sábado, 22 de junio de 2019

CATALEJO DE SIMÓN BOLĺVAR DONADO POR EL GENERAL GÓMEZ AL MUSEO BOLIVARIANO EN 1919

Catalejo perteneciente al Libertador Simón Bolívar, que fue obsequiado al Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, y que donó al Museo Bolivariano de Caracas, Venezuela, el 24 de julio de 1919. (Foto: Guerra Toro).

"El Culto del Libertador. Una Reliquia de los tiempos heroicos. El anteojo de larga vista de Bolívar. Nuevo valioso donativo del General Juan Vicente Gómez al Museo Bolivariano".

Con una preciosa reliquia histórica acaba de aumentarse la riqueza del Museo Bolivariano: un catalejo, anteojo de larga vista, que perteneció al Padre de la Patria, valiosa donación del General Juan Vicente Gómez, quien dio al fino presente que constituía la amistosa ofrenda que el día de su natalicio le hizo el doctor Elías Rodríguez, un destino en armonía con su entusiasta veneración por el Libertador, y que fuese además una delicada demostración del cordial aprecio con que valuaba la inestimable calidad histórica de la prenda.

Honramos esta plana con los documentos y la información gráfica relacionada con este nuevo valioso donativo del General Gómez.

Caracas, 24 de julio de 1919.
Señor doctor R. González Rincones.
etc; etc; etc.

Estimado amigo:

El señor doctor Elías Rodríguez, con finos y sinceros propósitos que sé agradecerle, me ha enviado en calidad de ofrenda amistosa en el presente día de mi natalicio, un anteojo de larga vista que perteneció al Padre de la Patria, nuestro Libertador Simón Bolívar, y que yo resuelvo remitir a usted en calidad de preciosa reliquia histórica, con destino al Museo Bolivariano.

Admirador entusiasta de la gloria excelsa de Bolívar y agradecido como el que más a su obra sacrosanta de redención y libertad, creo que ningún venezolano, por eminente que sea, pueda usar y conservar un objeto como éste que perteneció a la Quinta del Libertador, sin incurrir en una verdadera profanación patriótica.

Bien está en el Museo Bolivariano ese anteojo, recuerdo de la histórica Quinta donde el Libertador, después de Carabobo, concibió y dio desarrollo a su plan para independizar el Perú.

Cordialmente lo saluda, su amigo,

Juan Vicente Gómez

Caracas: 30 de julio de 1919.
Señor General Juan Vicente Gómez.
etc; etc; etc.
Maracay.

Respetado General y amigo:

He tenido el honor de recibir su importante carta de 24 de los corrientes, con la cual se ha servido enviarme para ser colocado en el Museo Bolivariano, un anteojo de larga vista que perteneció a la Quinta Bolívar y que le fue regalado a usted por el doctor Elías Rodríguez. Este precioso objeto está en mi poder y haré entrega de él al ciudadano Director de los Museos Nacionales a fin de que le dé cuanto antes el destino que se ha dignado señalarle.

Siempre ha dado usted las más elocuentes manifestaciones de su gran aprecio por todas las reliquias que perpetúan la memoria del Grande Hombre y que constituyen un tesoro sagrado para la patria, y constantemente ha venido dando pruebas de su generosidad al enviar al instituto mencionado cuantos objetos históricos han llegado a su poder.

El pueblo venezolano sabrá agradecerle estos actos con que usted pone de manifiesto su veneración por la memoria de nuestro Libertador, y que llevan en sí, además de su alto mérito intrínseco, un magnífico ejemplo que se impone como una patriótica enseñanza a todos aquellos que poseen documentos u objetos históricos que no pueden ser dignamente conservados sino en poder de la Nación.

Preséntole mis congratulaciones por esta plausible determinación y soy su adicto amigo,

R. González Rincones.

(Publicado en "El Nuevo Diario", el 5 de agosto de 1919).


Fotografía actual del Catalejo perteneciente al Libertador Simón Bolívar, que fue obsequiado al Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, y que donó al Museo Bolivariano de Caracas, Venezuela, el 24 de julio de 1919.

miércoles, 19 de junio de 2019

GENERAL GÓMEZ ADQUIERE ARCHIVO DE MIRANDA PARA LA NACIÓN EN 1926

El doctor Caracciolo Parra Pérez, a quien debe Venezuela en gran parte el maravilloso hallazgo histórico del Archivo del Generalísimo Francisco de Miranda y el Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República que adquirió patrióticamente para la Nación el valioso Archivo del Precursor de nuestra Independencia.

Con gusto damos cabida a los siguientes documentos, referentes a la valiosa adquisición que hizo el Gobierno Nacional, presidido por el Benemérito General Juan Vicente Gómez, del Archivo y papeles del General Francisco de Miranda, y al recibo correspondiente por la Academia Nacional de la Historia.

Ambas notas son tomadas del interesante "ĺndice del Archivo del General Miranda", cuya publicación en un libro fue ordenada por el Ministro de Instrucción Pública, doctor Rubén González.

Academia Nacional de la Historia.
Caracas, 18 de Noviembre de 1926.
Señores doctor Vicente Dávila, José E. Machado y Luis Correa.

El Señor Ministro de Instrucción Pública se sirve avisar a esta Corporación, con fecha 16 del presente mes, que en el Ministerio de Relaciones Interiores se halla, a disposición de ella, el Archivo y papeles del Generalísimo, adquiridos por el Gobierno Nacional del Benemérito General Juan Vicente Gómez y mandados a pasar a esta Academia, por Decreto del Señor Presidente de la República, del 24 de julio de 1926.

