pintor Julio Vila y Prades, acompañado del Rey Alfonso XIII, junto a una de sus obras en el Museo Municipal de San Telmo de San Sebastián, año 1915. 

En 1907 viajará a Valencia por motivo de la enfermedad de su madre, marchando tras la muerte de ésta de nuevo a Madrid en 1908. En estos años participó en numerosas exposiciones colectivas y efectuó sus afamadas obras "Caravana gitana" (1907), "Los arroceros" (1907), premiada con la segunda medalla en la Exposición Nacional de Madrid, y Jurado de carreras del siglo XVIII (1907), también premiada en el Salon de París con medalla de oro.

En 1908 vuelve a Buenos Aires y se casa con Carmen Artal, hija de su amigo José Artal. En ese período desarrolló su faceta de pintor muralista ejecutando numerosos encargos para diversas instituciones en Argentina (Tigre Club, Club de Mar del Plata y Palacio de Gobierno de Tucumán). 

Desde Buenos Aires, viajó a otros países latinoamericanos como Chile y Venezuela. Dejó obras suyas en varios países latinoamericanos, tal es el caso de Chile, donde se encuentra su pintura realizada en el año 1909: "El paso del Ejército Libertador por la cordillera de los Andes" que se encuentra en el Museo Histórico y Militar de Chile.

Imponente obra histórica de Vila y Prades, "El paso del Ejército Libertador por la cordillera de los Andes", realizada en 1909. 

Con su mujer, en 1909, pasó unos meses en París estudiando la pintura del Louvre y en los años sucesivos volvería a Europa en varias ocasiones, período durante el cual sus trabajos obtuvieron diversos reconocimientos tanto en América como en Europa.

En 1914, el pintor junto con su familia marchó de Buenos Aires para trasladarse a París, pero a causa de la Primera Guerra Mundial deciden volver de nuevo España, instalándose en 1915 en San Sebastián. Precisamente allí, en el alto de Ategorrieta, Julio Vila y Prades situaría su residencia estable y su taller denominado Cheerful. En España destacaría por su labor como paisajista y además retratista de importantes familias, e incluso de la propia familia real, ejecutando varios retratos del Rey.

S. M. el Rey de España, Don Alfonso XIII, acompañado de sus Ministros, escucha las explicaciones que le dá el maestro Vila y Prades del gran cuadro del Centenario de Ayacucho, encargado por el Perú. El famoso lienzo fue exhibido en un salón del Palacio de Fomento, Madrid.

Durante los años siguientes el pintor seguiría participando en numerosas exposiciones y viajando por diversos países según se iban estableciendo nuevas oportunidades de trabajo: Nueva York y Caracas (1917), La Habana (1918-1919), México (1920). En 1921 regresa a San Sebastián, donde recibe el encargo de la decoración de los techos del Gran Kursaal, obra que el pintor que finalizó en 1922, y lamentablemente hoy desaparecida. En el mismo año de 1922 viajó a Perú, donde en Lima le sería encomendada la realización de los grandes murales de La batalla de Ayacucho para el nuevo Museo Bolivariano. En 1924 marchó a Estados Unidos, y en Los Ángeles trabajó en la decoración mural del Museo de la Legión de Honor de la Fundación Spreckels, y en ese mismo año visitó diversos países de América del Sur.

En 1926 volvió a España para seguir trabajando en el mural de La batalla de Ayacucho, esta vez en su nuevo taller de Tarragona. En 1928 le fue concedida por el gobierno de Perú la condecoración de la orden del Sol. Regresó por segunda vez a Venezuela, permaneciendo los meses de febrero y marzo en el país. En octubre de ese año, el pintor junto con su familia se trasladó a Barcelona, donde ejecutó de nuevo varios retratos para el Rey Alfonso XIII. Desgraciadamente, Julio Vila y Prades no pudo concluir el mural de Ayacucho, pues enfermó y falleció el 9 de julio de 1930 en Barcelona, siendo enterrado en San Sebastián.

Arriba, a la izquierda la obra: "Autorretrato" de Vila y Prades (1904). A su derecha: "De Romería" (1913) y abajo: "Elena y María con trajes valencianos" (1908).

Actualmente la extensa y variada obra de Julio Vila y Prades se encuentra en varios museos e instituciones en España, América y en diversas colecciones particulares. Sin embargo, la mayor parte de su obra pertenece a la colección familiar del pintor, denominada colección Vila Artal (Madrid).

