sábado, 6 de febrero de 2021

CARTA DEL ARTISTA FRANCISCO NARVÁEZ AL GENERAL JUAN VICENTE GÓMEZ, 1928.


El Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, fue siempre protector del Arte en Venezuela, como bien expresó el gran pintor y escultor margariteño Francisco Narváez en su correspondencia de fecha, 19 de mayo de 1928.


Caracas: 19 de Mayo de 1928.

Señor General

Juan Vicente Gómez

&.&.&.

Maracay.-

Muy respetado General:

Saludo a Ud. muy atentamente.

Tengo especial placer en regalarle una escultura “La Criolla” pertenecientes a los trabajos que en el mes pasado exhibí en el Club Venezuela y cuya Exposición ya clausuró.

Como Ud. mi respetado General, ha sido siempre protector del Arte en Venezuela, y no tengo a nadie con que contar para un viaje de perfeccionamiento que pienso hacer a Europa, yo le agradecería altamente que Ud. me ayudara con lo que Ud. crea conveniente para poder satisfacer mis aspiraciones.

En espera de ser favorecido con una grata contestación me suscribo, atentamente,

Su apreciador y amigo,

Francisco Narváez.

Dirección: Abanico a Socorro Nº 29-5.

La inmediata aprobación del Presidente de la República, Benemérito General Juan Vicente Gómez, no se hizo esperar ordenando: "Ir Europa perfeccionar pintura", como aparece escrito en la parte superior derecha, de su puño y letra, en la misma carta enviada por el artista.

"La escultura va por encomienda". (Escrito a mano por el pintor y escultor venezolano Francisco Narváez, en la parte inferior de la carta).


POR LOS ESTUDIOS DE NUESTROS PINTORES

FRANCISCO NARVÁEZ

El gran maestro venezolano Francisco Narváez en su taller artístico. Año 1932.

En los primeros meses de 1932, Francisco Narváez, que ya tenía dos años por los centros artísticos de Europa, volvió a Venezuela. Regresó por una necesidad espiritual que le imponía su preocupación de trabajar sobre los elementos americanos y particularmente venezolanos. Porque Narváez no fue a Europa a comprobar las lecturas que había hecho en América de lo europeo. Fue más bien sin lecturas y en los dos años de su permanencia vio las bellezas de Francia y España.

Pero con otro tiempo más en Europa presentía la desintegración de sus elementos vitales congénitos. Ya lo estaba pavorizando el futuro de no sentirse americano ni francés. Cuando, sin darse cuenta, se hubiera inhibido en el paisaje extranjero y su pincel se llenara de colores untuosos y languidecientes de los pinos, mientras el corazón y los bíceps fueran todavía salvajes y bravíos.

Expuso en los salones de arte europeo telas y esculturas de motivos venezolanos. Del propio París envió una exposición que se realizó en Caracas de asuntos también venezolanos. Era como para conservar vivas sus potencialidades americanas. En los museos y en los salones estaban todas aquellas maravillas del arte milenario. Testimonios del genio  clásico, que llegó a su más alta realización cuando se hurgó la propia entraña y sacó, viviente siempre, la esencia de las cosas.

Francisco Narváez ante una de sus obras pictóricas. Año 1932.

Llegó a Caracas y empezó a construirse un estudio. El mismo armó los ladrillos ligándolos con cemento. Allí en el traspatio de una casita obrera de Catia, 5 m. x 3 m. Un alto de dos metros le sirve de dormitorio. Con unas tablas de cajones se fabricó los muebles: un diván, dos poltronas, una mesa, una caja donde guarda los vestidos y que le sirve de soporte para sus esculturas. Y a la cabeza del diván, dos tablas tiradas a lo largo contienen algunos libros.

Era el refugio necesario para sus horas de trabajo. En las horas cansadas de doblarse a pegar ladrillos, se internaba entre la naturaleza y de allá traía un pedazo robado del paisaje de los alrededores. Pero ahora volvía con nuevos bríos a continuar pegando ladrillos. Hasta que al fin un día quedó encerrado entre aquellas paredes. Entonces sojuzgó la luz que debía entrar en su estudio por el techo y por las paredes, a través de unos vidrios y graduada por un juego de cortinas. Así tiene luz hasta las siete de la noche.

Y en este estudio, Francisco Narváez vive trabajando. Cuando no pinta, cincela el mármol en bajos y alto-relieves, o hace esculturas en madera.

