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jueves, 8 de julio de 2021

MIGUEL FLETA EL SENSACIONAL TENOR EN VENEZUELA 1930


El famosísimo y virtuoso tenor español Miguel Fleta, nos brindó todo su talento en el Teatro Municipal de Caracas, Venezuela.

En 1930, durante el Gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez, gran entusiasta e impulsor de la cultura y las artes en el país, el empresario don Adolfo Bracale, presentó dos temporadas de ópera en Caracas. En la primera, realizada en el mes de abril, contrató al tenor de fama mundial Miguel Fleta, y a un notable conjunto de cantantes de fama internacional, entre ellos: Zara Joy, magnífica soprano húngara; Georgina Stark, soprano ligera; Leila Garden, talentosa soprano de calidad; Dimitri Onofrey, gran tenor ruso; Alfredo Ciampi, estupendo Barítono; Luigi Dimitri, otro Barítono de calidad, los bajos Rolando Treveri y Abele Carnevali; el notable maestro Giuseppe Anglada, de justo renombre en el mundo musical, y un buen conjunto de segundas partes.

Anuncio publicado en el Periódico "El Nuevo Diario" que presenta al eminente tenor Miguel Fleta, considerado el más grande cantante del mundo, en la inmortal ópera "Rigoletto" del Maestro Verdi, en el Teatro Municipal de Caracas, Venezuela, el 30 de marzo de 1930.

La noticia de la actuación en Venezuela del mejor tenor del mundo para la época, despertó el mayor interés de los aficionados y público en general, como lo reseñó la revista "Élite", el 15 de marzo de 1930:    

"Quizás uno de los máximos esfuerzos llevados a cabo por nuestros empresarios artísticos sea éste de la venida a Venezuela del célebre tenor español Miguel Fleta. En el vértice de sus poderosas facultades, admirado por los públicos cosmopolitas. Fleta traerá a nuestro escenario del Teatro Municipal de Caracas, el torrente magnífico de su voz para refocilamiento de los caraqueños, tan melómanos y teatraleros siempre. Esfuerzo digno de encomio, tanto más si se tiene en cuenta que el fulgurante divo, actuará en combinación con un elenco integrado por valiosas figuras del mundo del "Bel Canto", ya aceptadas en los intransigentes círculos musicales europeos. El repertorio selecto correrá a cargo del maestro Giuseppe Anglada, del Teatro Real de Madrid, elemento destacado en la hora musical de la España actual. El tenor Fleta cantará cuatro óperas de las seis que componen el abono, y las dos restantes serán vocalizadas por el tenor ruso Dimitri Onofrey, quien viene precedido de gran renombre. Damos nuestra enhorabuena a la afición caraqueña, así como también a la Empresa Otazo y Ca., a cuyo empeño se deberá la actuación de il comendatore Bracale entre nosotros". 

Principales figuras del elenco: El tenor español Miguel Fleta (arriba) y el tenor ruso Dimitri Onofrey (abajo). En otra, las sopranos Leila Garden, Georgina Stark y Zara Jay.

LA PRÓXIMA TEMPORADA DE ÓPERA EN EL MUNICIPAL 

Es un hecho la llegada a Caracas, el 25 de marzo de 1930, de la Compañía de Ópera Bracale, en cuyo elenco aparece como máxima figura el famoso tenor español Miguel Fleta, gloria del arte lírico contemporáneo. El abono abierto para esta temporada por la Empresa Otazo ha sido cubierto en gran parte, correspondiendo así el buen público caraqueño el esfuerzo que significa la venida de la troupe. 

Fleta cantará cuatro óperas de las seis que forman parte del abono, siendo las dos restantes cantadas por el tenor ruso Dimitri Onofrey, de quien se tienen las mejores referencias. La plana mayor de la Compañía la forman cantantes de celebridad procedentes de los teatros Metropolitan de Nueva York y Ópera de Chicago, bajo la dirección del maestro Giuseppe Anglada, del Teatro Real de Madrid. 

Por modo que la temporada se avecina, podemos sin discusión calificarla como el mayor acontecimiento artístico del presente año en esta capital. 

Nuestra enhorabuena a los aficionados caraqueños y a la Empresa Otazo y Ca., a cuyas gestiones se debe la venida de la Compañía Bracale.   

(Publicado en la Revista "Élite", el 15 de marzo de 1930).  

FINALIZA LA TEMPORADA DE ÓPERA EN EL MUNICIPAL

Con la función de esta noche, en que se representará "Tosca", finaliza el abono de la temporada realizada en el Teatro Municipal de Caracas, por la Compañía Bracale, teniendo como eje central de ella, la personalidad artística del famoso tenor español Miguel Fleta, cuyas actuaciones han sido en verdad notables en la puesta en escena de "Rigoletto", "Manon" siendo aplaudidísimo y en "Carmen" que llegó a lo inenarrable, provocando en el admirado auditorio tal entusiasmo, que al final del cuarto acto, durante largo minutos le tributó una ovación como muy pocas veces hayamos oído en Caracas.

El resto del elenco de la Compañía, aunque no se compara con la eminencia artística de Fleta, se ha desempeñado en forma magistral siendo acompañado por la orquesta bajo la dirección del maestro Anglada, dejando satisfecho al buen público capitalino. 

Mañana será la despedida de Venezuela de la Compañía, en función vespertina, sin que hasta ahora sepamos con qué obra. Les deseamos el mayor de los éxitos en la continuación de su "tournée". 

(Publicado en la Revista "Élite", el 12 de abril de 1930). 

De notable, memorable y grandiosa, podemos considerar la temporada realizada por la Compañía de Ópera Bracale en el Teatro Municipal, por la excelente acogida que le brindó el público de Caracas, Venezuela.

BIOGRAFÍA DEL TENOR MIGUEL FLETA

El magnífico tenor español Miguel Fleta.

