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domingo, 5 de marzo de 2023

DISCURSO DEL PRESIDENTE DEL SENADO DE VENEZUELA 1933

Dr. José Vicente López Rodríguez.

VIDA PARLAMENTARIA

Palabras pronunciadas por el Dr. José Vicente López Rodríguez, Presidente del Senado Nacional, al tomar posesión de su cargo, el pasado 19 de mayo de 1933.

El General Juan Vicente Gómez no está satisfecho aún. Porque él dice, repito textualmente sus palabras: “Yo no estaré contento hasta no ver a Venezuela sirviendo de modelo a las demás naciones".

Dr. J. V. López Rodríguez.

¿Con qué frases podría yo expresaros mi reconocimiento por la altísima distinción que acabáis de hacerme? Solamente la excesiva benevolencia de ustedes es lo único que ha podido inclinarlos a brindarme semejante deferencia. Me esforzaré hasta donde me lo permitan mis pobres facultades a continuar la inteligente labor iniciada por mi ilustrado colega, el señor Álvarez Feo, quien ha cumplido airosamente la delicada misión que le fue encomendada.

Comienza hoy el segundo periodo reglamentario de las sesiones de esta honorable Cámara, bajo los más halagüeños auspicios, puesto que la obra de engrandecimiento patrio llevada a cabo por la firme constancia y acerada voluntad del Benemérito General Juan Vicente Gómez, nos ha colocado ya en el más elevado concepto mundial, y nuestra patria es hoy considerada y respetada por todos los países civilizados. Goza de la más absoluta independencia, tanto política como económica; no tiene problema alguno que la preocupe; son cordiales sus relaciones con los demás países, y ha sabido conservar su decoro, y defiende siempre, apoyada en la justicia, sus derechos.

Como la magna obra realizada por el Benemérito General Juan Vicente Gómez, por los imposibles que ha tenido que vencer, no puede catalogarse sino en la agrupación de los hechos quiméricos, me permitiré, con la anuencia de ustedes, al exponerla, a grandes rasgos, vagar ligeramente por el ameno campo de la fantasía.

Aureolada de vivos resplandores diviso en lontananza la silueta de un hombre, en quien reconozco por su compostura y grave majestad al Genio máximo, a nuestro eximio compatriota que lo es también del género humano: El Libertador de América. Porque su incomparable obra de amor y de confraternidad y sin precedentes en los anales del Universo, no cabe en los estrechos límites de un país, se necesita de amplios horizontes… del espacio infinito… para contenerla. Y aun así para servir de exquisito manjar a los espíritus de aquellos grandes hombres, que como él, fueron benefactores del género humano.

En la expresión de su mirada y placidez de su semblante se advierte la satisfacción que experimenta al ver a su querida patria encauzada por la envidiable senda de la más absoluta normalidad constitucional.

En sus gestos y movimientos se exteriorizan elevados conceptos acerca de nuestra vida nacional.

Parece decir: "Allá a mi mansión eterna de perpetua noche, llegan todos los informes relativos a los acontecimientos que se suceden en este voluble cuanto engañoso mundo. Y yo, que desde ultratumba sigo adorando y venerando a mi patria, me intereso siempre por todo cuanto a ella se refiere. He visto que después de un largo periodo de continuas guerras civiles, de la más completa anarquía, consecuencia de los innobles procedimientos de ingratos hijos de la patria, llegó a la suprema magistratura vuestro actual Presidente, el General Juan Vicente Gómez, e inició su obra de reconstrucción del país. Así, el General Gómez, guiado siempre por la equidad de sus deliberaciones, con la noble intención de ofrecerles una oportunidad para que se rehabilitaran, los invitó a todos para que colaboraran en el nuevo gobierno, imponiéndoles como condición igualdad de ideales, es decir, Unión, Paz y Trabajo; restando los coloridos de banderas, puesto que la única que les ofrecía era tan diáfana como es la conciencia de quien va armado de la justicia en pos del más bello ideal de la vida: la felicidad y engrandecimiento de su patria. Pero ellos, ya por sus malos hábitos anteriores, o porque se convencieron de que no les era posible hacer desviar al General Gómez de la línea de conducta, que se había trazado, se fueron separando de aquel núcleo de respeto e idoneidad que no les brindaba aliciente alguno a sus aspiraciones bastardas.

A pesar de tantos inconvenientes y luchando siempre contra fuertes obstáculos, el General Gómez ha logrado darle figura representativa al país, y ha facilitado por las innumerables vías de comunicación que ha hecho abrir en todo su territorio, el intercambio de ideas y la movilización de la agricultura, verdadera, base fundamental del progreso efectivo.

Creó la Sanidad Nacional, elemento indispensable a la par que humanitario para la seguridad de los habitantes.

Ha intensificado la Instrucción Pública, llevándola hasta las más apartadas poblaciones de la República, y al mismo tiempo la ha provisto de todos los elementos indispensables que exige la pedagogía moderna.

Ha moralizado el país por medio de leyes prohibitivas como la del juego y la del porte de armas, cuyos benéficos resultados son ya ostensibles.

Noble centinela de la Patria. Cuando la Gran Guerra, optó por la más absoluta neutralidad, a pesar de la fuerte presión que ejercieron sobre él las partes interesadas y de la unánime opinión en contra, de sus mismos servidores.

¡Ha sido el único! ¡cuánto se lo agradezco! que hizo revivir nuestro recuerdo! Y así para la fecha del centenario de mi fallecimiento, y como un homenaje a mi memoria, canceló la antigua deuda que gravaba al país. Y qué mejor obsequio para mí, que puedo valorar imparcialmente la trascendencia de semejante patriotismo!!!

Para la fecha del centenario de la batalla de Carabobo, y en recuerdo de tan gloriosa efemérides, hizo erigir en el mismo campo donde tuvo lugar tan heroica acción de armas, un gigantesco monumento que desafía al tiempo y al espacio, y que será para las futuras generaciones el más vivo exponente de la grandeza patria.

Existe todavía en los fértiles valles aragüeños, un corpulento árbol, bajo cuyas frondosas ramas acampé varias veces con mis huestes libertadoras en aquellos inolvidables días de reveses y triunfos. El General Juan Vicente Gómez ha cuidado con tanto esmero, que a pesar del abandono en que lo tenían y de sus mil y más años de vida, lo ha hecho disfrutar nuevamente de los inefables regocijos de la edad juvenil.

Ex profeso he dejado para último lo que he debido decir primero, el presente inapreciable que el General Juan Vicente Gómez ha ofrendado a su patria: la bendita Paz. Fuente matriz de donde han brotado con misterioso encanto los cristalinos riachuelos que alegres y veloces recorren hoy el suelo inmaculado de mi Patria, llevando en la superficie de sus purísimas aguas, numerosas navecillas portadoras de las risueñas esperanzas de un glorioso porvenir".

Señores:

A pesar de lo enumerado, que basta para llenar completamente la vida de un hombre, el General Juan Vicente Gómez no está satisfecho aún. Porque él dice, repito textualmente sus palabras: “Yo no estaré contento hasta no ver a Venezuela sirviendo de modelo a las demás naciones".

