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jueves, 15 de diciembre de 2022

RICHIARDI Y SU COMPAÑĺA RINDEN HOMENAJE AL GENERAL GÓMEZ

 

El conocido artista del ilusionismo Richiardi Jr., en su reciente estadía en Maracay, Venezuela, depositó junto con los integrantes de su Compañía, una hermosa corona ante la tumba del Benemérito General Juan Vicente Gómez. La gráfica capta el emotivo momento de la ofrenda en el Panteón de la capital aragüeña, el 2 de mayo de 1952.

Richiardi Jr. fue el más grande de los magos ilusionistas de todos los tiempos. Tomó la magia clásica, le añadió drama, música y baile, presentando un estilo que era totalmente único, ganándose el sobrenombre de Maestro de la Magia y la Ilusión, siendo inspiración de grandes magos entre los que destacan David Copperfield y Criss Angel. Actuó en el célebre Madison Square Garden de New York y participó en el famoso "Show de Ed Sullivan".

OFRENDA FLORAL EN AGRADECIMIENTO AL GENERAL GÓMEZ

Maracay, 2 de mayo de 1952.  Diario "El Universal".

Richiardi Jr., en unión de su Compañía de variedades, de paso por esta ciudad, ofrendó recientemente una corona de flores naturales sobre la tumba que guarda los restos del General Juan Vicente Gómez, en el Panteón de la familia del histórico Presidente.

Declaró el célebre artista Aldo Richiardi Jr. de fama internacional, quien dijo al reportero, que él ofrendaba dicha corona en la tumba del General Gómez en gratitud, tanto de él como de los demás artistas que fueron, al parecer, protegidos por el finado mandatario, cuando llegaron a Maracay, hace algunos años.

El famoso ilusionista Richiardi Jr., expresó:

"Nosotros nada más no hemos sido los que le debemos a la memoria del General Juan Vicente Gómez gratitudes, puesto que en mis giras por los países de América me he encontrado con numerosos artistas, los cuales guardan gran simpatía a la memoria del Ex-Presidente de Venezuela. De eso puede dar veracidad "La Princesa de Nanking", quien me acompaña ahora en nuestras giras por estos países. El General Gómez vive y vivirá en nuestra memoria para siempre".   

(Publicado en el Diario "El Universal", el 3 de mayo de 1952).

EL ILUSIONISTA Y VENTRÍLOCUO RICHIARDI (PADRE)

Anuncio de la presentación de Ricardo Richiardi, el viernes 31 de julio de 1925, en el Teatro Nacional de Caracas, Venezuela. Gran función de los notables artistas. Richiardi acompañado de Miss Rina y Chong Lem, ejecutará nuevos y maravillosos números de ilusionismo, prestidigitación y ventriloquia. Mirko con imitaciones de las principales Estrellas mundiales. "El Nuevo Diario".

El famoso mago y ventrílocuo peruano Ricardo Richiardi, más conocido en su época como "Richiardi", presentó sus espectáculos de magia, ilusionismo y ventriloquía en muchos lugares de Sudamérica, donde su hijo Aldo (Richiardi Jr.) participaba desde los 4 meses de edad.

En el Teatro Nacional de Caracas, Venezuela, se ha presentado con bastante éxito en los meses de julio y agosto de 1925, durante la presidencia del Benemérito General Juan Vicente Gómez, gran entusiasta y promotor de las artes.

La limpieza con que ejecuta los múltiples y difíciles trabajos de prestidigitación le han valido de parte del numeroso público, que noche a noche concurre a presenciar su suertes de escamoteo y ventriloquía, justicieros aplausos.

Richiardi, a la inversa de otros artistas de su especie, presenta sus suertes, explicando a los espectadores, la maña necesaria en algunos de sus trabajos, dejando al público en suspenso respecto de las demás.

Anuncio del famoso ilusionista y ventrílocuo Ricardo Richiardi, el sábado, 1 de agosto de 1925, descanso de los notables artistas y dos regias funciones, vespertina y noche, el domingo 2 de agosto de 1925, en el Teatro Nacional de Caracas, Venezuela. "El Nuevo Diario".

En cuanto a la presentación de sus muñecos en los actos de ventriloquía, hemos tenido ocasión de notar que el Sr. Richiardi no usa bigotes, lo que viene a dificultar y, a la vez, a dar mayor valor a sus experimentos. Según las propias palabras del artista para lograr divertir al público, se levanta todos los días a las cuatro de la mañana, llevando una práctica y trayectoria de cuarenta o cincuenta años.