Miguel Burró Fleta, nació en Albalate de Cinca (Huesca), el 1 de diciembre de 1897, en el seno de una familia muy humilde, siendo el último de los catorce hijos del matrimonio de don Vicente Burró Gayán y doña María Fleta Esparraguerri, de los cuales sobrevivieron ocho. Las penurias económicas le obligaron a trabajar desde los ocho años, primero como pastor, después al servicio de un terrateniente para ayudarle en las tareas agrícolas y, más tarde, como peón en las obras del canal de Cataluña y Aragón, situación que le impidió la escolarización. Fleta poseía una natural predisposición para el canto heredada, al parecer, de su abuelo y su padre, siendo éste último capaz de tocar varios instrumentos sin haber recibido lección alguna, y quien le animó a realizar los estudios musicales.

Ha habido pocos ejemplos como el de Miguel Fleta, quien en apenas cinco años pasó de ser pastor y labrador, a convertirse en una de las más grandes figuras de los escenarios operísticos, reclamado en los principales teatros líricos de todo el mundo como extraordinario tenor.

En 1908 se inició en el aprendizaje del solfeo con Lázaro Uriol y en 1917, apoyado por el cantante de jotas Miguel Asso, concursó en el Certamen de la Jota. A pesar de no ser premiado, Fleta no se desanimó y en noviembre se trasladó a vivir con su hermano Vicente a Barcelona, ciudad en la que éste trabajaba como guardia urbano y donde Miguel tuvo la posibilidad de estudiar canto. Se presentó a las pruebas de admisión del Conservatorio y, pese a que en un principio el maestro Lamote de Grignon no permitió su ingreso, tras la insistencia de la profesora belga Louise Pierre Claro —conocida como Luisa Pierrick—, quien quedó impresionada con la voz del cantante, fue admitido en el centro. Luisa Pierrick fue su única maestra, y no sólo le instruyó de forma intensiva en el solfeo y el canto, sino que se convirtió en su mentora, su compañera, sería para Fleta una suerte de Pygmalion fundamental para la carrera del cantante; también le enseñó idiomas y le proporcionó la cultura humanística necesaria para desenvolverse en el nuevo y desconocido ambiente —tan distinto al de sus humildes orígenes—, y se convirtió en la madre de sus dos primeros hijos. En 1919 dio por finalizados sus estudios —formación que, para algunos biógrafos, fue insuficiente y la causa de sus problemas técnicos y rítmicos— e inició una meteórica carrera profesional, cuyo punto de partida fue el estreno de Francesca da Rimini de Riccardo Zandonai en diciembre de 1919, con el propio autor en el podio en el Teatro Giuseppe Verdi de Trieste, donde cantó también Manon y Aída.

Tras la temporada de Trieste, Fleta viajó, en abril de 1920, a la Volksoper de Viena con la compañía de Mattia Battistini —la misma con la que había cantado Francesca da Rimini, Manon y Aída en la ciudad italiana— para representar nuevamente Aída y Mefistofele, que fueron muy bien acogidas por el público vienés. Pero el éxito rotundo de Fleta, y el verdadero principio de su brillante carrera, tuvo lugar con la siguiente representación, Tosca, ópera que llegó a cantar hasta en doscientas sesenta ocasiones durante su trayectoria.

La compañía se vio obligada a cambiar la programación y ampliar hasta veinticuatro las funciones de la ópera. El triunfo de Fleta era ya absoluto, hasta el punto de que el propio Puccini, avisado por un entusiasmado Franz Lehár —compositor austríaco que había escuchado al cantante—, se desplazó a Viena para oír al joven tenor que tanto revuelo estaba causando, y quedó vivamente impresionado por el talento del artista aragonés. Los contratos fueron, desde entonces, numerosos y Fleta era reclamado nuevamente por Riccardo Zandonai para el estreno mundial de su ópera Giuletta e Romeo, que tuvo lugar el 14 de febrero de 1922 en el Teatro Costanzi de Roma. El éxito apoteósico de su interpretación le proporcionó aún más contratos, incluido el debut en el Teatro Real de Madrid, el 7 de marzo de 1922, como Don José en Carmen de Bizet, triunfo sin precedentes que hizo de éste uno de los personajes predilectos de Fleta y del público.

Paralelamente, el cantante inició en Milán su carrera discográfica, llegando a registrar más de cien caras de discos de gramófono de setenta y ocho revoluciones por minuto, creando así un patrimonio sonoro de capital importancia en la historia de la fonografía; a ese logro se unió su presentación en el Teatro Colón de Buenos Aires en mayo del mismo año, y después actuaciones en Uruguay, Brasil, Cuba y México, donde llegó a cobrar 50.000 pesos de oro. El año 1923 fue también decisivo en la carrera del ya consagrado Miguel Fleta: en marzo grabó discos en Londres, en junio realizó su segunda gira por América y en octubre debutó en el Metropolitan de Nueva York con el papel de Mario Cavaradossi de Tosca, junto a la soprano Maria Jeritza y el barítono Antonio Scotti, éxito clamoroso en la trayectoria del cantante, quien actuó en el citado coliseo hasta 1925 con obras como Rigoletto, Aída, Carmen, Pagliacci o L’amico Fritz. El 13 de febrero de 1924 se presentó en la Scala de Milán con Rigoletto de Verdi, a las órdenes de Toscanini.

Fue cuando se produjo el famoso altercado entre cantante y director, que dio cuenta de la personalidad del aragonés. Toscanini había manifestado su desacuerdo a Fleta con respecto a las libertades que el tenor se había tomado en su lectura de "La donna è mobile"; Fleta, amenazando con marcharse del teatro a media función, hizo acudir al director a su camerino para expresarle:

“Maestro, yo tengo que cantar La donna è mobile como yo la canto. Así quiero que me aplaudan o me silben. Al fin y al cabo, yo doy la cara al público y usted la espalda. Es la primera vez que canto en la Scala y si me protestan que sea por mi culpa y no por la de Usted".

Toscanini cedió de mala gana a los deseos de Fleta, pero al cantar el citado fragmento bajó del podio y fue Antonino Votto quien dirigió la escena. Ante el rotundo éxito de la versión de Fleta y la insistencia del público para que realizase un bis, Toscanini volvió al podio rindiéndose a los deseos del cantante.