Honorables colegas:

Me permitiré a nombre de ustedes y del mío propio, expresar al General Juan Vicente Gómez nuestras más calurosas felicitaciones, encareciendo al mismo tiempo al Todopoderoso, continúe prestándole su divino apoyo para que llegue a realizar el loable deseo que le anima.

Dr. José Vicente López Rodríguez.

(Publicado en la Revista "Élite", el 3 de junio de 1933).


miércoles, 11 de enero de 2023

ESTATUA DE CRISTÓBAL MENDOZA INAUGURADA EN 1924

A la izquierda: Retrato del ilustre venezolano Cristóbal Mendoza, obra de Juan Lovera. A la derecha: Estatua de Cristóbal Mendoza, encomendada al escultor carabobeño Andrés Pérez Mujica, durante la presidencia del Benemérito General Juan Vicente Gómez.

Durante la presidencia del Benemérito General en Jefe Juan Vicente Gómez, se inició el proceso de erección de una estatua dedicada al ilustre prócer trujillano Doctor Cristóbal Mendoza en su ciudad natal. La iniciativa partió del para entonces Presidente del Estado, General Timoleón Omaña en 1916. 

En la gráfica, aparece el gran escultor venezolano Andrés Pérez Mujica, a quien correspondió la creación artística de la estatua de Cristóbal Mendoza.

La obra fue encomendada al escultor venezolano Andrés Pérez Mujica, y fundida en París. Llegó a Venezuela a fines del año 1917, pero permaneció embalada en la población de Motatán, Estado Trujillo, en los almacenes del Ferrocarril hasta 1924, posiblemente por extremas dificultades de transporte. Para esta fecha ejercía la Presidencia del Estado, el General Vincencio Pérez Soto quien dispuso su traslado a Trujillo y provisional colocación en el centro de la Plaza Bolívar. Fue inaugurada solemnemente, el 21 de julio de 1924, por el gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República. En este acto llevó la palabra el intelectual trujillano Dr. Luis Valera Hurtado.

A la izquierda: El General Vincencio Pérez Soto. A la derecha: Una vista panorámica de la plaza luciendo la estatua de Cristóbal Mendoza, en el Estado Trujillo. Año 1924.

Estatua del prócer Cristóbal Mendoza, en el Estado Trujillo, levantada por la Administración del General Vincencio Pérez Soto, en la Plaza Bolívar por él reconstruida, cumpliendo el expreso deseo del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela. Foto publicada en la Revista "Billiken", el 27 de diciembre de 1924.

En 1930, al cumplirse el Centenario de la muerte del Libertador, el ejecutivo del Estado Trujillo por orden del General Gómez, erigió en el centro de la Plaza Bolívar una estatua ecuestre del Padre de la Patria. Entonces, la estatua del Doctor Cristóbal Mendoza, fue colocada en la parte oeste de dicha plaza.

En 1932, el General Juan Fernández Amparan, en fiel cumplimiento del programa de exaltación de los venezolanos ilustres por el Presidente Gómez, construyó en la entrada de la ciudad de Trujillo, por la parte Este, la Plaza Mendoza, colocando en su centro una base cuadrada con cinco escalones de diferentes tamaños, con un monolito rectangular de mármol tallado en alto relieve y placas por cada lado. Encima de ésta fue colocada la escultura del Doctor Cristóbal Mendoza. 

El General Juan Fernández Amparan, destacado Presidente del Estado Trujillo y el rostro de perfil de la magnífica obra de Pérez Mujica dedicada a Cristóbal Mendoza.

La estatua que lo representa está ubicada en posición pedestre, vestida con camisa de cuello alto, amplia corbata, pantalón, mocasines y un sobretodo. Con la mano izquierda sostiene un bastón y con la derecha un libro grande. En la cara frontal del pedestal tiene una placa que dice: "Los estados andinos a Cristóbal Mendoza, primer Presidente de Venezuela".


miércoles, 17 de noviembre de 2021

EL PRESIDENTE GÓMEZ HACE 25 AÑOS DIRIGE LOS DESTINOS DE VENEZUELA

1908 – 19 de Diciembre de 1933. –Un gran Mandatario popular y un estado excepcional en el Mundo de prosperidad pública. –Es de estricta justicia destacar la labor de este Ilustre Gobernante.

DE “LA PALANCA”, DIARIO INDEPENDIENTE DE LA TARDE. –EDICIÓN EXTRAORDINARIA EN HOMENAJE A VENEZUELA. –BUENOS AIRES, ARGENTINA, 20 DE DICIEMBRE DE 1933.

La República hermana de Venezuela, la patria gloriosa de Simón Bolívar, “el rayo de la guerra, el iris de la paz”, posiblemente el genio militar más completo de la historia moderna, ofrece un acontecimiento de excepcional relieve en los fastos americanos contemporáneos. Su actual mandatario constitucional, el ilustre General Don Juan Vicente Gómez, celebra, rodeado del respetuoso cariño de sus conciudadanos y de la admiración sincera de los pueblos de América, veinticinco años de dirección de la gestión pública ratificada en distintas etapas por el soberano órgano legal de la opinión de su país. Suceso tan trascendente y tan sin precedentes en los anales de la actuación de los gobernantes más afortunados del mundo por la honrosa reiteración dispensada, cobra un valor más extraordinario si se considera como factores para valorarlo debidamente, el estado de brillante prosperidad que el Presidente Gómez ha sabido corregir y mantener para su patria enfrente de la más temible depresión que se conozca en la historia humana.

La paz inalterable en que ha sabido mantener a la familia venezolana, unida como un solo hombre en torno a su héroe epónimo, el respeto que han debido guardar las naciones extranjeras a la soberanía de Venezuela, celosamente defendido por un guardián tan ilustre y lleno de bizarros prestigios consulares y por contraste la situación de otros países del continente que aún no han podido cimentar su estabilidad interna y regular el maduro desarrollo de su personalidad internacional.

Una tan bella situación de prosperidad económica, de paz conciliadora pero firme en el orden interno, de seguridad y de respeto para Venezuela en el orden internacional y de ejemplo elocuente y correctísimo para los demás pueblos continentales: tal es la obra sintética del General Gómez como fruto del ejercicio del poder en Venezuela sea ejerciéndolo directamente, sea que su enorme personalidad gratara en forma ostensible y singular sobre las manifestaciones sensibles de la opinión pública que le adjudicara una tan enorme suma de honrosas prerrogativas republicanas. Gestión eficaz para Venezuela a punto tal que no tiene parangón desde la obra heroica de la gesta libertadora de los padres de la nacionalidad hasta los mismos dinteles de la hora contemporánea.

El Presidente Gómez es un auténtico grande hombre en funciones solemnes de amalgamador de las mejores tradiciones de Venezuela para formar con ellas un ideario romántico de acción altruista, pacífica, bondadosa, fructífera, pero firme en sus líneas generales de gobierno respetable y respetado pero fuerte y de una íntegra conducta inalterable.