Arriba: Ricardo Richiardi durante uno de sus sorprendentes actos de ventriloquía en compañía de su gran variedad de muñecos. Abajo: El Teatro Nacional de Caracas, Venezuela, en donde se presentó en 1925. 

EL HIJO DE RICARDO RICHIARDI

El genial ilusionista de fama mundial Aldo Izquierdo Colosi, su verdadero nombre, conocido artísticamente como Richiardi Jr., nació el 24 de noviembre de 1923, en El Callao, en la ciudad de Lima, Perú. Es el mago peruano que ha obtenido más reconocimientos internacionales, nombrado Mago del Año en 1982, por la Academia de Artes Mágicas - Magic Castle.

Richiardi Jr. presentó su espectáculo de ilusiones en Sudamérica, Estados Unidos y Europa. Con grandes llenos mundiales en escenarios como el Madison Square Garden de Nueva York. 

Ha sido inspiración de grandes magos entre los que destaca David Copperfield y Criss Angel.

Richiardi Jr. fue el más grande de los magos de entretenimiento de todos los tiempos. Tomó la magia clásica, le añadió drama, música y baile, influenciadas gracias a su afición por los toros, presentando un estilo que era totalmente único, ganándose el sobrenombre de Maestro de la Magia y la Ilusión. Su primera experiencia en el escenario fue a los 4 meses de edad en un Teatro en Lima, Perú. Su madre lo disfrazaba de conejo, para que apareciera de una caja en el acto de su padre, Ricardo Richiardi. 

La carrera de Aldo como conejo fue corta, porque una noche, él dejó "algo extra" en la caja. Su primera actuación como mago la realizó en Oporto, Portugal, realizando la conversión de tazas de agua en arroz, a la edad de 4 años. Desde entonces, Aldo siempre comenzaba sus actuaciones con este truco, considerándolo como de buena suerte. Fue en ese mismo escenario, 27 años después, que Ricardo, su hijo, hizo su debut con el mismo truco, a la edad de 4 años.

El gran maestro de la ilusión, Richiardi Jr., haciendo levitar a una mujer sobre una escoba.

Aldo no estuvo interesado en la magia inicialmente. Él quería ser médico, pero continuó como principal asistente de su padre. No tenía intención de convertirse en la tercera generación de Richiardis. El original Richiardi, (su abuelo) nunca actuó en Suramérica. La primera mitad de su espectáculo era magia, y la segunda hipnosis y transmisión de pensamiento. Ricardo Richiardi nació en Cuzco, Perú en 1895, realizando su espectáculo de magia con la segunda parte de ventriloquía. Él llevó su espectáculo a un tour por Estados Unidos en 1936. En 1937, falleció en un accidente en Atlanta, Georgia. Aldo tenía 14 años de edad cuando asumió el mágico legado. El show era tan grande, que si se hubiese puesto todo en un solo espectáculo, hubiese durado más de 7 horas y media. Después de la muerte de su padre, Aldo se fue a Nueva York, donde su madre enfermó. No teniendo dinero para el pasaje devuelta a casa, por 18 meses Aldo tuvo dos trabajos: Como mago en el Hotel Park Central de día, y en una fábrica de chocolates en la noche. La enfermedad de su madre empeoró. Finalmente, logró suficiente dinero para hacer su viaje a Argentina. Los aparatos de ilusión de su padre fueron guardados en un almacén del Teatro Apolo, gracias a la amabilidad de un mexicano amigo de su padre. Casi dos años de almacenamiento hicieron su trabajo. Los equipos se dañaron, y se infestaron de ratas. Fue un duro golpe para el corazón de Aldo. Él estaba determinado a llevar la tradición de su padre, y sus sueños de niño.

De vuelta en Argentina, compartió su servicio militar con clases de baile y canto, y adoptó el nombre artístico de Richiardi Jr. La fama le sobrevino en 1943, en el Teatro Smart de Buenos Aires. Luego realizó un tour de dos años por Brasil, México y Texas. Fue en la convención mágica de Texas en 1949 que Aldo ganó el premio ofrecido por El Gran Dante. Richiardi Jr. inició entonces, un tour que lo llevó a Europa y Sudamérica con dos espectáculos diferentes cada noche: Cócteles Mágicos y Cabalgata Mágica. Mantenía un grupo de 45 asistentes, incluyendo 35 muchachas con el escenario y vestuario más elaborado. Su show era presentado como los musicales de Hollywood.