En marzo del mismo año, Fleta cantó su tercera temporada en el Teatro Real de Madrid; la fama y los éxitos le proporcionaron emolumentos astronómicos y pudo comprar Villa Fleta por la elevadísima cifra, en aquellos tiempos, de 110.000 pesetas. La tercera gira por América causó un revuelo inusual para la época —hasta dio su nombre a camisas y helados—, y en febrero de 1925, tras la vuelta del continente americano, inició una gira por España que incluyó actuaciones como la del 5 de abril en el Teatro Real de Madrid con Rodolfo de la Bohème, postrera ópera representada en el coliseo de la capital.

Por las mismas fechas se produjo su debut en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona, aplazado en varias ocasiones por razones relacionadas con la vida privada del artista; el acontecimiento alcanzó tal dimensión que algunos cines y teatros de la ciudad interrumpieron sus funciones para conectar con el coliseo operístico en el momento de la romanza "La fleur que tu m’avais jetée", y transmitirla telefónicamente.

Durante la Feria del Pilar de Zaragoza, el 18 octubre de 1925, coincidieron en la plaza de toros dos  grandes aragoneses: El magnífico torero Nicanor Villalta y el famoso tenor Miguel Fleta. El matador de Cretas, estaba siendo el triunfador indiscutible del ciclo pilarista, porque en las tres corridas en las que había intervenido cortó nueve orejas, cuatro rabos y una pata. Ese día se lidiaron toros de Francisco Villar. Nicanor Villalta, le brindó su último toro al gran tenor con estas palabras: "Le brindo la faena y muerte de este toro, y también le diré que quisiera ser tenor con su voz para exponer menos la vida".

Su faena fue fenomenal en conjunto, despachó a su enemigo de una soberbia estocada hasta la bola y le concedieron una pata. Cuentan que el célebre tenor Miguel Fleta bajó al ruedo desde su barrera para felicitar a Villalta, estrechándole un fuerte abrazo ante la aclamación del público asistente. Fleta, después de la corrida, muy gentilmente le envió a Villalta en un sobre unas entradas de regalo para que lo fuera a ver en el teatro donde se presentaba esa noche.

El 26 de enero de 1926, coincidiendo con el día del bautizo de su hijo Alfonso —que será apadrinado por Alfonso XIII—, Miguel Fleta cantó Tosca en la Costa Azul, obteniendo más de 100.000 francos destinados a los mutilados de la Guerra Mundial. Pero uno de los mayores hitos en la carrera de Fleta fue, sin duda, su participación en el estreno de Turandot, de Puccini, en la Scala de Milán, acontecido el 25 de abril de 1926. En esa ocasión, el maestro Arturo Toscanini dirigía la orquesta y, dejando a un lado las personales desavenencias, buscó expresamente a Fleta para asumir el papel de Calaf, junto a Rosa Raisa y Maria Zamboni. La obra constituyó un nuevo éxito en la vida artística del músico aragonés.

Para esas fechas, la relación entre el tenor y Luisa Pierrick estaba ya deteriorada y, tras la ruptura matrimonial, Fleta conoció a Carmen Mirat, con quien se casó en mayo de 1927, año en el que recibió la autorización para cambiar el orden inicial de sus apellidos, pasándose a conocer como Miguel Fleta Burró. Tras la cuarta gira por América —aprovechando el viaje de novios—, Fleta regresó a Barcelona para participar en la nueva temporada del Liceo.

En 1929, Fleta ganó más de un millón de pesetas. Incluyó giras por Europa y numerosos contratos en Japón, México, Guatemala y China.

El 25 de marzo de 1930, el tenor Miguel Fleta, debutó en el Teatro Municipal de Caracas, Venezuela, durante el Gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez, contratado por la gran Compañía de Ópera Bracale.

Aunque siguió abordando las composiciones operísticas, Fleta acabó dedicando su arte al género de la zarzuela, destacando en especial la gira que realizó por España en 1935 con la Compañía de Zarzuela de Federico Moreno Torroba, con títulos como Doña Francisquita, Luisa Fernanda o Marina.

SU PARTICIPACIÓN EN EL CINE

Miguel Fleta probó suerte también en el mundo del cine, llegando a participar en la filmación de tres películas, dos de las cuales tienen carácter documental.

Son películas que responden más bien a motivos de popularidad, y que Fleta aprovechó más como medio propagandístico que por su valor artístico. La primera se filmó el 8 de junio de 1925, bajo realización del barcelonés Antonio de Padua Tramullas, con motivo de la inauguración del Teatro Olimpia y con el título "Miguel Fleta en los jardines del chalet de los señores Pie-Sopena", acontecimiento al que se había dado previamente la pertinente publicidad en los periódicos.

La segunda cinta —realizada por Hernández Girbán y García Conde— fue filmada el 20 de abril de 1927 y, con el título "Boda de Miguel Fleta", incluía imágenes del enlace entre el cantante y Carmen Mirat, su segunda esposa. "Miguelón" es el último film de Fleta, rodado en 1933 por el director Adolfo Aznar, y con música de Pablo Luna compuesta para la ocasión y el lucimiento del cantante.

Sufrió afecciones como una laringitis aguda, o el progresivo deterioro de la mucosa que envuelve las cuerdas vocales —situación que le provocó un miedo extremo a perder la voz—, y un ritmo de vida que exigía demasiados gastos, circunstancias que le llevaron, además, a adquirir una inseguridad enfermiza y a rescindir compromisos, como los contratos con el Metropolitan de Nueva York. Sumido en las preocupaciones y los desengaños, y siendo evidente el deterioro vocal, cantó en cafés, plazas de toros y otros locales inadecuados; su trayectoria ya no fue la misma, y el 28 de mayo de 1938, tras una enfermedad renal, falleció por coma urémico en su casa de La Coruña.

La discografía de Fleta quedó registrada en discos de setenta y ocho y treinta y tres revoluciones por minuto, algunos de ellos están disponibles también en formato compacto. Aunque la mayoría de la producción del cantante se centró en el repertorio operístico, Fleta realizó, asimismo, importantes versiones de zarzuelas —como Marina y Doña Francisquita—, jotas, algunas canciones de Brahms, nanas, e himnos como La Marsellesa, el Himno de Riego, el Himno de la Exposición de Sevilla o el Cara al Sol.

