viernes, 12 de febrero de 2021

INAUGURACIÓN DE LA LÍNEA AÉREA MARACAY - SAN ANTONIO DEL TÁCHIRA 1934

 

El avión Laté "General Páez", de la Línea Aeropostal Venezolana, que inauguró ayer el servicio regular entre los Estados Aragua y Táchira. Este avión está equipado con motor Hispano Suizo de 650 H. P. y tiene para los pasajeros todo el confort de las modernas naves aéreas.

Este servicio inaugurado ayer abrirá mayor expansión a la Línea Aeropostal Venezolana, poniendo en comunicación rápida y directa al Centro con el Occidente de la República, nueva etapa de nuestro progreso material, que pone una vez más de manifiesto cómo se desenvuelven y prosperan todas las actividades nacionales al amparo del Gobierno que preside el Benemérito General Juan Vicente Gómez.

En la mañana de ayer salió de Maracay, rumbo a San Antonio del Táchira, el avión Laté "General Páez" de la Línea Aeropostal Venezolana en viaje inaugural del servicio regular aéreo entre Aragua y Táchira.

El avión piloteado por el experto aviador francés Gastón Chenú, salió del aeródromo de Maracay a las 6 de la mañana, llevando como pasajeros al Comandante Roberto Guerin, Director de la Compañía Aeropostal, Coronel A. López Ruiz, Director General de Telégrafos, Alfredo Jurado, Secretario de la Compañía, el escritor Raúl Carrasquel y Valverde y el Doctor Esteban Acuña.

La Línea Aeropostal Venezolana con este servicio inaugurado ayer, deja así establecidas las comunicaciones directas entre San Cristóbal, San Antonio, Encontrados, Maracaibo, Coro, Maracay, Caracas, San Fernando, Ciudad Bolívar, Guasipati y Tumeremo.


Cabina del piloto y mecánico del avión Laté "General Páez" de la Línea Aérea Aeropostal Venezolana que adquirió el Gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez. Año 1934.

El martes 6 de marzo de 1934, el avión que toca en Maracaibo, seguirá para Encontrados y San Antonio del Táchira, a donde llegará en las primeras horas de la tarde. Ese mismo avión saldrá de San Antonio del Táchira, el miércoles a las ocho de la mañana para Encontrados y Maracaibo y seguirá al mediodía para Coro y Maracay, a donde llegará a la misma hora de costumbre.

Los pasajeros que van de Caracas al Aeródromo de Maracay o viceversa, tendrán autos a la orden para llevarlos a sus respectivas casas.

Avión "General Páez". Vía Boca de Río. 3 de marzo de 1934. El Nuevo Diario. Caracas.

En magnífico avión Laté "General Páez" de la Línea Aeroposal Venezolana viajamos rumbo a San Antonio del Táchira, vía Maracaibo y Encontrados.

En avión venezolano "General Páez", piloteado por Gastón Chenú, volamos a dos mil (2.000) metros sobre Barquisimeto en primer viaje a San Antonio del Táchira.

Raúl Carrasquel y Valverde.


 

Comunicaciones radiotelegráficas sobre el vuelo, enviadas directamente desde el avión "General Páez" a "El Nuevo Diario", por Raúl Carrasquel y Valverde.


Maracaibo: 3 de marzo de 1934. El Nuevo Diario. Caracas. 

Avión "General Páez", de la Compañía Aeropostal Venezolana, bajo la competente dirección técnica del Comandante Roberto Guerin, Director de la Compañía, aterrizó en Aeródromo "Grano de Oro". Fuimos recibidos por el General Vincencio Pérez Soto, Presidente del Estado Zulia, Coronel Néstor Maya, Gobernador de Maracaibo, Coronel Florencio Chacón, Jefe de las Fuerzas Militares, y Señor Francisco Ortega Cárdenas, Jefe de la Oficina Telegráfica. Tras breve estada cordial, saldremos a las diez para Encontrados, almorzar en San Antonio del Táchira, última etapa del raid. Actúa de piloto el Señor Gastón Chenú, y de piloto auxiliar el venezolano Teniente Jesús Zafrané.

Raúl Carrasquel y Valverde.

 

Otro aspecto del interior del avión Laté "General Páez" de la Línea Aérea Aeropostal Venezolana, adquirido por el Gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez. Año 1934.


San Antonio del Táchira, 3 de marzo de 1934. El Nuevo Diario. Caracas.

Avión "General Páez" aterrizó en San Antonio a la 1 y 15 p. m.