CUALIDADES PSICOLÓGICAS DEL PRESIDENTE GÓMEZ

La excepcional personalidad del Presidente Gómez que ha gravitado durante tanto tiempo sobre la vida pública de Venezuela y por repercusión sobre todos los países del continente, se ha prestado para que se difundieran hasta el detalle sus más acentuadas características psicológicas bajo el aspecto de su reflejo en la acción pública y en el ejercicio del gobierno.

De carácter sencillo y sin apego alguno a las exteriorizaciones extraordinarias en el boato del mando, el Presidente Gómez es sencillamente un patriarca en la acepción sudamericana que dan a este vocablo. Su temperamento es noble, conciliador, amigo de su pueblo en el sentido integral y por ende de sus clases laboriosas por excelencia.

No hay dolor que no le conmueva y que no trate de remediarlo en la órbita de su supremo celo por el bien público. Amigo decidido de las letras y de los intelectuales, Venezuela le debe el apoyo material necesario para su mentada supremacía literaria sobre la mayoría de los países del continente, pues él ha propiciado la protección en todas sus formas de las artes, de las ciencias y de las labores del espíritu.

Su perspicacia y su singular conocimiento de los hombres, su rápido genio para discriminar políticamente, su certera visión y poder intuitivo de penetración en las intenciones de los hombres así como su tacto para saber preservar en horas de preocupación pública de todos los escollos a la nave del Estado, le pintan como un temperamento verdaderamente extraordinario y como un milagroso conductor providencial que el destino, que el buen destino puso a disposición de la patria de Bolívar en un momento álgido de su historia contemporánea.

El Presidente Gómez está al corriente de los menores detalles de la cosa pública: no hay reclamo de su pueblo que no llegue a sus oídos ni preocupación efectivamente popular que no sepa atenderla, encauzarla, interpretarla, resolverla de acuerdo a las conveniencias colectivas y al interés de toda la Nación.

De este singular y maravilloso conductor de hombres y de pueblos cuéntanse anécdotas extraordinarias, algunas de las cuales lo pintan con todos los aspectos de un sorprendente adivinador de los hechos por venir debido a una genial intuición unida a una sagacidad sin comparación alguna, superior a la de los más famosos caudillos de la Historia.

EL PODER DE VENEZUELA

Venezuela ha llegado al apogeo de su prosperidad y de su riqueza bajo el impulso brillante de la gestión del Presidente Gómez que ha abierto todas las fuentes de producción de la República atrayendo los capitales extranjeros y ofreciéndoles las más amplias garantías de estabilidad y de protección.

Sus célebres pozos de petróleo han hecho de Venezuela un poder mundial efectivo que podría ser tal y mantenerse así exclusivamente por su sola existencia y el Presidente Gómez ha sido el que ha dirigido y favorecido su utilización en defensa del patrimonio nacional.

Asómbrense los argentinos: ¡Venezuela no tiene deuda externa alguna y su moneda es la más sana del mundo! Y esta envidiable situación sin parangón con ninguna otra nación en el transcurso de los siglos, se ha propiciado y mantenido por la administración del General Gómez como uno de sus más brillantes galardones. Un país que tiene tan honrosa situación material y tan sabios gobernantes merece un gran destino, pues ha sabido labrárselos al confirmar como guías a gobernantes y ciudadanos tan calificados para el rápido ejercicio del gobierno de los pueblos.

Ninguna cuestión internacional ensombrece el presente ni el porvenir de Venezuela. País sinceramente pacifista, sus dificultades se entregan al arbitraje cuando lleguen a existir, habiendo tenido la honra de presidir el Consejo de la Sociedad de las Naciones. Su prestigio continental revela el afecto y la admiración que su historia y su grandeza actual merecen a los países hermanos del continente.

La República Argentina admira y ama a su gran hermano del Norte y al Presidente General Gómez que tantos títulos tiene al cariño de su país y a la admiración continental, tiene en este país sinceros amigos de la justicia que saben discernirle el más alto título a que puede aspirar un hombre de gobierno: el de haber hecho por su pueblo el máximo de bien que es factible humanamente hacerle por el esfuerzo contraído de cinco lustros de sacrificios por la prosperidad de todos.

(Publicado en el periódico “El Nuevo Diario”, el 25 de febrero de 1934).

domingo, 12 de septiembre de 2021

IMPRESIONES DEL EXTERIOR SOBRE EL GENERAL GÓMEZ 1915

 

Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente Constitucional de la República de Venezuela.

Motivo muy justificado de íntimo regocijo y aún de orgullo patriótico para los venezolanos, será siempre el concierto de honoríficas alusiones al estado actual de nuestro país que ha venido haciendo la prensa del exterior al hablar de la reciente elección del General Juan Vicente Gómez para ejercer la Presidencia Constitucional de la República. 

El nombre de Venezuela, rehabilitado de aquel concepto de país turbulento y desorganizado que culminara dolorosamente para la época en que el General Gómez asumió anteriormente el Poder Público, es ahora objeto de las merecidas alabanzas que por todas partes van proclamando el sorprendente cambio que en sólo cortísimos años, ha convertido a la nación, de postrada y desesperanzada, en próspera y vigorosa dueña de un inmediato porvenir tan halagüeño como el mejor que para sí han anticipado en laboriosa y prolongada gestación, las más florecientes repúblicas hermanas de América. 

Porque, en efecto, con ser tanto lo adelantado, apenas podemos considerarlo sino como amplia base para mayores y más extensos progresos en todos los órdenes de la actividad nacional. Y de ahí las seguras promesas que implica el hecho de la designación del General Gómez para dirigir la República; de tal suerte que enumerar los frutos de la política que practicó y de la obra administrativa que realizó cuando una vez estuvo al frente de los destinos nacionales, es a un tiempo un tributo de la justicia a sus merecimientos ciudadanos y un hermoso vaticinio de nuevos y más robustos avances del país durante el período de gobierno para el cual ha sido designado. 

Así es cómo justifica naturalmente la opinión pública extranjera la elección presidencial del benemérito compatriota, y por qué desde su tribuna imparcial, coaccionada solamente su palabra por la verdad avasalladora de los hechos, comparte con el pueblo de Venezuela la acertada inspiración de confiar al autor de los bienes presentes las esperanzas de otros aún mayores para los próximos años venideros. 

Escribimos las anteriores líneas a propósito de una nota editorial que con motivo de la elección del General Gómez trae el autorizado diario "La Discusión", de La Habana. En él habla exclusivamente la estadística, siempre irrevocable y convincente, lo mismo cuando se trata de las tristes revelaciones de la decadencia que cuando de la prosperidad y auge de los pueblos. 

He aquí un extracto de sus párrafos, desnudos de todo adorno extraño a los hechos convincentes: 

"En momentos los más precisos, cuando siguiendo los dictados de un carácter estrafalario, reñido con los intereses del mundo entero, Venezuela se encontraba en la más espantosa anarquía, en el más penoso estado de postración moral, económica y política, al extremo de que su sitio en el rol de las Repúblicas americanas había llegado a estar entre los últimos, surgió el General Gómez, quien, con patriotismo previsor, con alteza de miras, con firmes convicciones, pudo despertar en ella la misma adormecida pujanza de que diera en épocas legendarias muestra prepotente y gallarda, cuando sus pensadores y guerreros, con Miranda y Bolívar, con Sucre y Páez, laboraron briosa y eficazmente por la libertad de medio mundo colombino. 