Miguel Fleta, fue una de las más grandes celebridades de su época. Su voz, de particular y hermoso timbre, poseía una inusual flexibilidad que le permitía afrontar con facilidad todas las zonas de su extensión, con un registro grave que casi alcanzaba la cota baritonal. Fleta poseyó un instrumento que le permitía deslumbrar al público con recursos técnicos inusuales, como los extensos fiati —apreciables en su versión de "E lucevan le stelle" de la pucciniana Tosca— o, por encima de cualquier ejercicio de virtuosismo, asombrar con una innata expresión de matizaciones infinitas y conmovedora línea canora. En un período de trece años, Miguel Fleta dejó grabadas más de cien matrices, registros efectuados primero con el sistema acústico (1922-1925) y después con el eléctrico (1927-1935).

Aunque son estos últimos los registros de mayor calidad sonora, la época dorada de Fleta se inscribe en la del período acústico no sólo por estar la voz en plenitud de facultades, sino por la cantidad de matrices realizadas y conservadas. Por razones desconocidas no tuvo el cantante ocasión de grabar una ópera completa, por lo que solamente se puede reconstruir el arte del aragonés a partir de fragmentos, arias y canciones pertenecientes a obras mayores. De algunas de las piezas existen varias versiones, ya que Fleta aprovechó las ventajas tecnológicas del sistema eléctrico —sobre todo a partir de 1929.

Miguel Fleta grabó un total de ciento once caras de discos de gramófono de setenta y ocho revoluciones por minuto, colección importantísima de gran valor histórico y musical.

En los anales de la historia de la música operística en España y América Latina de las primeras décadas del siglo XX está registrada la rivalidad de los grupos de seguidores de Miguel Fleta y de otro tenor español muy famoso en la época, Hipólito Lázaro.


domingo, 26 de julio de 2020

AGUSTĺN IRUSTA LE CANTÓ AL GENERAL GÓMEZ EN MARACAY


Agustín Irusta actuó interpretando sus exitosas canciones en el hotel Jardín de Maracay con la presencia del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela.

El famoso cantante, compositor y actor de cine argentino Agustín Irusta, en su libro "El Trovero", Memorias de Agustín Irusta, recordó su exitosa presentación en el hotel Jardín de Maracay que disfrutó mucho el Presidente de la República de Venezuela, Benemérito General Juan Vicente Gómez.  

El gran artista Agustín Irusta en sus memorias, señaló con añoranza:


"Corría el año 1931. Tuvimos en Puerto Rico una temporada alegre y buena para el recuerdo. Cuando las cosas andaban de lo mejor, nuestro representante nos comunicó que un compatriota nuestro, radicado en Caracas, había logrado un contrato con toda la orquesta para presentamos en el teatro Ayacucho. Ese personaje, diplomático, periodista y agente artístico, se llamaba Luis Plácido Pisarello. El Ayacucho estaba recién inaugurado y quedaba en el centro de la ciudad, entre Bolsa y Padre Sierra, frente al Capitolio. Debutamos allí el 11 de abril, sábado de gloria, como fin de fiesta de una película "La Sirena del Cabaret" con Dolores del Río. Precios: Palco, Bs. 5; patio Bs. 4; balcón Bs. 2 y galería Bs. 1.

Tuvimos una acogida clamorosa, a tal punto que, sin haber finalizado la temporada, nos informaron que debíamos hacer una presentación en el hotel Jardín, en Maracay, nada menos que ante el General Juan Vicente Gómez. No dejaba de ser imponente, de llamarnos la atención, aquel poderoso gobernante, con bigotes blancos a lo Kaiser. Felizmente, nuestra actuación le gusto al General; sobre todo cuando interpretamos "El Boyero", tal vez por ser una canción de campo. Al final, nos acercamos para saludarlo y me apretó la mano con la suya enguantada. Días después, en Caracas, recibimos un cheque por diez mil bolívares que nos enviaba, como obsequio, el hombre fuerte de Venezuela".

(Tomado del libro "El Trovero", Memorias de Agustín Irusta, por José Precedo). Diario "El Nacional" de Caracas, Venezuela. Nota del periodista Felo Giménez, el 5 de agosto de 1987.


Agustín Irusta.

Agustín Irusta, nació en Rosario, provincia de Santa Fe, el 28 de agosto de 1903 y falleció en Caracas, Venezuela, el 25 de abril de 1987. Fue un talentoso y destacado actor, cantante de tango, letrista y compositor argentino.

En Buenos Aires formó un dúo vocal con Roberto Fugazot acompañado por el guitarrista Humberto Correa (autor del tango "Mi vieja viola") y en 1926 grabaron para el sello RCA Víctor. Participó en otros dúos. El maestro Francisco Canaro lo contrató para que con su orquesta cantara los tangos premiados en los concursos de Max Glucksmann y, posteriormente, lo envió a París donde estaba la orquesta de su hermano Juan Canaro.

ACTUACIONES EN EUROPA

El famoso y popular trío compuesto por Agustín Irusta, Roberto Fugazot y Lucio Demare.

En 1927 se separó de Canaro y con Fugazot y el pianista Lucio Demare formó el trío Irusta-Fugazot-Demare. Este conjunto luego de debutar en París pasó a actuar en el teatro Maravillas de Madrid donde la presentación prevista para un período de quince días debió prolongarse a tres meses por el gran éxito que obtuvo. Al trío se le unieron otros músicos, entre ellos el joven bandoneonista Lucas Demare, formando la Orquesta Típica Argentina, que actuó en diversos países de América y luego volvió a Buenos Aires.

SU DEBUT EN EL CINE

Agustín Irusta actuando en compañía de Libertad Lamarque.

Irusta, Fugazot y Demare retornaron a España y en 1933 fueron los actores de la película española "Boliche", escrita y dirigida por Francisco Elías, que en los Estados Unidos fue estrenada, el 27 de mayo de 1935, y "Aves sin rumbo", escrita y dirigida por Antonio Graciani, estrenada en España, el 28 de mayo de 1934. Demare realizó además la musicalización de ambas películas.

En 1936, ante la inminencia de la guerra civil, el trío vuelve a Buenos Aires y participa con Canaro en las revistas musicales "La Patria del Tango" y "Mal de Amores", en los teatros "Buenos Aires" en 1936 y "Politeama" en 1937 y con Troilo y Castillo en "El Patio de la Morocha" y en 1937 el trío se separa.

