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domingo, 5 de diciembre de 2021

MEMORIA DE RELACIONES INTERIORES 1923

 

Doctor Francisco Baptista Galindo, Ministro de Relaciones Interiores del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela.

Hemos recibido un ejemplar de la Memoria de Relaciones Interiores, presentada a la consideración del Congreso Nacional por el Ministro del ramo, doctor Francisco Baptista Galindo. Resalta de su lectura la estricta regularidad de la Nación en todos los órdenes de la vida republicana, bajo la dirección personal, enérgica y eficaz del General Juan Vicente Gómez, quien llamado nuevamente por el voto unánime del pueblo venezolano a la más alta dirección de sus destinos, ha consagrado sus esfuerzos a organizar la Administración, continuando con celo patriótico la tarea que se impuso desde el memorable 19 de diciembre de 1908.

Su programa político conocido ya de todos por sus fecundos resultados en la marcha ascendente y progresiva de la Nación, ha continuado cumpliéndose armoniosamente sobre los cimientos inconmovibles de la paz pública, que es el supremo bien de los venezolanos.

El doctor Baptista Galindo, al respeto de nuestras instituciones legales, es el telegrama dirigido por el General Gómez a los Presidentes de Estados, ordenándoles se siguiera el sumario correspondiente a los escasos perturbadores del orden público, acusados por la vindicta pública de crímenes y desafueros caídos todos en la jurisdicción del Código Penal. El General Gómez ha dado con esta medida un nuevo basamento a la paz, sin la cual serían vanas e ilusorias las conquistas realizadas por la Causa de la Rehabilitación, que han colocado a Venezuela en un puesto honrosos entre las naciones de la América.

El doctor Baptista Galindo explanó este trascendental documento en telegrama de fecha 9 de diciembre de 1922 y al referirse a él en su Exposición, escribe acertadamente que el fin perseguido por el General Gómez no es otro "sino que las Leyes tengan estricta aplicación como fundamento primordial de su política de Paz y Trabajo, trazado definitivamente para el porvenir, con la autoridad moral que es la fuerza de su propia personalidad, el derrotero que debemos seguir si queremos ver desterrados los males que venían minando el orden público, las garantías del ciudadano y la majestad misma de las instituciones".

Los demás asuntos a que se refiere la Memoria, acusan en sus resoluciones un gran espíritu de equidad, y recomiendan al aplauso la buena marcha de las oficinas dependientes del Ministerio. Se han expedido en el año numerosas cartas de nacionalidad, a extranjeros atraídos por el progreso y las garantías que brinda la Nación; se han conmemorado solemnemente los grandes días de la Patria, distribuido meritorias recompensas y velado por la integridad de la Justicia. Fueron obtenidos para la Nación y puestos bajo la custodia del Archivo Nacional, importantes documentos relacionados con los fastos de la Independencia, y se han mantenido incólumes las disposiciones de la Ley de Patronato Eclesiástico.

Tal es, a grandes rasgos, la labor realizada al frente del Despacho de Relaciones Interiores por el doctor Baptista Galindo, a quien nos complace enviar nuestras más cordiales felicitaciones.

(Publicado en el Periódico "El Nuevo Diario", el 25 de mayo de 1923).


miércoles, 12 de mayo de 2021

EL PAGO DE LA DEUDA VENEZOLANA POR EL GENERAL GÓMEZ

 

El Presidente de la República, Benemérito General Juan Vicente Gómez, Pacificador y Emancipador Económico de Venezuela.

Le tocó al Benemérito General Juan Vicente Gómez establecer la Paz e impedir que continuara el funesto e inútil crecimiento de la deuda, y a su obra administrativa pagar íntegramente la externa y dejar la interna en vías de desaparición.

Caracas, marzo 1931.- Desde los comienzos de su vida nacional Venezuela ha estado, año a año y lustro a lustro, constantemente, atendiendo a las obligaciones de su deuda pública.

Tuvo ésta su origen en 1/3 de la deuda de la Gran Colombia, y en las reparaciones que se acordaron por tratado a los españoles desposeídos por los libertadores.