Todo en Venezuela ha florecido y ha surgido a nueva vida desde entonces. Consolidado el orden público, garantizados ampliamente todos los derechos, todos los intereses, todas las aspiraciones legítimas, Venezuela ha podido dedicarse a desentumecer, primero sus aletargadas energías, y después a vigorizarlas y ensancharlas prodigiosamente. Y, como es natural, la nueva existencia se ha venido caracterizando, ante todo, por un constante y creciente desarrollo de los intereses. 

Los datos concretos de las estadísticas se encargarán de demostrarlo. 

Han surgido en Venezuela en un breve período de tiempo: más de cincuenta centros industriales, con un valor que oscila de 75 a 80 millones de bolívares, sin contar las empresas petroleras, de asfalto y de carbón que han obtenido concesiones legales y cuyos capitales son los más fuertes entre los de explotaciones industriales en el país. 

Las compañías mineras han elevado su capital a más de ocho millones. En empresas productivas de fuerza y luz se han invertido más de cinco. 

En industrias varias, productoras de cemento, vidrio, papel, lozas, más de ocho millones. Para activar los medios de transporte se han empleado diez y siete millones y las empresas constructoras de otra índole han elevado su capital a diez y nueve millones. 

El comercio ha aumentado de 1909 a 1914 un setenta por ciento. El comercio de 1909 alcanzó a 132.000.000 de bolívares. El de 1914 ascendió a 224.000.000. 

Las exportaciones que en 1909 fueron 49.000.000, en 1914 llegaron a 88.000.000. 

Los 227.000.000 que Venezuela debía, se hallan ya reducidos a 171.000.000. Venezuela con admirable puntualidad paga los intereses de sus deuda, y va al mismo tiempo amortizándolas rápidamente, en lo posible. De su buen proceder a este respecto, ha dado valioso testimonio la cancillería francesa al consignar en un documento público este honrosísimo párrafo: 

"Venezuela es como los Estados Unidos, país que cierra sus presupuestos con superávit y que además amortiza regularmente sus deudas y paga sus impuestos más ínfimos". En efecto, el superávit en su presupuesto excede de 12.000.000 de bolívares. 

En caminos públicos se han construido desde 1910 mucho más de 1.364 kilómetros y actualmente hay en proyecto 12 nuevas vías con extensión de más de 900 kilómetros. En obras de modernización y mejoramiento de antiguos caminos carreteros se han invertido 13 millones. 

La Instrucción Pública se ha hecho obligatoria y se ha ensanchado con toda amplitud. En 1909 sólo había en Venezuela 716 escuelas. Hoy llegan a 1.410. 

La salubridad pública, que casi no existía en 1909, ha sido establecida en tan excelentes condiciones que, gracias a ella han desaparecido las enfermedades como peste negra, peste amarilla, tifoidea, etc. 

Y Venezuela además de todos esos beneficios positivos obtenidos en el interior, ha logrado algo más grande, algo que iba resultando imposible: solucionar ventajosamente los innumerables conflictos que le creara con América y con Europa la intemperancia de Cipriano Castro. Venezuela zanjó definitivamente en 1913 el más grave de esos conflictos, el que existía pendiente con Francia, reconociéndose todos los derechos por ella alegados para ir al arbitraje y quedando por último reducidos a 3.000.000 de francos los 23 que de ella, por la intervención directa de la diplomacia, se reclamaban. 

La, obra del General Gómez justifica que el Congreso venezolano le haya elegido nuevamente por unanimidad Presidente Constitucional para el período de 1915 a 1922". 

(Diario "El Universal" de Caracas. Mayo de 1915).


jueves, 27 de mayo de 2021

INICIO DE LAS CIENCIAS VETERINARIAS EN VENEZUELA

 

El Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, en cuyo Gobierno se inició el conocimiento y desarrollo de las Ciencias Veterinarias en nuestro país.

HISTORIA DE LA VETERINARIA

LA OFICINA MÉDICO VETERINARIA DEL MINISTERIO

DE SALUBRIDAD, AGRICULTURA Y CRÍA DE

VENEZUELA; UNA VISIÓN ADELANTADA DEL ONE

HEALTH EN EL PRIMER TERCIO DEL SIGLO XX

(Por: Naudy Trujillo Mascia y Milva Javitt Jiménez)

El Gobierno del General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela entre 1908 y 1935, puso énfasis en la organización del Estado, en la promoción de investigaciones y estudios, así como en la apertura a los adelantos científi­cos; todo con el propósito de ajustar la Nación a los nuevos tiempos, signados por ideas de modernismo y de progreso. En tal sentido, y de forma particular, las áreas de la salud pública y la producción agropecuaria, consideradas estratégicas para atacar la pobreza y por sustentar el desarrollo y el crecimiento de la riqueza social, recibieron especial atención. Así se habrían de tomar medidas que condujeron posteriormente a la creación, en 1930, del Ministerio de Salubridad, Agricultura y Cría (MSAC), el establecimiento de sus líneas de trabajo y la contratación para esta instancia gubernamental de personal profesional extranjero, ante su falta en el país, sobre todo médico veterinario para conformar una ofi­cina especializada.

La fi­losofía de trabajo y las acciones llevadas a cabo por este Ministerio y sus dependencias en los campos de la producción e higiene de alimentos así como en la salud humana, ambiental y animal, al igual que sus alcances y logros, evidencian que sus operarios se acercaron a una visión adelantada de lo que hoy conocemos como One Health, hecho que es detallado y reivindicado en este trabajo de investigación.

El 19 de diciembre de 1908, el General Juan Vicente Gómez, llega a la Presidencia de la República de Venezuela, dando un giro al manejo ejecutivo del país y promueve sistemáticamente una serie de cambios en el Estado que buscan su transformación poniendo énfasis en el ordenamiento, la organización, la infraestructura, las investigaciones y estudios, así como en la apertura a los adelantos científi­cos; todo con el propósito de ajustar la Nación a los nuevos tiempos, signados por ideas y planteamientos de modernismo y de progreso, promovidas en el país por la que se conoce como segunda generación positivista venezolana integrada por una serie de prominentes intelectuales, entre los que destacan: José Gil Fortoul, Pedro Manuel Arcaya, César Zumeta y Laureano Vallenilla Lanz, que desde muy temprano comienzan a cerrar ­filas con el llamado gomecismo.

A partir de 1909, se establecerán contactos con países europeos y con Estados Unidos de Norteamérica a ­fin de lograr colaboración en planes y proyectos que mejoren las condiciones de Venezuela. Ese mismo año, bajo el lema "Unión, Paz y Trabajo", se comienzan a tomar decisiones y acciones que procuran el avance nacional. En tal sentido, se crea la Dirección de Agricultura y Cría y Colonización del Ministerio de Fomento con la intención de aumentar las actividades agropecuarias y aprovechar la gran cantidad de tierras ociosas.