En Argentina, Agustín Irusta continúa filmando e interviene en "Ya tiene comisario el pueblo" (1936), "Cantando llegó el amor" (1938), "El matrero" (1939) y "Puerta cerrada" (1939), donde interpreta el galán de Libertad Lamarque. Actuó también por Radio El Mundo acompañado por la guitarra de Roberto Grela. Hizo giras por países americanos y por Europa, actuando en Francia, Italia y España donde permaneció cinco años. También filmó en el extranjero, actuando en México en "La otra", con Dolores del Río (1946), "La hija del payaso" (1946), "Mujer" (1947) y "A la sombra del puente" (1948) así como en España en el filme "La guitarra de Gardel" (1949). En el año 1948, por iniciativa de un empresario cubano, vuelve a formarse el trío para actuar en la radio cubana y dejó más de cuarenta grabaciones no comerciales.

Durante los últimos 30 años de su vida estuvo radicado en Venezuela, desde donde salía en giras por Colombia, Ecuador, Puerto Rico, México, Panamá y los Estados Unidos actuando en radios, en teatros y, finalmente, en televisión. Falleció en Caracas (Venezuela), el 25 de abril de 1987.

IRUSTA COMPOSITOR Y LETRISTA

Portada de un disco del célebre trío: Agustín Irusta, Roberto Fugazot y Lucio Demare.

Muy buen compositor, se inició en 1926 con las tonadas "Chilenito", interpretada por Libertad Lamarque, y "Qué importa", que grabara el dúo Ruiz-Acuña. Entre sus tangos más conocidos se encuentran "Dos vidas", "A cara o cruz", "Mi fortuna" y "Mañanitas de Montmartre". Su amigo Carlos Gardel grabó algunas de las que obtuvieron mayor fama: el vals "El trovero" que compuso con el violinista Rafael Tuegols; "Tenemos que abrirnos", hecho con otro cantor, Alberto Acuña; "Dandy" con sus compañeros del trío y Reproche con la colaboración de Fugazot.

COMENTARIOS SOBRE SU PERSONALIDAD

Agustín Irusta destacó por su gran talento musical.

Dicen Ricardo García Blaya y Néstor Pinsón: "Irusta tenía la estampa de un galán pero, fundamentalmente, era un cantante exquisito con registro de tenor y un timbre dulce y elegante…Tuvo una trayectoria muy dilatada pero su momento de gloria, el más importante a mi juicio, fue cuando integró el Trío Argentino, junto al cantor Roberto Fugazot y el inspirado pianista Lucio Demare".

Por su parte Luis Adolfo Sierra dijo de él: "Fino, simpático, culto, caballeresco, inteligente, ingenioso humorista porteño para la sonrisa intencionada y no para la carcajada ruidosa, delicado cantante intimista de inconfundible fraseo, voz pequeña de impecable musicalidad, afinación perfecta, de apagada y colorida sonoridad. Artista cabal e intérprete exquisito, entendía que el tango debe decirse y no gritarse".

SU OBRA MUSICAL


"A cara o cruz" (Tango), "Dandy" (Tango), "Dónde" (Tango), "El Boyero" (Estilo), "Mañanitas de Montmartre" (Tango), "Pa' mí es igual" (Tango), "Tenemos que abrirnos" (Tango), "Sorbos amargos", "Lupe", "Mi musa campera", "Escucháme", "Cansancio", "Guitarra", "Rosario de Santa Fe", "Por el camino adelante", "Soy muchacho de la Guardia", "Dos vidas", "Mi pálida vecina", "Yaraví", "Rodando", "Esta pena es mía" y "Distancia", entre otras.


FILMOGRAFÍA COMO ACTOR

Agustín Irusta actuó con la famosa actriz mexicana Dolores del Río.

"Boliche", compositor de la banda sonora (1933), "Aves sin rumbo" (1934), "Ya tiene comisario el pueblo" (1936), "Nobleza gaucha" (1937), "Cantando llegó el amor" (1938), "El Matrero" (1939), "Puerta cerrada" (1939), "Fortín Alto" (1941), "Yo conocí a esa mujer" (1942), "Tres hombres del río" (1943), "La hija del payaso" (1946), "La otra" (1946), "Mujer" (1947), "La dama del collar" (1948), "Yo vendo unos ojos negros" (1948), "A la sombra del puente" (1948), "La guitarra de Gardel" (1949), "Detrás de la noche" (1950), "Buenos Aires a la vista" (1950), "El baldío" (1952), "Papalepe" (1957), "Simplemente María" (1972), "Canciones de nuestra vida" (1975), "La gata borracha" (1983).

Portada del libro "El Trovero", Memorias de Agustín Irusta, por José Precedo.

lunes, 1 de julio de 2019

EL MAESTRO PADILLA DEDICÓ MARCHA "MARACAY" AL GENERAL JUAN VICENTE GÓMEZ


El gran maestro español José Padilla de fama mundial.

En Venezuela, me trataron muy bien y regresé a Europa… Llevo para la próxima revista del Casino una marcha, "Maracay", que dedico al General Juan Vicente Gómez, el Presidente de Venezuela. Creo que será otro "Valencia".


Así se expresó el gran maestro compositor y pianista español José Padilla sobre Venezuela, al terminar su gira por América, en parte de una amena e interesante entrevista realizada por Braulio Solsona para la Revista "Mundo Gráfico" de España en 1930 que reproducimos a continuación.

Como se recordará, el 18 de mayo de 1929, se presentó en el Teatro Municipal de Caracas (Venezuela) el espectáculo del célebre maestro José Padilla, autor de la música de "La Violetera", "El Relicario", "Princesita", "Valencia" y muchas otras canciones inmortales. El maestro Padilla fue recibido con mucho cariño y admiración por el público venezolano. Quedó tan impresionado y agradecido del éxito conquistado en esta generosa tierra, que tuvo la gentileza de componer una marcha titulada "Maracay" que dedicó al Benemérito General Juan Vicente Gómez. Esa marcha, como señaló en su entrevista, sería interpretada en el Casino de París (Francia). 


