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viernes, 25 de marzo de 2022

PRENSA DE PUERTO RICO HABLA SOBRE VENEZUELA Y EL GENERAL GÓMEZ 1932

 

El Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela.

Interview que le fue hecha a nuestro Director por el viril Semanario "J’Accuse" de San Juan de Puerto Rico.

Interesante Entrevista – La Situación de Venezuela.

Lo que nos dice Gastón de Lis.

"El General Gómez es sencillamente ésto, a mi parecer, un cerebro demasiado equilibrado, un corazón gigantesco, abierto a toda obra de bien, y una envergadura a tono con ese cerebro y ese corazón". 

Aprovechando la corta estadía del conocido periodista puertorriqueño, Sr. Gastón de Lis, en esta ciudad, quien hace años reside en Venezuela, y es un decidido admirador de aquella gloriosa tierra, donde dirige una importante Revista ilustrada "Maracay Gráfico", tratamos de recoger sus impresiones, para llevarlas a nuestro semanario, y darlas a conocer a nuestros numerosos lectores.

Gastón de Lis es y ha sido en todos los momentos uno de nuestros más viriles periodistas, cuya pluma amena y galante ha autorizado bellas crónicas en todos nuestros diarios y Revistas, habiendo conquistado siempre en nuestra juventud intelectual un puesto de distinción. Hace años partió para Venezuela, país que defendió siempre, y sobre todo a su Gobierno progresista y ordenado, ya que él ha sido siempre un decidido amigo del Benemérito Gral. Juan Vicente Gómez, actual Presidente Constitucional de aquella gloriosa República hermana, a quien se debe el pujante desarrollo que ha sabido conquistar Venezuela en los últimos 24 años, donde el Ilustre Benefactor dirige tan sabiamente los destinos de la Patria de Bolívar. Gastón de Lis ha hecho fuertes campañas por Venezuela, haciéndole justicia a la obra cumbre del General Gómez, defendiéndole virilmente de todos sus enemigos gratuitos con su pluma cortante y sincera. Pero sus principales campañas fueron en Colombia, Santo Domingo y Puerto Rico, y en el periódico "Las Novedades" que se editaba en New York.

Después de un ligero cambio de impresiones con el viejo amigo y compañero, nosotros que como él somos amigos decididos de la obra grande del General Gómez, le destapamos a quema ropa la primera pregunta. 

¿Cómo está el General?

Perfectamente, con el corazón en la mano para repartir el bien a todas horas, y dispuesto a perdonar y a proteger a todos sus enemigos políticos, que más que, de él, son enemigos de su misma patria. El General Gómez es un hombre sencillamente extraordinario, cuyo cerebro y cuyo corazón están al servicio de la patria y de la humanidad. Su obra es la más grande realizada en toda la América, ya que su Gobierno no tiene otra norma que Orden, Paz y Trabajo. 

¿Cuál es la situación económica de Venezuela?

Indudablemente Venezuela ha sufrido algo en esta profunda crisis económica mundial, pero en relación al resto de los otros países del mundo, Venezuela tiene actualmente una brillante situación económica. Un país que gracias al equilibrio de su Gobierno y a la administración del General Gómez, ha podido, cuando todos los países empeñan su crédito, el salvarlo, no teniendo una sola deuda exterior, ya que gracias a un decreto especial del General Gómez el día del Centenario de la muerte de Bolívar, se saldó de un plumazo la vieja deuda externa que pesaba sobre Venezuela, desde los remotos tiempos de su emancipación.

Venezuela no tiene una sola deuda externa, y sus entradas sabiamente administradas dan para cubrir todo su presupuesto, quedando siempre un sobrante que se emplea en obras de progreso, en carreteras, en Instrucción Pública, en fomento, en darle trabajo a todo el mundo, para que haya pan y felicidad en todos los hogares. 

Dígame algo más del General Gómez.