En 1910 se decretó la creación de las Comisiones Cientí­ficas y Exploradoras de Venezuela con el propósito de realizar estudios en las diversas regiones del país desde el punto de vista geográfi­co, hidrográ­fico, astronómico, geodésico, geológico, botánico, etnológico, arqueológico y zoológico, que además debían proceder al estudio y trazado de las vías de comunicación para conformar un Plan General de las Vías de Transporte de la República, así como dedicarse a estudios preliminares destinados a proveer de agua potable y servicio de cloacas a las poblaciones. Se decreta la creación de un solo Ejército Nacional y una Academia Militar, con el propósito de acabar con las múltiples guerrillas personales controladas por caudillos regionales y proveerse de una institución que garantizara la paz nacional. Asimismo, en el ámbito educativo, a través del Ministerio de Instrucción Pública, se propuso una reforma y modernización del sistema y se decretó la creación de escuelas de agricultura, cría y veterinaria, de enfermería, normales y de artes y oficios para Caracas y otras regiones del país. Más adelante, con la irrupción del negocio petrolero, se verán otros cambios importantes sociales, políticos, económicos, y hasta culturales que delinearán a la moderna Venezuela.

Objetivamente podemos ver cómo, de forma particular, áreas como la educación, la salud pública y la producción agropecuaria e industrial, consideradas estratégicas para atacar la pobreza y por sustentar el desarrollo y el crecimiento de la riqueza social, recibieron su especial atención en la gestión de Gobierno entre 1908 y 1935 del General Juan Vicente Gómez; hecho que a la postre permitió hacer pasar paulatinamente a Venezuela al siglo XX, lo que para algunos analistas hubiese tardado muchísimo más al haberse prolongado la condición agropecuaria, latifundista, belicista, caudillista y errática que caracterizó al país durante la segunda mitad del siglo XIX.

LA SALUD PÚBLICA COMO ASUNTO DE ESTADO EN EL SIGLO XX

Tras la epidemia de peste bubónica aparecida en Venezuela, particularmente en el puerto de La Guaira, en 1907 y debido al pobre manejo, marcadamente muy político y poco técnico, que el Gobierno de Cipriano Castro le dio al evento, se encendieron alarmas entre los médicos venezolanos e instituciones como la Academia Nacional de la Medicina, y más allá en la O­ficina Sanitaria Internacional de las Repúblicas Americanas al percibirlo como una amenaza continental, que se manifestaron por una urgente organización del sistema sanitario del país. Tal clamor obtuvo respuesta en el nuevo Gobierno del Presidente Gómez, el cual crea en 1909 la Comisión de Higiene Pública, instancia consultiva, con rango nacional que a su vez tenía órganos similares a nivel regional y local, de carácter temporal y dependiente del Ministerio de Relaciones Interiores, ya que en esa época la salud era considerada un problema de seguridad nacional o de orden público.

Estaba constituida por seis médicos, un ingeniero y un abogado, y presidida por el galeno barquisimetano Dr. Pablo Acosta Ortiz con el Dr. Luis Razetti como secretario. El acontecimiento se tiene como un hito importante en la historia de la salubridad venezolana por ser el primer intento formal de un Gobierno por tomar la salud como asunto de carácter público.

Doctor Pablo Acosta Ortiz.

Esta comisión dio paso en 1910 al Consejo Superior de Higiene y Salubridad Públicas, dirigido por el Dr. Carlos de la Cabada y a la Dirección de Higiene y Salubridad Públicas a cargo del Dr. Pablo Acosta Ortiz; órganos hermanos y coactuantes, el primero de carácter consultivo y el segundo ejecutivo, de vida efímera y que en la práctica solo sentaron las bases para que en noviembre de 1911 se creara la Ofi­cina de Sanidad Nacional (OSN), bajo la responsabilidad directa de la Presidencia de la República y con mandato fundamental de controlar los frecuentes brotes de enfermedades, como viruela, ­fiebre amarilla, peste bubónica, malaria y disentería, que eran comunes tanto en Caracas como en el interior del país. La Oficina de Sanidad Nacional, contemplaba un Instituto de Higiene, provisto de laboratorios de Bacteriología, Parasitología, Química Biológica y Bromatología, y una Ofi­cina Central de Desinfección, además de una O­ficina o Departamento Veterinario, con secciones de Seroterapia y Vacunación, encargado del estudio y control de enfermedades que afectaban tradicionalmente a los ganados en el medio rural como la derrengadera, la peste boba, el carbón, y las parasitosis.

Doctor Luis Razetti.

La Oficina de Sanidad Nacional, tenía unas amplias competencias que incluían el registro epidemiológico, la vacunación, la desinfección, la lucha contra ratas, moscas y mosquitos, el saneamiento ambiental, la regularización de servicios e establecimientos de salud, las construcciones sanitarias, la inspección de alimentos; los laboratorios de diagnóstico y los servicios de aguas y aseo urbano.

Doctor Samuel Darío Maldonado.

Como fundador y primer director de la Oficina de Sanidad Nacional se designó al Dr. Samuel Darío Maldonado, médico, higienista, antropólogo, escritor, periodista y político, graduado en la Universidad Central de Venezuela y con especializaciones en Berlín, París y Viena, quien estuvo en el cargo hasta 1914. Venía de ser Ministro de Instrucción Pública en el primer gabinete del General Gómez entre 1908 y 1910, donde tuvo destacada participación en la propuesta de reformas educativas para una nueva Venezuela; además de un par de años en el ejercicio privado de la medicina y la cirugía en diferentes regiones del país y del este de Colombia. También era un destacado ganadero, propietario del Hato El Frío, una inmensa fi­nca en los Llanos que otrora fuera del héroe de la Independencia General José Antonio Páez y que en la década de 1970’s fue importante locación para la Serie Venezolana del programa televisivo español "El Hombre y su Mundo" del naturalista Félix Rodríguez de la Fuente. Esta última condición del nuevo director pesó probablemente en sus acciones en el ámbito ambiental, médico veterinario y de la salud pública veterinaria en el organismo a su cargo.

En su Mensaje Presidencial al Congreso Nacional, el 19 de abril de 1912, el Benemérito General Juan Vicente Gómez expresó:

"Espero que en las actuales sesiones dispondréis lo conveniente para el establecimiento de la Granja Modelo. Nuestro país es esencialmente agrícola, criador y minero, y exige que se le dote de escuelas de agricultura, de veterinaria y de minería. Se necesita que vengan del extranjero los profesores que hayan de enseñar el conocimiento de esas ciencias a nuestro inteligente pueblo".