Durante el mes de julio hizo una exposición en el "Ateneo de Caracas": algunos 70 trabajos. Vendió 900 bolívares. Pero fue la primera exposición de motivos venezolanos, vistos con los ojos de las nuevas tendencias, no para asombrar a los que no hayan viajado a Europa, ni por considerarnos todavía indios del descubrimiento y a quien cambian baratijas por pedazos de oro. Sino para aplicar el nuevo sentido de la vitalidad y de la humanidad a los elementos que entre nosotros permanecen desechados por lo extranjero, por las repeticiones de los motivos explotados en épocas anteriores. Tampoco representa esa pintura de Narváez desparpajo, ni pedantería. Por el contrario se le ha encontrado una gran dosis de ingenuidad. La impresión primera es de que ojos infantiles han visto aquellas cosas. Una tarde entraron a la exposición cinco niños, hembras y varones, con sus libros y bultos en las manos. Y empezaron a ver los cuadros con una contagiosa alegría, con la desenvoltura de la escuela y como si aquellos cuadros fueran de un compañero de clase. Y durante largo rato se detuvieron frente a "La Conquista", con los brazos echados sobre los hombros. Lo mismo hicieron ante "La Lectura". Después que los niños se fueron, Pablo Rojas nos dijo que Narváez debía hacer las pinturas murales de las escuelas venezolanas.

Narváez, el magnífico pintor y escultor, trabajando en su taller. Año 1932.

Yo gozo ante los cuadros de Narváez por lo que tienen de ingenuos, de alegres. Parece una pintura que le maquillara a uno las tristezas, me decía una tarde Marcos Castillo.

Pero a Narváez ya le están faltando telas, y hace tiempo que no trabaja en mármol. Ha borrado algunas composiciones para hacer nuevas obras. Ahora está trabajando más los asuntos, profundizando más el plano de las telas, buscando más tonos en las superficies y enriqueciendo sus cuadros de color. En los últimos retratos y paisajes se nota una evolución de su planimetrismo anterior hacia un mayor tratado y estudio del fondo por los tonos y el dibujo. Seguramente esto lo ha adquirido de los últimos retratos hechos y por ello Narváez debe trabajar largo tiempo con modelos y con la naturaleza.

Yo creo que así se enrumbaría definitivamente por la escultura, que es para nosotros su instrumento de expresión artística. 

Julián Padrón.

(Publicado en la Revista "Élite", el 27 de agosto de 1932).


miércoles, 3 de febrero de 2021

EL GENERAL GÓMEZ, PROTECTOR DE LA AGRICULTURA Y DE LA INDUSTRIA NACIONALES

 

El Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, principal protector, promotor e impulsor de la Agricultura y la Industria nacionales. 

El espíritu previsor y eminentemente patriótico del General Juan Vicente Gómez, está siempre atento a las necesidades de la Nación, y su frase famosa: "He preferido siempre el hecho a la promesa", se ha puesto ahora una vez más de manifiesto.

En esta época de crisis universal en que las naciones más poderosas y prósperas han sido hondamente sacudidas por el actual desconcierto económico, Venezuela ha logrado como ejemplo único, gracias al amplio y previsor criterio del Presidente Gómez, mantener saneado su crédito y conjurar sin sacrificio alguno y sin medidas extremas y onerosas para el país, la crisis económica que en otras naciones ha adquirido en estos últimos años caracteres verdaderamente alarmantes.

Una franca y decidida protección a la agricultura y a la industria nacionales como lo ha venido desarrollando gradualmente su Gobierno, constituye el mejor aporte para el fomento de nuestras riquezas. Ha sido él, el gran predicador, no de teorías abstractas más o menos aceptables, sino de ejemplos vivos, que penetrando, con la fuerza incontrastable de los hechos cumplidos en la conciencia nacional, han hecho de Venezuela la nación que desarrolla todas las actividades sin que graves problemas por resolver le salgan al paso para detener su marcha ascendente, guiada por el "hombre fuerte y bueno" que ha puesto su vida toda al servicio de la Patria.

Y esa amplia visión y sentido evidentemente prácticos han cristalizado ahora nuevamente en las importantes Resoluciones que sobre Modificación de Aforos Arancelarios acaba de dictar el Despacho de Hacienda, en virtud de facultades conferidas al Ejecutivo Federal por la Ley de Arancel de Importación.