De este gran hombre se puede decir tanto, y todo lo que se diga es siempre pálido al compararlo con la realidad. Para medir el valor intrínseco de este patriota, se necesita antes haber vivido algunos años a su lado, para poder apreciar en toda su magnitud su obra y recibir los reflejos de toda la grandeza de su alma. El General Gómez es sencillamente ésto, a mi parecer, un cerebro demasiado equilibrado, un corazón gigantesco, abierto a toda obra de bien, y una envergadura a tono con ese cerebro y ese corazón. 

¿Cuál es la característica principal del carácter venezolano?

La bondad, nos contesta sin vacilar el señor Gastón de Lis. El venezolano, prosigue nuestro viejo compañero, es leal y es bueno, es un enamorado de sus tradiciones y de su tierra, y en todo es siempre un hombre y un caballero. 

¿Y que tal del Caracas social y deportivo?

Caracas es sencillamente una ciudad encantadora, cuya cultura y hospitalidad es tradicional. Una bella ciudad, divertida y alegre, donde sus más bellas flores son sus mujeres. Y sobre deportes les diré que Caracas está hoy a la altura de cualquier capital del mundo, allí los deportes se desarrollan de una manera asombrosa. Actualmente, se celebra un campeonato de Baseball, en el que toman parte distintos clubs, formados por estrellas cubanas, puertorriqueñas, dominicanas y americanas. El entusiasmo es colosal. Se juega mucho Football, Volley-ball, Basketball, Tennis y toda clase de deportes. 

¿Es verdad que la última temporada hípica tuvo algunas dificultades?

En absoluto, la temporada hípica estuvo de lo más brillante, se cerró con un soberbio programa a beneficio de la Cruz Roja Venezolana. Desde luego en todo siempre hay descontentos, y éstos por lo general son los fracasados en sus propósitos no sanos. Del esplendor de esta temporada pueden hablar los jockies puertorriqueños que corrieron en aquel hipódromo, que todos regresaron contentos, y dispuestos a volver para octubre 12 que se abre de nuevo la temporada hípica. Por informe de algunos amigos jockies, en la próxima reunión del Jockey Club se propondrá como socios de honor a los gentiles caballeros y distinguidos deportistas Juan Vicente Gómez, hijo, y Florencio Gómez, de quienes recibieron todos los jockies puertorriqueños toda clase de gentilezas y cortesías.

Gastón de Lis nos sigue hablando con entusiasmo y con sinceridad de los jóvenes Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, quienes en todos sus actos son un brillante reflejo de la educación ejemplar que les imprimió su cariñoso padre, el Benemérito General Juan Vicente Gómez, padre también de esta Venezuela nueva, progresista y grande. 

(Entrevista publicada en la revista "Maracay Gráfico", N° 51, el 30 de julio de 1932).


domingo, 30 de mayo de 2021

PAZ Y TRABAJO, JUSTICIERAS APRECIACIONES SOBRE VENEZUELA

 

El destacado escritor Arturo Grant Pardo, quien escribió un excelente artículo sobre Venezuela y su progreso durante la presidencia del Benemérito General Juan Vicente Gómez.

Difícil tarea, casi siempre, la de convencer al hombre de que las bases fundamentales de toda felicidad son la paz y el trabajo. El padre de familia que consigue infiltrar en sus hijos tales principios de norma para las actuaciones en la vida, ha triunfado. Reposadamente bajará a la tumba en la seguridad absoluta de que ha cumplido su deber, y no habrá miedo de que al ser llamado a rendir cuentas ante su Creador, levante su frente para decir: "Que falle mi hoja de servicios".

Consideraciones de esa índole, y cien otras más, son las que me llevan a escribir este artículo. Agradable impresión me ha causado leer un número de "El Nuevo Diario", periódico que se publica en Caracas, la histórica y bellísima capital de Venezuela ¿Qué se propone ese vocero de la opinión en esa República al pretender que el pueblo, todas las mañanas de su existencia, contemple la frase magnífica de Paz y Trabajo? ¿Acaso se pretende con protervia sistemática que las multitudes sólo se ocupen de trabajar y dormir? ¿O que todo venezolano se esté quieto en sus creencias y opiniones y que sea simplemente la Oréade de enrarecido oquedal? Veamos.

