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martes, 3 de agosto de 2021

LA ACCIÓN EDUCADORA DEL EJÉRCITO NACIONAL 1928

 


INFLUENCIA MORAL DE LA REHABILITACIÓN

Cómo gana prestigio la acción educadora del Ejército Nacional.


CARTA DE UNA MADRE AL GENERAL GÓMEZ EN 1928

De Palmarito a Maracay, el 28 de enero de 1928. Las 3 hs. p.m.

Señor General Juan Vicente Gómez.

Soy madre de un único hijo llamado Luis María Tovar y por ello exento del servicio, pero quisiera que pagara como un ciudadano cualquiera; por ello sabría agradecerle una recomendación para que se presentara en el Cuartel que usted designe. Al dar este paso le demuestro la confianza que me inspiran las normas republicanas de su Gobierno y usted recoge el merecido fruto de la paz que hace usted gozar a la República. Espero ver satisfechas mis aspiraciones de madre que desea tener un ciudadano útil a la patria y que por ello pide al cielo bendiciones para su persona.

Servidora y amiga,

Sofía Tovar.

(Publicado en el periódico "El Nuevo Diario", el 30 de enero de 1928).


domingo, 30 de mayo de 2021

PAZ Y TRABAJO, JUSTICIERAS APRECIACIONES SOBRE VENEZUELA

 

El destacado escritor Arturo Grant Pardo, quien escribió un excelente artículo sobre Venezuela y su progreso durante la presidencia del Benemérito General Juan Vicente Gómez.

Difícil tarea, casi siempre, la de convencer al hombre de que las bases fundamentales de toda felicidad son la paz y el trabajo. El padre de familia que consigue infiltrar en sus hijos tales principios de norma para las actuaciones en la vida, ha triunfado. Reposadamente bajará a la tumba en la seguridad absoluta de que ha cumplido su deber, y no habrá miedo de que al ser llamado a rendir cuentas ante su Creador, levante su frente para decir: "Que falle mi hoja de servicios".

Consideraciones de esa índole, y cien otras más, son las que me llevan a escribir este artículo. Agradable impresión me ha causado leer un número de "El Nuevo Diario", periódico que se publica en Caracas, la histórica y bellísima capital de Venezuela ¿Qué se propone ese vocero de la opinión en esa República al pretender que el pueblo, todas las mañanas de su existencia, contemple la frase magnífica de Paz y Trabajo? ¿Acaso se pretende con protervia sistemática que las multitudes sólo se ocupen de trabajar y dormir? ¿O que todo venezolano se esté quieto en sus creencias y opiniones y que sea simplemente la Oréade de enrarecido oquedal? Veamos.

¡Paz! ¡Paz! Santa palabra de vida. Primero que todo, necesitamos la paz del espíritu, la paz de la conciencia; que estemos en paz con nosotros mismos para que se extinga totalmente el posible efecto de aquella famosa expresión: "La humanidad conspira constantemente contra sus propios intereses"; para que reposado el ánimo, cese el prejuicio, reine la calma, predomine la ecuanimidad y nuestros juicios sean rectos de toda rectitud. Sobre esta base, serenos e impávidos, imperturbables y sosegados, las tempestades serán un mito. El hombre que se irgue plácido en lo más recio del combate es el que triunfa.

Venezuela, por tener paz, ha reconquistado su fama legendaria. Su fama de culta. La Venezuela brava ha dado paso a la Venezuela virtuosa y laboriosa.

E irrimisiblemente aparece el trabajo, como protestación de independencia económica, que es la que hace a los pueblos fuertes y respetables. La secuela de la paz es el trabajo. Cesa éste y aquella se resiente en lo más profundo de su base. Haya paz y trabajo y habrá hogares felices; que sin éstos la patria es cero.

Paz y trabajo para que el obrero gane con toda dignidad el pan cotidiano y lo goce a cabalidad; para que el agricultor tenga ansias de seguir labrando sus campos porque seguramente ha de cosechar el fruto de sus afanes, que son el nervio acerado de la patria; para que el profesional y el hombre de ciencias se sientan ufanos de sus oportunidades y de su prestigio ante el mundo; para que el soldado entienda que su misión es una de protección y vigilancia en aras del bienestar de la nación. Paz y trabajo, en una palabra, para que el hogar sea una realidad resplandeciente, en forma así, que el extranjero sienta respeto hacia un país que se constituye en vida de orden y cultura.

Hasta hace pocos años había la idea de que Venezuela sólo sabía empeñarse en luchas intestinas; más, para orgullo de sus hijos de dentro y de fuera, su Jefe de Estado ha conseguido desparpajar las nubes negras preñadas de augurios fatales y ha hecho fulgurar un sol pletórico de bendiciones del que gozarán sus habitantes aún mucho después de cuando ya no haya sino porciones finísimas del gran soldado.

Esa y no otra, es la obra que contemplamos desde lejos los que por muchos años sufrimos resignadamente la desconsideración con que ha sido tratada la tierra bendita que ha dado al mundo los dioses olímpicos de América: Bolívar y Sucre.