Considerada la importancia de esta adquisición, la Academia acordó comisionar a Uds. para que se sirvan recibir en su nombre, del mencionado Despacho de Relaciones Interiores, la valiosa documentación y cúmpleme comunicarlo a Uds. para que se sirvan proceder en consecuencia.

Soy de Uds. muy atento servidor,

El Director, Laureano Vallenilla Lanz.

Caracas, 25 de Enero de 1927.
Señor Laureano Vallenilla Lanz.
Director de la Academia Nacional de la Historia.
Presente.-

Nos es satisfactorio significar a Ud. que hemos cumplido la misión que nos confiara la Academia Nacional de la Historia, al designarnos para recibir del Ministerio de Relaciones Interiores, el Archivo del General Miranda, adquirido en Londres por el Gobierno Nacional del Benemérito General Juan Vicente Gómez. 

Con emoción y júbilo hemos examinado cuidadosamente esa colección de documentos, la más importante, sin duda, que haya obtenido la Nación, después de la del General Daniel O´Leary. La vida del personaje ilustre que la formó aparece allí para promover la Independencia de la América española, que él bautizó con el nombre de Colombeia en sus sueños de patria y libertad. Cuarenta y cinco años de su existencia consagró a tan noble ideal, y el fuego sagrado que ardía en su pecho le llevo a luchar al lado de Washington por la emancipación de las Colonias inglesas y en la Francia republicana por los principios inmutables del derecho y la justicia.

En aras de esas deidades y en solicitud de prosélitos y apoyo para su obra redentora, fue de pueblo en pueblo y se puso en contacto con los hombres eminentes del mundo en aquellas turbias épocas de renovación social.

Su labor a ese respecto es formidable, pudiera decirse única, y de ella dan cabal constancia esos 63 tomos destinados por Miranda a Caracas, su ciudad nativa, y que por un azar de la fortuna vuelven hoy en perfecto estado de conservación a cumplir aquel voto generoso.

El Archivo original (1770–1810) está constituido por varios tipos de documentos a saber: manuscritos, impresos, mapas y planos. El propio Miranda lo organizó y mandó a empastar en Londres bajo su cuidado, antes de su regreso a Venezuela en 1810, con el título de “COLOMBEIA”. Consta de sesenta y tres (63) volúmenes. Según su criterio aparece dividido en tres (3) Secciones:

Viajes, 26 tomos (1764 a 1793).

Revolución Francesa, 18 tomos (1792 a 1808).

Negociaciones, 19 tomos (1770 a 1810).


Pensaron los suscritos hacer un estudio detenido del Archivo y optaron luego, vistos la extensión y el tiempo que necesitaban para ello, por recomendar a la Academia la publicación de los Índices que aparecen al frente de cada volúmen. Dicha publicación dará al lector idea aproximada del valor excepcional y del enorme interés histórico de esos documentos.

La perseverancia, como hemos dicho, fue el resorte principal de la vida del General Miranda, quien hace constantes alusiones a esta esencial cualidad. La inscripción latina "Ingenti Patriae Perculsus Amore", puesta al frente del primer tomo de Negociaciones, dice de cómo aquella virtud estuvo en él ligada sin desmayos al amor de la Patria, que si no posee sus venerandas cenizas, tiene desde hoy un altar donde rendir culto a su memoria en ese glorioso monumento puesto bajo la guarda de la Academia de la Historia.

Con el doctor Caracciolo Parra Pérez, a quien debe Venezuela en gran parte el maravilloso hallazgo, podemos decir que Miranda es "el gran desconocido". El Estudio completo de su vida proyectará claridades deslumbradoras por toda la extensión del Continente y en el drama complicado y sangriento de la Revolución Francesa, del que fue uno de los actores principales.

Su figura crece a medida que se le contempla más cerca. Desde la Argentina hasta México y los Estados Unidos, los historiadores, los eruditos, los amantes de nuestro pasado tendrán desde hoy que volver los ojos a esos documentos que por más de cien años permanecieron en la biblioteca del Conde Bathurst, y que su nieto, Lord Bathurst, vendió a la Nación por la suma de tres mil libras esterlinas, mandadas a erogar por el Presidente de la República, General Juan Vicente Gómez.

Son poco conocidas las vicisitudes porque pasó el Archivo que nos ocupa, el cual fue arreglado por el propio General Miranda en 1805, antes de partir para los Estados Unidos y preparar la invasión a Coro y Ocumare. Fracasada esta última, el Precursor volvió a Inglaterra a continuar sus trabajos por la Emancipación.

A fines de 1810, colocada ya Venezuela en el camino de la absoluta Independencia, obsesión de sus días, Miranda se embarcó para su patria por los empeños del futuro Libertador. Traía consigo su Archivo avalorado con los documentos correspondientes a cinco años de activas labores hasta la llegada a Londres de la misión diplomática de Bolívar y López Méndez.

Cuando en 1812, después de la desgraciada Capitulación con Monteverde, resuelve Miranda embarcarse, el Gobernador de Curazao, entonces bajo el dominio británico, pone a disposición del Generalísimo la goleta "Saphire", su capitán Heynes.