Juan Vicente Gómez

Bajo la dirección y co-redacción del Dr. Samuel Darío Maldonado, en 1912, se promulga la primera Ley de Sanidad Nacional, su reglamento y una serie de otras normas sanitarias, las cual ponían énfasis en la organización del sistema de salud pública, el saneamiento ambiental, la modernización de los acueductos, la construcción de las redes de cloacas, la pavimentación de las calles, el control de endemias rurales, la vacunación, así como la inspección técnica de alimentos y bebidas. Esta ley sufrió modi­ficaciones en 1913, 1919, 1920, 1921 y 1923, ampliándose las áreas de atención a la Higiene Pública, la Medicina Sanitaria, la Ingeniería Sanitaria y la Estadística Sanitaria.

El Benemérito General Juan Vicente Gómez, intercambiando ideas con su gran amigo y colaborador el Doctor José Gil Fortoul.

El Doctor José Gil Fortoul, en la Memoria del Ministerio de Instrucción Pública correspondiente a 1912, refiriéndose a la proyectada Escuela Federal de Agricultura, Cría y Veterinaria, decía: "Desde los tiempos mismos de la fundación de la nacionalidad, es problema presente a los espíritus ilustrados, la creación de esta enseñanza, cuya falta ha entorpecido y aún comprometido seriamente el desarrollo de la riqueza pública".

El impulso al desarrollo de las ciencias y sobre todo, la necesidad de crear las bases para la enseñanza de algunas disciplinas como la agronomía y la veterinaria, consiguen en el Doctor José Gil Fortoul un aliado importante, reforzando esa voluntariosa intención con la presencia en el país de Henri Pittier de quien se conocen ideas para fomentar la agricultura venezolana sustentadas en la ciencia experimental y en el concepto según el cual la estación experimental es la base y fundamento de cualquier sistema de agricultura regional y de la enseñanza profesional en esta materia. 

Luego de 1914, en la Oficina de Sanidad Nacional así como en la Oficina Central de Sanidad Nacional (OCSN), nombre que se le adjudicó en 1918, y en la Dirección de Sanidad Nacional (DSN), denominada de esa forma desde 1919, sustituyeron al Dr. Samuel Darío Maldonado los doctores Gumersindo Torres, José Antonio Tagliaferro Miliani, Luis Gregorio Chacín Itriago, Ricardo Baquero González, Plácido Daniel Rodríguez Rivero, Santiago Rodríguez R., Juan Vicente Larralde y Henrique Toledo Trujillo; todos médicos higienistas o sanitaristas con estudios en el país y en el exterior.

Los cambios de 1919 fueron secuela directa de la pandemia de gripe española que afectó a Venezuela, que forzó reformas en los organismos, los recursos y en la actuación en cuanto a la salud pública, repotenciándose el proceso de modernización de la sanidad nacional.

Henri Pittier.

Por otro lado, en el ámbito agropecuario y ambiental es menester resaltar la contratación en 1913 del ingeniero, geógrafo, cartógrafo, meteorólogo botánico, zoólogo, naturalista y conservacionista suizo-estadounidense Henri Pittier, con el objetivo de que estudiara la situación agrícola nacional y proponer planes a futuro. Pittier recomienda el establecimiento de estaciones experimentales y laboratorios para análisis de suelos, realizar estudios fi­topatológicos y de las enfermedades de los animales domésticos, además de la creación escuelas de enseñanza agropecuaria y forestal.

En la segunda década del siglo XX, con el avance de la actividad petrolera, llegan al país compañías concesionarias norteamericanas, entre ellas la Standard Oil del grupo Rockefeller, quienes enseguida decidieron brindar su apoyo y colaboración en materia de salud, reconociendo los evidentes esfuerzos realizados por el Gobierno del Presidente Gómez.

En 1924, la Fundación Rockefeller, que ya operaba en Venezuela desde 1916, realizó un estudio con sus expertos acerca de la situación de enfermedades contagiosas, como la fi­ebre amarilla, la malaria o la anquilostomiasis, y sobre los posibles mecanismos para su control. Los resultados de tal estudio basaron el convenio establecido en 1926 entre el Gobierno venezolano, a través de la Dirección de Sanidad Nacional, y la División de Sanidad Internacional de la Fundación para mejorar los sistemas de lucha contra esas enfermedades que incluía el envío de personal califi­cado estadounidense incluidos médicos y una misión de ingeniería sanitaria, soporte en medicamentos y equipos, becas de estudio en el exterior para personal médico y paramédico venezolano y eventualmente el establecimiento de escuelas de salud pública y malariología en el país.

Los avances logrados en estas materias forzaron la creación, en 1929, de la Oficina de Salud Pública en la Dirección de Sanidad Nacional. Una división encargada especí­ficamente de la salud pública, la caridad pública, las organizaciones de caridad, la atención en situaciones de catástrofes, los asilos y hospitales así como de la legislación farmacéutica y médica; siendo designado como primer director el Dr. David Gimón Jr.

EL MINISTERIO DE SALUBRIDAD, AGRICULTURA Y CRÍA (MSAC)

El Gobierno del Presidente Gómez, en agosto del año 1930, elimina la Dirección de Sanidad Nacional para dar paso al Ministerio de Salubridad, Agricultura y Cría (MSAC), despacho que concentró todas las dependencias con competencias relacionadas a las dos áreas, provenientes tanto del Ministerio de Relaciones Interiores como de la Presidencia de la República, cumpliendo de esta forma recomendaciones de la 8ª Conferencia Sanitaria Panamericana celebrada en 1927 que sugería la existencia de un órgano superior ministerial para esas responsabilidades en cada país del continente. El Ministerio de Salubridad, Agricultura y Cría, mantuvo todas las estructuras de las unidades que le dieron forma las cuales se organizaron en dos grandes direcciones, la de Salubridad Pública y la de Agricultura y Cría.

Fue a inicios de la década de 1930 y a partir de entonces cuando empezó a emerger la Medicina Veterinaria en Venezuela, durante el Gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez.

El Doctor Henrique Toledo Trujillo, designado por el General Juan Vicente Gómez, Ministro de Salubridad, Agricultura y Cría.

Como Ministro de Salubridad, Agricultura y Cría fue designado el Dr. Henrique Toledo Trujillo, quien había estado hasta ese momento a la cabeza de la Dirección de Sanidad Nacional; cirujano, urólogo y ortopedista, médico particular del Presidente Gómez, con estudios de especialización en París, y casualmente con inclinación hacia la atención de animales, por ser amante del hipismo y criador de caballos. Detentará este cargo durante el lustro y medio de vida efectiva del Ministerio, hasta fi­nales de 1935. En su gestión, se inauguró el Servicio de Higiene Escolar, se pone en marcha la Escuela de Expertos Agropecuarios y Prácticos en Sanidad Animal, se moderniza el servicio del aseo urbano de Caracas y en las principales ciudades del interior del país, se funda el Laboratorio de Fisioterapia y Radiología, se promulga la ley de Defensa Sanitaria Vegetal y Animal, se reorganiza la O­ficina Veterinaria, se crea el Sanatorio Antituberculoso Simón Bolívar, se crearon los servicios de desinfección y eliminación de ratas, se auspicia la organización de la I Conferencia Sanitaria Nacional que tuvo como tema básico la anquilostomiasis, y se establecen los turnos farmacéuticos en Caracas y en el resto del país.