Ni en una sola ocasión, que sepamos, se ha hecho en Venezuela un solo empréstito con destinos a trabajos públicos, ni existe tampoco en el país una sola obra hecha con fondos de la deuda. Gobiernos tambaleantes que usaban el crédito nacional para conseguir dinero, pagando intereses usuarios y primas altísimas; y reclamaciones por daños de guerra causados a súbditos de las potencias, constituyen las dos fuentes principales de las sucesivas aportaciones de crecimiento que fueron teniendo las obligaciones nacionales.

Mientras tanto el país, escaso de recursos, con grandes necesidades administrativas interiores, tenía que distraer ingentes sumas para pagar los intereses y la amortización de su deuda pública.

Le tocó al Benemérito General Juan Vicente Gómez establecer la Paz e impedir que continuara el funesto e inútil crecimiento de la deuda, y a su obra administrativa pagar íntegramente la externa y dejar la interna en vías de desaparición; lo que, al ocurrir, hará que el país se encuentre por primera vez en su historia libre del pesado fardo de unas obligaciones írritas y en capacidad de atender más libre y desembarazadamente a su progreso.

Es éste, sin duda, un gran beneficio nacional y ha merecido los más lisonjeros comentarios en los países extranjeros; de modo especial por el hecho de que, desde México hasta la Argentina, la gran mayoría de los países de hispano-América, están abrumados por la deuda pública y comprometidos con los Estados Unidos por la misma causa. Venezuela constituye en ese sentido honrosa excepción.

El deseo de un progreso violento y otras causas han llevado a la mayoría de esos países a hacer empréstito tras empréstito, hasta comprometer su crédito, y en ocasiones su soberanía, pues algunos de ellos tienen sus aduanas en manos de los americanos, y otros están sometidos a supervisores e inspectores en sus asuntos financieros.

Se dice en el extranjero que el buen resultado obtenido en ese respecto por la Administración venezolana, se debe a que Venezuela es un país de grandes recursos. Pero lejos de ser así, nuestra Patria es pobre y su producción escasa. De modo especial lo era en el año 1908, cuando se inició la Rehabilitación Nacional. Basta recordar unas cuantas cifras.

En esa época los ingresos fiscales de Venezuela alcanzaban apenas a 45 ó 50 millones de bolívares, y a las necesidades administrativas de un país con tres millones de almas esparcidas en un territorio de novecientos mil kilómetros cuadrados, en el que la paz no estaba garantizada, por ninguna influencia exterior sino por la acción del Gobierno.

No obstante, con esos reducidos ingresos se cumplió puntual y estrictamente el presupuesto de gastos, se construyeron obras públicas todos los años, se atendió a las obligaciones de intereses y amortización de la deuda y hubo siempre dinero en caja.

En cambio, en otras partes de hispano-América se encuentran países -y el caso no es único- en que: la paz está sostenida por influencia externa, los ingresos son mayores que los de nuestro país en aquel entonces, la población es menor, está más refundida y las distancias son cortas, la deuda es mucho más pequeña que aquella, etc.; y en donde, a pesar de todo, la renta pública resulta insuficiente para las más elementales necesidades de la administración pública.

El ideal de un Gobierno que pague estrictamente sus gastos, que realice todos los años obras públicas importantes, que no haga empréstitos y al contrario pague las deudas antiguas, y que tenga siempre un cuantioso depósito en caja, es hoy casi impracticable para un gran número de países del continente. Ese ideal ha tenido realización efectiva en Venezuela desde el año de 1908.

Es cierto que el aumento de la renta petrolera ha hecho más desahogada la situación del Gobierno, pero esa renta data apenas de los últimos años.

Es verdaderamente tremendo el hecho de un pueblo que durante todo un siglo paga deudas que no le han servido para nada.

Y hágase notar que el Fundador de la Paz en Venezuela, Benemérito General Juan Vicente Gómez, ha llevado a la realidad, en lo referente a la deuda externa, uno de los primeros ideales y una antigua aspiración de la República.

Y, al mismo tiempo, que la política administrativa que realiza el progreso prescindiendo de utilizar crédito y sólo con los propios recursos, resulta al cabo la mejor, pues los préstamos del exterior cobran elevados intereses y fuertes primas, y representan en lo futuro nuevas erogaciones junto con peligros y perjuicios de toda índole.

En la situación en que la guerra mundial ha dejado al mundo, ser un país que no debe un centavo a nadie es una envidiable presea.