El día 30 de julio de 1812, a las siete de la noche, llega Miranda a La Guaira. El Comandante del barco inglés baja a tierra y le insta para que se embarque inmediatamente. Miranda manda a bordo su equipaje y con éste su Archivo, con la resolución de embarcarse al día siguiente. Esta vacilación resultó funesta, pues en la madrugada del 31 de julio fue reducido a prisión.

Advertido el Comandante Heynes de esta circunstancia y de que iba a ser cerrado el puerto por las autoridades españolas, ya en posesión de la plaza, levó anclas y se dirigió a Curazao, a cuyo Gobernador entregó los papeles puestos bajo su custodia. Este último los remitió al Conde Bathurst, entonces todopoderoso Ministro de las Colonias en cuya biblioteca fueron encontradas al cabo de 113 años por la acucia patriótica del doctor Caracciolo Parra Pérez, Encargado de Negocios de Venezuela en Suiza, autor de la notable obra "Miranda et la Revolución Francaise" y uno de los más felices escudriñadores de cuanto se relaciona con la vida de quien vistos los alcances mundiales de su obra, dijo Juan Vicente González que había inspirado a Byron su "Don Juan".

Copiosa labor de revaluaciones históricas se inicia con la aparición de este Archivo, comenzando por la fecha misma del nacimiento del General Miranda acerca de la cual no se habían puesto de acuerdo los historiadores y que corresponde exactamente al 28 de marzo de 1750, poco más de un año después del matrimonio de sus padres, don Sebastián de Miranda y doña Francisca Antonia Rodríguez de Espinosa.

Los escritos de Miranda, sus observaciones de viajero, sus ideas políticas y constitucionales, sus gustos artísticos, sus lucubraciones filosóficas, se hallan en los 63 tomos del Archivo para dar perenne testimonio de sus ideales y de los que abrieron las rutas de la acción a casi todos los futuros grandes hombres de la América española con quienes estuvo en relaciones.

Para los bibliógrafos ofrece también el Archivo interés excepcional por la enorme cantidad de impresos (libros raros, folletos, periódicos y carteles) que contiene. Hay asimismo dibujos, mapas, planos y miniaturas antiguas, difíciles hoy de conseguir aún en los centros dedicados al comercio y cultivo de esas especialidades.

De todo ello dará una idea cabal esta publicación, que exornan el retrato del General Miranda, obra del célebre grabador y dibujante francés Charles-Etienne Gaucher, el facsímil de la Carta del Comité Ejecutivo Provisional por que se acepta a Miranda con el grado de Mariscal de Campo al servicio de la República Francesa, y que firman Roland, Danton Le Brun, Monge, Servan y Grouvelle, y la fotografía del Archivo en la caja especial donde con el mayor cuidado se tiene en la Biblioteca de la Academia.

Al dejar así cumplida nuestra misión, abrigamos la esperanza de que el Gobierno Nacional, por el digno órgano del Ministro de Instrucción Pública, completará su patriótica obra ordenando a la brevedad posible la publicación del Archivo en forma digna de su interés universal y con la circunspección y seriedad que caracterizan los actos de la presente Administración.

Con sentimientos de la más distinguida consideración, somos del señor Director,

Attos. Seguros Servidores,

Vicente Dávila, José E. Machado, Luis Correa.


ARCHIVO DE MIRANDA DATOS DE INTERÉS

El Generalísimo Francisco de Miranda, obra del pintor Martín Tovar y Tovar.

Como una alegoría al descubrimiento de América fue que el Dr. Caracciolo Parra Pérez narró en varias ocasiones las circunstancias que privaron en el descubrimiento del Archivo de Francisco de Miranda en Londres en 1925; y asignándole un papel homónimo a la de los protagonistas de la primera historia, explicó cuál fue la intervención de cada uno de los personajes de la que nos atañe.

Contó el Dr. Caracciolo Parra Pérez que a finales del dicho año se encontraba en Londres, realizando sus investigaciones históricas en el Public Record Office cuando el Director adjunto de esta institución, Alfred Edward Stamp, le informa que en la propiedad del Conde Bathurst en Cirencester se localizaron manuscritos relativos a Miranda y que esta información era manejada desde 1922 por el profesor norteamericano William Spence Robertson quien ya había tenido el permiso de Seymour Henry Bathurst para revisarlos.

En razón de que el Dr. Parra Pérez se desempeñaba como Encargado de Negocios de Venezuela en Suiza, no podía realizar el viaje a la ciudad de Cirencester, pues debía regresar a la ciudad de Berna, por lo que comisionó a Alberto Adriani para que, en su lugar, realizara el viaje e inspeccionara los citados documentos, aprovechando que él se encontraba en Londres profundizando sus estudios en materias importantes de la profesión de Economista, luego de haber servido como Secretario de la Delegación venezolana ante la Sociedad de Naciones, siendo nombrado por el Gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela.

Luego de las acostumbradas formas inglesas de atención y amabilidad, Alberto Adriani pudo constatar que los papeles eran pertenecientes al Archivo del Precursor de la Independencia hispanoamericana Francisco de Miranda, por lo que el 9 de diciembre de 1925, escribió un informe al Dr. Parra Pérez detallando la comisión. Solo podemos imaginar la emoción que asaltó a Caracciolo Parra Pérez, quien desde 1917 buscó, rebuscó y trasteó el paso de Miranda por Francia, Austria, Suecia, Noruega y Rusia y la sazón lo encontraba haciendo por Inglaterra.