Para la antigua O­ficina Veterinaria, ahora adscrita a la Dirección de Agricultura y Cría del MSAC, se contrató, a través de la O­ficina de Cooperación Agrícola de la Unión Panamericana, a los médicos veterinarios Vladimir Kubes, checoslovaco, Emilio Graña y Fernando Roumiguiere, argentinos, Carlos Otto, chileno y posteriormente al uruguayo Enrique Vogelsang; a quienes los historiógrafos de la medicina veterinaria venezolana consideran como los pioneros de la implantación formal de la profesión en el país.

Al Dr. Kubes se le instaló al frente de la Ofi­cina Veterinaria con la misión de encargarse de los programas de enseñanza de la profesión y de manejo, cuidado, higiene, sanidad, multiplicación, cría y alimentación de animales así como del aprovechamiento de sus productos. Junto a su equipo de trabajo se desempeñaron no solo como clínicos de campo, sino también como educadores y consejeros de los ganaderos en la tarea de combatir las enfermedades de los rebaños, asesores en la construcción de instalaciones sanitarias y productivas, agentes desparasitadores y vacunadores, y ­finalmente promotores de la salud ambiental así como de la higiene y la prevención de enfermedades en los pobladores rurales.

El Dr. Vladimir Kubes coordinó el desarrollo del Primer Curso de Prácticos de Sanidad Animal según Decreto del Presidente Juan Vicente Gómez, el 2 de enero de 1934. El Dr. Kubes impregnó al proceso formativo de pertinencia social afrontando la crisis ganadera con métodos científicos para contribuir en la solución de los problemas. 

El Dr. Kubes no solamente fue pionero o fundador sino el líder de los estudios de Prácticos de Sanidad Animal, que tendrían como consecuencia la organización e implementación de los estudios de Medicina Veterinaria en el país, tal como se consagra en el artículo primero de la Ley de Ejercicio de la Medicina Veterinaria al reconocer como Médicos Veterinarios a las personas que obtuvieron el diploma de "Prácticos en Sanidad Animal" o de Expertos en Veterinaria y Zootecnia, dándole carácter legal y profesional a la iniciativa que naciera, el 2 de Enero de 1934, durante la presidencia del General Juan Vicente Gómez. Esta Ley establece:

"El ejercicio de la medicina veterinaria se regirá por la presente Ley y su reglamento, los reglamentos internos y las normas de ética profesional que dictare el Colegio de Médicos Veterinarios. Las personas que hayan obtenido diploma de "Prácticos en Sanidad Animal" o de "Expertos de Veterinaria y Zootecnia" de conformidad con las leyes anteriores, quedarán igualmente sometidos a dichas disposiciones en cuanto les sean aplicables".

Este curso culminó el 20 de Diciembre de 1934 con nueve personas graduadas y cuatro de ellos becados por el Gobierno Nacional para continuar estudios de Medicina Veterinaria en Uruguay.

El ingreso de los estudiantes a este tipo de cursos fue promocionado por una política de becas otorgadas por el Gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela.

BECADOS POR EL GOBIERNO NACIONAL DEL GENERAL GÓMEZ

Se embarcaron para el Uruguay los bachilleres Gustavo Rivas Larralde, Víctor Delgado Vivas, Paulo Llamozas González y Doctor Alberto Baumeister, cuatro de los alumnos que obtuvieron más altas calificaciones en el primer curso de Prácticos en Sanidad Animal que efectuó el Ministerio de Salubridad, Agricultura y Cría durante el año pasado.

El mentado Ministerio en cumplimiento de un Decreto Presidencial emitido por el Benemérito General Juan Vicente Gómez, envía a estos destacados alumnos a la capital uruguaya con el laudable fin de que amplíen sus conocimientos en tan avanzado centro de estudios de Medicina Veterinaria y se perfeccionen para su ejercicio profesional. 

(Publicado en la Revista "Élite", el 26 de enero de 1935).

El trabajo de investigación científica realizado por Marc Bloch es un histórico documental que se encarga de analizar las diferentes formas de la historia de la medicina veterinaria en Venezuela, tomando como punto de partida 1934, fecha de instauración oficial de la medicina veterinaria en este país, durante la presidencia del Benemérito General Juan Vicente Gómez. Gracias a esta investigación se dio a conocer un importante número de trabajos para el futuro Médico Veterinario.

CONSIDERACIONES FINALES

En este repaso histórico evidenciamos durante los inicios de la organización sanitaria venezolana, en las tres y media primeras décadas del siglo XX, cómo la sanidad humana, la ambiental y la animal forman aparentemente un complejo indivisible, en la práctica atendido en conjunto para garantizar la salud en cada uno de sus tres elementos. Hecho que se aprecia tanto en la decisión de crear un Departamento Veterinario en una Ofi­cina de Sanidad Nacional, caso similar al que en nuestros días podemos observar por ejemplo en el sistema sanitario italiano, como en la creación de un Ministerio de Salubridad, Agricultura y Cría, lo que es inusual en el concierto mundial.

Consideramos que los operarios técnicos y políticos venezolanos involucrados en tales decisiones se acercaron a una visión adelantada de lo que hoy conocemos como One Health, una iniciativa de integración de las ciencias biomédicas para un trabajo mancomunado, en el espíritu del concepto de One Medicine propuesto por Schwabe en 1964, que pretende regir como paradigma la actuación de las profesiones médicas en la actualidad y que busca en definitiva la anhelada supervivencia en la tierra.

Las bases fi­losófi­cas o teóricas que sustentaron tal visión son de relevante interés y debieran ser esclarecidas, ya que, en virtud de que en su momento produjeron sus alcances y logros importantes, pueden servir de sustento a nuevas ideas, adaptadas al contexto social, político y cultural venezolano, destinadas a optimizar hoy la sanidad nacional.

(Extractos tomados del libro "Historia de la Veterinaria", presentado por Naudy Trujillo Mascia y Milva Javitt  Jiménez en el XXIV Congreso Nacional y XV Congreso Iberoamericano de Veterinaria realizado en Almería, España, del 26 al 28 de octubre de 2018).

martes, 27 de abril de 2021

GENERAL GÓMEZ AYUDA A LA FAMILIA DEL ESCRITOR MARIUS ANDRÉ

 

Marius André, famoso escritor, poeta, periodista y traductor fránces.  

UNA NOBLE ACCIÓN DEL GENERAL GÓMEZ

Suscripción en Pro de la familia de Marius André.

Como dijimos hace algunos días, la Revue de L’ Amerique Latine, de París, ha iniciado, entre los admiradores y amigos del gran escritor Marius André, una suscripción para socorrer a su familia, que ha quedado en la mayor pobreza. Contando de antemano con que la América española sabrá corresponder a ese fin altruista, por tratarse de uno de los espíritus que mejor han comprendido las enseñanzas de su historia y la directiva de sus ideales en la obra cultural y política del mundo, nos hicimos eco de esa piadosa iniciativa y lo participamos al Benemérito General Juan Vicente Gómez, quien protegió la publicación de "Bolívar y la Democracia", uno de los libros fundamentales del eminente escritor desaparecido.