¡Paz! ¡Paz! Santa palabra de vida. Primero que todo, necesitamos la paz del espíritu, la paz de la conciencia; que estemos en paz con nosotros mismos para que se extinga totalmente el posible efecto de aquella famosa expresión: "La humanidad conspira constantemente contra sus propios intereses"; para que reposado el ánimo, cese el prejuicio, reine la calma, predomine la ecuanimidad y nuestros juicios sean rectos de toda rectitud. Sobre esta base, serenos e impávidos, imperturbables y sosegados, las tempestades serán un mito. El hombre que se irgue plácido en lo más recio del combate es el que triunfa.

Venezuela, por tener paz, ha reconquistado su fama legendaria. Su fama de culta. La Venezuela brava ha dado paso a la Venezuela virtuosa y laboriosa.

E irrimisiblemente aparece el trabajo, como protestación de independencia económica, que es la que hace a los pueblos fuertes y respetables. La secuela de la paz es el trabajo. Cesa éste y aquella se resiente en lo más profundo de su base. Haya paz y trabajo y habrá hogares felices; que sin éstos la patria es cero.

Paz y trabajo para que el obrero gane con toda dignidad el pan cotidiano y lo goce a cabalidad; para que el agricultor tenga ansias de seguir labrando sus campos porque seguramente ha de cosechar el fruto de sus afanes, que son el nervio acerado de la patria; para que el profesional y el hombre de ciencias se sientan ufanos de sus oportunidades y de su prestigio ante el mundo; para que el soldado entienda que su misión es una de protección y vigilancia en aras del bienestar de la nación. Paz y trabajo, en una palabra, para que el hogar sea una realidad resplandeciente, en forma así, que el extranjero sienta respeto hacia un país que se constituye en vida de orden y cultura.

Hasta hace pocos años había la idea de que Venezuela sólo sabía empeñarse en luchas intestinas; más, para orgullo de sus hijos de dentro y de fuera, su Jefe de Estado ha conseguido desparpajar las nubes negras preñadas de augurios fatales y ha hecho fulgurar un sol pletórico de bendiciones del que gozarán sus habitantes aún mucho después de cuando ya no haya sino porciones finísimas del gran soldado.

Esa y no otra, es la obra que contemplamos desde lejos los que por muchos años sufrimos resignadamente la desconsideración con que ha sido tratada la tierra bendita que ha dado al mundo los dioses olímpicos de América: Bolívar y Sucre.

Tiempo fue en que Venezuela perfumó al continente con la esencia de sus leyendarias sublimidades; y dura aún, en la hiperestesia azul de los recuerdos el perfume de los sublimes gestos libertarios del Genio de la Raza. El mundo americano surgió a la palestra bello, históricamente encantador, lozano y verde como los valles que besan los Andes, blancos como sus cumbres, colosalmente blancas. Habrá paz en sus alturas y en sus inmensos llanos triunfará el trabajo, base de las idealidades quintaesenciadas de los que todo lo sacrificaron por su América.