Algún tiempo después, y por gestiones del mismo señor Alfred Edward Stamp, el Dr. Caracciolo Parra Pérez logró que el Conde Bathurst enviara a las oficinas del Public Record Office la totalidad de los documentos del Generalísimo, por lo que pudo constatar personalmente la autenticidad del Archivo, y por lo tanto la importancia que revestía para la cultura venezolana acceder a esa información perdida desde 1812 y a la cual Miranda mismo había dispuesto que se enviara a Caracas luego de su muerte.

Inicialmente trató Caracciolo Parra Pérez de orientar la adquisición del Archivo de Miranda por la vía del derecho legítimo que tenía Venezuela sobre aquellos documentos, en atención al testamento del Precursor fechado en 1805 y ratificado en 1810. Sin embargo, y en atención al consejo dado por el señor Alfred Edward Stamp de que no se pusiera en tela de juicio la propiedad del Conde Bathurst sobre los papeles de Miranda, ya que en Inglaterra "posesión vale siempre título", debía el Gobierno venezolano más bien comprarlos al noble inglés, ya que de otro modo alguna Universidad de los Estados Unidos lo haría por insinuación del profesor Robertson (un apasionado por la vida de Miranda, siendo el primero en identificar su Archivo). Esto causó la natural alarma al Dr. Parra Pérez, quien de inmediato notificó por cartas a las autoridades venezolanas la existencia e importancia del Archivo de Miranda. En una de tales cartas, el 9 de abril de 1926, dice el Dr. Caracciolo Parra Pérez al Dr. Pedro Itriago Chacín, Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela:

"Lord Bathurst parece dispuesto a vender los papeles y es probable que consienta en acordar al Gobierno de Venezuela la preferencia para su adquisición. Por desgracia, debe tenerse en cuenta que el Profesor Robertson está en capacidad de interesar a algunas ricas bibliotecas de los Estados Unidos en el asunto. Es urgente, pues, que podamos decir al Lord la intención del Benemérito General Gómez de no dejar escapar la ocasión de devolver a Venezuela un tesoro incomparable que constituye un verdadero patrimonio nacional."

Previo a esta correspondencia, el Dr. Diógenes Escalante, Embajador de Venezuela en Inglaterra, se interesa en el asunto, y el 6 de abril de 1926, le dice al Presidente Juan Vicente Gómez:

"Por el honor de nuestro país, cuna del Generalísimo, no es posible que el Archivo de Miranda continúe en el olvido actual o que vaya a para a extrañas manos que lo exploten con fines particulares, según me ha informado el Doctor Parra Pérez, Lord Bathurst, propietario del Archivo, parece dispuesto a venderlo por un precio que puede ser de 2.000 a 3.000 libras esterlinas. Hay un competidor muy peligroso en la persona del profesor norteamericano Robertson (autor de un libro sobre Miranda) quien tuvo ocasión de estudiar el archivo y encontrará fácilmente en cualquier Universidad de los Estados Unidos los fondos necesarios para adquirirlo."

Felizmente para Venezuela, el 25 de mayo de 1926, el Dr. Caracciolo Parra Pérez recibe la noticia de que el Gobierno acordó la adquisición del Archivo de Miranda por la suma establecida por el propietario; y el 7 de julio de 1926, nuestro diligente representante en estas gestiones informaba al Presidente Gómez que "por órgano de Escalante, entregué a Lord Bathurst las 3.000 libras que usted tuvo a bien enviarme por medio del Doctor Arcaya, para adquirir el archivo del Generalísimo Miranda, para la Nación." La valiosa adquisición se enviaría a Venezuela pasando primero por París, donde Parra Pérez tendría la ocasión de estudiarla detenidamente, acopiando información para sus libros en preparación.

Finalmente, en noviembre de 1926, llegan a Caracas los 63 tomos del Archivo de Francisco de Miranda, después de 113 años que salió de aquí y permaneció perdido, con destino a ser resguardados en la Academia Nacional de la Historia, según Decreto Presidencial del 24 de julio de 1926. En enero de 1927 se publicó, por cuenta del Ministerio de Instrucción Pública, el Índice del Archivo de Miranda con el objeto de hacerlo circular profusamente en Venezuela y en el extranjero; y para el 24 de julio de 1927, el General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, dicta un Decreto por el cual se dispone proceder a la publicación del Archivo del Generalísimo Francisco de Miranda, para lo cual se dispuso que se editase en tomos de cuatrocientas páginas, en 8° mayor, con tiraje de cinco mil ejemplares cada uno, lo cual se realizó en 1929 y 1950.

El 9 de octubre de 1953 el Ministerio de Relaciones Interiores, por medio de la Dirección del Ceremonial y Acervo Histórico de la Nación, informa a la Academia Nacional de la Historia que el Presidente de la República ha resuelto donarle y poner a disposición de esta institución un Arca, cuya ejecución fue ordenada por el Gobierno Nacional, el 22 de julio de 1949, a fin de conservar en ella el Archivo de Miranda, cuyo busto remata la parte superior de dicha Arca. En esta hermosa Arca permanecerá el Archivo de Miranda durante 57 años hasta que otra decisión presidencial dispuso otra ubicación.

Arca que conserva el valioso Archivo de Francisco de Miranda.