El espíritu de esas modificaciones arancelarias a que nos referimos, no tiene como podría interpretarse falsamente, a impedir el consumo de artículos extranjeros, sino a estimular la producción interna y a regular su exagerado uso defendiendo con medidas salvadoras, a nuestra Agricultura e Industria, de males que, a la larga, vendrían necesariamente en detrimento de la economía nacional.

Los artículos suntuarios que no se producen en el país, y que, por consiguiente, no son materia de primera necesidad, tales como sederías en sus diversas aplicaciones, y manufacturas similares, han sido aforados en una clase más alta, pero sin índole prohibitiva, y se les ha fijado un aforo que permita franca concurrencia de estos productos a nuestros mercados, conciliando así los intereses de los consumidores con los de los productores.

Los driles y telas de algodón semejantes a los que se fabrican en nuestro país, igualmente han sufrido recargos de derechos de importación, pues es lógico que la producción extranjera, cuando haga concurrencia a la nuestra, esté gravada con mayores impuestos, y es patriótico dar preferencia y protección a la Industria interna, sobre todo cuando ella, como en este caso, es tan perfecta como la extranjera.

Tales modificaciones arancelarias referentes a los tejidos de algodón, tienen para nosotros un doble interés, ya que, siendo el producto y la materia prima exclusivamente nacionales, favorecen a un mismo tiempo la Agricultura y la Industria venezolanas, brindando a nuestros agricultores y fabricantes mayores alicientes en su producción.

Todas estas modificaciones puestas ahora en práctica por el Presidente Gómez, por órgano del Despacho de Hacienda, están inspiradas en un principio esencialmente científico de moderna economía, cuyas finalidades principales tienden a restringir lógicamente la emigración del capital venezolano.

El espíritu previsor y eminentemente patriótico del General Juan Vicente Gómez, está siempre atento a las necesidades de la Nación, y su frase famosa: "He preferido siempre el hecho a la promesa", se ha puesto ahora una vez más de manifiesto.

Es así con hechos incontrastables, como se consolida cada día más su obra de reconstrucción y engrandecimiento nacionales.

(Publicado en "El Nuevo Diario", el 8 de marzo de 1932).


martes, 2 de febrero de 2021

LA GRAN CARRETERA TRASANDINA


Una de las grandes obras que permitió la integración y comunicación de todo el país fue la magnífica construcción de la Gran Carretera Trasandina por orden del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela.

JUICIO CRÍTICO DE UNA REVISTA INGLESA

(Traducido por F. V. para "El Nuevo Diario" del "South American Journal" de Londres, el 13 de febrero de 1932).

En 1908, antes de que el General Gómez asumiese la Presidencia de la República, no había en toda ella un solo kilómetro de carretera moderna.

Los accionistas de los ferrocarriles ingleses que operan en Venezuela deploraron en tiempo pasado la competencia que les hacían los transportes por carretera; pero la política del General Gómez ha abierto el tráfico de vastas regiones hasta ahora inaccesibles y ha reducido al mínimo los riesgos de revoluciones, antes tan frecuentes. La carretera más importante de las construidas bajo la administración del General Gómez es lo que va desde la capital del país, Caracas, hasta la frontera de Colombia, mejor dicho, hasta la ciudad colombiana de Cúcuta, lo cual representa un recorrido de 790 millas, todas modernamente pavimentadas, excepto en algunas secciones muy pequeñas. 

La carretera pasa por las partes más ricas de los Estados Miranda, Aragua, Carabobo, Cojedes y Portuguesa; y es sola vía que las comunica con el Interior y las permite exportar sus productos. La carretera cruza una estribación norte de los Andes, alcanzando una altitud de 14.100 pies en el Páramo de Mucuchíes. Cuando la carretera colombiana esté completa, habrá una vía directa desde Caracas hasta Bogotá. La vía del sureste de Venezuela, o sea, la carretera de Caracas-Soledad-Guayana, tiene una extensión de 713 kilómetros, llegando hasta Ciudad Bolívar, a orillas del río Orinoco, siendo por ahora transitable solamente durante la estación seca, es decir, de Enero a Junio, pero los trabajos que en ella se realizan actualmente permitirán que el tráfico sea seguro durante todo el año. 