Rafael Arocha.

(Publicado en el Periódico "El Nuevo Diario", el 20 de marzo de 1931).

 

miércoles, 28 de abril de 2021

El CRECIENTE CRÉDITO DE VENEZUELA EN 1920


Es el resultado de la política fuerte, robusta y sana, implantada con tesonero fervor por el General Juan Vicente Gómez, a cuyo esfuerzo incansable debemos que nuestro país vaya al fin alcanzando el puesto de honor que le corresponde en el concierto de los países civilizados del mundo. 

Hemos tenido el gusto de recibir la visita del señor A. J. Gonzálvez, representante de la respetable firma de Liverpool, Stowel & Co., quien viene a Venezuela con el propósito de ensanchar las relaciones comerciales que aquella firma tiene ya establecidas con Venezuela.

No solamente el señor Gonzálvez se ocupará de lo relativamente comercial, sino que preferentemente estudiará el modo de llevar a cabo en nuestro vasto territorio que se ofrece, con promesa de pingϋes ganancias, al brazo y al oro extranjeros, un intenso cultivo de algodón, y para ello invertirá un considerable capital en la compra de tierras adecuadas para desarrollar por cuenta de sus representados dicho cultivo. Por lo tanto se trata de algo todavía más interesante para nosotros que el intercambio comercial, pues si se realiza este propósito se afincarán en el país capitales, que moverán con mayor actividad nuestra vida comercial, y elevarán nuestra producción agrícola, base primordial de la prosperidad pública.

Este arribo espontáneo de capitales es una prueba evidente, del concepto de confianza que ha penetrado ya en los pueblos serios y laboriosos del extranjero, y es el resultado de la política fuerte, robusta y sana, implantada con tesonero fervor por el General Juan Vicente Gómez, a cuyo esfuerzo incansable debemos que nuestro país vaya al fin alcanzando el puesto de honor que le corresponde en el concierto de los países civilizados del mundo. 

Nos agrega además el señor Gonzálvez, que la firma de que es representante forma parte de un poderoso sindicato comercial de Liverpool, el cual, bajo la protección del Board of Trade, aspira a intensificar en aquel puerto británico el comercio de cuero, café, cacao, azúcar, y otros productos tropicales, y que para dicho efecto, el sindicato ha enviado a Sur América varios compradores especialistas, y que él ha sido designado para Venezuela, y que otros se ocupan en empresa igual desde el Amazonas hasta el Plata.

Nos ha complacido en extremo escuchar de labios del señor Gonzálvez, la siguiente frase:

"Pueden ustedes enorgullecerse del Gobierno del Presidente Gómez que los rige, y de la situación única de Venezuela en toda la América después de los Estados Unidos, situación que hace que el capital honrado extranjero piense seriamente en venir a fructificar en este país".

(Publicado en el Periódico "El Nuevo Diario", el 16 de abril de 1920).


jueves, 11 de marzo de 2021

EL 19 DE DICIEMBRE CELEBRADO POR LA REVISTA "BILLIKEN" 1924


Benemérito General Juan Vicente Gómez

Presidente Constitucional de la República y Jefe de la Rehabilitación Nacional

Al lado de las obras que son privativas de la gerencia del Benemérito General Juan Vicente Gómez, como Administrador Supremo de la Nación, y que se hallan de presentes en el orden social y material, puede establecerse la serie paralela de las que han nacido y se han desarrollado, como productos de la iniciativa individual o colectiva, a virtud del trabajo de los individuos o de los gremios, asegurado, amparado y garantizado por un largo periodo de paz, dentro del cual han arraigado, se han multiplicado y están comprometidos ingentes y caudalosos intereses, trabados ya con tal solidez y resistencia, que su sola naturaleza y extensión los defienden contra toda tentativa hostil.

BILLIKEN se honra en presentarle al Benemérito General Gómez, como un hombre digno del Rector eminente de la sociedad venezolana, algunas vistas y aspectos de empresas industriales de todo orden, que prosperan confiadamente bajo los auspicios de las energías rehabilitadoras de la Patria, y las cuales deberán suscitar muy íntimas y muy legítimas satisfacciones, en el día de la Causa, en el amplio, sereno y patriótico espíritu del gran Magistrado; y presentarle un firme testimonio de que la paz que ha hecho ganar a la República no está ya a merced de conatos anacrónicos e insensatos.