Tiempo fue en que Venezuela perfumó al continente con la esencia de sus leyendarias sublimidades; y dura aún, en la hiperestesia azul de los recuerdos el perfume de los sublimes gestos libertarios del Genio de la Raza. El mundo americano surgió a la palestra bello, históricamente encantador, lozano y verde como los valles que besan los Andes, blancos como sus cumbres, colosalmente blancas. Habrá paz en sus alturas y en sus inmensos llanos triunfará el trabajo, base de las idealidades quintaesenciadas de los que todo lo sacrificaron por su América.

En la hora de ahora, en muy significativos momentos de aquilatación mundial, en que ya no se mide a un pueblo por lo que fue, sino por lo que es, por lo que aporta al progreso de las poderosas industrias y a las intrincadas combinaciones de comercio en general; ahora, Venezuela, la creadora que fue de las grandiosidades espirituales que hicieron de la América Colombina un continente libre, se presenta como fiel guardadora de las reliquias utilitarias de la época. Así como entonces asombró al mundo con sus aparentes utopías de liberación, también lo asombra hoy consiguiendo que bajo los auspicios de la Paz y el Trabajo, sus ingresos asciendan de 40 millones de bolívares en 1909 a 87 millones en 1923; que su deuda que en 1909 era de 250 millones se reduzca a 90 millones; que haya en Caja un sobrante de 80 millones de bolívares; que el interés de los créditos bancarios, del 15% anual baje al 8%; que posea 5.000 kilómetros de modernas carreteras por las que corren veloces más de 30.000 automóviles; que se gasten millones en higiene pública; que se produzca en cuatro años alrededor de un millón de toneladas de petróleo; y por último, pasmémonos todos, que de 35.000 niños que asistían a las escuelas públicas en 1912, asistan hoy 200.000.

Y nos preguntamos atónitos en la contemplación de tantas realidades, ¿qué hombres son estos que en el orden de las finanzas y de la organización obtienen éxitos de tanta resonancia que asombran al mundo?

Los que, no hace muchos años, oíamos de continuo la labor de descrédito que por todos lados y en todas partes se hacía contra Venezuela; los que, santamente indignados teníamos que soportar la soez propaganda que nos lanzaban al rostro quienes eran incapaces de producir nada bueno, lanzamos al aire estridente carcajada que reverbera de colina en colina y de montaña en montaña hasta llegar a las alturas Andinas, en el inmenso regocijo de poder presentar a todos los hombres de buena fe la elocuencia abrumadora de los hechos que presentan a un país como ejemplo de virtudes ciudadanas, triunfante en sus artes y en sus industrias, atenta al bienestar de cada hogar y cada familia, produciendo para el mundo un país rico, ordenado y fuerte.

ECONOMÍA, HONRADEZ, CONSAGRACIÓN. Es el estandarte albo de esa gran República, refulgentes aparecen esos tres símbolos de dignidad nacional. Es el único camino de redención. Así se cumplirá cabalmente el más precioso de todos los lemas: PAZ Y TRABAJO.

Salve a Venezuela, orgullo de América y de la raza,

Arturo Grant Pardo.

San Pedro de Macorís, República Dominicana.

(Publicado en el Periódico "El Nuevo Diario", el 13 de agosto de 1925).


SEMBLANZA DEL ESCRITOR ARTURO GRANT PARDO

Una de las más destacadas figuras que en la educación ha producido la población de Lajas, Puerto Rico, fue Arturo Grant Pardo. Este educador nació en esta población, el día 26 de noviembre del año 1886. Fueron sus padres Federico Grant y Agustina Pardo.

Grant Pardo se inició en el magisterio como profesor rural graduado. Fue Principal de escuelas en su pueblo natal entre los años 1902 y 1909.

Unos años más tarde, en 1914, obtuvo el grado de Bachiller en Artes, Psicología y Educación en el Pennsylvania State College. En el año 1918 contrajo matrimonio con Julia Chacón, de cuyo matrimonio nacieron cuatro hijos: Rafael Luis, Pedro Arturo, José Antonio y María Francisca.

Fue profesor, además, en los pueblos de Cataño, Bayamón, Aguadilla, poblado de Florida y en la Academia de San Agustín en Río Piedras.

Obtenido el Diploma de Técnico Agropecuario del Instituto Politécnico de Sevilla en España, organizó y fue primer director de Cooperativas de Crédito Agrícola en el Distrito de Aguadilla, en el año 1919.

Emigró a la República Dominicana en 1923, donde fundó la Academia Antillana de San Pedro de Macorís, fundando más tarde, entre los años 1926 a 1929, el Instituto Politécnico de Santo Domingo. Ocupó además la posición de Director de la Escuela Nacional de Agricultura de la República Dominicana, en 1930. Más tarde, Director de Enseñanza Vocacional de Agricultura en aquella República. Dirigió también los Jardines de la Escuela Normal Superior de Santo Domingo. Fue Vicepresidente de "Acción Católica Dominicana".

De regreso en Puerto Rico, ocupó la plaza de Director de Discusiones Públicas de la División Educativa de la P. R. E. R. A., entre el 1934-1935. Fue miembro de la Facultad de Workers Education en la Universidad de Puerto Rico. Se distinguió como gran conferencista en temas relacionados con la educación y la agricultura.

