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lunes, 13 de marzo de 2023

NUEVO DISPENSARIO INFANTIL ORDENA EL GENERAL GÓMEZ 1931

Dr. Gustavo Henrique Machado Hernández, destacado médico pediatra, doctor en ciencias médicas infantiles y médico cirujano. Jefe de Servicios del Hospital Vargas en Caracas y en el Hospital de Niños de la Cruz Roja Venezolana en 1930.

El señor Presidente de los Estados Unidos de Venezuela, Benemérito General Juan Vicente Gómez, ha resuelto que se establezca un nuevo Dispensario dependiente del servicio de Puericultura de la Oficina de Sanidad Nacional, en las Parroquias San José, La Pastora, Catedral y La Candelaria, con el personal que fuere necesario para su perfecto y eficaz funcionamiento.

El establecimiento del nombrado Dispensario, viene a favorecer a los niños de los barrios pobres de dichas parroquias a quienes se les hace difícil asistir a la Oficina Central situada en Palo Grande.

Las consultas gratis para los niños están a cargo del ilustrado profesional doctor Gustavo Henrique Machado.

(Publicado en la Revista "Billiken", el 12 de septiembre de 1931).


viernes, 10 de marzo de 2023

DR. FRANCISCO ANTONIO RÍSQUEZ NOMBRADO POR EL GENERAL GÓMEZ 1931

Dr. Francisco Antonio Rísquez.

El eminente médico venezolano Dr. Francisco Antonio Rísquez, ha sido nombrado por disposición del señor Presidente de los Estados Unidos de Venezuela, Benemérito General Juan Vicente Gómez, mediante Resolución del Ministerio de Salubridad y de Agricultura y Cría, Médico Jefe del Dispensario Antituberculoso.

El doctor Rísquez es uno de los altos valores científicos de nuestro País. Entusiasta e incansable trabajador, ha dedicado su vida con exaltada y perseverante vocación al bien social, en cuya labor ha conquistado brillantes éxitos y satisfacciones. Al frente ahora del Dispensario Antituberculoso, continuará el Dr. Rísquez laborando con amor y patriotismo en beneficio de la comunidad, luchando contra el flagelo doloroso que es una de las dolencias más terribles que amenazan a la sociedad.

"Billiken" felicita al probo hombre de ciencias por su nombramiento y le desea una actuación fecunda en benéficos resultados al frente del Dispensario.

(Publicado en la Revista "Billiken", el 12 de septiembre de 1931).


lunes, 24 de enero de 2022

CARTA DEL GENERAL GÓMEZ AL DOCTOR LUIS RAZETTI 1911



 El eminente Doctor Luis Razetti.

Caracas, 2 de Enero de 1911.

Señor Dr. Luis Razetti.

Presente.

Mi estimado amigo:

Acojo con satisfacción sus palabras de gratitud por la creación del Instituto Anatómico, porque ellas emanan de un profesional de notorio y muy justo crédito.

El Gobierno que presido al procurar el engrandecimiento de la Patria accede a los requerimientos del progreso con obras que tiendan a acentuarlo, traduciéndose en efectos de perdurable beneficio público y de prestigio social.

Sírvase a la vez, expresar en mi nombre a sus jóvenes discípulos el agrado conque he recibido sus entusiastas felicitaciones.

Soy su amigo,

Juan Vicente Gómez.

(Boletín del Archivo Histórico de Miraflores, Número 67. Páginas 36 y 37. Caracas, Venezuela).


sábado, 15 de enero de 2022

MEDIDAS PREVENTIVAS CONTRA LA VIRUELA 1929


Oficina Central de Sanidad Nacional. Venezuela.

Un interesante estudio publicado por la Redacción de National Geographic, sobre la Viruela, nos explica su origen y forma de contagio, siendo considerada como una de las enfermedades más devastadoras que jamás hayan existido en la historia de la humanidad. Alteró dramáticamente el curso de la historia, incluso contribuyendo al declive de civilizaciones enteras. Se declaró erradicada a nivel mundial en 1979, después de un programa de vacunación que está considerado como una de las victorias más importantes de la medicina moderna.

En Venezuela, durante el Gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, se tomaron importantes medidas preventivas para el efectivo combate de la terrible enfermedad como la que presentamos a continuación:  

PUBLICACIONES DE LA DIRECCIÓN DE SANIDAD NACIONAL

MEDIDAS PREVENTIVAS CONTRA LA VIRUELA

La Dirección de Sanidad Nacional continuará activamente la lucha contra el flagelo, correspondiendo así a la sagrada misión de velar por la salud pública, e inspirada siempre en las normas trazadas por el creador y sostenedor de la Sanidad Nacional en Venezuela, Benemérito General Juan Vicente Gómez.

La Ley de Vacuna declara obligatoria en la República la vacunación antivariólica y como se han presentado en esta ciudad casos aislados de Viruela, muy pocos, por fortuna, la Dirección de Sanidad Nacional ha ordenado que, tanto en Caracas como en las poblaciones del interior se intensifique activamente la vacunación, considerando esta medida profiláctica como la más eficaz en la lucha contra la terrible enfermedad, que como se sabe, es una de las más contagiosas y graves.