DECRETO DEL GENERAL JUAN VICENTE GÓMEZ SOBRE EL ARCHIVO DE MIRANDA
El 24 de julio de 1926, el Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, dictó un Decreto publicado en la Gaceta Oficial Nº 15.951 de fecha 26 de julio de 1926, mediante el cual se destinan a la Academia Nacional de la Historia los papeles y Archivo del Generalísimo Francisco de Miranda, Precursor de la Independencia adquiridos por el Gobierno Nacional.  
Las partes pertinentes de dicho Decreto establecen lo siguiente:
CONSIDERANDO:
Que el Gobierno Nacional ha adquirido de Lord Bathurst, por el precio de tres mil libras esterlinas, los papeles y archivo del Generalísimo Francisco de Miranda, Precursor de nuestra Independencia,
DECRETA:
Único. Póngase la referida documentación, tan luego como se reciba en el Departamento de Relaciones Interiores a la orden del ciudadano Ministro de Instrucción Pública, con destino a la Academia Nacional de la Historia. 
JUAN VICENTE GÓMEZ
(Gaceta Oficial N° 15.951 del 26 de Julio de 1926).
El 16 de Noviembre de 1926, el Ministro de Instrucción Pública en correspondencia identificada con el N° 1.316, comunica a la Academia Nacional de la Historia que el ciudadano Presidente de la República, Benemérito General Juan Vicente Gómez, en Decreto del 24 de julio último, ordenó se pasara a dicho Ministerio, con destino a la Academia Nacional de la Historia, los papeles y el Archivo del Generalísimo Francisco de Miranda, adquiridos por el Gobierno Nacional, y que se dirige a este Instituto con el fin de que se sirva designar un empleado suyo que reciba del Ministerio de Relaciones Interiores la referida documentación.
Cursada dicha correspondencia en la Junta Ordinaria, el 17 de noviembre de 1926 e impuesta la Corporación de los particulares de la comunicación del  Ministro de Instrucción Pública, relativa a los papeles y Archivo del Generalísimo Francisco de Miranda, el Director, considerada la importancia de la adquisición hecha por el Gobierno Nacional, dispuso nombrar para recibir aquellos del Ministerio de Relaciones Interiores una comisión compuesta de los Académicos Vicente Dávila y del Académico electo Sr. Luis Correa, Bibliotecario y Catalogador de la Biblioteca de la Corporación.
(Academia Nacional de la Historia. Archivo. Archimóvil Nº 18. Libro de Actas 1924-1931 de la Junta Ordinaria del miércoles 17 de noviembre de 1926).
En Junta Ordinaria del miércoles 12 de enero de 1927, el Secretario Eloy G. González da cuentas a la Academia Nacional de la Historia de una comunicación del Sr. Ministro de Instrucción Pública de fecha, 25 de noviembre de 1926, N° 1.367, en la que participa que el Archivo del Generalísimo fue adquirido por el Gobierno Nacional por la cantidad de tres mil libras esterlinas (£3.000) y que, en consecuencia, se cargue en el Registro de Bienes Nacionales, en la de setenta y seis mil novecientos ochenta bolívares, (Bs.76.980), al cambio del día 25,65.
En la misma Junta Ordinaria del 12 de enero de 1927, el académico Señor Dr. Dávila, avisó estar ya en prensa el ĺndice del Archivo del Generalísimo, con el objeto de hacerlo circular profusamente en Venezuela y en el extranjero, y el Sr. Director indicó la conveniencia, de entregar un número suficiente de ejemplares al Bibliotecario Nacional, para que le sirviese para el Canje entre los establecimientos similares del Exterior. 
(Acta de la Junta Ordinaria del miércoles, 12 de enero de 1927).

     PUBLICACIONES:
Como consta en el Acta de la Junta Ordinaria del miércoles 12 de enero de 1927 antes citada, el Individuo de Número Vicente Dávila informó a la Academia que el Índice del Archivo de Miranda estaba en prensa, acompañado del informe presentado por los académicos José Eustoquio Machado, Luis Correa y el mismo Vicente Dávila, encargados de examinar el Archivo.
Esta comisión trabajó activamente y para el 25 de enero de 1927, ya tenía concluida su labor. Consta en un informe de la fecha citada, con expresión de contenido de los 63 volúmenes analizados. En junta del 26 del mismo enero de 1927 la Academia aprobó la gestión de los comisionados. Un volúmen de 110 páginas recoge el informe supradicho y el Índice del Archivo de Miranda. 
(ĺndice del Archivo del General Miranda. Publicación ordenada por el Ministro de Instrucción Pública Dr. Rubén González. Caracas, Venezuela.  Tipografía Americana.  25 de enero de 1927.)
El 24 de julio de 1927, el Presidente de la República, Benemérito General Juan Vicente Gómez, dictó un Decreto por el cual se dispone proceder a la publicación del Archivo del Generalísimo Francisco de Miranda, en poder del Gobierno Nacional. Dispuso que se editase en tomos de cuatrocientas páginas, en 8° Mayor, con tiraje de cinco mil ejemplares cada uno. El Ejecutivo Federal designará una comisión de tres Individuos de Número para que se encarguen de dirigir la publicación. El precitado Decreto reza así:
CONSIDERANDO:
Que en virtud de la adquisición hecha por el Gobierno Nacional se encuentra en poder de la Academia de la Historia el Archivo y los papeles del Generalísimo Francisco de Miranda;
CONSIDERANDO:
Que es de alta trascendencia para Venezuela, como obra de patriotismo y de cultura histórica, la publicación y profusa circulación por América y Europa de esa valiosa documentación que mostrará concretamente la talla y calidades auténticas de Precursor, dignas de las de los Libertadores que ejecutaron sus vastos proyectos,
DECRETA:
Artículo 1°. Procédase a la publicación del Archivo del Generalísimo Francisco de Miranda, hoy en poder del Gobierno Nacional.
Artículo 2°. Dicha publicación se hará en volúmenes en 8° mayor, de cuatrocientas páginas cada uno,  en el mismo orden en que está organizado el Archivo y la edición constará de cinco mil ejemplares.
Artículo 3°. El Ejecutivo Federal nombrará una comisión de tres Miembros del seno de la Academia de la Historia, para que se encargue de dirigir la publicación.  Esta comisión constituirá una Oficina permanente; y serán de su competencia, además, las notas ilustrativas –históricas y biográficas- que necesite llevar cada volúmen acerca de los mapas, dibujos, impresos etc. etc.
JUAN VICENTE GÓMEZ
(Gaceta Oficial Nº 16.257 del 25 de julio de 1927).
A partir del año de 1929, se comenzó a publicar la primera edición del Archivo del Generalísimo Miranda a cargo de la Academia Nacional de la Historia. Desde el citado año hasta 1938 se editaron quince (XV) tomos en la Editorial Sur América, Caracas, Venezuela.