El jornalero, el obrero, el industrial, el comerciante, el empresario, el capitalista, saben ya prácticamente y están experimentando, en sosiego y creciente esperanza, lo que son las satisfacciones compradas con el fruto de su esfuerzo y de su consagración al trabajo, cada quien en su esfera y conforme a sus capacidades.

Cada uno de ellos está seguro de que cuenta con el pan y el provecho del día siguiente y de que puede calcular sin azares sobre la aplicación o el auge de sus beneficios. Una tal situación de bienestar espiritual, nacido del bien material, no serían tan irracionales quienes la están gozando, para jugarla a las contingencias de delirios y fantasías verbalistas y sin sentido.

El anhelo nacional es porque el Dios de las naciones nos conserve como fundamentales estos bienes adquiridos bajo la rígida conducción del Estadista egregio, que esos bienes, por la sola acción de su fuerza intrínseca, no necesitan para crecer indefinidamente y procrear otros intereses de vida y de salvaguardia, sino que se mantengan inalterables la paz y el orden, a fin de que bajo ellos y a su merced teja el trabajo su recia trama de riqueza y de vida.

Estos son y éstos serán ante la Historia el orgullo y la gloria del Jefe ilustre de la Rehabilitación, hecha verdad desde el 19 de diciembre de 1908.

BILLIKEN renueva al Benemérito señor General Gómez el voto de su júbilo respetuoso y cordial.

 (Publicado en la Revista "Billiken", el 20 de diciembre de 1924).

martes, 2 de marzo de 2021

VENEZUELA Y LA OBRA DEL GENERAL GÓMEZ 1923

 


15° ANIVERSARIO DE LA REHABILITACIÓN NACIONAL

VENEZUELA Y LA OBRA DEL GENERAL GÓMEZ ANTE EL CONCEPTO DEL EXTERIOR. LABOR DE PATRIOTISMO Y DE PROGRESO.

(Publicado en el Diario "El Universal". Caracas, miércoles, 19 de diciembre de 1923).

Conmemora hoy el sentimiento patriótico del pueblo venezolano el aniversario de la revolución cívica de 1908, cuya celebración ha sido aplazada en la República a causa del luto que guarda el Benemérito General Juan Vicente Gómez, Conductor de la Causa Rehabilitadora por la desaparición del General Juan C. Gómez, en quien tuvo un leal y eficaz colaborador, y para cuya memoria tiene la sociedad venezolana sincera y afectuosa recordación.

Hoy es el décimo quinto aniversario del día memorable que abre un luminoso paréntesis en la vida nacional, al conmemorar el decisivo suceso que llevó a la suprema dirección de la República al ilustre compatriota fundador de la paz e inquebrantable obrero en la obra del engrandecimiento patrio, la gratitud del pueblo venezolano ratifica a su eximio benefactor los votos de su adhesión y de su lealtad. 

Tres lustros han corrido sin desviaciones en el amplio ideal que encauzó la génesis de la Rehabilitación Nacional, siempre firme el propósito de concordia que surgió como bandera en la gloriosa evolución que consagra la aspiración unánime del pueblo prestigiada por el lema de "Paz y Trabajo", que ampara el sano desarrollo de las fuerzas laboriosas del país, lema que es síntesis de la nueva Venezuela: próspera, respetada y feliz.

Al presente, en la culminación espléndida de la obra realizada por el General Gómez, próspera y en paz la República, segura de sus destinos, impulsadas sus fuentes productoras por amplios cauces de bienestar, con fe en el presente y en el porvenir, nada más grato para el patriotismo y el sentimiento de Causa que el sólido crédito de que gozamos en el Exterior, donde la situación de Venezuela merece a cada momento las más justas, honradas e imparciales apreciaciones.

Siempre, desde que la acción del General Gómez al frente de los asuntos nacionales cambió tan radicalmente la marcha del país, la prensa extranjera ha tenido para Venezuela y su Ilustre Gobernante los más halagadores conceptos. Hoy, que gracias a la obra efectuada por el General Gómez es nuestro país uno de los más prósperos del Continente, cuando la estabilidad financiera la sitúa de manera espléndida en el concierto mundial, por el prestigio de sus inmensas zonas petroleras y de sus múltiples fuentes de economía, el concepto del Exterior, alcanza una definitiva consagración.