De acuerdo a la publicación editada y dirigida por el señor Conrado Asenjo, como Diccionario Biográfico de Record Personal, llamada "Quién es Quién en Puerto Rico," (1936-1937) el nombre de Arturo Grant Pardo apareció junto al de otras personalidades de gran distinción y categoría nacional, tales como Robert H. Gore, ex gobernador de Puerto Rico, figura de gran prominencia en los Estados Unidos; el Doctor Ernest Gruening, Publicista y Director de la División de Territorios y Posesiones Insulares, del Departamento de lo Interior de los Estados Unidos; Doctor Agustín Osvaldo Goyco, Médico Cirujano ponceño, de gran relieve en la profesión; Richard W. Gray, Meteorologista, Director del Negociado del Tiempo en San Juan, Puerto Rico, y otros.

Al momento de su muerte en Santurce, Puerto Rico, el día 10 de marzo de 1941, desempeñaba el cargo de Director de la Revista de Agricultura, publicada por el Departamento de Agricultura de Puerto Rico, posición a la que había sido asignado en el año 1936.

Grant Pardo fue persona de gran talento, por lo que recibió el aprecio a su labor en todos los lugares en que fueron requeridos sus servicios.

Sus restos descansan en su pueblo natal.


martes, 30 de marzo de 2021

LA REFORMA DE LA INTRUCCIÓN PRIMARIA 1915

 

Caracas. Trabajos Manuales en la Escuela Normal de Mujeres y vista del personal de la Escuela Normal de Hombres. "El Nuevo Diario". Año 1915. (Foto: Amitesarove).

Caracas, abril de 1915.

Reducir al breve espacio de un artículo la circunstanciada exposición del formidable trabajo que ha venido efectuando el Despacho de Instrucción Pública, bajo la dirección del Gobierno del General Gómez, es decir, de 1908 para acá, es verdaderamente labor imposible.

Tan amplias y tan hondas son las consideraciones que merece el asunto, como que los resultados materiales, intelectuales y morales que se obtienen con la buena organización de la Escuela Primaria, son el más estable fundamento de la vida próspera y civilizada del país. La Instrucción Primaria es la base de la Secundaria, de la Superior y de la Especial y es ella el factor más importante del carácter nacional, sobre todo para nosotros, que necesitamos crearlo a puro esfuerzo de educación.

Formidable ha sido la obra reformadora del Gobierno en esta materia. El General Juan Vicente Gómez, debe estar sobradamente orgulloso de que sus generosas intenciones hayan sido llevadas a la práctica de modo tan brillante.

Desde la actuación de su Gobierno se ha venido cumpliendo con decisión una tarea que al correr de no muchos años se convertirá, por la natural fuerza de su desarrollo, en una legítima obra de regeneración.

¿Cómo sintetizar lo magno de la obra cumplida? Los generosos empeños del Gobierno por impulsar las iniciativas del maestro y todos los otros planes que se refieren al establecimiento del mejor régimen escolar, muy principalmente los propósitos de conveniente Edificación, como base del vasto plan de reforma de la Instrucción Primaria; su atención incesante al mejoramiento progresivo de las Escuelas Normales, de las de Artes y Oficios y de las Escuelas de Comercio; sus grandes proyectos sobre la Escuela Federal de Agricultura, Cría y Veterinaria y sobre la fundación de la Escuela Rural que será de trascendencia tan viva en la realidad más feliz de nuestra democracia; la obra colosal del Gobierno a favor de la reforma de la Instrucción desde la creación de la Escuela Primaria Moderna hasta el fomento de los más elevados Institutos es de esas que marca un perdurable sello de civilización, aun a través de las vicisitudes políticas.  

Caracas. Clases de trabajos en madera y prácticas de Gimnasia en la Escuela Normal de Mujeres. "El Nuevo Diario". Año 1915. (Foto: Amitesarove).

El público puede ver en los cuadros presentes, que se han tomado en la Escuela Normal de Mujeres, algunos detalles del trabajo escolar, con los cuales puede formarse idea clara del paso de avanzado progreso que ha hecho dar al país el actual Gobierno. Ex profeso se han tomado vistas de algunas de las clases que no existían en la escuela de antaño y que hoy dan expresiva fisonomía al plantel moderno. Entre ellas están las de Gimnasia, que en la Escuela nueva está destinada a desempeñar un papel importantísimo, tanto fisiológico como psicológico y social y que tanta falta hace a nuestra mujer para dar más relieve a sus gracias y vigorizar su salud, y la de Trabajos Manuales, cuya influencia física, intelectual y moral es hoy indiscutible. Lástima que algunos naturales inconvenientes hayan impedido sacar las de Kindergarten y el Primer Grado de la Escuela anexa a la Normal, donde las futuras maestras aprenden a sembrar en el delicado espíritu del niño las primeras enseñanzas, con esa gracia y tino peculiares que indican las sabias reglas del arte de la Educación.

Estas vistas, en las cuales trasciende como un sutil perfume de gracia el encanto de la mujer venezolana, son tan sólo una muestra pequeña de los numerosos adelantos alcanzados. La estrechez del espacio impide presentar otras notas gráficas de no menor elocuencia; pero este Diario se promete publicar algunas relaciones a propósito, en las cuales cabrán más extensas explicaciones. Está de más encomiar la importancia de semejante divulgación.