EL AUTOR DE "VALENCIA" HA VUELTO DE AMÉRICA

"Los Corales" en el Pueblo Español. Azulejos sevillanos. Carteles de toros. Una reja florida. Unos barriles de dorada manzanilla. La cabeza de un toro que pasó a la historia porque lo mató Rafael "El Gallo" y porque su muerte le fue brindada a Titta Ruffo. Cante jondo en conserva—fandanguillos en gramófono—. Aceitunas aliñadas. Pescado frito. Danza de cañeros.

Y de un lado para otro, con el mantón ceñido al busto y flores en el pelo, Candelaria Medina, morena y malagueña, para dar, con su gracia, con su belleza, sabor y ambiente a aquel rincón de Andalucía.

Me alegro de verle—nos dice—, porque ahí dentro, en el patio, hay un paisano mío y amigo de usted.

Aún no ha acabado de decirlo, y en la puerta se recorta la silueta del maestro Padilla, que se deshace en los aspavientos de la efusividad meridional. El internacionalismo de su vida actual no ha quitado a Pepe Padilla ni el tipo de gitano ni el acento andaluz. Unos cuantos kilos y unas cuantas canas más es todo lo que observamos de nuevo en él. Por lo demás, signe siendo el mismo luchador, inquieto y optimista, que hace unos años conocimos en los escenarios barceloneses de zarzuela. El mismo; pero triunfador en París—y en el mundo—por obra y gracia de unas cuantas canciones famosas.

Padilla acaba de regresar de América. Vivía tranquilo y feliz en París. Tenía una fortuna. Le solicitaban las Empresas y los cantores y los artistas. Tenía lo que hubiera sido para cualquier otro la suprema aspiración. Pero Padilla es un temperamento inquieto, un incorregible trotamundos, y dejó París para tentar a la Fortuna en América. Un día reúne á veinte músicos y forma bajo su dirección una orquesta. Repertorio: Albéniz, Granados, música moderna de jazz y sus canciones. ¡Y a tierras americanas! Embarca en el Lafayette y llega a Cuba. Éxito. Pasa a Guatemala, al Salvador, a Costa Rica, a Panamá. Más éxito.

Se traslada a Colombia y gusta también mucho... Pero...En Colombia le ocurre un incidente desagradable, en el que se había de poner a prueba su temperamento de luchador.

Al contratar a sus músicos—15 franceses, 2 belgas, 2 españoles y 1 italiano—se estipula que en caso de producirse alguna diferencia se acepta como única jurisdicción la del consulado francés en el lugar donde la divergencia ocurra.

Surge la diferencia en Barranquilla con un músico belga. Y éste, en lugar de recurrir, según por escrito se había comprometido, al cónsul francés, busca los servicios de un abogado colombiano para entablar demanda ante los Tribunales del país.

Padilla, alegando la firma del contrato, cree que el asunto debe resolverse en el consulado francés.

Y cuando trata de salir del país, el abogado del músico, doctor Uribe Holguín, "le pone un arraigo" y Padilla queda detenido.

Pero, ¿fue usted á la cárcel?

Estuve mes y medio detenido en la Jefatura de la Policía Departamental contra toda justicia y toda razón, me pasé mes y medio preso.

Por haber querido eludir el "arraigo"—y eso que me había asesorado del ministro de España, Sr. Aristegui, que consideraba la razón de mi parte—y haber pretendido salir de Colombia, fui preso, y detenido estuve mes y medio.

¿Y qué solución se dio al asunto?

La que menos esperábamos. El ministro de España me aconsejó que nombrara abogado al letrado español García González, y éste, al estudiar el asunto, descubrió que adolecía de vicio de nulidad. El "arraigo" había sido firmado, en calidad de testigo, por un hijo del abogado Uribe Holguín, y mi abogado pudo demostrar que carecía de fuerza legal.

Saldría usted inmediatamente de Colombia, ¿verdad, Padilla?

Para no volver más. De allí pasé a Venezuela, donde me trataron muy bien, y regresé a Europa.

¿Qué proyectos tiene ahora?

Volver á América. Pero a los Estados Unidos. Voy en calidad de turista andaluz. Y de paso estudiaré lo del cine parlante, que creo va a revolucionar el espectáculo. Concretamente no sé si haré algo ni si hay algo que hacer...

Entonces, ¿abandona París?

¡De ninguna manera! Llevo para la próxima revista del Casino una marcha, "Maracay", que dedico al General Juan Vicente Gómez, el Presidente de Venezuela. Creo que será otro "Valencia"...Y en Enero he de estrenar una opereta en Marigny, ya que he perdido el tumo en los Bufos y en el Chatelet por estar en América.

¿Y en España?

Me quedo con las ganas. ¿No ve usted que los libretistas no se acuerdan de mí?...

Reportaje concluido. Despedida. Otro chatito. Esta ronda por mí. Ahora pago yo otra. Etc., etc...

Cuando quiera verme, ya lo sabe. Aquí me encontrará. A pesar de que soy internacional—dice Padilla sonriendo—, me tira mi tierra, y me encuentro mejor que en ningún sitio aquí, en este rincón andaluz del Pueblo Español.

BRAULIO SOLSONA

(Entrevista publicada en la Revista "Mundo Gráfico" de España, en 1930).




El gran maestro, pianista y compositor musical José Padilla Sánchez, nació en Almería (España), el 28 de mayo de 1889 y falleció en Madrid (España), el 25 de octubre de 1960.

Su padre se lo llevó de ayudante a su sastrería, pero al joven Padilla no le gustaba este trabajo y, afortunadamente, apareció pronto un personaje decisivo para él que modificó el curso de su vida: Eugenio Lloret, director de la banda de música de Infantería de Marina, quien, adivinando sus aptitudes, le propuso estudiar música con él.

En Almería actuó en el Casino y, ya por entonces, siendo tan pequeño, empezó a componer. Él mismo dirigió una obrita suya al frente de una pequeña orquesta, quedando claro que su vocación definitiva era la música.

Su primer desplazamiento a Madrid tiene lugar con 15 años, cuando su profesor de música, Lloret, recomienda el viaje a sus padres. Comienza sus estudios en el madrileño Real Conservatorio Superior de Música y pronto destaca su trabajo bajo la influencia de los grandes profesores que tuvo la suerte de conocer.