Recientemente el "South American Journal", de Londres, uno de los más autorizados del mundo financiero europeo, al referirse a una larga información a la situación política y económica de Venezuela, decía así en uno de los principales párrafos, que reproducimos a continuación:

"…La anticuada costumbre de considerar a las Repúblicas latino-americanas como incubadoras de disturbios revolucionarios y de insolventes crónicos, la cual prevaleció hasta hace poco tiempo, va desapareciendo ya, pero aún son pocas las personas que se dan cuenta del progreso que esos países han venido alcanzando en los últimos años, y dudamos al muchos, aún sobre aquellos financieramente interesados en Venezuela, se dan perfecta cuenta de la mejora que gradualmente ha venido introduciéndose en la situación financiera y política de aquel país.

"…Tal vez sorprenda a muchos el saber que han pasado cerca de veinte años desde que Venezuela incurrió en insolvencia por última vez, pues desde que se efectuó un arreglo las emitió la presente Deuda Diplomática del 3% por un total de £ 8.222.700, ha cumplido puntualmente el servicio de dicha deuda y el 1% de amortización establecido ha servido para reducir el monto de tal obligación a menos de la mitad.

"… Al propio tiempo la Deuda Interna ha declinado como en una tercera parte durante los últimos diez años, de modo que el total de la Deuda Interna y Externa de Venezuela es hoy en día mucho menos de la que ha sido en toda época durante los últimos veinte años y la Deuda Diplomática del 3% va siendo reducida a una rata que la reducirá más rápidamente en lo futuro que lo pasado.

"…Un factor que ha ayudado a mejorar la situación financiera de Venezuela es la habilidad que ha desplegado su Gobierno para obtener un excedente de los ingresos sobre los egresos.

"…El constante plan del Gobierno venezolano ha sido reducir en los gastos públicos sumas considerables dedicadas al desarrollo de los recursos del país, y especialmente a construir carreteras y a mejorar las vías de comunicación, en tanto que el monto de sobrante ha sido acumulado como reserva del Tesoro".

Como con tanta precisión lo expresa el referido periódico, el Gobierno del General Gómez ha dado fiel cumplimiento a las obligaciones contraídas con respecto al servicio de las Deudas Internas y Externas de Venezuela, alcanzando por este motivo altos precios sus valores, como lo evidencia la Memoria de Hacienda, presentada al Congreso nacional en su última reunión, así como el Cuadro Inserto en el Boletín N° 1 del Ministerio del Ramo, correspondiente al mes de julio del año en curso. El total amortizado en el lapso comprendido del 1° de enero de 1908 al 31 de diciembre de 1922, conforme lo demuestran los documentos ya citados, alcanza a £ 119.177.40,60 y las erogaciones en efectivo para cubrir intereses, amortizaciones y gastos de las Deudas de Venezuela. Protocolos de Washington de 1903 y otras reclamaciones, alcanzaron a B. 140.202.983,81, sumas que revelan con precisión la pulcritud con que cumple la República sus compromisos y el esmero con que se manejan sus rentas, debido al plan económico y administrativo desarrollado patriótica y tesoneramente por el Benemérito General Gómez.

El promedio de la Renta Nacional en los últimos diez años económicos de Venezuela se eleva a B. 70.000.000 anuales, suma a que no habían alcanzado nunca las entradas del Erario Público por sus distintas fuentes de ingreso. De esa enorme suma, el Gobierno del General Gómez ha invertido una gran parte en obras de positiva utilidad pública, como son, entre otras, las Carreteras, que han acercado las distintas regiones de la República agrupándolas en un solo bloque de intereses que estrechan íntimamente las vinculaciones del trabajo.

Las apreciaciones sobre Venezuela y su transformación son generales en el Exterior, rara es la oportunidad en que la prensa al referirse a Sur América, no tenga especial mención para nuestro país. El "Tident Teges", importante diario de la capital danesa, dice en su editorial de su edición del 13 del pasado octubre, entre otras informaciones:

"…Las noticias de las Repúblicas Suramericanas nos vienen siempre mezcladas con las de contiendas y revoluciones que se suceden entre sus diferentes partidos.