Agreguemos todavía una interesante consideración de actualidad. Desde 1864 proclamaba la Carta Fundamental de la República la libertad de enseñanza. El 19 de diciembre pasado se publicó el Decreto Orgánico de la Instrucción Nacional de acuerdo con antedicha Ley. La injerencia del Ministerio de Instrucción Pública en las labores de los planteles privados, además de ser anticonstitucional, pues que coartaba las iniciativas individuales, entrababa en grado sumo la acción del Ministerio para atender a las más ingentes necesidades del Ramo, al paso que era completamente inútil aquella injerencia ilegal, por los numerosos abusos tan conocidos. Hoy, al contrario, se proclama la justa libertad de enseñanza, pero se pone un freno tan natural como previsor a las posibles licencias, por medio de los Tribunales independientes del Ministerio, los cuales otorgarán los Certificados de Suficiencia mediante rigurosas pruebas orales, escritas y prácticas, exigidas igualmente a los institutos privados y públicos, quienes quedan así puestos en igualdad de condiciones ante la Ley.

Nos es imposible abarcar en el presente artículo los lineamientos siquiera de la obra de reorganización sobre la base de la Enseñanza Libre. Sólo diremos que la acertada y regular vigilancia y la rigidez que se impondrá en los Certificados serán los mejores guardianes del orden y el progreso dentro del ilimitado radio de la libertad de enseñanza; y que todo el engranaje de la vasta reforma descansa en el fundamento de la educación natural y efectiva que se consigue con la óptima organización de la Escuela Primaria. Vigorizada la atención del Gobierno sobre ésta se reforzará la obra del levantamiento de la Instrucción Secundaria y Superior, que indudablemente quedan favorecidas en la reforma actual, puesto que de hoy en adelante serán ellas sometidas a las leyes de la metodología natural, y no precisamente en provecho de los numerosos pretendientes a fáciles grados, sino para progreso general de la educación efectiva.

Terminaré esta brevísima referencia con la enunciación de una esperanza: la de que el Gobierno, una vez decretada la enseñanza libre, pueda concretar su atención viva y continua al mejoramiento de la Instrucción Popular, que es la de los pobres, la de aquellos que forman los elementos más numerosos del cuerpo social. La democracia digna y viril sólo puede obtenerse con la bien dirigida educación de las masas pobladoras. El General Gómez con su criterio y su conciencia de hombre bueno y bien inspirado, comprendió desde los principios de su Gobierno, que así como la Patria necesita de un ejército brillante y poderoso para defender la dignidad y la armonía republicanas contra los desmanes de la ambición, necesita asimismo, con la necesidad más inaplazable, un verdadero ejército de soldados de la cultura, que contribuyan a mejorar, en los torneos de la civilización, el cuerpo y el alma de aquella armonía republicanas: el cuerpo y el alma fuertes de la democracia del porvenir. Desde el principio de su Gobierno, ha hecho el General Gómez cuanto ha sido posible para que algunos de sus colaboradores más ilustrados cumplan su deber en ese noble sentido, y por eso él ha merecido bien de la Patria.

Con la reorganización del Cuerpo de la Inspección Técnica, indispensable para que la Escuela Graduada no sea un mito, sobre todo fuera de Caracas, y para procurar que la escuela de un solo maestro en los pueblos pequeños llene las sagradas funciones que le están encomendadas, con la provisión de los elementos que junto con la técnica del maestro forman el ser de la escuela moderna; con la creación de edificios ad-hoc, sin los cuales es imposible obtener un resultado positivo, la obra de la reforma educativa culminará como la más noble y levantada que haya podido cumplirse en este país después de la Independencia. Patria y Libertad nos dio Bolívar con medios absolutamente extraordinarios y su obra fue forjada en la gloriosa aventura a empuje de cíclope. Toca a sus herederos los venezolanos la obra de reformar la República tal como él la soñó, con aquella natural clarividencia suya que le hizo dictarnos sabias advertencias y reglas para el porvenir. Y un claro júbilo llena el pecho e ilumina con viva luz de esperanza la imaginación, cuando se observa que hay en la Venezuela actual una positiva corriente de ideas civilizadoras que, estimulada generosamente por la influencia oficial va prometiendo para un porvenir no lejano valiosos frutos de cosecha fecunda.

Alejandro Fuenmayor.

(Publicado en el Periódico "El Nuevo Diario", el 4 de mayo de 1915).


jueves, 11 de marzo de 2021

INAUGURACIÓN DE LA ESCUELA DE ARTES Y OFICIOS DE MUJERES 1913

 

Inauguración de la Escuela de Artes y Oficios de Mujeres por el Benemérito General Juan Vicente Gómez. "El Nuevo Diario", el 6 de julio de 1913.

El acto inaugural de la Escuela de Artes y Oficios de Mujeres fue presidido por el Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, en medio de una numerosa concurrencia.

El Ministro de Instrucción Pública, Doctor Felipe Guevara Rojas, la Directora de la Escuela, Señora Ignacia Soto de Marquís, el personal de enseñanza y las alumnas de la Escuela de Artes y Oficios de Mujeres. "El Nuevo Diario", el 27 de julio de 1913. (Foto: Talavera Soro).  


El Ministro de Instrucción Pública, Doctor Felipe Guevara Rojas, y la Dirección y Cuerpo de Profesores de la Escuela de Artes y Oficios de Mujeres, después de abrir la Exhibición de trabajos del primer semestre escolar. Año 1913. "El Nuevo Diario". (Foto: Talavera Soro).  