Con el fin de generalizar la inmunización, la Dirección de Sanidad, apoyada en la Ley y Reglamento respectivos, dispuso que un numeroso personal, debidamente preparado, se dedicara activamente a practicar la vacunación, no sólo en Caracas sino en casi todas las poblaciones y muy especialmente en los puertos, impidiendo el tránsito de toda persona que no estuviera vacunada. Además de este personal, todos los facultativos del país cooperan eficazmente en esta obra de profilaxia, y el público ha contribuido igualmente, acudiendo a los centros de vacunación.

Los resultados obtenidos no pueden ser más satisfactorios: actualmente no existe epidemia de Viruela. En Caracas, con más de 130.000 habitantes, apenas se han presentado casos aislados, que de acuerdo con la Ley, fueron recluidos en el acto. Para esta reclusión existe un Hospital de Aislamiento, situado en los aledaños de la ciudad, dotado con todo lo necesario y a cuyo frente hay un personal técnico competente. La enfermedad no ha revestido carácter de gravedad, de tal modo que no ha habido una sola defunción y los pocos casos existentes están ya en periodo de convalecencia.

La labor realizada ha sido, pues, intensa y beneficiosa. Intensa porque se ha llevado a todo el territorio de la República y el Gobierno Nacional no ha omitido esfuerzos ni gastos en realizarla. A las Medicaturas de Sanidad se les ha enviado, de enero a hoy, más de 500.000 dosis de linfa vacinal, otro tanto a los Presidentes de los Estados y autoridades locales, cuya colaboración merece especial elogio por lo Federal, el número de personas vacunadas por la Oficina de Sanidad Nacional y por el personal sanitario de oportuna y decidida. En el Distrito La Guaira y parroquias foráneas, alcanza a 60.000: a esta cifra hay que agregar las numerosas vacunaciones practicadas por los señores Médicos Cirujanos en su clientela, y por diversas instituciones benéficas, dato que no se ha obtenido todavía, porque no han sido devueltos todos los talonarios de que les ha provisto la Sanidad Nacional.

La linfa vacinal se prepara en el Laboratorio de Bacteriología y Parasitología de la Oficina Central; se extrae de terneras escogidas, sometidas previamente a un riguroso examen y la elaboración y envasamiento de la vacuna se hacen según la técnica prescrita por la ciencia, teniéndose siempre una existencia considerable en depósito.

Por todo lo dicho, se desprende que no hay temor de que se arraigue la Viruela ni se presenten epidemias; la vacunación practicada en la forma expuesta, es la medida profiláctica que da mayores resultados. En todas partes del mundo se presenta esta enfermedad y las medidas de reclusión de los enfermos y la vacunación general de la población, la limitan de tal modo que no constituye peligro para la comunidad.

Según nuestra Ley de Vacuna no tienen valor los certificados de vacunación que remonten a más de siete años, pero cuando las autoridades sanitarias creyeren oportuna y necesaria la vacunación para prevenir una epidemia de viruela, como sucede hoy, es obligatoria la revacunación para todo individuo que no justificare haber sido inoculado en un periodo anterior de sólo tres años (Artículo 10 de la Ley de Vacuna).

La vacunación aún no ha terminado; la Dirección de Sanidad Nacional continuará activamente la lucha contra el flagelo, correspondiendo así a la sagrada misión de velar por la salud pública, e inspirada siempre en las normas trazadas por el creador y sostenedor de la Sanidad Nacional en Venezuela, Benemérito General Juan Vicente Gómez, quien, en su noble afán de hacer efectivo todo progreso en el país, no omite esfuerzo por grande que éste sea.

Caracas, 30 de marzo de 1929.

El Director de Sanidad Nacional. 

(Publicado en el Periódico "El Nuevo Diario", el 31 de marzo de 1929).

LA VIRUELA

(Por: Redacción National Geographic) 

La Viruela figura entre las enfermedades más devastadoras que jamás hayan existido en la historia de la humanidad. Alteró dramáticamente el curso de la historia, incluso contribuyendo al declive de civilizaciones enteras.  Se declaró erradicada a nivel mundial en 1979, después de un programa de vacunación que está considerado como una de las victorias más importantes de la medicina moderna. 

La Viruela es una enfermedad aguda y contagiosa causada por el virus "Variola". Recibe su nombre del término en Latín que significa “moteado”, haciendo referencia a los bultos y pústulas que aparecen en el rostro y cuerpo de los afectados. Históricamente el virus ha matado al 30% de las personas que lo han contraído. Los que han sobrevivido a menudo quedaban ciegos, estériles, y con profundas cicatrices, o marcas de Viruela, en la piel. 

Se transfería por contacto directo con los infectados o a través de fluidos corporales, también a través de objetos contaminados como las camas, y la enfermedad tenía dos variantes. La Viruela mayor, que era la más común y la más severa y letal. Y la Viruela menor, que causaba una enfermedad menos agresiva, que era mortal en menos del 1% de los casos. Las otras formas, menos habituales, eran: la hemorrágica y la maligna. Ambas causaban irremisiblemente la muerte. 