Richiardi Jr. no era solo mago, era ilusionista, cantante, bailarín y actor de méritos excepcionales. Se reclama para él ser el creador del Musical Mágico, en el más grande sentido de la palabra. Richiardi era lo que David Copperfield quiere llegar a ser. Hace 40 años, Richiardi combinaba música, danza, actuación y magia para cada puesta en escena de sus ilusiones bajo un marco de drama. Sus más grandes ilusiones son: "La suspensión sobre las escobas", "La sierra circular" y "La transposición de la silla".

En 1957 ganó el premio Bernardette, equivalente en magia al Oscar, como el más grande mago de entretenimiento del mundo. En 1979 fue considerado por la Sociedad Americana de Magos como el Mago del Año. En 1980 se le entregó el premio del Mago de la Década. Entre sus mejores espectáculos figuran: "El Milagro viviente", "El increíble mundo de la magia y la ilusión", "El lugar del horror de Richiardi, Testigo de lo imposible".

ALDO IZQUIERDO COLOSI "RICHIARDI JR."

Richiardi Jr., haciendo levitar sorprendentemente a una mujer en el escenario. Sin lugar a dudas, fue un auténtico genio de la ilusión. El arte de la magia no consiste en hacer prodigios. Es hacer creer que estos existen.

El peruano Aldo Izquierdo Colosi, artísticamente conocido como Richiardi Jr.  alguna vez imaginó que podría elegir qué hacer con su existencia. Eso significaba ser médico o ser torero, dos profesiones vinculadas posiblemente solo por la relación entre causa y efecto.

En elegante prestidigitación de su suerte el destino se ocupó de que se convirtiera en Richiardi Jr., uno de los más grandes magos del mundo. Y casi un desconocido en su propio país. Como paradoja al cuadrado.

Su abuelo era mago, su padre también. Este último ejercía bajo el nombre artístico de Profesor Richiardi, presentando un extenuante número que combinaba telepatía, hipnotismo, ventriloquía y magia. El relevo filial era físicamente imperativo. Durante una gira en los años treinta en Portugal, el Profesor Richiardi, por aquello de la raza y el galgo, presionó a su hijo Aldo de 7 años para que presentara su primer acto en vivo. Convertir arroz en agua y viceversa. El número salió perfecto, pero el niño odió la experiencia. Su atención estaba en el baile, en la música, en la síncopa corporal cercana a los modos de la tauromaquia.

Meses después, trabajando en España muere en un accidente de ruta un colega del Profesor Richiardi, el mago griego Kasfi kis. El peruano se vio ante la posibilidad de comprar instrumental mágico a buen precio. Este incluía un artefacto compuesto de una inmensa sierra metálica adosada a una camilla, dispositivo intencionalmente modificado para cortar a una mujer en dos sin hacerle daño. El pequeño Aldo veía el aparato con fascinación anticipada. Era lo más cercano que había estado a la medicina. 

REVELACIÓN EN HARLEM

El Profesor Ricardo Richiardi no pudo presagiar su propia muerte. Lo sorprendió en plena gira por Atlanta, Estados Unidos, en 1937. La familia apenas tuvo dinero para enterrarlo ahí y viajar a Nueva York, donde cayó enferma Rina Colosi, la madre. Aldo tenía entonces 12 años y se hizo de dos trabajos para costear el hospital. Obrero de día, botones del Central Park Hotel de noche. Gracias a contactos con el gremio mágico pudieron dejar guardados los bultos con los trucos mágicos de Richiardi en un depósito de un recién inaugurado teatro en Harlem, el Apollo. Mientras Aldo guardaba los trucos de su padre en un sótano, sobre el escenario debutaba un pianista llamado Count Basie.

Tres años de botones proveyeron a Izquierdo de una madurez precoz. Y de dos pasajes para regresar a Lima, Perú. Le alcanzaba también para llevar la magia de su padre consigo. Ese fue el día. A solas con las herramientas de trabajo del Profesor Ricardo Richiardi, reverberando los aplausos del Apollo en las maderas gastadas del cortador de mujeres, del Templo de Benares (urna en forma de Taj Mahal, donde se insertaban 10 espadas con alguien dentro), de la silla DaKolta (que desaparece a quien se siente en ella), a Aldo se le escarapeló el cuerpo. No podría traicionar el legado.