En el Aeródromo esperaban el Presidente, General J. A. González, el Secretario General, Doctor Pulido Villafañe, el General P. Alcántara Leal, Comandante de la Brigada N° 9, el Coronel Concepción Ochoa, Jefe Civil del Distrito, y las gentiles Señoras Alejandrina de González y Asia Santana de Pulido y el Coronel J. M. Pulido Villafañe.

Gran recibimiento, numeroso pueblo, música, banderas y vítores.

Raúl Carrasquel y Valverde.

(Publicado en el Periódico "El Nuevo Diario", el 4 de marzo de 1934.)


San Cristóbal, 4 de marzo de 1934.

EL NUEVO DIARIO.

Después de excelente aterrizaje avión comercial venezolano “General Páez”, en aeródromo San Antonio del Táchira, hábilmente piloteado por los veteranos Guerin y Gastón Chenú, fuimos invitados por el General José A. González, Presidente del Estado, a un suculento almuerzo en la rica finca “La Guadalupe”, de don Pablo Acuña, Presidente del Concejo Municipal. Asistieron: los aviadores Guerin y Chenú, el Señor Coronel Alejandro López Ruiz, Director General de Telégrafos y Teléfonos Federales, pasajero del “General Páez”; Doctor Antonio Pulido Villafañe, Secretario General del Táchira; las Honorables Señoras Alejandrina de González y Asia Santana de Pulido, Coronel Virgilio Angulo Rojas, Doctor Amenodoro Rangel Lamus, Secretario Privado del Presidente González; el radiotelegrafista aviador Luis Chacón, los Señores Isea Márquez, Bustamante y Coronel José María Pulido Villafañe, y otras valiosas personalidades de esta próspera región. 

Más tarde se improvisó un grato paseo a la fronteriza ciudad colombiana de Cúcuta. El Capitán Jurado, el Teniente Zafrané, el Doctor y Capitán de Ingenieros Esteban Acuña, quedáronse en el aeródromo de El Chao, Encontrados, para estudios técnicos y siguieron en la misma tarde de ayer a San Cristóbal por la vía férrea. 

El caballeroso Presidente General González nos invitó a trasladarnos a la capital tachirense y nos declaró huéspedes de honor, alojándonos en el magnífico Hotel Royal. Hoy efectuáronse varios festejos en nuestro obsequio, deferencia de los círculos oficiales, periodísticos y sociales de San Cristóbal. Está siendo objeto de merecidas y especiales atenciones el destacado servidor público Señor Coronel López Ruiz, nativo de San Antonio, cuyos coterráneos le obsequiaron anoche una lucida serenata. De madrugada saldremos para San Antonio y emprenderemos el raid de regreso a Maracay a las siete de la mañana, pasando por Encontrados.

En Maracaibo aterrizamos por corto tiempo como huéspedes del General Vincencio Pérez Soto, Presidente del Estado Zulia. Quizás hagamos breve estada en Coro y en la tarde llegaremos al Aeródromo civil de Maracay. Informaremos pormenores desde las alturas del “General Páez”.

Raúl Carrasquel y Valverde.

(Publicado en el Periódico “El Nuevo Diario”, el 5 de marzo de 1934).

 

jueves, 11 de febrero de 2021

IMPORTANTE INDUSTRIAL PUERTORRIQUEÑO OPINA SOBRE EL PRESIDENTE GÓMEZ Y SU GOBIERNO 1918

 

General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela.

Interviú con el Presidente de la Asociación de Productores de Azúcar de Puerto Rico, Señor Ramón Aboy Benítez.

Tendencias del General Juan Vicente Gómez. El progreso y bienestar del país. Sus grandes iniciativas. Nuestro Desarrollo Industrial. Las Empresas Nacionales.

Cuantas personas visitan a Venezuela, ya sean hombres de negocios, artistas o simples viajeros en jira de placer, expresan de modo unánime sus buenas impresiones respecto a la situación del país, y especialmente acerca de los grandes progresos materiales que se han efectuado a impulsos del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Jefe de la Rehabilitación Nacional.

La obra realizada desde 1908 ha sido, en efecto una labor de modernización en todos los ramos de la actividad nacional, desde las espléndidas Carreteras y caminos que todos vemos, hasta los nuevos métodos de enseñanza que preparan el espíritu de las actuales generaciones para recibir el sacramento laico de la cultura intelectual.

El Nuevo Diario ha recogido con frecuencia las declaraciones hechas por importantes huéspedes que luego, ya en el exterior, han expresado sus opiniones con entera franqueza, y todas acordes en el sentido de alabar nuestro desarrollo económico.