LAS PRIMERAS VÍCTIMAS 

Se cree que la Viruela se originó en la India o en Egipto hace 3.000 años. Las pruebas más tempranas de la enfermedad datan del Faraón Egipcio Ramsés V, quien murió en 1157 a.C. Sus restos momificados muestran marcas de Viruela en su piel. 

La enfermedad se extendió luego hacia las rutas del comercio en Asia, África y Europa, llegando finalmente a las Américas en el siglo XVI. Los indígenas no tenían ninguna inmunidad natural. Y se estima que un 90 por ciento de las muertes indígenas durante la colonización Europea fue a causa de enfermedades y no por la conquista militar. 

La Viruela contribuyó al declive del Imperio Azteca, en lo que ahora es México, después de la llegada del virus con los conquistadores Españoles en el 1519. Más de tres millones de Aztecas sucumbieron a la enfermedad. Gravemente debilitados, los Aztecas fueron vencidos fácilmente. La Viruela también causó la muerte de un Emperador Inca y eliminó gran parte de la población Inca del Oeste de Sudamérica. 

En Europa, se estima que la Viruela acabó con 60 millones de personas sólo en el siglo XVIII. Y en el siglo XX, con unas 300 millones de personas en todo el mundo. 

LA VICTORIA DE LA VACUNA 

La batalla humana contra la Viruela comenzó hace 2.000 años. En Asia, una técnica conocida como "viruelización" se basaba en infectar deliberadamente a la persona, introduciendo con aire a presión, costras de Viruela, por la nariz. Los que recibían este tratamiento, contraían un tipo más benévolo de Viruela y desarrollaban una inmunidad de por vida. 

En 1796, se realizó un descubrimiento clave, gracias a un experimento del doctor Inglés Eduard Jenner, que mostró que la inoculación de una variedad similar de la Viruela, que está presente en las vacas, podría protegernos contra la enfermedad. El descubrimiento de Jenner fue clave para el posterior programa de vacunación, especialmente crucial ya que no hay ningún tratamiento efectivo para la Viruela. 

En 1967, entre 10 y 15 millones de personas contrajeron la Viruela, y la Organización Mundial de la Salud lanzó una campaña mundial de erradicación basada en la vacunación. Gradualmente la enfermedad se fue concentrando sólo en el Cuerno de África, y el último caso conocido ocurrió en Somalia en 1977.

Pese a que la Viruela se ha convertido en protagonista tan sólo en los libros de historia, hay una pequeña posibilidad de que vuelva a amenazarnos como arma biológica. 

https://www.nationalgeographic.es/ciencia/viruela

 

domingo, 12 de septiembre de 2021

IMPRESIONES DEL EXTERIOR SOBRE EL GENERAL GÓMEZ 1915

 

Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente Constitucional de la República de Venezuela.

Motivo muy justificado de íntimo regocijo y aún de orgullo patriótico para los venezolanos, será siempre el concierto de honoríficas alusiones al estado actual de nuestro país que ha venido haciendo la prensa del exterior al hablar de la reciente elección del General Juan Vicente Gómez para ejercer la Presidencia Constitucional de la República. 

El nombre de Venezuela, rehabilitado de aquel concepto de país turbulento y desorganizado que culminara dolorosamente para la época en que el General Gómez asumió anteriormente el Poder Público, es ahora objeto de las merecidas alabanzas que por todas partes van proclamando el sorprendente cambio que en sólo cortísimos años, ha convertido a la nación, de postrada y desesperanzada, en próspera y vigorosa dueña de un inmediato porvenir tan halagüeño como el mejor que para sí han anticipado en laboriosa y prolongada gestación, las más florecientes repúblicas hermanas de América. 

Porque, en efecto, con ser tanto lo adelantado, apenas podemos considerarlo sino como amplia base para mayores y más extensos progresos en todos los órdenes de la actividad nacional. Y de ahí las seguras promesas que implica el hecho de la designación del General Gómez para dirigir la República; de tal suerte que enumerar los frutos de la política que practicó y de la obra administrativa que realizó cuando una vez estuvo al frente de los destinos nacionales, es a un tiempo un tributo de la justicia a sus merecimientos ciudadanos y un hermoso vaticinio de nuevos y más robustos avances del país durante el período de gobierno para el cual ha sido designado. 

Así es cómo justifica naturalmente la opinión pública extranjera la elección presidencial del benemérito compatriota, y por qué desde su tribuna imparcial, coaccionada solamente su palabra por la verdad avasalladora de los hechos, comparte con el pueblo de Venezuela la acertada inspiración de confiar al autor de los bienes presentes las esperanzas de otros aún mayores para los próximos años venideros. 

Escribimos las anteriores líneas a propósito de una nota editorial que con motivo de la elección del General Gómez trae el autorizado diario "La Discusión", de La Habana. En él habla exclusivamente la estadística, siempre irrevocable y convincente, lo mismo cuando se trata de las tristes revelaciones de la decadencia que cuando de la prosperidad y auge de los pueblos. 