Dos años después, con 18 ya cumplidos, debutaba como el mago más joven del mundo en el Teatro Municipal de Lima, Perú. 

EL MAGO TORERO

El peruano Aldo Izquierdo Colosi, conocido artísticamente como Richiardi Jr. está considerado como uno de los diez mejores ilusionistas del mundo.

Hasta entonces el ejercicio mágico era un arte inmóvil. La ilusión debía bastar como dinámica. Pero Richiardi Jr. tenía cuotas pendientes consigo mismo. Empezó a presentar sus números vistiendo traje campero andaluz y con música de pasodobles de fondo, improvisando desplantes taurinos y pases de salón en sus rutinas. El peruano no hacía ningún truco nuevo, dividir a una mujer en dos era una ilusión creada en 1920, pero lo hacía diferente. Este rasgo plástico de estilo personal empezó a ganarle un nombre y una feligresía. Para sellar tal alianza Richiardi Jr. le agregó sangre a su acto. Sangre humana verdadera. Ya casado y con un hijo llegó de gira a Estados Unidos siguiendo la ruta paterna. Allí se proveía de plasma en los hospitales de las ciudades donde se presentaba. Iniciaba la ilusión de la sierra vestido como cirujano, impecable blanco ávido de mancha hematológica. Aplicaba un paño empapado en éter a una asistente. Una vez inconsciente ésta era puesta sobre la camilla. Entonces encendía la sierra y mientras el acero iba mordiendo la cintura de la joven, sangre real brotaba a borbotones junto con añadidas entrañas de animal, consolidando un número fantásticamente grotesco pero imperdible. Esto sucedía a fines de los 1940. 

UN PERUANO EN NUEVA YORK


Anuncio de 
Richiardi Jr. El ilusionista más joven del mundo. Creador de la Magia Musical, presentando su "Gran Cabalgata Mágica".

Tras sus presentaciones en Estados Unidos, Richiardi Jr. inicia en 1952 una gira europea que lleva a España, Portugal, Francia e Inglaterra, presentando dos shows de 45 artistas. Cada uno duraba más de dos horas, "Cabalgata Mágica" y "Cocktail Mágico", en que se incluyen estampas folclóricas peruanas como telón musical para sus actos. En Inglaterra, la crítica compara su presencia escénica con la de Gene Kelly, un ballet de un solo hombre. En una presentación en el Teatro Olympia de París en 1956, hizo desaparecer a 35 bailarinas y 3 pianos verticales. En la platea había dos testigos ilustres. Los dos le hicieron promesas. Solo uno cumplió. 

Uno de ellos era Víctor Raúl Haya de la Torre. Fascinado por lo que haba visto le dice que haría lo posible por llevar su presentación a Lima, para que finalmente recibiera el reconocimiento que se merecía. El otro era Ed Sullivan, el célebre presentador del show televisivo homónimo. Justamente ese año Sullivan presentaría por primera vez en señal abierta, de la cintura para arriba, a Elvis Presley. Sullivan le dijo al peruano: "Tu magia, y tu familia se vienen conmigo a Nueva York".

Dos sorprendentes imágenes de su famoso acto de ilusionismo en el "Show de Ed Sullivan", participando con su pequeño hijo Ricardo, quien aparece levitando en un carrito.

En una de estas presentaciones en el "Show de Ed Sullivan" quedó registrada la elegante dramaturgia del mago peruano. Con el sonido melancólico de un arpa, de fondo, llega a los pies del mago un niño montado en un carrito metálico, apenado porque no funciona. El mago lo hipnotiza dulcemente, consolándolo con el sueño. Luego el carro y niño levitan con suavidad digna del leitmotiv de otro prestidigitador célebre, el manco Ren Lavand: "No se puede hacer más lento". La teleaudiencia quedó también hipnotizada.

A lo largo de los siguientes catorce años Richiardi Jr. se convirtió en el mago con mayor número de presentaciones en el "Ed Sullivan Show", alternando con Nancy Sinatra, Joe DiMaggio y Vivien Leigh. El niño levitado era su hijo, Ricardo, quien es actualmente cantante de jazz en Porto Alegre, Brasil, y se presenta como Ricardo Richiardi. 