La Prensa de San Juan de Puerto Rico, nos trajo por último correo una interviú publicada en el diario La Democracia, correspondiente al 20 de mayo de 1918, publicación de positiva trascendencia, porque recoge las opiniones de uno de los grandes industriales de la Isla, el señor Ramón Aboy Benítez, quien después de algunos días de permanencia en esta capital, regresó a San Juan a bordo del vapor americano Caracas.

El señor Aboy es un acaudalado propietario, dueño o consocio de numerosas firmas industriales y comerciales, especialmente en el ramo de azúcares: Presidente, fundador y principal accionista de la Cayey Sugar Co.; Presidente y principal accionista de la Córcega y de la Plata Sugar Co., fundador y expresidente de la Yabucoa Sugar Co. Y de la Arkadia Sugar Co.; Presidente de la Compañía Aboy, Vidal & Co. Inc. de San Juan de Puerto Rico, y de la Aboy y M. Hernández & Co. Inc. de Nueva York; Socio Gestor de la casa Bancaria Georgetti, Cintrón, Aboy & Co., ambas de San Juan, y por último Presidente de la Asociación de Productores de Azúcar de Puerto Rico. Por consiguiente, el señor Aboy, tratándose de asuntos económicos, es un testigo mayor de toda excepción, cuya palabra posee absoluta autoridad en la materia.

Interrogado el señor Aboy sobre la situación de Venezuela, reveló en todas sus contestaciones el mejor conocimiento de nuestra vida pública y económica, haciendo una clara relación de cuanto había observado con su buen criterio de hombre de negocios que estudia con sereno juicio las condiciones sociales, políticas e industriales antes de arriesgar capitales y trabajo en cualquier empresa.

Refiriéndose al Benemérito General Juan Vicente Gómez, a quien conoció en el propio campo, donde se consagra a dar el ejemplo de trabajo que transforma las industrias nacionales, el señor Aboy manifiesta muy atinadas opiniones, propias del hombre de negocios que sabe darse cuenta exacta de la utilidad y alcance de nuestras empresas. En cuanto a la personalidad del señor General Gómez, el señor Aboy le consagra justas alabanzas por sus tendencias patrióticas y eficaz impulso a las riquezas del país. Dice así:

“Tuve ocasión de tratarlo personalmente y encuentro en él a un hombre de claro criterio, de carácter franco y cortés, y de sus manifestaciones deduje claramente, que es altruista como pocos y que sus tendencias van encaminadas tan sólo al progreso y bienestar de su país. Es hombre de grandes iniciativas y ahora se ocupa con gran interés de fomentar en la rica región de Maracay, en grande escala, las siembras de caña, y otras industrias como la de ganado vacuno que se va mejorando y seleccionando con el cruce de otras razas que se importan, inglesa y americana. También la de ganado de cerda se fomenta en grado tal que actualmente el país cubre su consumo de manteca y tocino y se prepara para exportar. Las fábricas de queso y mantequilla que existen en relación con la riqueza ganadera están a la altura de las mejores del mundo”.

Luego continúa hablando, en general, de las empresas nacionales, que tuvo ocasión de visitar, y siempre en los mejores términos, como verá el lector:

“Precisamente tuve ocasión de visitar casi todas las fábricas que hay en el país y quedé muy bien impresionado, pues hay varias de tejidos, una de cemento, una de vidrio, varias de cerveza, una de mantequilla y quesos, una de papel y todas en general, tienen maquinarias modernas y trabajan a toda su capacidad. En Puerto Cabello hay una fábrica de carnes refrigeradas con capacidad actualmente para 250 novillos diarios y después de terminadas las modificaciones que están haciendo, (será en junio próximo), podrán matar 500 novillos. Todas las carnes las tienen comprometidas en Inglaterra, y tal negocio lo explota una compañía inglesa que tiene fábricas también de igual índole en Buenos Aires”.

Al interrogársele sobre cuestiones de política exterior venezolana, las cuales, entre nosotros como en todo el mundo, han adquirido una importancia capital con motivo del estado de guerra que envuelve a tantas naciones, el señor Aboy se mostró también informado de los propósitos del Jefe de la Nación, como de sus miras administrativas, de modo que pudo contestar con toda precisión y en perfecto acuerdo con el espíritu de absoluta neutralidad proclamado legalmente y mantenido en la práctica por nuestro país. Buen observador y espíritu desinteresado, el señor Aboy pasa en revista la situación general de la República, destacando en cada ocasión las excelentes condiciones en que se desarrolla nuestra vida pública, garantizada por un Gobierno patriota y por la estabilidad de las instituciones que resulta de la armonía entre el Poder y los ciudadanos, empeñados unos y otros en una obra común de esfuerzo colectivo que se dirige a un fin único de progreso y cultura nacional.