Exhibición de los trabajos de flores artificiales. Escuela de Artes y Oficios de Mujeres. Año 1913. "El Nuevo Diario". (Foto: Talavera Soro).  


Doña Concepción de Taylhardat.

"Consagré a la enseñanza muchos años de mi juventud y como quedé viuda a los pocos de haberme casado, me hice profesora de colegios y más tarde Directora de planteles para levantar mi familia. Fui varias veces, y por muchos años, Inspectora de Escuelas Municipales y también Sub-Directora de la Escuela de Artes y Oficios para Mujeres, creada por la Rehabilitación Nacional del General Juan Vicente Gómez y que tantos beneficios ha reportado a esta capital.

En esa Escuela me querían mucho y tengo la satisfacción de poder decir que no me granjeé un solo resentimiento de ninguna persona. La Directora, con quien compartía los afanes del establecimiento, es hoy como ayer, una de mis amigas predilectas y las alumnas todas, me estiman".

Concepción de Taylhardat.

(Publicado en la Revista "Billiken", el 2 de diciembre de 1922).


LA ESCUELA DE ARTES Y OFICIOS DE MUJERES EN 1924

REVISTA "BILLIKEN"

La hermosa sede de la Escuela de Artes y Oficios de Mujeres en 1924, durante la presidencia del Benemérito General Juan Vicente Gómez, gran impulsor de la obra.

Entre los actos de celebración del Centenario de Ayacucho, uno de los más interesantes y que llamaron poderosamente la atención de todos fue la Exposición de Labores femeninas en la Escuela de Artes y Oficios, con que la Rehabilitación Nacional, justamente empeñada en hacer obra efectiva de progreso, alienta a los pacientes trabajos de la mujer venezolana, con tan soberbio Instituto como el que hoy cuenta Caracas, y al que concurren infinidad de damas ávidas de enseñanzas que serán para ellas como la liberación personal por medio del trabajo.

El acto inaugural de la Exposición de Labores fue presidido por el General Juan Vicente Gómez en medio de una numerosa concurrencia que no ha cesado de asistir a apreciar aquellos trabajos de paciente filigrana en que los dedos de nuestras damas han tejido increíbles arabescos.

He aquí la lista de los trabajos presentados por las inteligentes alumnas del plantel: corte y costura, confección de sombreros, cocina, flores artificiales, bordados, dibujos, pirograbados, labores de mano, encuadernación, sastrería, cestería, encajes de bolillo, lavado, aplanchado y fotografía.

Tales son los honestos oficios con que la mujer caraqueña disciplina sus facultades creadoras bajo la experta dirección de la señorita Fermosina Cárdenas, Directora del Instituto, a quien también presta sus grandes e inteligentes facultades la señora Concepción de Taylhardat.

Tanto la señorita Cárdenas como la señora Taylhardat vienen prestando decidido apoyo a esta obra benefactora de adiestrar a nuestra mujer en tan honestas ocupaciones, de las que deriva también muy buenos provechos.

(Publicado en la Revista "Billiken", del 20 de diciembre de 1924).


viernes, 26 de febrero de 2021

LA CREACIÓN DEL EJÉRCITO NACIONAL DE VENEZUELA POR EL GENERAL GÓMEZ

 

Ejército Nacional. Ejercicios en el patio central de la Escuela Militar. Año 1915. (Foto: Amitesarove).

LAS GRANDES OBRAS DEL GENERAL GÓMEZ

LA CREACIÓN DEL EJÉRCITO NACIONAL

Después de la Revista Militar del 18 de abril de 1915 queda plenamente demostrado ante todos, que nuestro Ejército ha pasado por una transformación completa, que para muchos ha sido una revelación. Cuando recordamos aquellas montoneras indisciplinadas y harapientas que constituían nuestro Ejército hasta hace poco y las comparamos con estas brillantes tropas de hoy, gallardas e imponentes, tenemos que reconocer que se está efectuando hoy en Venezuela una obra grandiosa por su trascendencia en el presente y para el futuro y también reivindicadora de nuestro buen concepto, puesto que borra ante propios y extraños una reputación de desorden y de absoluta indiferencia: esta obra es la creación de un verdadero Ejército.

Empleamos la palabra creación, y no otra porque ninguna expresa mejor la verdad: que la obra del General Juan Vicente Gómez en el Ejército Venezolano es netamente creadora y no de reformas, puesto que de la nada, o más bien, del más caótico desorden, él ha formado el Ejército del cual nos presentó una parte el 18 de abril, espectáculo que hace arder hasta en el corazón del más escéptico una llama de entusiasmo evocado por la visión de la Patria grande y fuerte; y hace renacer en las almas más indiferentes el recuerdo de lo que fuimos, pueblo libertador de naciones, y el anhelo de lo que podremos ser mañana, una vez lanzado nuestro país por una franca era de progresos.

Sin entrar en análisis que no son del caso y limitándonos únicamente a examinar de un modo rápido la obra de la reconstrucción del Ejército Nacional, encontraremos, entre otras cosas, que se le ha dado una organización muy adecuada y moderna al arma de infantería. Antiguamente se consideraba el batallón como la unidad táctica y administrativa y eran mandados hasta por generales. La creación de los Regimientos, la agrupación por Brigadas en los casos necesarios, y la división de los batallones en compañías y pelotones, siguiendo un orden de división y una proporción numérica muy bien establecida en las unidades, han modernizado nuestro sistema de organización.