En la hora de ahora, en muy significativos momentos de aquilatación mundial, en que ya no se mide a un pueblo por lo que fue, sino por lo que es, por lo que aporta al progreso de las poderosas industrias y a las intrincadas combinaciones de comercio en general; ahora, Venezuela, la creadora que fue de las grandiosidades espirituales que hicieron de la América Colombina un continente libre, se presenta como fiel guardadora de las reliquias utilitarias de la época. Así como entonces asombró al mundo con sus aparentes utopías de liberación, también lo asombra hoy consiguiendo que bajo los auspicios de la Paz y el Trabajo, sus ingresos asciendan de 40 millones de bolívares en 1909 a 87 millones en 1923; que su deuda que en 1909 era de 250 millones se reduzca a 90 millones; que haya en Caja un sobrante de 80 millones de bolívares; que el interés de los créditos bancarios, del 15% anual baje al 8%; que posea 5.000 kilómetros de modernas carreteras por las que corren veloces más de 30.000 automóviles; que se gasten millones en higiene pública; que se produzca en cuatro años alrededor de un millón de toneladas de petróleo; y por último, pasmémonos todos, que de 35.000 niños que asistían a las escuelas públicas en 1912, asistan hoy 200.000.

Y nos preguntamos atónitos en la contemplación de tantas realidades, ¿qué hombres son estos que en el orden de las finanzas y de la organización obtienen éxitos de tanta resonancia que asombran al mundo?

Los que, no hace muchos años, oíamos de continuo la labor de descrédito que por todos lados y en todas partes se hacía contra Venezuela; los que, santamente indignados teníamos que soportar la soez propaganda que nos lanzaban al rostro quienes eran incapaces de producir nada bueno, lanzamos al aire estridente carcajada que reverbera de colina en colina y de montaña en montaña hasta llegar a las alturas Andinas, en el inmenso regocijo de poder presentar a todos los hombres de buena fe la elocuencia abrumadora de los hechos que presentan a un país como ejemplo de virtudes ciudadanas, triunfante en sus artes y en sus industrias, atenta al bienestar de cada hogar y cada familia, produciendo para el mundo un país rico, ordenado y fuerte.

ECONOMÍA, HONRADEZ, CONSAGRACIÓN. Es el estandarte albo de esa gran República, refulgentes aparecen esos tres símbolos de dignidad nacional. Es el único camino de redención. Así se cumplirá cabalmente el más precioso de todos los lemas: PAZ Y TRABAJO.

Salve a Venezuela, orgullo de América y de la raza,

Arturo Grant Pardo.

San Pedro de Macorís, República Dominicana.

(Publicado en el Periódico "El Nuevo Diario", el 13 de agosto de 1925).


SEMBLANZA DEL ESCRITOR ARTURO GRANT PARDO

Una de las más destacadas figuras que en la educación ha producido la población de Lajas, Puerto Rico, fue Arturo Grant Pardo. Este educador nació en esta población, el día 26 de noviembre del año 1886. Fueron sus padres Federico Grant y Agustina Pardo.

Grant Pardo se inició en el magisterio como profesor rural graduado. Fue Principal de escuelas en su pueblo natal entre los años 1902 y 1909.

Unos años más tarde, en 1914, obtuvo el grado de Bachiller en Artes, Psicología y Educación en el Pennsylvania State College. En el año 1918 contrajo matrimonio con Julia Chacón, de cuyo matrimonio nacieron cuatro hijos: Rafael Luis, Pedro Arturo, José Antonio y María Francisca.

Fue profesor, además, en los pueblos de Cataño, Bayamón, Aguadilla, poblado de Florida y en la Academia de San Agustín en Río Piedras.

Obtenido el Diploma de Técnico Agropecuario del Instituto Politécnico de Sevilla en España, organizó y fue primer director de Cooperativas de Crédito Agrícola en el Distrito de Aguadilla, en el año 1919.

Emigró a la República Dominicana en 1923, donde fundó la Academia Antillana de San Pedro de Macorís, fundando más tarde, entre los años 1926 a 1929, el Instituto Politécnico de Santo Domingo. Ocupó además la posición de Director de la Escuela Nacional de Agricultura de la República Dominicana, en 1930. Más tarde, Director de Enseñanza Vocacional de Agricultura en aquella República. Dirigió también los Jardines de la Escuela Normal Superior de Santo Domingo. Fue Vicepresidente de "Acción Católica Dominicana".