María Luisa García Serrano


domingo, 7 de marzo de 2021

OBSEQUIO DEL MARQUÉS DE HOYOS AL GENERAL JUAN VICENTE GÓMEZ 1923

 

Hermosa espada fabricada en Toledo, regalo del Marqués de Hoyos, Presidente de la Cruz Roja Española, al Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente Constitucional de Venezuela. Año 1923.

Ayer en la mañana fue recibido en el Palacio de Miraflores, en audiencia particular, el Excelentísimo señor don Ángel de Ranero y Rivas, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario del Reino de España en Venezuela, quien consignó en manos del señor General Juan Vicente Gómez, Presidente Constitucional de la República, una preciosa y fina espada manufacturada en las célebres fábricas de Toledo, valioso presente del señor Marqués de Hoyos, Presidente de la Cruz Roja Española, al Jefe de la Nación venezolana.

De inapreciable valor, por el cuidadoso esmero de su fabricación es esta espada, en cuya elegante empuñadura lucen admirablemente trabajados el escudo de Venezuela, y el nombre, en relieve, del señor General Gómez.

Excelentísimo señor don Ángel de Ranero y Rivas, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario del Reino de España en Venezuela. año 1923.

La preciosa joya toledana llegó a manos del señor Presidente Constitucional de la República, acompañada de un pergamino, trabajado en colores por un eminente calígrafo y dibujante español, cuya obra es perfecta y de un mérito indiscutible. Un fotograbado de tan valioso pergamino, ilustra, junto con el de la preciosa espada, esta nota.

El señor General Gómez estimó debidamente el suntuoso presente del señor Marqués de Hoyos y encargó al señor Ministro de España hacer llegar hasta el distinguido oferente, las protestas de su más profundo reconocimiento.

Una demostración palpable del aprecio a que se ha hecho acreedor el General Juan Vicente Gómez, al realizar, en la forma más eficiente y con el aplauso de propios y extraños la obra de la efectiva Rehabilitación de Venezuela, bajo los auspicios de la Paz, de la Unión y del Trabajo, es el presente con que le exterioriza su simpatía el señor Marqués de Hoyos, representativo, por sus títulos nobiliarios, por las altas funciones a su cargo y por su gentileza de caballero, de esa España de hoy tan vivamente interesada en el desenvolvimiento de las jóvenes nacionalidades de América, y con la que nuestro país estrecha cada día las más cordiales relaciones.

Leyenda del Presente Pergamino:

"Al Excelentísimo señor General Don Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, que con tanta sabiduría y acierto rige los destinos de su patria y tan celosamente cuida de fomentar las relaciones de la misma con España para honra y provecho de ambas naciones, dedica el presente recuerdo.

El Marqués de Hoyos".

Con verdadera complacencia deja constancia EL NUEVO DIARIO, en sus columnas de honor, del homenaje de simpatía que rinde al señor General Gómez el señor Marqués de Hoyos, por el digno órgano del Excelentísimo señor don Ángel de Ranero y Rivas, Ministro de España, quien en la forma más galante cumplió el honroso encargo.

(Publicado en el Periódico "El Nuevo Diario", el 26 de mayo de 1923).


BIOGRAFÍA DEL MARQUÉS DE HOYOS

 

Don José María Hoyos y Vinent de la Torre O'Neill, Marqués de Hoyos (III). Militar, Diplomático y político español. Nació en Madrid, España, el 15 de mayo de 1874. Perteneciente a la más linajuda Grandeza española, ingresó en 1891 en la Academia General Militar y un bienio después pasó a la de Artillería, donde recibió el grado de Teniente en 1896, retirándose voluntariamente con el empleo de Coronel en enero de 1931. Desde 1901 fue edecán de Carlos María de Borbón, esposo de María de las Mercedes, princesa de Asturias y hermana mayor del futuro Rey Alfonso XIII. Participó con brillantez bajo sus órdenes en los combates de Nador y Ulad-Settut y en la expugnación de Hidum en el transcurso de las operaciones desarrolladas tras el desastre sufrido por las tropas españolas en el Barranco del Lobo en los alrededores de Melilla, inicios del verano de 1909. Antes y después de tales acontecimientos, acompañó al citado infante en numerosas misiones oficiales por las diferentes Cortes europeas de la época inmediata al estallido de la Gran Guerra. Senador por derecho propio en 1921, un bienio ulterior sería designado comisario regio y Presidente de la Asamblea Suprema de la Cruz Roja Española, cargo desempeñado con la competencia y laboriosidad que le eran propias y alabadas universalmente. 