(Publicado en el Periódico “El Nuevo Diario”, el 31 de mayo de 1918).

lunes, 8 de febrero de 2021

MANIFESTACIÓN DE SIMPATÍA DE CURAZAO AL GENERAL GÓMEZ EN 1934

 

Del Sr. Helfrich, Ex-Gobernador de Curazao, al Benemérito Sr. General Juan Vicente Gómez, con motivo del 25º Aniversario de la Rehabilitación Nacional.

(TRADUCCIÓN)

Real Legación de los Países Bajos. –Número 50. –Caracas: 15 de enero de 1934.

Señor Ministro:

El antiguo Gobernador de Curazao, Sr. Helfrich, ha solicitado mi mediación a fin de expresar al Presidente de la República, Benemérito General Juan Vicente Gómez, sus sentimientos de simpatía, con ocasión del 19 de diciembre último, fecha conmemorativa de los 25 años de la Rehabilitación de la Nación.

El Sr. Helfrich, me ha escrito en los términos siguientes:

“Me permito solicitar amistosamente de usted que tenga a bien ser mi intérprete para ofrecer al Presidente Gómez con ocasión del vigésimo quinto aniversario de su Gobierno, mis más cordiales felicitaciones. Su Excelencia puede estar siempre convencido de mi interés por el simpático y enérgico pueblo de Venezuela, que bajo la administración tan firme, activa, sabia e insuperada de su Excelencia ha sabido conquistarse un puesto tan prominente entre las Repúblicas suramericanas. Quisiera expresar también la esperanza de que Su Excelencia se conserve muchos años más al frente de su país y pueblo, para su progreso, orden y paz. Siempre conservo el más grato recuerdo de la generosa, cordial y hospitalaria acogida que me fue preparada cuando estuve en su país, y que ha sido un punto luminoso durante mi corta administración en el inolvidable Curazao. Le anticipo las gracias muy cordiales por su amable servicio”.

Al solicitar a mi vez la amable mediación de Vuestra Excelencia para transmitir los sinceros votos del Sr. Helfrich a Su Excelencia el Sr. Presidente de la República, aprovecho la oportunidad para renovar a Vuestra Excelencia las seguridades de mi más alta consideración.

D`Artillac Brill.

A Su Excelencia el Señor Doctor Pedro Itriago Chacín, Ministro de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos de Venezuela. 


Residencia del Gobernador, hermosa vivienda de típico estilo holandés, que sirve de morada a la primera autoridad de la vecina antilla holandesa. Año 1934.

Estados Unidos de Venezuela. –Ministerio de Relaciones Exteriores. –Dirección de Ceremonial y de Cancillería. –Número 102. –Caracas: 23 de enero de 1934.

Señor Ministro:

Tengo a honra avisar a V. E. el recibo de su atenta nota Nº 50, fechada el 15 del presente mes, trascriptiva de la comunicación que el Sr. Helfrich, antiguo Gobernador de Curazao, ha dirigido a V. E. solicitando su mediación para expresar al Sr. General Juan Vicente Gómez, sus sentimientos de simpatía con motivo del vigésimo quinto aniversario de la Rehabilitación Nacional.

En respuesta complázcome en comunicar a V. E. que ya he hecho del conocimiento del Supremo Magistrado los términos de la nota que me honro en contestar.

Válgome de la oportunidad para reiterar a V. E. el testimonio de mi alta consideración.

Pedro Itriago Chacín.

Al Excelentísimo Señor W. G. E. D`Artillac Brill, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de los Países Bajos. 



sábado, 6 de febrero de 2021

CARTA DEL ARTISTA FRANCISCO NARVÁEZ AL GENERAL JUAN VICENTE GÓMEZ, 1928.


El Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, fue siempre protector del Arte en Venezuela, como bien expresó el gran pintor y escultor margariteño Francisco Narváez en su correspondencia de fecha, 19 de mayo de 1928.


Caracas: 19 de Mayo de 1928.

Señor General

Juan Vicente Gómez

&.&.&.

Maracay.-

Muy respetado General:

Saludo a Ud. muy atentamente.