En 1908, antes de que el General Gómez asumiese la Presidencia de la República, no había en toda ella un solo kilómetro de carretera moderna. Caminos rudimentarios, de anchura escasa para un solo vehículo, unían a las ciudades venezolanas…cuando lo permitían las lluvias. Era por el entonces una verdadera proeza hacer un viaje de San Cristóbal a Caracas, y en la arriesgada empresa se invertía un mes y más a veces. Lógicamente, el Comercio no podía desarrollarse por falta de adecuados medios de comunicación. El progreso efectivo que representa esa gran carretera, lo dice el hecho de que el viaje San Cristóbal-Caracas se efectúa hoy perfectamente en tres días.

La construcción de carreteras presenta en Venezuela muchos obstáculos. En los terrenos llanos son necesarios anchos terraplenes y largos desagües (a veces mayores de 300 pies) para asegurar el conveniente drenaje de los pantanos. En esas regiones, sujetas a inundaciones periódicas, la construcción de sistemas de largos puentes por conexión de rampas y puentes pequeños se hace imprescindible, y esto, naturalmente, encarece mucho el costo de las obras. En la Gran Carretera Trasandina los obstáculos son de otra naturaleza y más difíciles aún de vencer. La carretera ha de cortarse a pico en las vertientes de la montaña, frecuentemente en la roca viva, lo cual sólo puede hacerse a fuerza de barreno. La construcción de numerosos y altos muros de contención, para proteger la carretera montañosa contra derrumbes, se hace también indispensable. 

Toda la carretera de La Guaira a Caracas, y también gran parte de la vía sur Caracas-Maracay, está bordeada de una baranda extraordinariamente sólida de gruesos rieles, apoyados en fuerte pilotes de concreto armado, a fin de que los vehículos no se desbarranquen. Las carreteras de montaña que son serpeantes tienen curvas bien marginadas, de modo que en ellas pueden siempre mantener los autos una buena velocidad.

En la actualidad se calcula que hay en Venezuela 3.728 millas de carretera, de las cuales alrededor de 620 son de superficie dura de concreto, y, en pequeñas fracciones, de asfalto. El resto es de superficie firme, de piedra picada y cascajo. Los caminos secundarios son también así todavía parte de ellos, por lo que resultan intransitables en la estación de lluvias. Debido a inevitables repercusiones de la depresión económica mundial, la construcción de carreteras, ha perdido por el momento algo de intensidad en Venezuela, pero están aprobados ya los planos para el trazado inmediato de muchas millas que son todavía necesarias. El principio está ya hecho y realizada plenamente la parte más difícil. Es de esperarse que Venezuela posea, en plazo relativamente breve, uno de los sistemas de carreteras mejores del mundo. Acaso la mejor de las carreteras venezolanas más conocidas sea actualmente la arteria de 25 millas que une la capital de la República con La Guaira, el primer puerto de la República. Esta carretera es una obra portentosa de ingeniería moderna que ofrece paisajes maravillosos de la costa del Caribe, elevándose desde el nivel del mar a una altitud aproximada de 2.900 pies.

(Traducido por F. V. para "El Nuevo Diario" del "South American Journal" de Londres, el 13 de febrero de 1932).


lunes, 1 de febrero de 2021

VENEZUELA, UNA NACIÓN SIN DEUDAS 1931

 


(EDITORIAL DE "THE WASHINGTON POST" DEL 19 DE DICIEMBRE DE 1931)

Celébrase hoy el vigésimo tercer aniversario del advenimiento del General Juan Vicente Gómez a la Presidencia de Venezuela. Tal época marca un periodo de paz y prosperidad no igualado en la América Latina. En realidad, la posición de Venezuela es hoy única en el mundo. Con un pueblo que trabaja remuneradamente, sin ninguna deuda extranjera y con el Tesoro Público con dinero suficiente para pagar el resto de la deuda interna, el país aparece como la nación más agraciada. En tiempos en que muchos pueblos están sufriendo una severa estagnación en los negocios y faltando a sus obligaciones cuanto al pago de sus deudas públicas, Venezuela ha mantenido su creciente desarrollo, construye carreteras y expande sus productos de un modo que beneficia a los ciudadanos y al Tesoro Nacional.

Contrastando con las severas restricciones y altos impuestos establecidos sobre la industria petrolera que ocasionan en mucho la paralización de las actividades en México, Venezuela ha emprendido una línea de justa política que la ha llevado a una posición sólo segunda en término a la de los Estados Unidos, sobrepasando tanto a Rusia como a México. La agricultura y el ganado, intereses principales del interior del país, están en florecientes condiciones. No existe impuesto directo sobre los productos agrícolas ni sobre la renta privada y todo gravamen de exportación ha sido abolido.