El famoso Madison Square Garden de New York, fue el destino final de una gira mundial iniciada en 1964 en Tokio. Conquistó en vivo la ciudad que ya era suya por televisión. Un quinceañero llamado David Seth Kotkin estaba en el auditorio. Como mago se empezaba a hacer llamar David Copperfield. Los setenta discurrieron consolidando su reputación mágica a través de la televisión. Fue declarado "Mago de la Década" en 1980 por "The Society of American Magicians". 

HERIDO DE MADUREZ


Richiardi Jr. catalogado como "World´s Master of Illusion".

Tibor Rudas, el empresario húngaro de Pavarotti que creara luego el espectáculo "Los tres tenores", se llevó a Richiardi Jr. a las Bahamas en 1980. Se trataba de un show con animales, patinaje en hielo y bailarinas rusas, presentado sobre un escenario de 150 pies de largo y 80 pies de alto. Mil personas al día veían el espectáculo "Dazzling Deceptions", en el que el mago peruano, ya de 60 años, presentaba la maestría de su madurez.

Un importante reconocimiento a la trayectoria profesional de Richiardi Jr. se dio a través de un especial televisado por la CBS, titulado: "Magic with the Stars" en 1982, correspondiendo a la célebre estrella de Hollywood Orson Welles, director, actor y mago aficionado, ser el presentador del programa.

Orson Welles al introducir a Richiardi Jr., expresó:

"Y ahora, del Perú, viene uno de los grandes nombres de la magia. Sus ilusiones le han ganado un lugar especial en los corazones tanto de magos como de fanáticos por igual. El legendario Richiardi". 

Welles solo leía el teleprompter. Los textos eran autoría del productor del programa, el ya reconocido ilusionista David Copperfield.

Richiardi era diabético por muchos años y tuvo un accidente durante una de sus presentaciones en el Hotel Casino Resorts Princess, en las islas Nassau, las Bahamas. Hay versiones que hablan de un arañazo que le produjo un tigre en el pie. El hecho es que la herida se le infectó y fue trasladado de emergencia a Brasil para su tratamiento. Luego de una serie de operaciones para remover una gangrena en su pierna, resultó impostergable amputarle las dos piernas. El sesacional mago, había quedado inmóvil. Perdió la voluntad de vivir y falleció en Río de Janeiro, el 5 de septiembre de 1985.

Un programa especial titulado "Witness the Impossible", dedicado al gran ilusionista Richiardi Jr., fue transmitido por televisión en el año 1985, siendo presentado por Christopher Lee, el popular actor que interpretó a Drácula en el cine.

Diploma de la "Sociedad Española de Ilusionismo", otorgado a Richiardi Jr. por su colaboración al festival pro damnificados de la S.E.I. de Valencia, en el Teatro Calderón de Barcelona, el día 17 de noviembre de 1957.

Su instrumental mágico estuvo abandonado durante décadas en Brasil. Hace un par de años David Copperfield convenció a la familia de que su destino fuera su "Museo Internacional de la Magia y Biblioteca de las Artes del Conjuro", inmenso almacén en Las Vegas donde Copperfield tiene la mayor colección mágica del mundo. En él inaugurará el "Salón de los Maestros", donde el peruano tendrá una exhibición permanente.


David Copperfield. 

Las cajas fueron desembaladas en marzo del 2015. David Copperfield calculó al ojo que con todo el equipo de Richiardi Jr. era posible generar por lo menos siete horas de magia continua. Pero por sí solas eran solo sillas con trampas, sierras inocuas, estoques de latón que jamás atravesaron a nadie. Nunca es el truco. Siempre es el mago.

El 6 de noviembre de 2015, la Asociación Peruana de Ilusionismo "Inkamagic", organizó su Primer Festival de Magia en homenaje al gran mago peruano Richiardi Jr.

Premio "Richiardi", creado por la "Asociación Peruana de Ilusionismo".

En la celebración del Primer Festival de Magia, organizado por la "Asociación Peruana de Ilusionismo", se rindió un merecido homenaje a la exitosa trayectoria de Richardi Jr. Participaron todos sus asociados y como invitado especial estuvo presente su hijo, Ricardo Richiardi, quien siendo un niño, apareció en un acto de su padre, levitando en un carrito en el "Show de Ed Sullivan". En la gráfica, recibe emocionado la Acreditación de Asociados y el reconocimiento a su padre Richiardi Jr. y a su persona.