sábado, 15 de junio de 2019

CARTA DE ELEAZAR LÓPEZ CONTRERAS AL GENERAL JUAN VICENTE GÓMEZ EN 1925


Eleazar López Contreras.


Caracas, 16 de febrero de 1925.

Sr. Gral. Juan Vicente Gómez.

Maracay.  

Mi muy respetado y querido Jefe:

Me es muy grato saludarlo respetuosamente, haciendo votos por su completo bienestar.

Tengo la satisfacción de comunicar a Ud. que hoy he efectuado la compra de una casita, situada de Pineda al Toro N° 45, la cual he adquirido con algunas economías y la suma que Ud. ordenó darme como sobrante de la suma asignada para gastos generales en la misión al Perú, y aunque dicha finca necesita de algunas reparaciones, espero, con el favor de Dios y su apoyo, ir poco a poco haciéndolas hasta ponerla en condiciones de establecer el hogar con mi señora.

Una vez más debo significar a Ud. mi agradecimiento, el que espero poder probar a Ud. en alguna circunstancia de mi vida, ya que Dios no me ha concedido sino la oportunidad de mantener ese sentimiento de manera muy íntima.

Su consecuente y el subalterno y amigo,

Eleazar López Contreras (rúbrica).

miércoles, 12 de junio de 2019

FRANCIA RECONOCE LA PROSPERIDAD DE VENEZUELA BAJO LA ADMINISTRACIÓN DEL GENERAL GÓMEZ



"La Revue Diplomatique" de Francia, el 30 de noviembre de 1935.

VENEZUELA 

Su Excelencia el General Juan Vicente Gómez es un gran realizador, restableciendo definitivamente la paz interna, desarrollando la educación pública, la construcción de muchos caminos de comunicación, la expansión comercial, un balance estricto del presupuesto, la reducción de impuestos y la extinción completa de deudas anteriores.

Este es un registro maravilloso, y gracias a la iniciativa del Presidente Gómez, Venezuela es uno de los países más prósperos de América del Sur.

BALANCE DEL COMERCIO VENEZOLANO

 
Arriba: se muestran las cifras de las exportaciones e importaciones que fueron de la siguiente manera (en bolívares) durante los años de 1929 a 1934. Abajo: se muestran las cifras de los ingresos y gastos del gobierno venezolano durante los años 1929 a 1934 (en bolívares).

(Nota económica publicada en "La Revue Diplomatique" de Francia, el 30 de noviembre de 1935).

jueves, 6 de junio de 2019

INAUGURACIÓN DE LA ESTATUA DEL LIBERTADOR SIMÓN BOLĺVAR EN PARĺS (1933)


Este monumento dedicado a la memoria del Libertador Simón Bolívar, obra del escultor francés Emmanuel Frémiet (1824-1910), fue instalado originalmente en 1933, en la Plaza de la Porte Champerret, siendo posteriormente trasladado y colocado en Cours de la Reine al final del puente Alexande III en París (en el 8° distrito).

El monumento a la gloria de Simón Bolívar es la cuarta réplica de la edición original de una estatua ecuestre de bronce, realizada en 1900 y ofrecida por las Repúblicas de América Latina a la Ciudad de París en 1930, siendo inaugurada, el 17 de diciembre de 1933.

La inscripción en el pedestal menciona los países bolivarianos: Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá, quienes donaron el monumento como un regalo a la ciudad de París con ocasión del Centenario de la muerte del Libertador. Por parte de Venezuela, correspondió al Gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, el aporte económico para su creación.


Artículo publicado en "La Revue Diplomatique" de Francia, el 31 de diciembre de 1933, destacando la fotografía del General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela que, el 19 de diciembre, celebró el 25 aniversario de su llegada al poder. (Foto: Studio G. L. Manuel Fréres).

La ceremonia organizada con motivo de la inauguración de la estatua de Simón Bolívar. 

 El Jubileo del Presidente Gómez

Llegado al poder en 1908, el General Gómez tenía un lema, una frase simple que resumía todo un programa político, un ideal: "Paz y Trabajo". Superando todas las vicisitudes, luchando contra demagogos, instrumentos conscientes de la discordia y la guerra civil, nuestro Presidente, dice el Sr. Vallenilla Lanz, después del trabajo incansable de veinticinco años, tiene hoy la patriótica satisfacción como señal para ofrecer a los ojos del mundo un país pacificado, cubierto por bellas carreteras que unen entre ellas las ciudades construidas o reconstruidas, en un territorio de más de un millón de kilómetros cuadrados y cuyo crecimiento económico es un ejemplo de orden y previsión administrativa. 