"Que el telégrafo nada diga de esos países es un buen síntoma. Entre las Repúblicas que, durante los últimos años, parecen estar olvidadas con respecto a esas informaciones por las Agencias Reuter y Haras, se encuentra Venezuela, que ha dado a las oficinas de telégrafos poco material después del derrocamiento del aventurero Castro en 1908.

"Venezuela, que con su extensión de 1.109.400 kilómetros cuadrados encierra más o menos la misma superficie que Francia y Alemania juntas, tiene a su actual Presidente, el señor General Juan Vicente Gómez, que es un excelente director de la Cosa Pública. Los buenos resultados de su labor pueden verse en los informes de la Hacienda en estos últimos años.

"Venezuela, de país volcánico que era, hállase hoy convertido, bajo la inteligente dirección del General Gómez, en una República laboriosa y llena de nobles ambiciones de progreso.

"El Presidente es muy popular, y es el Rehabilitador de la Patria, con él al frente de sus destinos los venezolanos están seguros de que el país continuará alcanzando grandes progresos.

"…El país es rico y está bien gobernado por el Presidente Gómez, quien ha hecho muchas y magníficas carreteras. "The Annual Register", de 1922, expresa de manera lacónica: "De todos los países de la América del Sur, es en Venezuela donde la actividad industrial aumenta".

En entusiasta editorial, el "Correio de Manha", de Lisboa, del 5 del pasado noviembre, hace una brillante síntesis de Venezuela, de su situación y de su Gobierno. De ella tomamos lo siguiente:

"La situación actual de Venezuela es excelente, la paz inconmovible porque orgánicamente la produce un pueblo que trabaja y que encuentra en los métodos de orden y administración implantados por el Gobierno de la Rehabilitación Nacional, el mejor medio para lograr sus más altas aspiraciones de tranquilidad social y bienestar, y luego porque el General Presidente, don Juan Vicente Gómez, a quien debe la República su creciente prosperidad, ofrece la más amplia protección a todos los hombres de energía y buena voluntad que aspiren a lograr su bienestar por el trabajo fecundo, al amparo de logros liberales y de un Gobierno amigo del progreso, en un suelo ubérrimo, dotado por la naturaleza de las mayores riquezas y de los más variados climas.

"Los Gobiernos de todas las naciones civilizadas del mundo mantienen con el actual Gobierno de Venezuela las relaciones más cordiales, basadas en los eternos principios de igualdad y mutuo respeto, que la Cancillería Venezolana, inspirada en los sentimientos personales del General Gómez, se esmera en cumplir y practicar.

"Por eso Venezuela y su Gobierno merecen hoy la estima y consideración de todos los Estados que saben apreciar la buena administración y obra de progreso de su país".

(Publicado en el Diario "El Universal" de Caracas, Venezuela, el 19 de diciembre de 1923).

 

miércoles, 25 de noviembre de 2020

VENEZUELA, SĺMBOLO DE ECONOMĺA Y DE PROGRESO, 1933

(“Suplemento Patriótico”, Lima, Perú. Año 1933). 

El Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, gran Pacificador y Emancipador Económico de su Patria.

Lima, 1º de enero de 1933. –Vencido ya el año de 1932, tan pródigo en inquietudes y en sorpresas políticas y económicas, queremos rendir sincero homenaje en nuestras páginas a Venezuela, tierra noble, el único país de Sur América que, destruyendo con obras perdurables falsas leyendas, ha sabido mantenerse al margen de toda contingencia azarosa por obra de un gobierno honrado y de un pueblo patriota.

“Suplemento Patriótico”, interpretando el sentir de la prensa nacional, hace efectivo este homenaje en la persona del Excmo. Sr. Don Andrés E. de La Rosa, Ministro de Venezuela, que ha sabido ser, en todo instante, más que un diplomático ceremonioso y grave, un amigo cordial y generoso del Perú.

Para los que siguen con pasión el curso de la evolución política de nuestros pueblos de América –evolución e involución en otros-, las dificultades de todos nuestros pueblos son de origen económico, como consecuencia del político. Difícilmente podrán desglosarse estas filiaciones, aunque no se explica que abundando la riqueza del suelo y del subsuelo americano, puedan tener motivaciones de esta índole.