Tengo especial placer en regalarle una escultura “La Criolla” pertenecientes a los trabajos que en el mes pasado exhibí en el Club Venezuela y cuya Exposición ya clausuró.

Como Ud. mi respetado General, ha sido siempre protector del Arte en Venezuela, y no tengo a nadie con que contar para un viaje de perfeccionamiento que pienso hacer a Europa, yo le agradecería altamente que Ud. me ayudara con lo que Ud. crea conveniente para poder satisfacer mis aspiraciones.

En espera de ser favorecido con una grata contestación me suscribo, atentamente,

Su apreciador y amigo,

Francisco Narváez.

Dirección: Abanico a Socorro Nº 29-5.

La inmediata aprobación del Presidente de la República, Benemérito General Juan Vicente Gómez, no se hizo esperar ordenando: "Ir Europa perfeccionar pintura", como aparece escrito en la parte superior derecha, de su puño y letra, en la misma carta enviada por el artista.

"La escultura va por encomienda". (Escrito a mano por el pintor y escultor venezolano Francisco Narváez, en la parte inferior de la carta).


POR LOS ESTUDIOS DE NUESTROS PINTORES

FRANCISCO NARVÁEZ

El gran maestro venezolano Francisco Narváez en su taller artístico. Año 1932.

En los primeros meses de 1932, Francisco Narváez, que ya tenía dos años por los centros artísticos de Europa, volvió a Venezuela. Regresó por una necesidad espiritual que le imponía su preocupación de trabajar sobre los elementos americanos y particularmente venezolanos. Porque Narváez no fue a Europa a comprobar las lecturas que había hecho en América de lo europeo. Fue más bien sin lecturas y en los dos años de su permanencia vio las bellezas de Francia y España.

Pero con otro tiempo más en Europa presentía la desintegración de sus elementos vitales congénitos. Ya lo estaba pavorizando el futuro de no sentirse americano ni francés. Cuando, sin darse cuenta, se hubiera inhibido en el paisaje extranjero y su pincel se llenara de colores untuosos y languidecientes de los pinos, mientras el corazón y los bíceps fueran todavía salvajes y bravíos.

Expuso en los salones de arte europeo telas y esculturas de motivos venezolanos. Del propio París envió una exposición que se realizó en Caracas de asuntos también venezolanos. Era como para conservar vivas sus potencialidades americanas. En los museos y en los salones estaban todas aquellas maravillas del arte milenario. Testimonios del genio  clásico, que llegó a su más alta realización cuando se hurgó la propia entraña y sacó, viviente siempre, la esencia de las cosas.

Francisco Narváez ante una de sus obras pictóricas. Año 1932.

Llegó a Caracas y empezó a construirse un estudio. El mismo armó los ladrillos ligándolos con cemento. Allí en el traspatio de una casita obrera de Catia, 5 m. x 3 m. Un alto de dos metros le sirve de dormitorio. Con unas tablas de cajones se fabricó los muebles: un diván, dos poltronas, una mesa, una caja donde guarda los vestidos y que le sirve de soporte para sus esculturas. Y a la cabeza del diván, dos tablas tiradas a lo largo contienen algunos libros.

Era el refugio necesario para sus horas de trabajo. En las horas cansadas de doblarse a pegar ladrillos, se internaba entre la naturaleza y de allá traía un pedazo robado del paisaje de los alrededores. Pero ahora volvía con nuevos bríos a continuar pegando ladrillos. Hasta que al fin un día quedó encerrado entre aquellas paredes. Entonces sojuzgó la luz que debía entrar en su estudio por el techo y por las paredes, a través de unos vidrios y graduada por un juego de cortinas. Así tiene luz hasta las siete de la noche.

Y en este estudio, Francisco Narváez vive trabajando. Cuando no pinta, cincela el mármol en bajos y alto-relieves, o hace esculturas en madera.