He aquí un extracto de sus párrafos, desnudos de todo adorno extraño a los hechos convincentes: 

"En momentos los más precisos, cuando siguiendo los dictados de un carácter estrafalario, reñido con los intereses del mundo entero, Venezuela se encontraba en la más espantosa anarquía, en el más penoso estado de postración moral, económica y política, al extremo de que su sitio en el rol de las Repúblicas americanas había llegado a estar entre los últimos, surgió el General Gómez, quien, con patriotismo previsor, con alteza de miras, con firmes convicciones, pudo despertar en ella la misma adormecida pujanza de que diera en épocas legendarias muestra prepotente y gallarda, cuando sus pensadores y guerreros, con Miranda y Bolívar, con Sucre y Páez, laboraron briosa y eficazmente por la libertad de medio mundo colombino. 

Todo en Venezuela ha florecido y ha surgido a nueva vida desde entonces. Consolidado el orden público, garantizados ampliamente todos los derechos, todos los intereses, todas las aspiraciones legítimas, Venezuela ha podido dedicarse a desentumecer, primero sus aletargadas energías, y después a vigorizarlas y ensancharlas prodigiosamente. Y, como es natural, la nueva existencia se ha venido caracterizando, ante todo, por un constante y creciente desarrollo de los intereses. 

Los datos concretos de las estadísticas se encargarán de demostrarlo. 

Han surgido en Venezuela en un breve período de tiempo: más de cincuenta centros industriales, con un valor que oscila de 75 a 80 millones de bolívares, sin contar las empresas petroleras, de asfalto y de carbón que han obtenido concesiones legales y cuyos capitales son los más fuertes entre los de explotaciones industriales en el país. 

Las compañías mineras han elevado su capital a más de ocho millones. En empresas productivas de fuerza y luz se han invertido más de cinco. 

En industrias varias, productoras de cemento, vidrio, papel, lozas, más de ocho millones. Para activar los medios de transporte se han empleado diez y siete millones y las empresas constructoras de otra índole han elevado su capital a diez y nueve millones. 

El comercio ha aumentado de 1909 a 1914 un setenta por ciento. El comercio de 1909 alcanzó a 132.000.000 de bolívares. El de 1914 ascendió a 224.000.000. 

Las exportaciones que en 1909 fueron 49.000.000, en 1914 llegaron a 88.000.000. 

Los 227.000.000 que Venezuela debía, se hallan ya reducidos a 171.000.000. Venezuela con admirable puntualidad paga los intereses de sus deuda, y va al mismo tiempo amortizándolas rápidamente, en lo posible. De su buen proceder a este respecto, ha dado valioso testimonio la cancillería francesa al consignar en un documento público este honrosísimo párrafo: 

"Venezuela es como los Estados Unidos, país que cierra sus presupuestos con superávit y que además amortiza regularmente sus deudas y paga sus impuestos más ínfimos". En efecto, el superávit en su presupuesto excede de 12.000.000 de bolívares. 

En caminos públicos se han construido desde 1910 mucho más de 1.364 kilómetros y actualmente hay en proyecto 12 nuevas vías con extensión de más de 900 kilómetros. En obras de modernización y mejoramiento de antiguos caminos carreteros se han invertido 13 millones. 

La Instrucción Pública se ha hecho obligatoria y se ha ensanchado con toda amplitud. En 1909 sólo había en Venezuela 716 escuelas. Hoy llegan a 1.410. 

La salubridad pública, que casi no existía en 1909, ha sido establecida en tan excelentes condiciones que, gracias a ella han desaparecido las enfermedades como peste negra, peste amarilla, tifoidea, etc. 

Y Venezuela además de todos esos beneficios positivos obtenidos en el interior, ha logrado algo más grande, algo que iba resultando imposible: solucionar ventajosamente los innumerables conflictos que le creara con América y con Europa la intemperancia de Cipriano Castro. Venezuela zanjó definitivamente en 1913 el más grave de esos conflictos, el que existía pendiente con Francia, reconociéndose todos los derechos por ella alegados para ir al arbitraje y quedando por último reducidos a 3.000.000 de francos los 23 que de ella, por la intervención directa de la diplomacia, se reclamaban. 

La, obra del General Gómez justifica que el Congreso venezolano le haya elegido nuevamente por unanimidad Presidente Constitucional para el período de 1915 a 1922". 

(Diario "El Universal" de Caracas. Mayo de 1915).


viernes, 11 de junio de 2021

INFORME DEL DIRECTOR DE SANIDAD DE VENEZUELA EN 1922

 

Doctor Plácido Daniel Rodríguez Rivero, Director de Sanidad Nacional en el Gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela.

Tenemos a la vista el Informe correspondiente al año 1922 que el señor Director de Sanidad Nacional presenta al Ejecutivo Federal por órgano del Ministerio de Relaciones Interiores.

Abunda el mencionado documento en datos que dicen la eficacia con que el señor Doctor Plácido Daniel Rodríguez Rivero, ha secundado en el desempeño del alto cargo de Director de Sanidad Nacional, los nobles ideales del señor General Juan Vicente Gómez, Presidente Constitucional de la República, quien en su empeño de mejorar la institución sanitaria de la que es fundador y entusiasta propulsor en Venezuela, creó por Decreto de fecha, 10 de julio de 1922, y a fin de llenar imperiosas necesidades del servicio, los cargos de Inspector General de Sanidad, Abogado Consultor, Primero y Segundo Ingenieros, Inspector General de Leproserías Nacionales y Médico de Sanidad de Trujillo.