El Caudillo de la Rehabilitación Nacional, protector de las artes y las letras y atento siempre a toda acción en que se hermanen el bien y la justicia, nos ha enviado la suma de DOS MIL BOLÍVARES para encabezar en Venezuela la suscripción pública a que nos referimos. Este gesto altruista del Benemérito General Gómez es una nueva demostración de sus simpatías por la patria gloriosa a que perteneció el escritor desaparecido y un modo sutil y delicado de rendir homenaje a la memoria del Libertador, cuya gran figura estudió Marius André con absoluta sinceridad y con un conocimiento amplio y profundo de su vida y de su obra.

Queda así iniciada en Venezuela dicha suscripción, que El Nuevo Diario acoge con sentimientos que le honran. Tenemos la seguridad de que el gesto del General Gómez tendrá simpática y efectiva repercusión, y que contribuirá a realizar rápidamente entre nosotros el noble propósito de la "Revue de la Amerique Latine".

(Publicado en el Periódico “El Nuevo Diario”, el 1 de febrero de 1928).


viernes, 23 de abril de 2021

OBRA DE ARTURO MICHELENA ADQUIRIDA PARA LA NACIÓN POR EL GENERAL GÓMEZ


Hermosa e imponente obra "Pentesilea" de Arturo Michelena que fue exhibida y admirada en la Exposición de París en 1891, adquirida para la Nación por el General Juan Vicente Gómez, el 30 de junio de 1926. 

El 29 de julio de 1898, falleció el gran pintor venezolano Arturo Michelena a la edad de 35 años a causa de la tuberculosis y su esposa doña Lastenia Tello de Michelena quedó viuda. El 30 de junio de 1926, a petición de la señora Lastenia de Michelena, el Presidente de la República de Venezuela, Benemérito General Juan Vicente Gómez, adquirió para la Nación el cuadro "Pentesilea" por la suma de 120.000 bolívares, dinero con el cual Lastenia compró acciones de la Electricidad de Caracas, lo que le proporcionó una renta para vivir hasta su fallecimiento. 

El reconocido artista venezolano Arturo Michelena, pintando a Pentesilea. Colección Fundación Museos Nacionales. Museo Arturo Michelena. 

La obra pasó a integrar el patrimonio nacional y es instalada en el proscenio del auditorio de la Academia de Música, en la esquina de Santa Capilla. Más tarde entregada en custodia al Círculo Militar de Caracas, Venezuela, en uno de cuyos salones actualmente se exhibe.

PENTESILEA EN LA MITOLOGÍA GRIEGA

Pentesilea, era hija de Ares y Otrera. En la mitología griega era una reina amazona que luchaba para Troya, En el duelo, Aquiles la hiere mortalmente pero él se había enamorado de ella mientras luchaban, por su belleza y su espíritu guerrero, y la aparta de la batalla.

Pentesilea, se distinguió por sus numerosas hazañas ante la ciudad asediada antes de ser abatida por Aquiles, quien atravesó su pecho con una lanza. Al verla morir, Aquiles quedó sobrecogido por su belleza y cuando Tersites, uno de los soldados griegos, se burló de él por esta pasión, Aquiles le mató. Diomedes, primo de Tersites, arrojó en venganza el cuerpo de la amazona al río Escamandro. Según otras versiones, fue Aquiles quien la enterró en las orillas de ese río. Pentesilea fue sucedida como reina de las amazonas por Antianira.

CORRESPONDENCIAS DE LA VIUDA DE ARTURO MICHELENA AL GENERAL GÓMEZ

El gran pintor venezolano Arturo Michelena y su esposa doña Lastenia Tello de Michelena.

 

Caracas, 20 de Abril de 1921.

Señor General Juan Vicente Gómez.

Comandante en Jefe del Ejército Nacional.

Presente.

Muy respetado Señor General:

Bien sé que su tiempo es precioso y por ello he de ser breve.

Deseo hablarle sobre Penthesilea, el afamado cuadro de mi difunto esposo Arturo Michelena, clasificado y exhibido en Salón de Honor en la exposición de París de 1891 y que como obra de arte de fama mundial, dio renombre al pintor y glorias a su Patria.

Dicho cuadro no ha salido de mis manos todavía, porque siempre he querido evitar se lo saque del país por ser obra nacional de orgullo para todos los venezolanos y ahora lo he prestado con motivo de los festejos que se preparan por la visita del Príncipe Don Fernando de Baviera, para su instalación en la Casa Amarilla por ser considerada como la obra de arte máxima de la Patria.

En tal concepto, comprados ya otros cuadros valiosos, aunque no nacionales, con motivo de aquellas mismas fiestas, he pensado que ninguna otra adquisición sería más justificada que la de Penthesilea y contando de antemano con sus sentimientos superiores de justicia, me permito solicitar su cooperación para que la Nación me compre dicho cuadro.

Al insinuarle esta idea es guiada por dos móviles de distinta índole, uno puramente moral, mis sentimientos de venezolana y viuda del pintor, que me impulsan a trabajar por sus glorias y otro las necesidades monetarias, pues mis bienes de fortuna son escasos y más para poseer obra tan valiosa que por su gran tamaño requiere un edificio especial.

Anticipo a Ud. las gracias por la acogida que le dispense a esta insinuación y me Suscribo su Atta. S. S.

Lastenia Tello de Michelena.

(Carta publicada en el Boletín del Archivo Histórico de Miraflores. Número 67. Caracas, Julio-Diciembre de 1970. Año XII. Páginas 383-384).

 

Carta de doña Lastenia Tello de Michelena dirigida, el 5 de junio de 1926, al General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela.


5 de junio de 1926.

Señor General Juan Vicente Gómez.

Presidente Constitucional, etc.; etc.; etc.

Maracay.

Respetado General:

En esta época de prosperidad general, en que todos los valores han subido y todo el mundo tiene dinero la vida es natural más costosa, y yo me hallo muy escasa de recursos. En la casa que me dejó mi esposo, conocida con el nombre de Museo Michelena mantengo constantemente una exposición de sus obras que siempre muestro a venezolanos y extranjeros. Yo no quisiera verme obligada a vender a extranjeros ninguno de los cuadros que constituyen este Museo, porque me da dolor que las obras de mi esposo se vayan al exterior. Por lo expuesto yo le ruego adquiera para la Nación el cuadro de "Pentesilea" que es de mi propiedad. Mi esposo avalúa este cuadro en Bs. 120.000. Si usted me hiciera este favor yo le quedaré profundamente agradecida, pues no sólo hará una obra de justicia sino que me permitirá sostener el Museo Michelena.

Con sentimientos de consideración soy de usted.

Atenta servidora y amiga,

Lastenia Tello de Michelena.

El deseo de doña Lastenia Tello de Michelena fue cumplido por el Benemérito General Juan Vicente Gómez, el 30 de junio de 1926, adquiriendo para la Nación el maravilloso cuadro de su esposo Arturo Michelena que había sido exhibido en el Salón de Honor en la exposición de París de 1891.