En 1924, realizó por última vez las funciones diplomáticas que le habían acreditado en diversas cancillerías y ante altas personalidades del viejo continente al acompañar al Rey italiano Víctor Manuel III en su visita a España. Fue Miembro de la Asamblea Nacional Consultiva en 1927.

El crucial año de 1929 supuso su entrada en el gran escenario de la política nacional al ser nombrado en febrero Alcalde de Madrid (10 de febrero de 1930 - 7 de febrero de 1931), designación acompañada, por cierto, con la de Consejero de Estado. No obstante su acendrado y profeso monarquismo, sus dotes organizadoras y su talante moderado y suprapartidista lograron imponerse en la gestión del municipio madrileño en una coyuntura de especial dificultad, logrando la colaboración y también el aplauso de las distintas fuerzas edilicias en una tarea singular y sorprendentemente fecunda. Ministro de la Gobernación en el último Gobierno del reinado de Alfonso XIII (18 de febrero de 1931 - 14 de abril de 1931), no compartió las opiniones ni la estrategia del Almirante Juan Bautista Aznar y su mentor Romanones, afanándose primordialmente en mantener dentro de la legalidad más estricta el orden público y el desarrollo del proceso electoral.

Concluida la Guerra Civil, que pasó en el extranjero, se consagró a la meticulosa redacción de sus memorias y al impulso de las muchas empresas económicas por él dirigidas o participadas, destacando las acometidas en las marismas del Guadalquivir. III Marqués de Hoyos, III Marqués de Vinent y IV Marqués de Zornoza, Vizconde de Manzanera, Grande de España, gentil-hombre de Cámara de Alfonso XIII, se desposó en 1902 con Isabel Sánchez de Hoces, marquesa de la Puebla de los Infantes, Grande de España, dama de las reinas María Cristina y Victoria Eugenia.

Dejó escritas unas memorias, tituladas "Mi Testimonio", sobre su actuación en el Ministerio y los sucesos previos a la caída de la monarquía y el advenimiento de la República.​

Falleció el 1 de abril de 1959 en Madrid, España.


miércoles, 31 de julio de 2019

OBSEQUIO DEL GENERAL JUAN VICENTE GÓMEZ AL REY ALFONSO XIII DE ESPAÑA


Reducción del monumento que simboliza el abrazo de Simón Bolívar y Pablo Morillo, obra del gran escultor venezolano Lorenzo González, que fue obsequiado a S. M. el Rey Alfonso XIII por el Presidente de Venezuela, Benemérito General Juan Vicente Gómez en 1913.


CASA REAL ESPAÑOLA

Añadió el Rey D. Alfonso XIII que ningún recuerdo de Venezuela se encontraba en la Armería Real, y que este obsequio del Presidente Gómez venía felizmente a llenar este vacío.

A las once y media de la mañana de ayer fue recibido por S. M. el Rey D. Alfonso XIII el Señor Doctor D. José Ignacio Cárdenas, comisionado por el Señor General D. Juan Vicente Gómez, Presidente de Venezuela, para ofrecer a Su Majestad con una carta autógrafa la hermosa reducción del monumento que simboliza el abrazo de Bolívar y Morillo, erigido por el honorable y popular magistrado venezolano precisamente en el memorable sitio donde se verificó la histórica entrevista de los dos célebres caudillos. El Sr. D. Bernabé Planas, ministro de Venezuela en Madrid, hizo la presentación del Doctor Cárdenas a Su Majestad.

El comisionado venezolano, en breves palabras, vibrantes de sinceridad, expuso a Su Majestad el objeto de su honrosa misión, observando que el obsequio del Sr. Presidente de la República de Venezuela era una manifestación del sentimiento nacional, el cual era de afecto para la madre Patria y de profunda simpatía por su noble soberano.

S. M. el Rey D. Alfonso XIII, manifestó la grata complacencia que tan espléndido obsequio le producía, y seguido por el Doctor Cárdenas y el Sr. Planas, fue a examinar el monumento al Salón de Columnas, donde se había montado.