Durante el mes de julio hizo una exposición en el "Ateneo de Caracas": algunos 70 trabajos. Vendió 900 bolívares. Pero fue la primera exposición de motivos venezolanos, vistos con los ojos de las nuevas tendencias, no para asombrar a los que no hayan viajado a Europa, ni por considerarnos todavía indios del descubrimiento y a quien cambian baratijas por pedazos de oro. Sino para aplicar el nuevo sentido de la vitalidad y de la humanidad a los elementos que entre nosotros permanecen desechados por lo extranjero, por las repeticiones de los motivos explotados en épocas anteriores. Tampoco representa esa pintura de Narváez desparpajo, ni pedantería. Por el contrario se le ha encontrado una gran dosis de ingenuidad. La impresión primera es de que ojos infantiles han visto aquellas cosas. Una tarde entraron a la exposición cinco niños, hembras y varones, con sus libros y bultos en las manos. Y empezaron a ver los cuadros con una contagiosa alegría, con la desenvoltura de la escuela y como si aquellos cuadros fueran de un compañero de clase. Y durante largo rato se detuvieron frente a "La Conquista", con los brazos echados sobre los hombros. Lo mismo hicieron ante "La Lectura". Después que los niños se fueron, Pablo Rojas nos dijo que Narváez debía hacer las pinturas murales de las escuelas venezolanas.

Narváez, el magnífico pintor y escultor, trabajando en su taller. Año 1932.

Yo gozo ante los cuadros de Narváez por lo que tienen de ingenuos, de alegres. Parece una pintura que le maquillara a uno las tristezas, me decía una tarde Marcos Castillo.

Pero a Narváez ya le están faltando telas, y hace tiempo que no trabaja en mármol. Ha borrado algunas composiciones para hacer nuevas obras. Ahora está trabajando más los asuntos, profundizando más el plano de las telas, buscando más tonos en las superficies y enriqueciendo sus cuadros de color. En los últimos retratos y paisajes se nota una evolución de su planimetrismo anterior hacia un mayor tratado y estudio del fondo por los tonos y el dibujo. Seguramente esto lo ha adquirido de los últimos retratos hechos y por ello Narváez debe trabajar largo tiempo con modelos y con la naturaleza.

Yo creo que así se enrumbaría definitivamente por la escultura, que es para nosotros su instrumento de expresión artística. 

Julián Padrón.

(Publicado en la Revista "Élite", el 27 de agosto de 1932).


miércoles, 3 de febrero de 2021

EL GENERAL GÓMEZ, PROTECTOR DE LA AGRICULTURA Y DE LA INDUSTRIA NACIONALES

 

El Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, principal protector, promotor e impulsor de la Agricultura y la Industria nacionales. 

El espíritu previsor y eminentemente patriótico del General Juan Vicente Gómez, está siempre atento a las necesidades de la Nación, y su frase famosa: "He preferido siempre el hecho a la promesa", se ha puesto ahora una vez más de manifiesto.

En esta época de crisis universal en que las naciones más poderosas y prósperas han sido hondamente sacudidas por el actual desconcierto económico, Venezuela ha logrado como ejemplo único, gracias al amplio y previsor criterio del Presidente Gómez, mantener saneado su crédito y conjurar sin sacrificio alguno y sin medidas extremas y onerosas para el país, la crisis económica que en otras naciones ha adquirido en estos últimos años caracteres verdaderamente alarmantes.

Una franca y decidida protección a la agricultura y a la industria nacionales como lo ha venido desarrollando gradualmente su Gobierno, constituye el mejor aporte para el fomento de nuestras riquezas. Ha sido él, el gran predicador, no de teorías abstractas más o menos aceptables, sino de ejemplos vivos, que penetrando, con la fuerza incontrastable de los hechos cumplidos en la conciencia nacional, han hecho de Venezuela la nación que desarrolla todas las actividades sin que graves problemas por resolver le salgan al paso para detener su marcha ascendente, guiada por el "hombre fuerte y bueno" que ha puesto su vida toda al servicio de la Patria.

Y esa amplia visión y sentido evidentemente prácticos han cristalizado ahora nuevamente en las importantes Resoluciones que sobre Modificación de Aforos Arancelarios acaba de dictar el Despacho de Hacienda, en virtud de facultades conferidas al Ejecutivo Federal por la Ley de Arancel de Importación.

El espíritu de esas modificaciones arancelarias a que nos referimos, no tiene como podría interpretarse falsamente, a impedir el consumo de artículos extranjeros, sino a estimular la producción interna y a regular su exagerado uso defendiendo con medidas salvadoras, a nuestra Agricultura e Industria, de males que, a la larga, vendrían necesariamente en detrimento de la economía nacional.

Los artículos suntuarios que no se producen en el país, y que, por consiguiente, no son materia de primera necesidad, tales como sederías en sus diversas aplicaciones, y manufacturas similares, han sido aforados en una clase más alta, pero sin índole prohibitiva, y se les ha fijado un aforo que permita franca concurrencia de estos productos a nuestros mercados, conciliando así los intereses de los consumidores con los de los productores.