Visita los lugares de moda de esta época y se hace amigo de las personas que frecuentan estos lugares: militares, toreros, músicos, artistas. En 1906 lo contratan como director del Teatro Barbieri y presenta su primera obra de teatro: Socorro o la hija de Chispa, que se estrenó en Almería. De este mismo año es la zarzuela en un acto "¡Mala hembra!", con letra de D. Ventura de la Vega, estrenada en el Barbieri y en la que Padilla utiliza un tema popular de Andalucía: "El Garrotín". Dirigirá igualmente el teatro Martín, pero su gran ilusión es estrenar en el prestigioso Apolo, tan de moda por aquellos días, consiguiéndolo el 28 de noviembre de 1910 con su obra "Pajaritos y flores".

Realizó varios viajes sucesivos a Barcelona, donde llegó a tener residencia permanente durante largas temporadas. Descubre la ciudad gracias a su amigo Amadeo Vives, compositor; asiste a reuniones de ambientes teatrales, conoce al poeta Muntaner, al músico Pahissa, a grandes personajes como Ramón Casas, Pablo Picasso y otros, que luego se convertirían en admiradores suyos.

Los letristas Oliveros y Castellví le pidieron una música con ambiente taurino y Padilla compone "El Relicario" (1915), cuyo origen está en la afición que sentía Padilla por los toros, pues de pequeño acompañaba a su padre a las corridas. La estrenó la cupletista Mari Focela, pero quien la hizo famosa fue Raquel Meller, esposa del periodista Gómez Carrillo desde 1919.


La interpretación fue apoteósica. Esta obra constituyó un acontecimiento y traspasó las fronteras: se cuenta que el triunfo electoral de Eisenhower en 1952 estuvo acompañado por las notas alegres y sentimentales de "El Relicario". La canción entusiasmó tanto que se escuchó en todos los actos públicos de esa campaña. En París se vendieron 110.000 ejemplares del pasodoble y, según afirma D. Martínez Olmedilla, Padilla se compró un "château" en Francia.


A requerimiento de su amigo y letrista, Eduardo Montesinos, compuso "La Violetera" (1915), inspirándose en las floristas del Paralelo de Barcelona. La primera cupletista que cantó por esta canción fue Consuelo Portela (La Chelito); después lo hizo Conchita Ulía, "con traje goyesco, mantilla de madroños y los consabidos palillos"; la interpretación de Raquel Meller, en el Olympia de París, en 1919, obtendría un extraordinario éxito. La vedette Sara Montiel, en la película que lleva el mismo nombre, mimó la canción, ataviada con sus botas, falda de volantes y un cestillo de violetas. Charles Chaplin utilizó esta canción en su película "Luces de la Ciudad", en tiempos de cine mudo; más tarde, cuando llegó el sonido, la volvió a utilizar sin autorización, de modo que Chaplin, por sentencia judicial, se vio obligado a incluir el nombre de Padilla en los créditos de la película.

En 1934 compone la zarzuela "La bella burlada" basándose en los recuerdos de su estancia en la ciudad de Granada y la estrena en el Teatro Nuevo de Barcelona, actuando Padilla como director de la orquesta. Al día siguiente, la prensa felicita a los creadores.

Viajó por distintos lugares de Europa y América, que le ayudaron en su creación musical, ya que se relacionó con artistas de distintos ámbitos: escritores, músicos, pintores, artistas que forman parte de la Historia Universal del siglo XX.

Ciudadano del mundo, sus canciones son adoptadas por distintos pueblos, se universaliza. Buenos Aires, donde realizó numerosos viajes, también ejerció una fuerte influencia en su obra. Primero, como director de orquesta en la compañía de Úrsula López y alternando este trabajo con sus composiciones. La inspiración en Buenos Aires le sirvió para componer unos tangos: "Porteñita", "Vidalita", "Vieja herida", "Tango al corazón" y "El taita del arrabal", entre otros; este último, con letra de Manuel Romero, alcanzó tal éxito que es considerado como una tradición; lo han cantado distintos artistas, entre ellos, el gran Carlos Gardel.

En la ciudad porteña estrena la zarzuela "La corte del amor", en el Teatro de la Comedia (1916), con el tenor Tito Schipa. Allí conoció a los empresarios Emilio Losada, Fernando Rey y a los artistas de una compañía que venía contratada por estos empresarios, el matrimonio Ibáñez Menta con su hijo Narcisín (7 años). Dedicada al pequeño, compuso la obra "El príncipe Cañamón".

Sigue relacionándose con grandes personajes del mundo artístico: Miguel Ligero y Carlos Gardel, quien interpretaría varias canciones de Padilla. De su etapa americana también podemos destacar "Las burladoras", en la que, en un pequeño papel, actuó una jovencita que más tarde se convertiría en una gran vedette: Celia Gámez.

Por recomendación de Losada, Padilla viaja a París, ciudad donde más tiempo vivió, más éxitos cosechó, más dinero ganó, más homenajes se le rindieron y más atención le prestaron, quizás, el país preferido de Padilla y donde se consolidaría su fama de artista genial.

En París, Padilla se emociona y queda maravillado ante esta ciudad de las luces, por el ambiente bohemio que entonces allí se respiraba. Su música se escuchaba en los mejores locales parisinos, entre ellos, el Folies Bergère, el Moulin Rouge y el Casino de París. Padilla goza escuchando su música en estos lugares y sigue relacionándose con los artistas más importantes del momento: G. Gerswin, Picasso, Ortíz de Zárate. Ingresó como miembro de la Sociedad de Autores de París (SACEM). También era socio de la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores).

El grandioso pianista y compositor José Padilla. 

Otra de las grandes canciones de Padilla fue "Ça c’est París", estrenada en 1926 en el Moulin Rouge por "La Mistinguette", alcanzando tal éxito que hasta se ofreció a Padilla la nacionalidad francesa, llegando a decirse que esta canción se ha convertido en emblema de París. En su anecdotario como canción puede citarse el que fuera tarareada por la mítica Greta Garbo en "Ninotchka", cuando recuerda en Moscú los placeres perdidos de la Ciudad Luz. Padilla vive a lo grande y tiene chófer, mayordomo y toda clase de servicio.