El mando de las unidades, distribuido de acuerdo con el grado respectivo de los comandantes, establece un sistema ordenado que al mismo tiempo que garantiza a cada Jefe y Oficial una situación de acuerdo con su rango, permite que se efectúen los ascensos por escalafón y evita aquellos casos que se presentaban antes con tanta frecuencia y en que de ordinario se violaba la jerarquía, atropellando el derecho de antigüedad, y muchas veces el mismo mérito personal.

La artillería ha sido completamente reformada, pues apartando el pequeño grupo de Oficiales del arma que existía anteriormente y cuyos miembros se han distinguido siempre por su amor profesional, poco habíamos hecho en el desarrollo de esta arma; el material estaba descuidado y hoy se encuentra en excelentes condiciones de conservación y el personal de oficiales y tropas ha sido reorganizado por completo, pues el General Gómez ha comprendido la apremiante necesidad que tenemos de darle una estructura moderna a esta arma auxiliar, cuyas influencias son de un carácter decisivo en los combates y por lo tanto en el resultado de las guerras.

Ejército Nacional. Ejercicios de una Sección de ametralladora. Año 1915. (Foto: Amitesarove).

La caballería había desaparecido enteramente del ejército regular, si exceptuamos los pequeños cuerpos que se formaban especialmente para tomar parte en alguna celebración.

Hoy ocupa de nuevo un puesto en nuestro ejército el arma de caballería, heredera por tradición de aquellos escuadrones venezolanos que llenaron con el estruendo formidable de sus cargas victoriosas los campos de batalla de la Independencia y recorrieron vencedores las pampas de la América hispana.

Los servicios auxiliares del Ejército reciben el impulso necesario para que continúe su perfeccionamiento y a fin de que su labor sea de prácticos resultados.

Los servicios auxiliares llamados también de Estado Mayor han recibido en todos los países una atención esmerada, pues además de los ramos administrativos que permiten la actuación de las tropas de combate con todos los elementos indispensables a su buen funcionamiento, tales como municiones, subsistencia, sanidad militar, etc. hay que considerar de una manera especial los servicios facultativos que constituyen, digámoslo así, el alma y el cerebro de un Ejército.

La Inspectoría General del Ejército que fue en periodos anteriores una Oficina casi sin importancia, es hoy un Centro facultativo en el cual reciben impulso y dirección adecuados los ramos administrativos y técnicos del Ejército Nacional.

La Escuela Militar creada en 1910 por disposición del General Juan Vicente Gómez ha recibido la atención esmerada del Gobierno; en efecto, vemos que hasta la fecha, el personal de cadetes ha sido aumentado en dos ocasiones y la Superioridad se ha esforzado en sostener un plan de educación y de instrucción, adecuado a la época actual y a sus exigencias científicas.

A la fecha buen número de los oficiales subalternos de nuestro Ejército activo son graduados en la Escuela Militar y han probado en su mayoría que los esfuerzos del Gobierno por educarlos e instruirlos no han sido vanos, sino al contrario, muy provechosos.

Con la fundación de este Instituto ha puesto el General Gómez la piedra angular de nuestra regeneración militar.

Además, han sido enviados a Escuelas Militares extranjeras un número ya considerable de Oficiales, con el objeto de perfeccionar su preparación técnica; estos Oficiales han sido y seguirán siendo factores importantes en la obra emprendida.

Nuestro sistema de instrucción, que se reduciría anteriormente a mantener en el recinto de los cuarteles y bajo una presión desesperante a unas pobres víctimas inconscientes de sus deberes y de la alta misión que el soldado desempeña en el movimiento social de los pueblos, ha pasado de las más completa de las inactividades a un estado de laboriosidad notable, en que además de la cultura física, tan indispensable en el militar, se desarrolla de una manera progresiva el espíritu de disciplina, el conocimiento del arma, la noción del deber y, además, entre los Oficiales y clases, las facultades y responsabilidades del mando.

La precisión en los movimientos y la presentación esmerada son características de nuestro ejército actual, como ha podido ser apreciado por todos en las ocasiones en que se han presentado nuestras tropas.

Se han construido en diferentes puntos del país, polígonos de tiro, para la instrucción de las tropas de las diferentes guarniciones; dicha instrucción que es indispensable para desarrollar las aptitudes del soldado como elemento de combate, no existía en épocas anteriores, y es consecuencia de la actual obra de organización en la que no se omite esfuerzo para aumentar en todos los respectos la eficiencia de nuestro Ejército.

El juego, los abusos y especulaciones en el rancho, las imaginarias y todas las otras plagas de las épocas anteriores, que minaban el organismo militar, han desaparecido por completo, gracias a los esfuerzos del General Gómez por levantar la moral del ejército hasta colocarlo en el alto grado en que se encuentra hoy.