Los driles y telas de algodón semejantes a los que se fabrican en nuestro país, igualmente han sufrido recargos de derechos de importación, pues es lógico que la producción extranjera, cuando haga concurrencia a la nuestra, esté gravada con mayores impuestos, y es patriótico dar preferencia y protección a la Industria interna, sobre todo cuando ella, como en este caso, es tan perfecta como la extranjera.

Tales modificaciones arancelarias referentes a los tejidos de algodón, tienen para nosotros un doble interés, ya que, siendo el producto y la materia prima exclusivamente nacionales, favorecen a un mismo tiempo la Agricultura y la Industria venezolanas, brindando a nuestros agricultores y fabricantes mayores alicientes en su producción.

Todas estas modificaciones puestas ahora en práctica por el Presidente Gómez, por órgano del Despacho de Hacienda, están inspiradas en un principio esencialmente científico de moderna economía, cuyas finalidades principales tienden a restringir lógicamente la emigración del capital venezolano.

El espíritu previsor y eminentemente patriótico del General Juan Vicente Gómez, está siempre atento a las necesidades de la Nación, y su frase famosa: "He preferido siempre el hecho a la promesa", se ha puesto ahora una vez más de manifiesto.

Es así con hechos incontrastables, como se consolida cada día más su obra de reconstrucción y engrandecimiento nacionales.

(Publicado en "El Nuevo Diario", el 8 de marzo de 1932).


martes, 2 de febrero de 2021

LA GRAN CARRETERA TRASANDINA


Una de las grandes obras que permitió la integración y comunicación de todo el país fue la magnífica construcción de la Gran Carretera Trasandina por orden del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela.

JUICIO CRÍTICO DE UNA REVISTA INGLESA

(Traducido por F. V. para "El Nuevo Diario" del "South American Journal" de Londres, el 13 de febrero de 1932).

En 1908, antes de que el General Gómez asumiese la Presidencia de la República, no había en toda ella un solo kilómetro de carretera moderna.

Los accionistas de los ferrocarriles ingleses que operan en Venezuela deploraron en tiempo pasado la competencia que les hacían los transportes por carretera; pero la política del General Gómez ha abierto el tráfico de vastas regiones hasta ahora inaccesibles y ha reducido al mínimo los riesgos de revoluciones, antes tan frecuentes. La carretera más importante de las construidas bajo la administración del General Gómez es lo que va desde la capital del país, Caracas, hasta la frontera de Colombia, mejor dicho, hasta la ciudad colombiana de Cúcuta, lo cual representa un recorrido de 790 millas, todas modernamente pavimentadas, excepto en algunas secciones muy pequeñas. 

La carretera pasa por las partes más ricas de los Estados Miranda, Aragua, Carabobo, Cojedes y Portuguesa; y es sola vía que las comunica con el Interior y las permite exportar sus productos. La carretera cruza una estribación norte de los Andes, alcanzando una altitud de 14.100 pies en el Páramo de Mucuchíes. Cuando la carretera colombiana esté completa, habrá una vía directa desde Caracas hasta Bogotá. La vía del sureste de Venezuela, o sea, la carretera de Caracas-Soledad-Guayana, tiene una extensión de 713 kilómetros, llegando hasta Ciudad Bolívar, a orillas del río Orinoco, siendo por ahora transitable solamente durante la estación seca, es decir, de Enero a Junio, pero los trabajos que en ella se realizan actualmente permitirán que el tráfico sea seguro durante todo el año. 

En 1908, antes de que el General Gómez asumiese la Presidencia de la República, no había en toda ella un solo kilómetro de carretera moderna. Caminos rudimentarios, de anchura escasa para un solo vehículo, unían a las ciudades venezolanas…cuando lo permitían las lluvias. Era por el entonces una verdadera proeza hacer un viaje de San Cristóbal a Caracas, y en la arriesgada empresa se invertía un mes y más a veces. Lógicamente, el Comercio no podía desarrollarse por falta de adecuados medios de comunicación. El progreso efectivo que representa esa gran carretera, lo dice el hecho de que el viaje San Cristóbal-Caracas se efectúa hoy perfectamente en tres días.