A algunos bancos se les permite la emisión de billetes respaldados por el oro del Tesoro Nacional, que han de pagar en metálico a su presentación; pero su circulación no es obligatoria y su aceptación enteramente voluntaria. Así, Venezuela probablemente es el país del mundo donde predomina en el modo más absoluto el patrón oro.

La disminución de impuestos ha resultado en un notable desenvolvimiento económico, de tal modo que, a pesar de la disminución y abolición de impuestos, las rentas del Gobierno han aumentado. Bajo la dirección del General Gómez el valor del comercio venezolano tanto de importación como de exportación ha aumentado el décuplo. Debemos congratular a Venezuela ya que así logra exhibirse en medio de las dificultades económicas y financieras por que atraviesan los otros pueblos del orbe.

(Publicado en "The Washington Post", el 19 de diciembre de 1931.)


miércoles, 23 de diciembre de 2020

GRANDIOSO PLAN DE CARRETERAS DEL GENERAL JUAN VICENTE GÓMEZ 1927

 

Las Vías de Comunicación de Venezuela

UN INFORME DEL AGREGADO MILITAR DE LOS ESTADOS UNIDOS EN CARACAS

El rasgo resaltante del programa de Venezuela, dice el distinguido funcionario americano, consiste en que se han hecho inmensos trabajos sin un solo empréstito extranjero; en cada ramal se ha construido pagándolo con dinero de los ingresos ordinarios del Gobierno.

La Habana, enero 15. El Cónsul de la República en Puerto Cabello, señor Armando López, ha remitido a la Secretaría de Estado un recorte de periódico en el cual se inserta un informe emitido por el Agregado Militar de la Legación de los Estados Unidos en Caracas, relativo a las vías de comunicación existentes en aquella República. Por su interés transcribimos a continuación los siguientes párrafos del informe:

"Los ciudadanos de las naciones firmemente organizadas aceptan muchos rasgos de la civilización como cosa corriente, sin apreciar plenamente su influencia sobre el progreso económico y social.

Por eso las grandes naciones colonizadoras ponen la construcción de buenos caminos en primer término, en su programa administrativo general, pues los caminos de un país son las verdaderas arterias de su vida económica.

Los grandiosos trabajos hechos en Venezuela son dignos de atención.

El rasgo resaltante del programa de Venezuela consiste en que se han hecho inmensos trabajos sin un solo empréstito extranjero; en cada ramal se ha construido pagándolo con dinero de los ingresos ordinarios del Gobierno.

Bajo la presente administración más de 150 millones de bolívares se han gastado en obras públicas solamente; en el periodo comprendido entre 1908 y el mes de diciembre de 1924. Los gastos de este capítulo para el año fiscal de 1925 montarán probablemente a treinta millones de bolívares.

Desde 1908 se han construido y reconstruido 3.500 kilómetros de carreteras; y se han trazado los planos para la construcción de 2.000 kilómetros más, que se procederá a construir en lo sucesivo. El plan es amplio, y su objeto es conseguir la inmediata utilidad práctica de las vías.

El objeto primario de la red general de carreteras es, por consiguiente, de orden económico. Es obvia que también surte efecto político, uniendo unas con otras a regiones aisladas, facilitando la eficacia administrativa y fortaleciendo la autoridad del Gobierno".

(Publicado en el Periódico "El Nuevo Diario", el 3 de febrero de 1927).


lunes, 21 de diciembre de 2020

ALOCUCIÓN PRESIDENCIAL DEL GENERAL JUAN VICENTE GÓMEZ EN 1927

 

El Benemérito General Juan Vicente Gómez y su Alocución Presidencial en el Capitolio Federal de Caracas, el 1° de enero de 1927.


ALOCUCIÓN PRESIDENCIAL

GENERAL J. V. GÓMEZ

Presidente de los Estados Unidos de Venezuela


A LOS VENEZOLANOS:

Os retribuyo, lleno del más fervoroso patriotismo, vuestras felicitaciones.

La nueva vida a que está encaminada la República y la cordialidad que reina entre los venezolanos, convidan a todos, nacionales y extranjeros, a duplicar sus fuerzas para hacer perdurable y provechosa esa obra de bien que hemos implantado definitivamente con el auxilio de la Providencia.