Bajo la dirección del Doctor Rodríguez Rivero, se ha procedido a la reorganización de las Oficinas de Sanidad y se han realizado obras de vital importancia como la refacción y el mejoramiento del Hospital de Aislamiento, la construcción de un pozo en la Estación de Servicio de Aseo Urbano y Domiciliario y la construcción de un colector, de cloacas y desagϋes.

Incansable ha sido la labor de la Oficina de Sanidad Nacional en sus campañas de vacunación, que ha generalizado de un extremo a otro del país, evitando así la propagación de enfermedades que diezmaban a la población. También ha atendido con esmero a las necesidades más urgentes de la Medicina e Higiene Veterinaria, como lo reclama nuestro país, donde la cría constituye una de sus principales fuentes de riqueza. Sus Laboratorios de Química y de Bacteriología y Parasitología, eficientes tanto en su personal como en la dotación de instrumentos, constituyen un alto exponente de nuestro adelanto sanitario. El servicio de Aseo Urbano y Domiciliario, cuya necesidad y eficacia reclaman la mayor atención, se ha ejecutado con la regularidad más completa y ha dado los resultados que de ella se derivan para bien de la salubridad pública.

En la forma más cumplida felicitamos al señor Doctor Plácido Daniel Rodríguez Rivero, por el brillante Informe que en su carácter de Director de Sanidad Nacional, ha presentado al Ejecutivo Federal, y por la manera eficaz e inteligente con que ha secundado los ideales patrióticos del General Juan Vicente Gómez e interpretado las normas progresistas de la Rehabilitación Nacional.

(Publicado en el Periódico "El Nuevo Diario", el 3 de mayo de 1923.)


jueves, 27 de mayo de 2021

INICIO DE LAS CIENCIAS VETERINARIAS EN VENEZUELA

 

El Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, en cuyo Gobierno se inició el conocimiento y desarrollo de las Ciencias Veterinarias en nuestro país.

HISTORIA DE LA VETERINARIA

LA OFICINA MÉDICO VETERINARIA DEL MINISTERIO

DE SALUBRIDAD, AGRICULTURA Y CRÍA DE

VENEZUELA; UNA VISIÓN ADELANTADA DEL ONE

HEALTH EN EL PRIMER TERCIO DEL SIGLO XX

(Por: Naudy Trujillo Mascia y Milva Javitt Jiménez)

El Gobierno del General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela entre 1908 y 1935, puso énfasis en la organización del Estado, en la promoción de investigaciones y estudios, así como en la apertura a los adelantos científi­cos; todo con el propósito de ajustar la Nación a los nuevos tiempos, signados por ideas de modernismo y de progreso. En tal sentido, y de forma particular, las áreas de la salud pública y la producción agropecuaria, consideradas estratégicas para atacar la pobreza y por sustentar el desarrollo y el crecimiento de la riqueza social, recibieron especial atención. Así se habrían de tomar medidas que condujeron posteriormente a la creación, en 1930, del Ministerio de Salubridad, Agricultura y Cría (MSAC), el establecimiento de sus líneas de trabajo y la contratación para esta instancia gubernamental de personal profesional extranjero, ante su falta en el país, sobre todo médico veterinario para conformar una ofi­cina especializada.

La fi­losofía de trabajo y las acciones llevadas a cabo por este Ministerio y sus dependencias en los campos de la producción e higiene de alimentos así como en la salud humana, ambiental y animal, al igual que sus alcances y logros, evidencian que sus operarios se acercaron a una visión adelantada de lo que hoy conocemos como One Health, hecho que es detallado y reivindicado en este trabajo de investigación.

El 19 de diciembre de 1908, el General Juan Vicente Gómez, llega a la Presidencia de la República de Venezuela, dando un giro al manejo ejecutivo del país y promueve sistemáticamente una serie de cambios en el Estado que buscan su transformación poniendo énfasis en el ordenamiento, la organización, la infraestructura, las investigaciones y estudios, así como en la apertura a los adelantos científi­cos; todo con el propósito de ajustar la Nación a los nuevos tiempos, signados por ideas y planteamientos de modernismo y de progreso, promovidas en el país por la que se conoce como segunda generación positivista venezolana integrada por una serie de prominentes intelectuales, entre los que destacan: José Gil Fortoul, Pedro Manuel Arcaya, César Zumeta y Laureano Vallenilla Lanz, que desde muy temprano comienzan a cerrar ­filas con el llamado gomecismo.

A partir de 1909, se establecerán contactos con países europeos y con Estados Unidos de Norteamérica a ­fin de lograr colaboración en planes y proyectos que mejoren las condiciones de Venezuela. Ese mismo año, bajo el lema "Unión, Paz y Trabajo", se comienzan a tomar decisiones y acciones que procuran el avance nacional. En tal sentido, se crea la Dirección de Agricultura y Cría y Colonización del Ministerio de Fomento con la intención de aumentar las actividades agropecuarias y aprovechar la gran cantidad de tierras ociosas.