De regreso en Puerto Rico, ocupó la plaza de Director de Discusiones Públicas de la División Educativa de la P. R. E. R. A., entre el 1934-1935. Fue miembro de la Facultad de Workers Education en la Universidad de Puerto Rico. Se distinguió como gran conferencista en temas relacionados con la educación y la agricultura.

De acuerdo a la publicación editada y dirigida por el señor Conrado Asenjo, como Diccionario Biográfico de Record Personal, llamada "Quién es Quién en Puerto Rico," (1936-1937) el nombre de Arturo Grant Pardo apareció junto al de otras personalidades de gran distinción y categoría nacional, tales como Robert H. Gore, ex gobernador de Puerto Rico, figura de gran prominencia en los Estados Unidos; el Doctor Ernest Gruening, Publicista y Director de la División de Territorios y Posesiones Insulares, del Departamento de lo Interior de los Estados Unidos; Doctor Agustín Osvaldo Goyco, Médico Cirujano ponceño, de gran relieve en la profesión; Richard W. Gray, Meteorologista, Director del Negociado del Tiempo en San Juan, Puerto Rico, y otros.

Al momento de su muerte en Santurce, Puerto Rico, el día 10 de marzo de 1941, desempeñaba el cargo de Director de la Revista de Agricultura, publicada por el Departamento de Agricultura de Puerto Rico, posición a la que había sido asignado en el año 1936.

Grant Pardo fue persona de gran talento, por lo que recibió el aprecio a su labor en todos los lugares en que fueron requeridos sus servicios.

Sus restos descansan en su pueblo natal.


jueves, 11 de febrero de 2021

IMPORTANTE INDUSTRIAL PUERTORRIQUEÑO OPINA SOBRE EL PRESIDENTE GÓMEZ Y SU GOBIERNO 1918

 

General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela.

Interviú con el Presidente de la Asociación de Productores de Azúcar de Puerto Rico, Señor Ramón Aboy Benítez.

Tendencias del General Juan Vicente Gómez. El progreso y bienestar del país. Sus grandes iniciativas. Nuestro Desarrollo Industrial. Las Empresas Nacionales.

Cuantas personas visitan a Venezuela, ya sean hombres de negocios, artistas o simples viajeros en jira de placer, expresan de modo unánime sus buenas impresiones respecto a la situación del país, y especialmente acerca de los grandes progresos materiales que se han efectuado a impulsos del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Jefe de la Rehabilitación Nacional.

La obra realizada desde 1908 ha sido, en efecto una labor de modernización en todos los ramos de la actividad nacional, desde las espléndidas Carreteras y caminos que todos vemos, hasta los nuevos métodos de enseñanza que preparan el espíritu de las actuales generaciones para recibir el sacramento laico de la cultura intelectual.

El Nuevo Diario ha recogido con frecuencia las declaraciones hechas por importantes huéspedes que luego, ya en el exterior, han expresado sus opiniones con entera franqueza, y todas acordes en el sentido de alabar nuestro desarrollo económico.

La Prensa de San Juan de Puerto Rico, nos trajo por último correo una interviú publicada en el diario La Democracia, correspondiente al 20 de mayo de 1918, publicación de positiva trascendencia, porque recoge las opiniones de uno de los grandes industriales de la Isla, el señor Ramón Aboy Benítez, quien después de algunos días de permanencia en esta capital, regresó a San Juan a bordo del vapor americano Caracas.

El señor Aboy es un acaudalado propietario, dueño o consocio de numerosas firmas industriales y comerciales, especialmente en el ramo de azúcares: Presidente, fundador y principal accionista de la Cayey Sugar Co.; Presidente y principal accionista de la Córcega y de la Plata Sugar Co., fundador y expresidente de la Yabucoa Sugar Co. Y de la Arkadia Sugar Co.; Presidente de la Compañía Aboy, Vidal & Co. Inc. de San Juan de Puerto Rico, y de la Aboy y M. Hernández & Co. Inc. de Nueva York; Socio Gestor de la casa Bancaria Georgetti, Cintrón, Aboy & Co., ambas de San Juan, y por último Presidente de la Asociación de Productores de Azúcar de Puerto Rico. Por consiguiente, el señor Aboy, tratándose de asuntos económicos, es un testigo mayor de toda excepción, cuya palabra posee absoluta autoridad en la materia.