Venezuela es quizás el único país del mundo en donde no hay deudas externas y donde los nacionales solo pagan pequeños impuestos indirectos. Todo esto es el resultado del trabajo de un hombre valiente, confiado en sí mismo y en las fuerzas internas del país.

Después de un cuarto de siglo, el General Gómez disfruta de un mayor prestigio que cuando fue elevado a la Magistratura suprema. Madurado por una larga práctica del poder, es el patriarca amado y respetado de todo un pueblo y uno de los más grandes políticos de nuestra América. 

La historia, la justicia imparcial de los hombres de estado, se encargará de juzgar al hombre y la obra, quienes siempre vigilan el presente y preparan el futuro del país. 

Convencido de que en las palabras de Emile Faguet: "La Patria es sólo la historia de la Patria", el General Gómez no se detiene durante el ejercicio de su mandato para elevar en Venezuela y el extranjero, monumentos destinados a dar a conocer a los pueblos las glorias de estos héroes venezolanos que como Bolívar, Miranda y Sucre, han trazado con sus hazañas las páginas más brillantes de la historia iberoamericana.

La inauguración de la estatua de Simón Bolívar tuvo lugar, el 17 de diciembre de 1933, en la Plaza Champerret, a las 10 a.m.

Las coronas se colocaron al pie de la estatua, que fue ejecutada por la casa de Leblanc-Barbedienne, por los representantes de las Repúblicas Bolivarianas y por el Presidente del Consejo Municipal de la Ciudad de París. 

Debido al rigor del clima, la ceremonia y los discursos que publicamos in extenso se pronunciaron en los salones del Ayuntamiento en presencia de todos los representantes de América Latina.

Un hermoso busto del héroe rodeado por las banderas de las repúblicas bolivarianas se había colocado frente al tribuno, y una música militar interpretó los himnos nacionales de las repúblicas. Un almuerzo finalizó esta brillante ceremonia a la que acudieron muchos invitados. 

DISCURSO DEL DR. LAUREANO VALLENILLA LANZ
MINISTRO DE VENEZUELA EN PARĺS, EL 17 DE DICIEMBRE DE 1933.

Dr. Laureano Vallenilla Lanz, Ministro de Venezuela en París.
(Foto: G. L. Manuel Fréres).


Ciudad de París (Francia), el 17 de diciembre de 1933. 

Representante del Presidente de la República de Francia,

Subsecretario de Estado de Asuntos Extranjeros,

Señor Presidente del Consejo Municipal,

Señoras, Señores, 

Las repúblicas americanas, nacidas en libertad por el genio de Bolívar, realizan hoy la promesa hecha hace tres años a la Municipalidad de París, por sus representantes diplomáticos al ofrecer a su ilustre ciudad este monumento cincelado por el genio francés, y que evoca para nosotros al padre de nuestra independencia, para ustedes un hijo espiritual de su patria, y para todos los hombres, un héroe del universo.

Con este homenaje, el General Juan Vicente Gómez, nuestro gran estadista, Presidente de la República de Venezuela y Rehabilitador de su país, quien tiene el honor de esta iniciativa, quiso dar prueba una vez de más de su admiración por Francia y su amor por las glorias de Venezuela, que también son glorias continentales.

Tanto por su amistad con América, solo por los recuerdos de Bolívar en París, y sobre todo por este ideal humano que el Libertador persiguió y ese es el de la Francia, su lugar, señores, estaba aquí. Por favor, aceptar la gratitud de las repúblicas bolivarianas para asignar esta ubicación a la estatua que hemos desvelado hoy.

Estos barrios, abiertos a una nueva actividad, están llenos de futuro. Ya una densa multitud camina a través de ellos o los visita. Los niños juegan en estas amplias avenidas. Les preguntarán, señoras, quién es el glorioso General que dibuja su figura en este rincón muy francés y parisino.

Dígales, le ruego, que es un hombre que vivió y amó París, que se mostró entusiasmado con todo lo que, en ese momento, fascinó el corazón de Francia y regresó a su país natal para lograrlo, a costa de una epopeya digna de las comparaciones más altas, la libertad de un mundo.

Desde París y Francia, Bolívar ha ganado muchos elementos de su genio en su misión histórica. Su infancia fue sacudida por la poesía de Jean-Jacques, criada por primera vez por lo que había generales y humanos en la filosofía de los enciclopedistas. Luego, puesto a prueba las duras realidades, sus teorías humanitarias han cambiado de acuerdo con las necesidades imperiosas de una naciente nación a la libertad. Pero todavía es hacia la mente francesa que gira entonces, Montesquieu, hacia este análisis profundo de las instituciones en su relación con la naturaleza humana y sus debilidades.

Finalmente, habiendo alcanzado la cumbre de la vida y el poder, Bolívar concibió, para la federación de los pueblos que gobernaba, un régimen tutelar y protector, que defiende a la sociedad contra las nubes de los teóricos, los excesos de la demagogia, las mentiras de quienes dicen al pueblo: "Tu libertad no tiene límites", en una palabra, un régimen que restaura los derechos de la realidad.