Recordamos con admiración al maravilloso artista de la magia y la ilusión de fama mundial, el peruano Aldo Izquierdo Colosi, "Richiardi Jr.", quien fue un hombre profundamente talentoso, noble y agradecido con quienes ayudaron en un principio la carrera de su padre y, posteriormente, la consolidación de la suya, heredada de su progenitor.  

(Fuentes Consultadas de investigación: "El Nuevo Diario" de Venezuela, año 1925. "El Universal", año 1952 de Venezuela. Revista Sucesos, octubre de 1913. Diario "El Comercio" de Lima, Perú, el 30 de julio de 2016. Biografía. Categoría: Historia. Por: Gustavo Leiva. 14 de junio de 2020. "Asociación Peruana de Ilusionismo" Inkamagic).

Pueden disfrutar unos interesantes videos sobre el gran ilusionista y algunas de sus espectaculares actuaciones:







jueves, 17 de diciembre de 2020

A LA MEMORIA DEL GENERAL GÓMEZ

(Por: Rafael Ángel Arráiz)

Publicado en el diario “El Universal”, el 22 de Diciembre de 1938.

Impresionante multitud del pueblo presente durante el entierro del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela.

Caracas, 17 de diciembre de 1938. Hace hoy tres años que murió el General Gómez en su residencia campestre de Maracay.

Yo le ví morir. Estuve a su lado durante las horas de su altiva agonía; oí sus últimas palabras; contemplé las expresiones postreras de su rostro moribundo, que delataban la persistente tortura de crueles dolores, mientras contemplaba también intacta en la mesa de noche la ampolleta de sedol que se negó a poner; ví cuando al despedirse de la vida abrió los ojos para besar el Cristo de marfil que manos filiales habían colocado sobre sus labios; y, ya cadáver, besé su frente cayendo sobre ella las lágrimas de mi pena, y estreché entre las mías aquella mano varonil que durante veinte y siete años mantuvo en alto y con gloria y sin que sufriera nunca ni la afrenta de una amenaza, ni la vacilación de una incertidumbre, ni la perspectiva de un peligro, ni el sonrojo de una debilidad, la Bandera que cobijó la sombra augusta del Libertador.

Lleno de solicitud conmovida, presté mi concurso en los preparativos del entierro, que fue cesáreo; y ayudé a enjaezar para la ceremonia en la oficina de sus hijos, que me son tan queridos, aquel su predilecto caballo de fuego como su nombre: Fogonazo, en donde varias veces le vimos erguido pasando revista al Ejército en parada, unas en las llanuras maracayeras, otras en el Campo de Carabobo frente al soberbio Monumento que su devoción bolivariana levantó a la gloria de nuestro Gran Padre y Señor. Metí mi hombro bajo el féretro empenechado con la Bandera Nacional; y contemplé aquella manifestación silenciosa que lo condujo hasta el sepulcro, comparable tan solo en solemnidad a aquella otra manifestación estruendosa que pocos años antes le había tributado el pueblo de Caracas, cuando al juramentar su última Presidencia le condujo desde el Capitolio hasta Miraflores llevándolo casi a cuestas solitario en su carro descubierto de doce cilindros.

Testigo fuí de los acontecimientos de aquellos días. Testigo de las actitudes de sus hombres; de las lágrimas que cayeron sobre su yerto cuerpo; de los gritos escapados de pechos varoniles; de los húmedos ósculos que se estamparon sobre su frente; testigo de todo aquel dolor silencioso, respetuoso, solemne, que rodeó su sarcófago ante el cual se inclinaron espadas y charreteras, frentes y corazones. Y cuando le dejamos allí, al abrigo de las florestas risueñas de Aragua que él amó tanto o más que a sus nativas montañas andinas, legó a la nación el tesoro de ese brillante Ejército que constituye el orgullo primordial de la República, el sostén y seguridad de la patria, la perdurabilidad de las instituciones, del hogar, de la familia, de las tradiciones venezolanas, de la majestad de la Bandera que ampara el reposo de nuestros Héroes.