Interrogado el señor Aboy sobre la situación de Venezuela, reveló en todas sus contestaciones el mejor conocimiento de nuestra vida pública y económica, haciendo una clara relación de cuanto había observado con su buen criterio de hombre de negocios que estudia con sereno juicio las condiciones sociales, políticas e industriales antes de arriesgar capitales y trabajo en cualquier empresa.

Refiriéndose al Benemérito General Juan Vicente Gómez, a quien conoció en el propio campo, donde se consagra a dar el ejemplo de trabajo que transforma las industrias nacionales, el señor Aboy manifiesta muy atinadas opiniones, propias del hombre de negocios que sabe darse cuenta exacta de la utilidad y alcance de nuestras empresas. En cuanto a la personalidad del señor General Gómez, el señor Aboy le consagra justas alabanzas por sus tendencias patrióticas y eficaz impulso a las riquezas del país. Dice así:

“Tuve ocasión de tratarlo personalmente y encuentro en él a un hombre de claro criterio, de carácter franco y cortés, y de sus manifestaciones deduje claramente, que es altruista como pocos y que sus tendencias van encaminadas tan sólo al progreso y bienestar de su país. Es hombre de grandes iniciativas y ahora se ocupa con gran interés de fomentar en la rica región de Maracay, en grande escala, las siembras de caña, y otras industrias como la de ganado vacuno que se va mejorando y seleccionando con el cruce de otras razas que se importan, inglesa y americana. También la de ganado de cerda se fomenta en grado tal que actualmente el país cubre su consumo de manteca y tocino y se prepara para exportar. Las fábricas de queso y mantequilla que existen en relación con la riqueza ganadera están a la altura de las mejores del mundo”.

Luego continúa hablando, en general, de las empresas nacionales, que tuvo ocasión de visitar, y siempre en los mejores términos, como verá el lector:

“Precisamente tuve ocasión de visitar casi todas las fábricas que hay en el país y quedé muy bien impresionado, pues hay varias de tejidos, una de cemento, una de vidrio, varias de cerveza, una de mantequilla y quesos, una de papel y todas en general, tienen maquinarias modernas y trabajan a toda su capacidad. En Puerto Cabello hay una fábrica de carnes refrigeradas con capacidad actualmente para 250 novillos diarios y después de terminadas las modificaciones que están haciendo, (será en junio próximo), podrán matar 500 novillos. Todas las carnes las tienen comprometidas en Inglaterra, y tal negocio lo explota una compañía inglesa que tiene fábricas también de igual índole en Buenos Aires”.

Al interrogársele sobre cuestiones de política exterior venezolana, las cuales, entre nosotros como en todo el mundo, han adquirido una importancia capital con motivo del estado de guerra que envuelve a tantas naciones, el señor Aboy se mostró también informado de los propósitos del Jefe de la Nación, como de sus miras administrativas, de modo que pudo contestar con toda precisión y en perfecto acuerdo con el espíritu de absoluta neutralidad proclamado legalmente y mantenido en la práctica por nuestro país. Buen observador y espíritu desinteresado, el señor Aboy pasa en revista la situación general de la República, destacando en cada ocasión las excelentes condiciones en que se desarrolla nuestra vida pública, garantizada por un Gobierno patriota y por la estabilidad de las instituciones que resulta de la armonía entre el Poder y los ciudadanos, empeñados unos y otros en una obra común de esfuerzo colectivo que se dirige a un fin único de progreso y cultura nacional.

(Publicado en el Periódico “El Nuevo Diario”, el 31 de mayo de 1918).