La construcción de carreteras presenta en Venezuela muchos obstáculos. En los terrenos llanos son necesarios anchos terraplenes y largos desagües (a veces mayores de 300 pies) para asegurar el conveniente drenaje de los pantanos. En esas regiones, sujetas a inundaciones periódicas, la construcción de sistemas de largos puentes por conexión de rampas y puentes pequeños se hace imprescindible, y esto, naturalmente, encarece mucho el costo de las obras. En la Gran Carretera Trasandina los obstáculos son de otra naturaleza y más difíciles aún de vencer. La carretera ha de cortarse a pico en las vertientes de la montaña, frecuentemente en la roca viva, lo cual sólo puede hacerse a fuerza de barreno. La construcción de numerosos y altos muros de contención, para proteger la carretera montañosa contra derrumbes, se hace también indispensable. 

Toda la carretera de La Guaira a Caracas, y también gran parte de la vía sur Caracas-Maracay, está bordeada de una baranda extraordinariamente sólida de gruesos rieles, apoyados en fuerte pilotes de concreto armado, a fin de que los vehículos no se desbarranquen. Las carreteras de montaña que son serpeantes tienen curvas bien marginadas, de modo que en ellas pueden siempre mantener los autos una buena velocidad.

En la actualidad se calcula que hay en Venezuela 3.728 millas de carretera, de las cuales alrededor de 620 son de superficie dura de concreto, y, en pequeñas fracciones, de asfalto. El resto es de superficie firme, de piedra picada y cascajo. Los caminos secundarios son también así todavía parte de ellos, por lo que resultan intransitables en la estación de lluvias. Debido a inevitables repercusiones de la depresión económica mundial, la construcción de carreteras, ha perdido por el momento algo de intensidad en Venezuela, pero están aprobados ya los planos para el trazado inmediato de muchas millas que son todavía necesarias. El principio está ya hecho y realizada plenamente la parte más difícil. Es de esperarse que Venezuela posea, en plazo relativamente breve, uno de los sistemas de carreteras mejores del mundo. Acaso la mejor de las carreteras venezolanas más conocidas sea actualmente la arteria de 25 millas que une la capital de la República con La Guaira, el primer puerto de la República. Esta carretera es una obra portentosa de ingeniería moderna que ofrece paisajes maravillosos de la costa del Caribe, elevándose desde el nivel del mar a una altitud aproximada de 2.900 pies.

(Traducido por F. V. para "El Nuevo Diario" del "South American Journal" de Londres, el 13 de febrero de 1932).


lunes, 1 de febrero de 2021

VENEZUELA, UNA NACIÓN SIN DEUDAS 1931

 


(EDITORIAL DE "THE WASHINGTON POST" DEL 19 DE DICIEMBRE DE 1931)

Celébrase hoy el vigésimo tercer aniversario del advenimiento del General Juan Vicente Gómez a la Presidencia de Venezuela. Tal época marca un periodo de paz y prosperidad no igualado en la América Latina. En realidad, la posición de Venezuela es hoy única en el mundo. Con un pueblo que trabaja remuneradamente, sin ninguna deuda extranjera y con el Tesoro Público con dinero suficiente para pagar el resto de la deuda interna, el país aparece como la nación más agraciada. En tiempos en que muchos pueblos están sufriendo una severa estagnación en los negocios y faltando a sus obligaciones cuanto al pago de sus deudas públicas, Venezuela ha mantenido su creciente desarrollo, construye carreteras y expande sus productos de un modo que beneficia a los ciudadanos y al Tesoro Nacional.

Contrastando con las severas restricciones y altos impuestos establecidos sobre la industria petrolera que ocasionan en mucho la paralización de las actividades en México, Venezuela ha emprendido una línea de justa política que la ha llevado a una posición sólo segunda en término a la de los Estados Unidos, sobrepasando tanto a Rusia como a México. La agricultura y el ganado, intereses principales del interior del país, están en florecientes condiciones. No existe impuesto directo sobre los productos agrícolas ni sobre la renta privada y todo gravamen de exportación ha sido abolido.

A algunos bancos se les permite la emisión de billetes respaldados por el oro del Tesoro Nacional, que han de pagar en metálico a su presentación; pero su circulación no es obligatoria y su aceptación enteramente voluntaria. Así, Venezuela probablemente es el país del mundo donde predomina en el modo más absoluto el patrón oro.

La disminución de impuestos ha resultado en un notable desenvolvimiento económico, de tal modo que, a pesar de la disminución y abolición de impuestos, las rentas del Gobierno han aumentado. Bajo la dirección del General Gómez el valor del comercio venezolano tanto de importación como de exportación ha aumentado el décuplo. Debemos congratular a Venezuela ya que así logra exhibirse en medio de las dificultades económicas y financieras por que atraviesan los otros pueblos del orbe.

(Publicado en "The Washington Post", el 19 de diciembre de 1931.)