Las lecciones de la experiencia y las leyes de la vida, al tiempo que salvaguardan las preciosas conquistas que la voz de Francia había tomado por asalto al mundo: independencia de las naciones, libertades democráticas, respeto de las conciencias, igualdad ante la ley.

Pero de esta manera, damas y caballeros, Bolívar precedió a Auguste Comte y anunció a Hippolyte Taine. Después de recibir tanto de Francia, le advirtió a su vez.

Entonces, ¿no reconoces, en esta evolución de su genio, el curso correcto de tu siglo francés, tus entusiasmos, tus experiencias, tus conclusiones? Y en cuanto al siglo XIX, dominado de principio a fin por la democracia, este principio nuevo y todopoderoso ha proporcionado a Bolívar una unidad ardiente de su existencia.

Porque él siempre resistió las tentaciones que le prodigaban anular legalmente las conquistas de la revolución. Le dijeron: "Usted está instruido por el evento. Ir al final de la lección. Tomar la corona. Fundar una dinastía". Bolívar se negó. Y él respondió: "Colombia no es Francia y Yo no soy Napoleón. No quiero imitar a César ni a Iturbide. El título de Libertador es superior a todos aquellos a quienes el orgullo humano ha otorgado". Hasta el final, Bolívar resistió las tentaciones de un trono. Justificó la suposición de Benjamín Constant sobre él: "Si Bolívar muere sin ceñirse una corona, él será el hombre más grande de la historia".

Es en este punto, caballeros, que les pido permiso para abandonar el paralelo entre el genio de Bolívar y las ideas francesas. Nuestro héroe no fue un imitador, un importador de doctrinas, como aquellos hombres semi alfabetizados que, habiendo aprendido más que una teoría extranjera, pretenden aplicarla, sin medida ni restricción, a su propio país. Bolívar trabajó, no en teorías, sino en el corazón de las realidades americanas. Conocía todas las condiciones históricas y etnográficas. Su objetivo era trasladar a estos pueblos de las disciplinas coloniales a las disciplinas nacionales, las órdenes impuestas a las órdenes aceptadas, la servidumbre al servicio. Pero fue en América, y en esa parte de América que ha heredado de la geografía y la historia, una originalidad tan completa. Él legisló para ella, en primer lugar, lo que no le restó valor a su política estadounidense, ni a sus pensamientos, ninguna de las preocupaciones de toda la humanidad.

De modo que lo que diferencia la política de Bolívar de la política francesa, lejos de eso, la acerca. Francia siempre ha sido el campeón del espíritu europeo, el faro de la inteligencia mundial. El Libertador, también, siempre concibió a Colombia en América y América en el mundo. Al punto que concibió una Liga de Naciones Americanas, al convocar al Congreso de Panamá, Bolívar avanzó la Liga de Naciones; previó la necesidad de que los pueblos se unan en paz y se garanticen el respeto mutuo de los derechos de todos en una vasta armonía universal.

Este camino lo han trazado, las repúblicas de América que quieren seguirlo paso a paso. Mientras San Martín, el gran General argentino lideraba a su lado, en el otro extremo del continente, el trabajo sagrado de la Independencia, Bolívar realizó, por una campaña la Emancipación grandiosa del norte. Uno como el otro tenía que superar obstáculos que parecían estar por encima de la medida de la energía humana. Y uno y otro han dominado todo, como capitanes de genio, como estadistas, pero las circunstancias particulares le dan a Bolívar la gloria de unir a todos los ejércitos de la Independencia bajo las alas de una victoria que daría a cien millones los honores de la libertad.

Se imaginan ustedes, damas y caballeros, ¿cómo fue esta lucha y cuántos de nosotros, quienes salimos de estas peleas libres, revivimos, en este momento de apoteosis que premia París al Libertador, las horas espantosas en las que luchó contra los hombres y contra la naturaleza, entre las emboscadas del bosque y en medio de fieros compañeros lo que iba a hacer el héroe épico?

Bueno, ¿saben qué le confió Bolívar, escondido en el corazón más salvaje de las regiones altas de nuestro país, en vísperas de una batalla decisiva, al General Mosquera? Él le dijo: "Si no recordara que París existe y si no tuviera la esperanza de regresar algún día, no podría querer sobrevivir la lucha de mañana".

El precio de este tributo hecho allí en la selva tropical, durante la vigilia de las armas, es necesario para que valga la pena. ¿Sensibilidad y tu orgullo justo? ¿Qué resplandor tiene, entonces, tu adorable y sublime ciudad para que su luz atraviese el océano y así penetre, a través de la noche opaca, en las profundidades del corazón del hombre? ¿Qué canción, entonces, había oído Bolívar bajo las galerías del Palacio Real, qué pena era pensar en el salón de la señora de Villars, y especialmente, con qué dulzura la envolvió en la memoria de las armonías parisienses, que, cuando han sido probadas, llenan el alma y, para la vida, los consuelos más dulces de la tierra?

En esta cita, dada en París desde las profundidades de América, el destino impidió al Libertador estar vivo. Tuvimos que llevarlo allí, después de su muerte, en esta forma eterna. Se mantiene el juramento, se cumple la promesa. Te traemos Bolívar en bronce, pero con su corazón sobreviviente, lleno de gratitud y amor.

Señores de la Municipalidad de París, manténganlo como uno de los suyos. Te damos la imagen de un soldado de la libertad.

Laureano Vallenilla Lanz

(Artículo publicado en "La Revue Diplomatique" de Francia, el 31 de diciembre de 1933).