Ahora después de tres años al volver a la Patria, he recorrido todos aquellos sitios y las cosas grandes que dejó a su paso y que eternizan su memoria; así como las cosas humildes como su vida que le eran familiares, desde el retiro campesino que le prestó refugio hasta el lecho angosto y de hierro sin cortinajes donde rindió sin una queja su vida. Allí, en medio de las campiñas aragüeñas, fue donde con sus propias manos colgó de los cintos varoniles las espadas que hoy son el sustentáculo de la paz, y desde allí mantuvo siempre, como una advertencia, montada su guardia de leones en las patrias fronteras para asegurar la integridad nacional.

Y es también ahora, a los tres años de su muerte, que me toca a mí, a un hombre civil que le sirvió lealmente, responsablemente, y con un absoluto desinterés, dejar sobre su tumba estas frases de consecuencia a su memoria, en medio de la tempestad de ultrajes desatada contra ella y que es hija del contubernio abominable del despecho impotente de la demagogia destructora.

Largos años estuve al servicio del Gobierno que presidió el General Gómez en cargos de confianza y teniendo a veces en mis manos la autoridad ejecutiva. Jamás recibí de él la más pequeña insinuación que me obligara a saltar por sobre los límites de la equidad y de la corrección; antes por el contrario, y yo no tengo reparo en declararlo así, cuando me fue indispensable tal vez extralimitar la acción en defensa de los intereses públicos puestos bajo mi responsabilidad, tuve siempre necesidad, para no desmerecer en su confianza, de aclarar mis actitudes y de justificar mi conducta. Nunca le oímos sino recomendar a sus servidores el buen comportamiento; y no fueron pocos los amigos de su cariño, y hasta familiares muy queridos, a quienes relegó para siempre de su lado como consecuencia de injustificados procedimientos. Le serví en la más alta representación diplomática y estuve como Delegado del país en Conferencias Internacionales donde se ventilaron graves cuestiones que interesaban a la República. Y al recordar este honor, lo hago para afirmar que siempre junto a su memorándum de instrucciones, venía de parte de él este mensaje encendido como una antorcha de fiel nacionalismo: “Somos amigos de todos, pero más que amigos de Venezuela; y a la hora de defender los intereses de Venezuela, no somos amigos de nadie”.

Durante los largos años también viví a su lado sin dejar de verle y de oírle un solo día, durante varias veces. En esa permanencia a su lado tuve oportunidad de acumular un precioso material que anda por ahí casi organizado, con el cual espero contribuir en su hora al conocimiento de hechos y sucesos de nuestra historia política, acaso sensacionales. En esos trabajos figuran sus hombres y la colaboración que le prestaron; los proyectos que acarició y que en su mayor parte fracasaron por el estatismo y la inercia de algunos; sus anhelos por engrandecer el trabajo y la vida del campesino y sus necesidades, que siempre puso por encima de las del obrero; y hasta sus visiones atrevidas de renovación política hijas de su mirada de águila. Hasta hay en ese material cosas regocijadas que pertenecen al género chico, que de todo tuvo a su lado: desde el hombre de acción siempre listo para el sacrificio por la patria, hasta el tipo pintoresco que vivió arrimado a la sombra de su luz, y el consumado actor que supo representar su farsa y que nunca prestaron ni una idea, ni un esfuerzo, ni una iniciativa, a la obra del bien público. En medio de todos fue el único que siempre estuvo en su puesto sin desorbitarse un solo instante. En la hora risueña, como en las horas de tragedia, se encogía de hombros y con elegante desdén escuchaba la algarabía estruendosa de los farsantes. Tenía la conciencia de su destino; y siendo como era un hombre de extrema humildad, de una modestia insuperable que no alteraron nunca los halagos de la vanidad, para representar a la patria, a la Magistratura que ejercía, al poder público confiado a su pericia, invistió su figura de una majestad respetuosa, de una incontrastable autoridad, de un atributo de mando que no le abandonó ni cuando estaba tendido en su urna funeraria. Como Jefe de Estado, en toda su vida y en cualquier instante de ella, guardó la postura altiva de quien está oyendo el Himno Nacional o agitando en sus manos la Bandera de la Patria. Por eso nadie antes que él dió nunca el primer paso. En medio de los pro-hombres que le visitaban a menudo para rendirle pleitesía: Mariscales de Francia; Caudillos victoriosos que mandaron legiones en la Guerra Mundial; Jefes de Estado; Ases de la Aviación; políticos notables; Literatos de fama; hombres de ciencia; diplomáticos; mitrados; millonarios; grandes poetas; todo lo que es en fin orgullo y prez del mundo moderno que pasó por su lado, sintió enseguida el desconcierto de su personalidad extraordinaria ante la cual ninguna apareció nunca más alta. Hasta cuando llegó a su poder como una ofrenda la espada veterana de Tannenberg, la supo empuñar con su mano fuerte de venezolano auténtico.