América, efectivamente, es rica; nuestros países encierran caudales insospechables en sus entrañas; y no obstante, masas enormes de individuos viven una existencia misérrima. ¿Paradoja? Las causas, en estrechas trabazones con la economía, son políticas.

Hombres bien intencionados han buscado reiteradamente, con más premura que tino, la ayuda de la economía exterior, sin objetarse que importar dinero equivale a infiltrar ideas extrañas a la psicología de un pueblo. El fenómeno se constataría estableciendo un paralelo entre los empréstitos y el número de disturbios políticos acaecidos en Hispanoamérica.

Los graves problemas que ha tenido que abordar México, tienen este origen; igual ocurre con Cuba y Centroamérica; igual en Santo Domingo y Haití. Ninguna obra de profunda raigambre social ha podido realizarse porque el político, necesitado de un afincamiento rápido, ha buscado el apoyo exterior.

Cuando la revolución mexicana se dio cuenta de esto, empezó la verdadera revolución: la del pueblo que aspiraba a una posición social económica. Luchas cruentas han perfilado el tipo de vida social, basada en la Cooperativa y en otras instituciones de carácter exclusivamente económico.

Libre de todo contrapeso exterior –Venezuela pagó todas sus deudas externas e internas- el General Juan Vicente Gómez ha podido realizar esa labor de socialización nacional desde el poder, liberándolo de la agobiante usura internacional. Rico el tesoro, emprendió la obra revolucionaria de dotar al elemento trabajador de su país, de esos recursos que en otros sitios han tenido que conquistarse por medio de revueltas; con el establecimiento de Bancos –el “Obrero” y el “Agrícola Pecuario”- ha dado cima a su labor de pacificación, sellando el compromiso rehabilitador que adquirió con su espada en Ciudad Bolívar.

La permanencia del General Gómez en el Gobierno se justifica plenamente librando al país de deudas, origen de la paz actual y fundamento de la futura, dejando tras su paso instituciones de crédito que independicen al agricultor y al obrero. El General Gómez, con su dilatada labor gubernativa, puede ya mostrar al mundo la posibilidad de transformar un país turbulento en un área terrícola donde el individuo no piensa en otra cosa que en su bienestar personal y en el engrandecimiento de la Patria.

Venezuela es como quien dice la madre de la libertad y la independencia en los pueblos de nuestra América, hoy representada en este país por la persona de su ilustre Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario, el señor Don Andrés E. de la Rosa, cuya vida y acción se dedican sinceramente a enlazar pueblos y corazones de las multitudes Bolivarianas.

(Publicado en el periódico “El Nuevo Diario”, el 31 de enero de 1933).

viernes, 16 de octubre de 2020

EL PRESIDENTE JUAN VICENTE GÓMEZ

 (Por: José Gil Fortoul)

El Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela y el Dr. José Gil Fortoul, ilustre escritor, historiador, abogado, político y miembro del positivismo venezolano.

El Presidente Gómez ha contraído con la Patria la obligación de no volverla a dejar caer ni en la vieja lucha estéril, ni en las peligrosas aventuras de ideólogos impacientes, ni en la ambición de personalismos egoístas.

México, 19 de diciembre de 1933.

Los jóvenes directores de “Vida Nueva” quieren que yo escriba algunas Notas que acompañen el retrato del General Juan Vicente Gómez. Nada más fácilmente agradable para mí, que por deber oficial unas veces, y siempre por la no menos grata obligación de una amistad sincera, he podido apreciar de cerca sus cualidades personales y su método administrativo.

Es ejemplo el General Gómez de lo que puede el buen sentido, la voluntad decidida y el patriotismo práctico. Elevado a la primera magistratura en difíciles circunstancias de todos conocidas, comprendió en seguida que su Administración había necesariamente de caracterizarse por formas, ideas y propósitos diferentes de cuanto desautorizó a su antecesor; lo mismo en la política interna que en las relaciones internacionales. Al exclusivismo autoritario y a la imprudencia aventurada, sustituyó un sistema nuevo en el que se armonizaron la conciliación generosa y la vigilante discreción. Y con tan feliz éxito, que inmediatamente allanó el camino para llevar a la práctica el método administrativo que se ha encarnado en esta fórmula definitiva: Patria, Unión, Paz y Trabajo.

El Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, conversando con el Doctor José Gil Fortoul en el Hipódromo. (Foto: J. A. Avilán). Año 1932. El Nuevo Diario.

Desde los orígenes de la República, para utopía se había considerado el propósito de unir, siquiera temporalmente, a los tradicionales partidos políticos, en el intento de conservar la paz y de atender exclusivamente al desarrollo intenso, en que fracasaron sucesivamente Páez y Monagas, Tovar y Falcón, Guzmán Blanco y Rojas Paúl, Andueza y Crespo. Porque eran sobre todo, aparte méritos y circunstancias de otro orden, corifeos de agrupaciones particularistas, y viéronse por consiguiente obligados a continuar en el poder la lucha sin tregua que exigían los particulares intereses de sus correligionarios. Gómez vino, en cambio, con cerebro y manos libres de estos lazos partidarios, confiado en su carácter tenaz y tranquilo, resuelto y prudente.

No ciertamente que pretendiese el imposible de acabar para siempre con las dos tendencias que forman el fondo mismo de la vida política, a saber: la tendencia a acelerar el progreso, partido liberal y la tendencia a retardarlo, partido conservador. Concibió y realizó un propósito más alto, por su perfecta consonancia con las necesidades de la actualidad y de un inmediato porvenir. Lo mismo a los liberales que a los conservadores les dijo:

"No abdiquéis de vuestra historia, de vuestros principios, de vuestro ideal; pero abrid un paréntesis en la contienda encarnizada, apagad odios, buscad los puntos en que coincidan por ahora vuestros programas, y en esta era de paz, bajo la bandera tricolor, trabajemos todos en la obra fecunda de transformación nacional".

El resultado se está viendo: ninguna amenaza de disturbio interior, relaciones internacionales de cordial y recíproca deferencia, puerta franca al capital extranjero, empresas venezolanas que nacen vigorosas, comercio floreciente, rentas en próspera progresión, confianza unánime.

Mas como en la vida de un pueblo joven, que apenas va saliendo ahora de su exuberante infancia, no puede hacerse todo de una sola vez, el General Gómez ha sabido, con diligente prudencia, encauzar a lo más urgente su acción administrativa. El ejército se disciplina y perfecciona, porque es él garantía del orden y guardián de la integridad de la Patria. Se abren y multiplican vías de comunicación, se gasta en ellas a manos llenas, porque el trabajador aislado vegeta y no prospera, porque el producto de la tierra y de la industria no es riqueza sino a condición de llegar pronto y barato al alcance del consumidor, porque el camino numeroso y fácil representa realmente la arteria por donde circula la vida y la riqueza de todo un pueblo.

Se moderniza la Instrucción Pública, haciéndola objetiva, y eficiente, problemas que tantos pasados Gobiernos habían desdeñado, para que la actual generación se encamine ya por nuevo rumbo a empresas civilizadoras. Finalmente, se establece por primera vez una grande institución federal que comprende la agricultura, la cría y la veterinaria; verdadera creación que va a ser el factor más poderoso del progreso práctico, de la prosperidad de todos. Otros habían soñado con esta Escuela, y se contentaron con acariciarla en sueños. Otros habían previsto sus beneficios, y se quedaron en la previsión. Gómez la realiza. El triunfo es suyo. Mejor que en el pedestal de una estatua, su nombre perdurará sobre la entrada de esta Escuela.

El Presidente Gómez ha contraído con la Patria la obligación de no volverla a dejar caer ni en la vieja lucha estéril, ni en las peligrosas aventuras de ideólogos impacientes, ni en la ambición de personalismos egoístas. El método administrativo que ha implantado con este noble fin, está probado. La idea que lo anima se ha anclado en la conciencia venezolana. Sus beneficios los palpa la República. El deber nuestro, el deber de todos, es mantener el mismo método, y afianzarlo, colaborando en su desarrollo con buena voluntad. No abandonemos esta bandera. El presente y el porvenir así lo exigen.

José Gil Fortoul.

(Publicado en el Periódico “El Nuevo Diario”, el 2 de enero de 1934).