Se fijó el Monarca en la esbelta forma y pureza de líneas de la obra y en la hidalga expresión y noble actitud de las figuras. Informó el Doctor Cárdenas a Su Majestad que la obra había sido ejecutada por el artista venezolano Sr. D. Lorenzo González y le dio detalles sobre el sitio en que el monumento original se había levantado, en el corazón de las montañas andinas, lo cual interesó vivamente a Su Majestad.

Ofreció el Doctor Cárdenas al Soberano enviarle fotografías de aquel monumento, erigido en medio de la naturaleza tropical de aquella privilegiada región. Su Majestad se manifestó muy complacido.

Añadió S. M. el Rey D. Alfonso XIII que ningún recuerdo de Venezuela se encontraba en la Armería Real, y que este obsequio del Presidente Gómez venía felizmente a llenar este vacío.

Finalmente, Su Majestad dio las gracias a la Misión venezolana por tan culto y simbólico obsequio y se despidió de ella en extremo complacido.

Después de la real audiencia, el señor ministro de Venezuela presentó, en el ministerio de Estado, al señor ministro, al comisionado venezolano Doctor Cárdenas. Manifestó el ministro su complacencia a la Misión de Venezuela, a quien felicitó por haber sido representada en este simpático acto por personas tan cultas y distinguidas.

El comisionado venezolano Doctor Cárdenas ha recibido la cortés y fraternal hospitalidad del excelentísimo señor ministro de su país y las exquisitas y sinceras atenciones del señor conde de Cartagena, nieto del ilustre campeón de España en América, quien expresamente ha venido de los Balkanes para contribuir con su galantería a que sean aún más gratos los días que el Doctor Cárdenas pase en esta corte. El comisionado de Venezuela nos ha manifestado que su gratitud para el señor conde de Cartagena ha quedado para siempre empeñada.

(Publicado en "La Correspondencia de España", el 15 de enero de 1913).

martes, 2 de julio de 2019

LA OPINIÓN DEL CÓNSUL DE VENEZUELA EN ESPAÑA SOBRE EL PRESIDENTE GÓMEZ EN 1923



Don J. M. Betancourt Sucre, Cónsul General de Venezuela en España, sobrino del Gran Mariscal de Ayacucho, General Antonio José de Sucre. (Revista "España y América").

Afortunadamente, nunca han sido más cordiales nuestras relaciones, gracias al gran espíritu de confraternidad internacional que anima al General Gómez.

A bordo del vapor Buenos Aires, y presentado por el señor Cónsul de Venezuela en Andalucía, tuvimos la complacencia de conocer al nuevo Cónsul General de Venezuela en el Reino, Sr. J. M. Betancourt Sucre, del que solicitamos hacer una interviú, a lo que accedió enseguida, amablemente.

El distinguido funcionario venezolano es persona culta, caballerosa y cordial, perteneciente a la juventud intelectual de la joven República. Es sobrino del Gran Mariscal de Ayacucho, General Antonio José de Sucre. Ha desempeñado importantes Consulados en países de América y Europa, y habla varios idiomas. Se dirige a Barcelona, que es la residencia oficial de su importante cargo, y lo acompaña su estimable familia.

Adscrito sin reservas a la causa que ha realizado la rehabilitación y engrandecimiento de su patria, y unido al ilustre conductor de los destinos nacionales, General Juan Vicente Gómez, con vínculos de noble y leal partidarismo, nos habló con entusiasmo de la alteza de miras que ha guiado siempre los actos del Presidente Gómez y de cómo a su alto esfuerzo patriótico se ha hecho sólida y extraordinaria la situación económica, progresista y moral de la República. El Cónsul nos dijo:

La paz en Venezuela es completa, inconmovible. Tiene bases de convencimiento absoluto en la conciencia del pueblo, que la ama y la venera como a la suprema divinidad de las naciones. La defiende, además, el brazo potente y la voluntad férrea del General Gómez, que está hoy en el pleno goce de su salud y energía.

A una pregunta nuestra sobre la enfermedad que aquejó en meses pasados al eminente gobernante, nos responde, amable:

La salud del General Gómez es hoy mejor que nunca. Como siempre ha acostumbrado, trabaja doce horas diarias en su despacho, atendiendo a todos los ramos de la administración. Recorre a caballo la pintoresca ciudad de Maracay, en donde gusta residir y que a él se lo debe todo, e inspecciona los cuarteles, que dicho sea de paso, están a la altura de los mejores de Europa.