En 1910 se decretó la creación de las Comisiones Cientí­ficas y Exploradoras de Venezuela con el propósito de realizar estudios en las diversas regiones del país desde el punto de vista geográfi­co, hidrográ­fico, astronómico, geodésico, geológico, botánico, etnológico, arqueológico y zoológico, que además debían proceder al estudio y trazado de las vías de comunicación para conformar un Plan General de las Vías de Transporte de la República, así como dedicarse a estudios preliminares destinados a proveer de agua potable y servicio de cloacas a las poblaciones. Se decreta la creación de un solo Ejército Nacional y una Academia Militar, con el propósito de acabar con las múltiples guerrillas personales controladas por caudillos regionales y proveerse de una institución que garantizara la paz nacional. Asimismo, en el ámbito educativo, a través del Ministerio de Instrucción Pública, se propuso una reforma y modernización del sistema y se decretó la creación de escuelas de agricultura, cría y veterinaria, de enfermería, normales y de artes y oficios para Caracas y otras regiones del país. Más adelante, con la irrupción del negocio petrolero, se verán otros cambios importantes sociales, políticos, económicos, y hasta culturales que delinearán a la moderna Venezuela.

Objetivamente podemos ver cómo, de forma particular, áreas como la educación, la salud pública y la producción agropecuaria e industrial, consideradas estratégicas para atacar la pobreza y por sustentar el desarrollo y el crecimiento de la riqueza social, recibieron su especial atención en la gestión de Gobierno entre 1908 y 1935 del General Juan Vicente Gómez; hecho que a la postre permitió hacer pasar paulatinamente a Venezuela al siglo XX, lo que para algunos analistas hubiese tardado muchísimo más al haberse prolongado la condición agropecuaria, latifundista, belicista, caudillista y errática que caracterizó al país durante la segunda mitad del siglo XIX.

LA SALUD PÚBLICA COMO ASUNTO DE ESTADO EN EL SIGLO XX

Tras la epidemia de peste bubónica aparecida en Venezuela, particularmente en el puerto de La Guaira, en 1907 y debido al pobre manejo, marcadamente muy político y poco técnico, que el Gobierno de Cipriano Castro le dio al evento, se encendieron alarmas entre los médicos venezolanos e instituciones como la Academia Nacional de la Medicina, y más allá en la O­ficina Sanitaria Internacional de las Repúblicas Americanas al percibirlo como una amenaza continental, que se manifestaron por una urgente organización del sistema sanitario del país. Tal clamor obtuvo respuesta en el nuevo Gobierno del Presidente Gómez, el cual crea en 1909 la Comisión de Higiene Pública, instancia consultiva, con rango nacional que a su vez tenía órganos similares a nivel regional y local, de carácter temporal y dependiente del Ministerio de Relaciones Interiores, ya que en esa época la salud era considerada un problema de seguridad nacional o de orden público.

Estaba constituida por seis médicos, un ingeniero y un abogado, y presidida por el galeno barquisimetano Dr. Pablo Acosta Ortiz con el Dr. Luis Razetti como secretario. El acontecimiento se tiene como un hito importante en la historia de la salubridad venezolana por ser el primer intento formal de un Gobierno por tomar la salud como asunto de carácter público.

Doctor Pablo Acosta Ortiz.

Esta comisión dio paso en 1910 al Consejo Superior de Higiene y Salubridad Públicas, dirigido por el Dr. Carlos de la Cabada y a la Dirección de Higiene y Salubridad Públicas a cargo del Dr. Pablo Acosta Ortiz; órganos hermanos y coactuantes, el primero de carácter consultivo y el segundo ejecutivo, de vida efímera y que en la práctica solo sentaron las bases para que en noviembre de 1911 se creara la Ofi­cina de Sanidad Nacional (OSN), bajo la responsabilidad directa de la Presidencia de la República y con mandato fundamental de controlar los frecuentes brotes de enfermedades, como viruela, ­fiebre amarilla, peste bubónica, malaria y disentería, que eran comunes tanto en Caracas como en el interior del país. La Oficina de Sanidad Nacional, contemplaba un Instituto de Higiene, provisto de laboratorios de Bacteriología, Parasitología, Química Biológica y Bromatología, y una Ofi­cina Central de Desinfección, además de una O­ficina o Departamento Veterinario, con secciones de Seroterapia y Vacunación, encargado del estudio y control de enfermedades que afectaban tradicionalmente a los ganados en el medio rural como la derrengadera, la peste boba, el carbón, y las parasitosis.

Doctor Luis Razetti.

La Oficina de Sanidad Nacional, tenía unas amplias competencias que incluían el registro epidemiológico, la vacunación, la desinfección, la lucha contra ratas, moscas y mosquitos, el saneamiento ambiental, la regularización de servicios e establecimientos de salud, las construcciones sanitarias, la inspección de alimentos; los laboratorios de diagnóstico y los servicios de aguas y aseo urbano.

Doctor Samuel Darío Maldonado.