Con dos sucesos felices acaba de cerrarse el año 1926: El día 17 de este mes de diciembre la terminación del Puente Internacional Bolívar que nos une a nuestra hermana la República de Colombia, y ayer nomás, el 22, la inauguración del monumento de La Puerta, sitio histórico cuya trascendencia todos conocéis, y que a través de un siglo ha venido a convertirse por virtud de mi esfuerzo de veinte y cinco años y la voluntad de mis conciudadanos que me han ungido con su voto para regir el País, en el altar sagrado de la Patria, porque allí está viva y derramada sobre la milenaria roca la sangre de los paladines de la Independencia capitaneados por el Libertador y el recuerdo de mi primer triunfo guerrero en pro de la paz y del bienestar de Venezuela. Son estos acontecimientos grandes y sabias enseñanzas para el pueblo que, leal a sus tradiciones gloriosas y firme en sus creencias, contempla al fin recompensada su labor porque Dios premia el sacrificio, las sociedades se desenvuelven y ennoblecen en el tiempo y el hombre civilizado enrumba su destino por la ruta del orden y de la confraternidad.

La reunión en Maracay del V Congreso de Medicina es también un fausto acontecimiento que pone de relieve el adelanto científico de ese gremio, pues los estudios y trabajos presentados son de verdadera importancia nacional.

VENEZOLANOS:

Bajo estos auspicios con que finalizó el año recojamos nuestro espíritu en unción patriótica; demos fervientes gracias a la Providencia, y formulemos dentro de nuestros corazones votos muy sinceros porque en 1927 cada ciudadano obtenga con abundancia el fruto de su trabajo y vivamos todos felices al amparo de la Paz, de las Leyes y de la Constitución de la República.

J. V. GÓMEZ

Capitolio Federal. Caracas: 1 de enero de 1927.

domingo, 20 de diciembre de 2020

ALOCUCIÓN PRESIDENCIAL DEL GENERAL JUAN VICENTE GÓMEZ EN 1929

 

Importante Alocución del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, a los venezolanos en el año 1929.


GENERAL JUAN VICENTE GÓMEZ,

PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA

A LOS VENEZOLANOS:

Otro año acaba de agregarse al ya largo número de los que han transcurrido hallándose en paz la República desde que en la batalla de Ciudad Bolívar, en 1903, tuve la fortuna de poner término a nuestras revueltas intestinas.

Vanos resultaron en 1928 los manejos e intrigas de los muy pocos elementos perturbadores que se imaginaron serles posible desatar sobre Venezuela los horrores del comunismo y las calamidades de la guerra civil.

Fracasaron miserablemente porque vuestro patriotismo les opuso un absoluto rechazamiento y una indignada reprobación. Todos vosotros, así los hombres de empresas y de dinero, como los dedicados a las profesiones liberales y los obreros y campesinos habéis seguido entregados a vuestras respectivas ocupaciones u oficios y ceñidos al cumplimiento de vuestros deberes para con la sociedad, vuestras familias y vosotros mismos. Habéis comprendido muy bien que los tumultos, la traición y los asesinatos, procedimientos que constituyen el programa de acción de mis enemigos, no conducirían sino al descrédito del país y la miseria de sus habitantes, si ese siniestro programa pudieran ellos realizarlo, más no lo lograrán nunca.

Venezolanos: vuestro claro juicio os ha hecho ver que el bien público no puede alcanzarse sino mediante el respeto a las leyes y la cooperación de los ciudadanos con los gobernantes.

La vuestra ha sido solícita y eficaz en apoyo y adhesión a mi Gobierno. Mediante ella he podido mantener la paz; pagar las viejas deudas de la República; fundar numerosísimos planteles de instrucción; fomentar la explotación de nuestras riquezas naturales; abrir las carreteras que hoy cruzan de un extremo a otro el territorio nacional, construir acueductos y multitud de otras obras públicas y establecer, en el año que acaba de terminar, dos Institutos que están ya ejerciendo una saludable influencia en la vida económica del país: el Banco Agrícola y Pecuario y el Banco Obrero; todo lo cual es índice y al mismo tiempo causa de la innegable y creciente prosperidad de que goza hoy Venezuela.

Por otra parte, la Providencia, en quien siempre he tenido confianza porque mis intenciones son rectas, ha derramado sus dones sobre nuestra Patria con las abundantes cosechas que se están recogiendo actualmente.

Así, pues, el año de 1929 se abre bajo muy halagadores auspicios. Formulo mis más fervientes votos porque él sea de completa felicidad para todos y cada uno de vosotros.

J. V. Gómez.

Palacio Federal. Caracas 1º de Enero de 1929.