Nosotros nos hacemos eco de los elogios que ha merecido el Ejército venezolano, y el señor Cónsul nos dice, vibrante de satisfacción:

El Ejército, es una entidad de la cual está orgullosa la República. Es obra exclusiva del General Gómez y de su hijo el joven y denodado General José Vicente Gómez, quien como su ilustre padre, es ídolo del Ejército.

¿Los caudillos han desaparecido enteramente del país?, preguntamos:

En absoluto. Terminó con ellos la política conciliadora, unificadora, eminentemente nacional del General Gómez. Su lema salvador de Patria y Unión fue la bandera, la efectiva y leal concordia de la familia venezolana. Recientemente se ha reunido un grupo de estos desprestigiados, desmoralizados caudillos, y ha lanzado una alocución pintoresca que ha sido acogida con unánime protesta en el país. A estos pobres señores no se les toma en serio y sólo risa y desprecio ha producido "su compactación" en tierras extrañas.

Se nos ha dicho que es prodigiosa la producción petrolífera en Venezuela...

Sí, señor, esa es la palabra, prodigiosa. Los yacimientos son inmensos, y en ciertos puntos, como en Maracaibo, han alcanzado proporciones extraordinarias. Además, la ley que rige la exploración y explotación es muy liberal, y atrae a los capitalistas extranjeros. Se acaba de formar una Compañía con un capital de 25 millones, formada por elementos del país y con el infatigable señor D. Roberto Ramírez a la cabeza. Con este motivo reina gran entusiasmo en toda la República. El porvenir de Venezuela es verdaderamente grandioso, como es admirable su actual florecimiento.

La situación financiera de Venezuela es la mejor de la América del Sur. El Gobierno tiene en Caja, en oro, 65.000.000 de bolívares, y el bolívar es hoy de las primeras monedas en el mercado mundial. La deuda nacional se ha reducido en un 60 por 100, y el país está todo atravesado de carreteras amplias que, partiendo desde La Guaira hasta Apure, y desde Caracas hasta los Andes, llegan hasta la frontera de Colombia.

¿Fue muy sentido en el país el atentado de que fue víctima el primer Vicepresidente?

Muchísimo. Produjo verdadera consternación y justa y general protesta. Al finado General D. Juan C. Gómez se le quería en extremo. Era bueno, tranquilo, demócrata, y sólo se complacía en ser útil a todos. Las distintas clases sociales lo querían por igual; lo mismo los altos personajes de sociedad que los hijos del pueblo. El homenaje que le rindió la clase obrera fue verdaderamente grandioso. Una manifestación del alma popular de Caracas a su querido y liberal Gobernador.

¿Y qué planes trae usted, Sr. Betancourt?

Los de los leales servidores de la Patria y de la causa. Servir con lealtad, con desinterés y con patriotismo los grandes intereses de mi país. Cooperar con nuestro Ministro, el ilustrado y concienzudo diplomático doctor José Ignacio Cárdenas, y con mis compañeros en la carrera, en todo lo que se relacione con el acercamiento comercial de España y Venezuela.

Afortunadamente, nunca han sido más cordiales nuestras relaciones, gracias al gran espíritu de confraternidad internacional que anima al General Gómez y al tacto sabio del actual jefe de la Cancillería, el doctor Pedro Itriago Chacín, quien es el mejor intérprete que ha tenido mi Gobierno en las grandes ideas de la causa.

Suena una campana invitándonos a abandonar el vapor y nos disponemos a despedirnos del Sr. Betancourt, quien a modo de encargo cordial, que con gusto cumplimentamos, nos dice:

Saludo en usted muy atentamente a la prensa de España y le ruego presente mis respetos a las autoridades de la provincia.

Cuando nos disponemos a ganar las escalas, pasa junto a nosotros el Sr. D. Antonio Vives, capitán del buque, y el Sr. Betancourt nos dice:

Excelente persona el capitán. Le estoy agradecido a sus muchas atenciones. Yo felicitaría a la Compañía Trasatlántica, por tener empleados como éste.

A poco partía el Buenos Aires, luciendo como una bandera gris su penacho de humo…

EDUARDO DE ORY

(Publicado en la Revista "España y América", 1 de Octubre de 1923).