Nunca le oí en los años que pasé a su lado pronunciar una palabra malsonante; ni nunca le ví humillar a nadie; ni hablar mal de nadie; ni tolerar que en su presencia se hablase mal de nadie; así fuese de sus más enconados enemigos, a quienes siempre consideró hombres resueltos. La disciplina de su vida fue perfecta, y se la infundió a todos: a sus hijos y a sus servidores, a jueces y soldados, a civiles y militares. Fue el primer gobernante que llevó a los más altos cargos de la milicia y de la magistratura a los hijos del pueblo que habían sabido iluminar su vida por el trabajo, por la eficacia, por la competencia y las virtudes. Hijo del pueblo como era, de genuina extracción popular, nacido en la montaña y desde niño en lucha perenne con la existencia hasta llegar a la cumbre donde llegó y poder “entrar a caballo en la historia”, su vida constituye la más alta expresión del triunfo del personal esfuerzo, el ejemplo más elocuente de hasta donde es capaz de llegar el hijo del pueblo venezolano cuando lo alientan y fortalecen las virtudes de la fe, de la constancia y del honor. No en balde, ni por obra de las casualidades, se manda veinte y siete años en un país como Venezuela, ni se gobierna con la autoridad con que supo hacerlo el General Juan Vicente Gómez, sin poseer un magnífico tesoro de extraordinarias dotes. Quienes tratan de empequeñecer su personalidad de venezolano, lo que hacen es reducirse ellos mismos al oscuro rincón de su propia insignificancia.

Esta pequeña página de recuerdo se la debía yo al General Gómez por un imperativo de gratitud, que es para mí la suprema moral humana. Fuera de la estimación con que me honró, del apoyo que le prestó como un lazarillo ideal a los primeros pasos de mi juventud, agrego para cerrar estas líneas, un desahogo de mis personales sentimientos que justifica la inquebrantable fidelidad de mi recuerdo. Y es el siguiente:

Estaba yo postrado en la Clínica de los Mayo esperando ser sometido a una operación considerada mortal. Advertido de este peligro por la voz de la sabiduría y de la ciencia para que tomase las providencias del caso desesperado, seguro de morir, puse entonces bajo el amparo de la piedad del General Gómez el único tesoro que he tenido en mi vida y que son mi noble compañera y mis hijos. La respuesta no tardó horas. “Opérese tranquilo, que en caso desgraciado yo velaré por su familia”.

Entonces, ante aquel despacho que me venía de la patria lejana envuelta en el vago perfume de la esperanza, me tendí tranquilo en la mesa de operaciones de la célebre Clínica que es un orgullo de la humanidad. Había desaparecido la preocupación torturante de mis pensamientos ante aquellas frases finales del cablegrama, cuyo valor yo conocía.

En efecto, no había realidad comparable a una promesa del General Gómez; ni nada más seguro que su palabra; ni nada más firme que su diestra tendida; ni nada más leal que sus brazos abiertos.

RAFAEL ÁNGEL ARRÁIZ

  El Arzobispo de Caracas, Monseñor Rincón González, acompaña el cortejo fúnebre con los restos del Presidente de la República de Venezuela, Benemérito General Juan Vicente Gómez, por las calles de Maracay junto con la multitud del pueblo.

El féretro del Presidente de la República de Venezuela, Benemérito General Juan Vicente Gómez, siendo conducido a hombros por las calles de Maracay. Sobrevuelan cuadrillas de la Aviación Militar Venezolana en homenaje a su Fundador ante la gran concurrencia del pueblo venezolano. Varias carrozas portan coronas fúnebres como expresión de admiración, cariño y recuerdo.

El Presidente de la República de Venezuela, Benemérito General Juan Vicente Gómez, recibiendo los máximos honores militares en el Panteón de la ciudad de Maracay en donde reposan sus restos.

Pueden ver los siguientes videos históricos:

Juan Vicente Gómez: Tiempo y figura.

Juan Vicente Gómez, recordado por su pueblo.

Juan Vicente Gómez: Semblanza histórica.

El Panteón del General Juan Vicente Gómez.