Si consideramos lo que se ha logrado desde el punto de vista social, veremos la radical transformación que se ha efectuado. Durante muchos años no tuvo nuestro uniforme sino escasa representación en la sociedad, siendo muchos de los que lo llevaban, individuos reacios y en muchos casos de conducta incorrecta. Actualmente el uniforme ha recobrado su prestigio de otras épocas y es con verdadero y legítimo orgullo que lo ostentan hoy elementos de todas las clases sociales, como cuadra a nuestro espíritu democrático.

Ejército Nacional. Casino de la Escuela Militar. Año 1915. (Foto: Amitesarove).

En este rápido esbozo solamente hemos querido hacer resaltar a grandes rasgos algunos de las muchas creaciones y reformas introducidas por el General Juan Vicente Gómez en la estructura militar del país, la cual se encontraba ayer en el estado de desorden y de descrédito más espantoso y que renace hoy de sus ruinas, estando sus cimientos fundados sobre una base inconmovible y fuerte de respeto, de abnegación y de honor.

Podemos, pues, esperar confiados en el porvenir, porque en él presentimos la obra grandiosa que representa la continuación de nuestra reforma militar, obra que involucra la salvación del país y que las generaciones presentes realizarán, bajo la experta dirección del Jefe de la Causa de Diciembre, y en la iniciación del segundo siglo de nuestra vida independiente, como desagravio a la memoria de nuestras más puras glorias, los Libertadores de América, que siempre conservaron en sus nobles corazones el amor a la Patria, que implica amor al Ejército, su verdadero guardián.

J. March Duplat

(Publicado en “El Nuevo Diario”, el 4 de mayo de 1915).


lunes, 16 de noviembre de 2020

ESCUELA NORMAL DE MUJERES, VENEZUELA, AÑO 1918


Caracas. Grupo de funcionarias y alumnas de la Escuela Normal de Mujeres, durante el gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela. Foto: Luis F. Toro. Año 1918.

Este plantel está regentado por la Directora, señorita Luisa Navarro, la Subdirectora, señorita Lola Amengual; y la Ecónoma, señorita Amelia Toledo. Allí han cursado estudios como Internas y con éxito halagϋeño, las alumnas: Vestalia Otamendi, Ana Espinosa, Carmen T. Morales, María L. Vargas, Petra M. Fernández, Alicia González, Carmen Combellas, Ángela Millán, Blanca A. Ugueto, Rosa Suárez, Rosario Rodríguez, Belén Martínez y Ana G. Ohep.

Alumnas Externas: Lola Martínez C., Lola Correa, Luisa E. González, Berta Mϋller, María L. Ruiz e Isabel Sánchez.

Las citadas alumnas, han presentado exámenes parciales ante la Comisión Normalista en el Consejo Nacional de Instrucción y se preparan a recibir sus grados de Maestras, después de haber adquirido brillantes credenciales por su dedicación al estudio y estricta observancia de la disciplina escolar.

Las internas, ya obtenido el grado, prestarán servicios en los planteles de otros pueblos de la República, donde aportarán el valioso contingente de sus conocimientos.

En la labor de la Escuela Normal de Mujeres, resalta la saludable influencia que ha ejercido en la cultura del país el Benemérito General Juan Vicente Gómez, mediante el nuevo plan de estudios que no se abandona al acaso y al favoritismo, sino que prepara al propio tiempo el maestro y el discípulo, creando elementos útiles para la difusión de la enseñanza, a fin de que no se derroche en vano el tesoro público ni se defraude la aspiración del pueblo en la esfera de la Instrucción.  

(Publicado en "El Nuevo Diario", el 5 de junio de 1918).


viernes, 31 de julio de 2020

COLEGIO SAN IGNACIO DE CARACAS FUNDADO EN 1923


Vista interior del Colegio San Ignacio de Caracas, Venezuela, fundado por los sacerdotes jesuitas durante el Gobierno del General Juan Vicente Gómez en 1923.

Los Jesuitas regresaron al país en 1916, gracias al Gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, dedicándose a la educación del Clero y al establecimiento de Parroquias y Colegios como el San Ignacio en 1923.

Desde el mes de enero del año pasado funciona en esta ciudad el "Colegio San Ignacio" para inestimable beneficio de las generaciones sedientas de luz y de saber, y en este lapso de tiempo los Directores y Profesores, que son padres de la Compañía de Jesús, se han conquistado las voluntades, tanto de sus alumnos como de los padres de familia, que se han confirmado una vez más, en la idea que tenían de esos grandes educadores, que en cuatro siglos de incesante labor en Europa y América, se han distinguido en la formación intelectual y moral de los jóvenes a sus desvelos.

Capilla del Colegio San Ignacio de Caracas en 1924.

Los alumnos atentos recibiendo clases.

Grupo de alumnos del Colegio San Ignacio de Caracas.

En tan corto espacio de tiempo el número de sus alumnos ha alcanzado la no despreciable cifra de 260; los cuales se complacen en manifestar que han encontrado en sus Profesores estos tantos padres, que tienen para ellos la autoridad y el cariño y el interés que corresponde a tan sagrado nombre.

Por su parte, los Directores no han reparado en gastos con el objeto de presentar en Caracas un Colegio que no desdiga de sus similares de Europa y de Norte América. El que recorre sus amplias galerías y extensos patios, y penetra en los bien provistos Laboratorios de Química, Gabinetes de Física, Fisiología, Botánica y Mineralogía, y visita las varias salas de estudio y de clases, se convence de que no han sido inútiles los esfuerzos desplegados en tan reducido espacio de tiempo por tan solícitos y abnegados institutores.