Como fundador y primer director de la Oficina de Sanidad Nacional se designó al Dr. Samuel Darío Maldonado, médico, higienista, antropólogo, escritor, periodista y político, graduado en la Universidad Central de Venezuela y con especializaciones en Berlín, París y Viena, quien estuvo en el cargo hasta 1914. Venía de ser Ministro de Instrucción Pública en el primer gabinete del General Gómez entre 1908 y 1910, donde tuvo destacada participación en la propuesta de reformas educativas para una nueva Venezuela; además de un par de años en el ejercicio privado de la medicina y la cirugía en diferentes regiones del país y del este de Colombia. También era un destacado ganadero, propietario del Hato El Frío, una inmensa fi­nca en los Llanos que otrora fuera del héroe de la Independencia General José Antonio Páez y que en la década de 1970’s fue importante locación para la Serie Venezolana del programa televisivo español "El Hombre y su Mundo" del naturalista Félix Rodríguez de la Fuente. Esta última condición del nuevo director pesó probablemente en sus acciones en el ámbito ambiental, médico veterinario y de la salud pública veterinaria en el organismo a su cargo.

En su Mensaje Presidencial al Congreso Nacional, el 19 de abril de 1912, el Benemérito General Juan Vicente Gómez expresó:

"Espero que en las actuales sesiones dispondréis lo conveniente para el establecimiento de la Granja Modelo. Nuestro país es esencialmente agrícola, criador y minero, y exige que se le dote de escuelas de agricultura, de veterinaria y de minería. Se necesita que vengan del extranjero los profesores que hayan de enseñar el conocimiento de esas ciencias a nuestro inteligente pueblo".

Juan Vicente Gómez

Bajo la dirección y co-redacción del Dr. Samuel Darío Maldonado, en 1912, se promulga la primera Ley de Sanidad Nacional, su reglamento y una serie de otras normas sanitarias, las cual ponían énfasis en la organización del sistema de salud pública, el saneamiento ambiental, la modernización de los acueductos, la construcción de las redes de cloacas, la pavimentación de las calles, el control de endemias rurales, la vacunación, así como la inspección técnica de alimentos y bebidas. Esta ley sufrió modi­ficaciones en 1913, 1919, 1920, 1921 y 1923, ampliándose las áreas de atención a la Higiene Pública, la Medicina Sanitaria, la Ingeniería Sanitaria y la Estadística Sanitaria.

El Benemérito General Juan Vicente Gómez, intercambiando ideas con su gran amigo y colaborador el Doctor José Gil Fortoul.

El Doctor José Gil Fortoul, en la Memoria del Ministerio de Instrucción Pública correspondiente a 1912, refiriéndose a la proyectada Escuela Federal de Agricultura, Cría y Veterinaria, decía: "Desde los tiempos mismos de la fundación de la nacionalidad, es problema presente a los espíritus ilustrados, la creación de esta enseñanza, cuya falta ha entorpecido y aún comprometido seriamente el desarrollo de la riqueza pública".

El impulso al desarrollo de las ciencias y sobre todo, la necesidad de crear las bases para la enseñanza de algunas disciplinas como la agronomía y la veterinaria, consiguen en el Doctor José Gil Fortoul un aliado importante, reforzando esa voluntariosa intención con la presencia en el país de Henri Pittier de quien se conocen ideas para fomentar la agricultura venezolana sustentadas en la ciencia experimental y en el concepto según el cual la estación experimental es la base y fundamento de cualquier sistema de agricultura regional y de la enseñanza profesional en esta materia. 

Luego de 1914, en la Oficina de Sanidad Nacional así como en la Oficina Central de Sanidad Nacional (OCSN), nombre que se le adjudicó en 1918, y en la Dirección de Sanidad Nacional (DSN), denominada de esa forma desde 1919, sustituyeron al Dr. Samuel Darío Maldonado los doctores Gumersindo Torres, José Antonio Tagliaferro Miliani, Luis Gregorio Chacín Itriago, Ricardo Baquero González, Plácido Daniel Rodríguez Rivero, Santiago Rodríguez R., Juan Vicente Larralde y Henrique Toledo Trujillo; todos médicos higienistas o sanitaristas con estudios en el país y en el exterior.

Los cambios de 1919 fueron secuela directa de la pandemia de gripe española que afectó a Venezuela, que forzó reformas en los organismos, los recursos y en la actuación en cuanto a la salud pública, repotenciándose el proceso de modernización de la sanidad nacional.

Henri Pittier.

Por otro lado, en el ámbito agropecuario y ambiental es menester resaltar la contratación en 1913 del ingeniero, geógrafo, cartógrafo, meteorólogo botánico, zoólogo, naturalista y conservacionista suizo-estadounidense Henri Pittier, con el objetivo de que estudiara la situación agrícola nacional y proponer planes a futuro. Pittier recomienda el establecimiento de estaciones experimentales y laboratorios para análisis de suelos, realizar estudios fi­topatológicos y de las enfermedades de los animales domésticos, además de la creación escuelas de enseñanza agropecuaria y forestal.