En Francia, los artistas más destacados son atraídos por su obra capaz de alcanzar las más sutiles formas de expresión del alma humana: Maurice Chevalier, Josephine Baker, la célebre intérprete y activista Yvonne George, Jane Marnac, Dranem, Gabaroche, Anna Fougez... Y especialmente Mistinguett, referente fundamental de la atracción popular y de intelectuales, Sacha Guitry, Richepin, Jean Cocteau a quienes frecuenta el propio Padilla, de hecho, al comenzar en París vive con el hijo del célebre académico, Tjarko Richepin, la fotógrafo Krull, la austriaca d’Ora, Paul Poiret, José Zamora, Rotschild, Foujita... La prensa dice que es "El compositor español, tan francés, tan parisino". José Padilla recibe los elogios de Maurice Ravel, Messaguer, Milhaud... Mistinguett califica a José Padilla como "Su favorito". Maurice Chevalier escribe que "nadie ha glorificado musicalmente París como José Padilla".

La artista Mercedes Serós quería una música con sabor a Valencia y pide a Padilla una de sus composiciones. El compositor piensa enseguida en el pasodoble de la revista "La bien amada", en la parte que canta el coro de los marineros o pescadores. Y Mercedes Serós cantó por primera vez en París esta melodía (1925). De esta forma nació la famosa Valencia, un pasodoble lleno de alegría y elegancia, con un sentimiento muy español y letra de José A. Prada. En las primeras semanas se llegan a recaudar 25 millones de francos. Pero quien verdaderamente hizo famosa esta canción fue la famosa cupletista Mistinguette, que la cantó en el Moulin Rouge logrando uno de los mayores triunfos internacionales alcanzados en su carrera artística. Después ha sido cantada por infinidad de artistas: Carlos Gardel, Alfredo Kraus, Plácido Domingo, Hipólito Lázaro, etc. En Valencia se le rindieron distintos homenajes: un busto y una calle con su nombre.

Regresa a Madrid y estalla la Guerra, pero Padilla sigue trabajando y compone "Sinfonía portuguesa", como homenaje a su mujer, Lydia. En estos años realizó viajes a distintos lugares europeos: en Estambul conoce al filósofo, escritor y político León Trostky; visita Noruega, siempre acompañado por su mujer; y llega a Italia, donde conoce a otra personalidad de la música y al que admiraba: Puccini, bastante mayor que él. Aquí compuso la música para el cuento infantil de Pinocho.

La producción del compositor almeriense abarca distintos géneros: ballets, obras para piano solo, una obra para orquesta y coro, obras de acompañamiento, de carácter religioso, dos para música de cámara, dos óperas y diez operetas, varias zarzuelas, películas con música suya, obras para bandas sonoras, espectáculos, varias canciones... En la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) figuran 265 obras. Destacan en Padilla su asombrosa capacidad de improvisación, que sólo se encuentra en los músicos innatos.

Es una personalidad peculiar: viaja por el mundo acompañado de su piano y sus dos perros. Destaca su elegancia en el vestir, cosa nada extraña en el hijo de un sastre. Era muy exigente consigo mismo. Las mujeres de su entorno tuvieron gran importancia en su vida afectiva: la actriz Gloria Torrea; Rosa Oruechevarría, a la que conoció en Buenos Aires en 1916 y con la que se casó en 1917, aunque se separó de ella al año siguiente; la artista Adrianne Boissard, con la que vivió varios años; la cantante italiana Gabriela Bezanzoni, que estrenó en México "La gitana", una de las dos óperas de Padilla; Lydia Ferreira, cantante portuguesa conocida como "La Lusitana", con la que contrae matrimonio, el 8 de diciembre de 1934 y convive hasta su muerte.

En sus pocos viajes a Almería dejó siempre claro el cariño y el recuerdo que en todo momento había conservado a su tierra. En 1935, por acuerdo del Ayuntamiento, se le nombra hijo predilecto de Almería y compone un "Himno a Almería".

En 1942 viene a esta ciudad con su mujer y trae el prometido himno con letra del poeta y escritor almeriense José Mª Álvarez de Sotomayor. En 1946 Padilla llega unos días antes del estreno, ensaya, concede una entrevista en Radio Almería a Juan Cuadrado, prueba voces de grupos en la antigua Escuela de Artes (hoy Instituto Celia Viñas) y, por fin, el 29 de agosto, en la misma plaza de toros, dirigió su famosa obra "Valencia" y su "Himno a Almería", al frente de tres bandas de música: las municipales de Córdoba y Almería y la de la 1ª Legión de Tropas de Aviación, con la intervención de los coros almerienses. El día 31, en el despacho oficial del alcalde y con asistencia del Gobernador Civil y jefe provincial del Movimiento, se le entrega un artístico pergamino en el que consta el acuerdo municipal de nombrarle "Hijo Predilecto de Almería".

En 1944 compuso una obra dedicada a la memoria de sus padres, con un autógrafo dedicado al autor las tres letras, el poeta Bernardo Martín del Rey. Las tres canciones ("La ciudad novia", "Sueño oriental" y "Zambra Urcitana") son como un pequeño jardín en un bello desfile de melodías evocadoras de la dulce y delicada "Ciudad Novia", que es su tierra. Más tarde compuso el "Himno-Plegaria a la Virgen del Mar", con letra de Manuel del Águila, estrenado en Almería el 8 de abril de 1951.

El 25 de octubre de 1960, a las once de la mañana, se extingue la vida de José Padilla Sánchez de un ataque al corazón. Había vivido intensamente, su permanencia se recordará siempre a través de sus canciones: "Lírico creador de sueños", como lo llamó el periodista Luis González de Linares.

Su obra musical fue declarada por la UNESCO, el 22 de junio de 1989, de interés internacional.

El Auditorio Maestro Padilla, es un espacio escénico ubicado en la ciudad de Almería (España). Su nombre está dedicado en honor al músico almeriense José Padilla Sánchez. El auditorio fue construido por el arquitecto José Seguí y fue inaugurado, el 6 de mayo de 1992, por la Reina Sofía.

(Información biográfica tomada de Brotons Bernal, Mª. Carmen).