Alumnos participando en un acto cultural.

(Publicado en la Revista "Billiken", el 11 de octubre de 1924).

Imagen del Corazón de Jesús donada en 1923 al Colegio San Ignacio por el General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela.

A continuación, pueden leer el escrito: "Juan Vicente Gómez permitió el regreso de los jesuitas a Venezuela", en la siguiente dirección de enlace:




domingo, 28 de junio de 2020

EL DÍA DEL ÁRBOL EN EL GOBIERNO DEL GENERAL GÓMEZ


El Señor Doctor Rafael González Rincones, Ministro de Instrucción Pública, leyendo ante las Escuelas reunidas en los jardines del Capitolio Federal de Caracas, su elocuente discurso que fue ruidosamente aplaudido.

En el año 1909, el Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, establece por Decreto el día 15 de Mayo como Día Nacional del Árbol. Para la fecha se consagró el Himno al Árbol, letra de Alfredo Pietri y música de Miguel A. Granado, como la canción emblemática de la efemérides.

En su Mensaje Presidencial de fecha, 19 de abril de 1910, el Benemérito General Juan Vicente Gómez, señaló: "También fue dispuesto que la Fiesta del Árbol se celebrara cada año el 15 del mes de mayo. Aconsejó esta disposición el conocimiento de las costumbres tradicionales de nuestro pueblo, que consagran esa fecha. La medida hace coincidir las disposiciones de la ley con la tradición nacional".

CELEBRACIÓN DE LA FIESTA DEL ÁRBOL

El Señor Doctor Rafael González Rincones, Ministro de Instrucción Pública, pronunciando su discurso ante las Escuelas reunidas en los jardines del Capitolio Federal de Caracas, Venezuela, en 1922.

La fiesta anual que en el homenaje a este hijo providente de la tierra, celebra el Gobierno Nacional, por órgano del Ministerio de Instrucción Pública, revistió en esta ocasión gran solemnidad; solemnidad que puso de manifiesto el fervoroso culto alcanzado en nuestro país por tan civilizador espectáculo.

Luego de habérseles explicado en sencillas conferencias la razón de ser de tal festividad, por los respectivos profesores, se dio principio al acto con la congregación de todos los alumnos asistentes, en los corredores del Palacio Federal, en donde el señor Ministro de Instrucción Pública, Dr. Rafael González Rincones, dijo un elocuente discurso alusivo al acto, siendo calurosamente aplaudido. Brillante exposición didáctica, clara, concisa, enseñadora y llena de conceptuosas y atinadas consideraciones acerca de la labor patria que viene verificando la fecunda administración que ha enrumbado a Venezuela por el camino de la paz y el progreso en todas sus manifestaciones.

Aspecto del edificio de la Escuela Normal de Hombres durante su solemne inauguración en 1922, por el Gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela.

Siguió después la sugestiva romería de las escuelas hacia el hermoso edificio propiedad de la Nación, que en la Avenida de El Paraíso ocupa la Escuela Normal de Hombres, establecimiento creado para ensanchar el radio de cultura nacional, fragua forjadora de hombres útiles y prácticos para la República.

El doctor Teodosio V. Sánchez, ilustrado Director de dicho Instituto, pronunció también un discurso, identificando de manera feliz sus ideas con las del señor Ministro. Y una entusiasta ola de aplausos llenó de gratos rumores el recinto.

Con la gentileza que le es característica, el culto Director y demás empleados, seguidos de la concurrencia, visitaron los departamentos del Instituto y sus hermosas dependencias.

Más tarde procedióse a la siembra de árboles, en tanto que la Delegación de Niñas alzaba hacia el azul primoroso de la mañana, las notas al Himno al Árbol y las del Himno Nacional, espectáculo bello, inspirador de nobles alientos y fuertes ideales.

Durante la siembra del árbol en los aledaños de la Escuela Normal.

La tarde dedicóse a obsequiar a la numerosa y alegre chiquillería que rebosante de salud y en correctos y disciplinados grupos, invadiera el Teatro Municipal para presenciar una bonita función cinematográfica y además instructivas vistas de las modernas enseñanzas agrarias, objetivas demostraciones de cuanto, en tal sentido, han logrado la industria y la agronomía.

En el presente número insertamos complacidos varios fotograbados que reproducen aspectos interesantes de la hermosísima fiesta que entre nosotros no asume solamente la ecológica belleza a que está unida por su naturaleza, sino un práctico y útil asunto de engrandecimiento nacional. Y este no habrá de realizarse por otros medios que los muy patrióticos de la prosperidad agrícola.

El Señor Doctor Rafael González Rincones, Ministro de Instrucción Pública, acompañado del Cuerpo Diplomático, Directores del Ministerio del Ramo y de otras personas, en el acto de inauguración de la Escuela Normal. 

Otro aspecto de la reunión de las Escuelas en el Capitolio Federal de Caracas, Venezuela.

Vayan nuestras sinceras felicitaciones al Dr. Rafael González Rincones por el franco éxito alcanzado en esta fiesta de cultura y de patria.

(Fotos: Manrique y Compañía y Luis F. Toro).

Publicado en la Revista "Billiken", el 10 de junio de 1922.