En la segunda década del siglo XX, con el avance de la actividad petrolera, llegan al país compañías concesionarias norteamericanas, entre ellas la Standard Oil del grupo Rockefeller, quienes enseguida decidieron brindar su apoyo y colaboración en materia de salud, reconociendo los evidentes esfuerzos realizados por el Gobierno del Presidente Gómez.

En 1924, la Fundación Rockefeller, que ya operaba en Venezuela desde 1916, realizó un estudio con sus expertos acerca de la situación de enfermedades contagiosas, como la fi­ebre amarilla, la malaria o la anquilostomiasis, y sobre los posibles mecanismos para su control. Los resultados de tal estudio basaron el convenio establecido en 1926 entre el Gobierno venezolano, a través de la Dirección de Sanidad Nacional, y la División de Sanidad Internacional de la Fundación para mejorar los sistemas de lucha contra esas enfermedades que incluía el envío de personal califi­cado estadounidense incluidos médicos y una misión de ingeniería sanitaria, soporte en medicamentos y equipos, becas de estudio en el exterior para personal médico y paramédico venezolano y eventualmente el establecimiento de escuelas de salud pública y malariología en el país.

Los avances logrados en estas materias forzaron la creación, en 1929, de la Oficina de Salud Pública en la Dirección de Sanidad Nacional. Una división encargada especí­ficamente de la salud pública, la caridad pública, las organizaciones de caridad, la atención en situaciones de catástrofes, los asilos y hospitales así como de la legislación farmacéutica y médica; siendo designado como primer director el Dr. David Gimón Jr.

EL MINISTERIO DE SALUBRIDAD, AGRICULTURA Y CRÍA (MSAC)

El Gobierno del Presidente Gómez, en agosto del año 1930, elimina la Dirección de Sanidad Nacional para dar paso al Ministerio de Salubridad, Agricultura y Cría (MSAC), despacho que concentró todas las dependencias con competencias relacionadas a las dos áreas, provenientes tanto del Ministerio de Relaciones Interiores como de la Presidencia de la República, cumpliendo de esta forma recomendaciones de la 8ª Conferencia Sanitaria Panamericana celebrada en 1927 que sugería la existencia de un órgano superior ministerial para esas responsabilidades en cada país del continente. El Ministerio de Salubridad, Agricultura y Cría, mantuvo todas las estructuras de las unidades que le dieron forma las cuales se organizaron en dos grandes direcciones, la de Salubridad Pública y la de Agricultura y Cría.

Fue a inicios de la década de 1930 y a partir de entonces cuando empezó a emerger la Medicina Veterinaria en Venezuela, durante el Gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez.

El Doctor Henrique Toledo Trujillo, designado por el General Juan Vicente Gómez, Ministro de Salubridad, Agricultura y Cría.

Como Ministro de Salubridad, Agricultura y Cría fue designado el Dr. Henrique Toledo Trujillo, quien había estado hasta ese momento a la cabeza de la Dirección de Sanidad Nacional; cirujano, urólogo y ortopedista, médico particular del Presidente Gómez, con estudios de especialización en París, y casualmente con inclinación hacia la atención de animales, por ser amante del hipismo y criador de caballos. Detentará este cargo durante el lustro y medio de vida efectiva del Ministerio, hasta fi­nales de 1935. En su gestión, se inauguró el Servicio de Higiene Escolar, se pone en marcha la Escuela de Expertos Agropecuarios y Prácticos en Sanidad Animal, se moderniza el servicio del aseo urbano de Caracas y en las principales ciudades del interior del país, se funda el Laboratorio de Fisioterapia y Radiología, se promulga la ley de Defensa Sanitaria Vegetal y Animal, se reorganiza la O­ficina Veterinaria, se crea el Sanatorio Antituberculoso Simón Bolívar, se crearon los servicios de desinfección y eliminación de ratas, se auspicia la organización de la I Conferencia Sanitaria Nacional que tuvo como tema básico la anquilostomiasis, y se establecen los turnos farmacéuticos en Caracas y en el resto del país.

Para la antigua O­ficina Veterinaria, ahora adscrita a la Dirección de Agricultura y Cría del MSAC, se contrató, a través de la O­ficina de Cooperación Agrícola de la Unión Panamericana, a los médicos veterinarios Vladimir Kubes, checoslovaco, Emilio Graña y Fernando Roumiguiere, argentinos, Carlos Otto, chileno y posteriormente al uruguayo Enrique Vogelsang; a quienes los historiógrafos de la medicina veterinaria venezolana consideran como los pioneros de la implantación formal de la profesión en el país.

Al Dr. Kubes se le instaló al frente de la Ofi­cina Veterinaria con la misión de encargarse de los programas de enseñanza de la profesión y de manejo, cuidado, higiene, sanidad, multiplicación, cría y alimentación de animales así como del aprovechamiento de sus productos. Junto a su equipo de trabajo se desempeñaron no solo como clínicos de campo, sino también como educadores y consejeros de los ganaderos en la tarea de combatir las enfermedades de los rebaños, asesores en la construcción de instalaciones sanitarias y productivas, agentes desparasitadores y vacunadores, y ­finalmente promotores de la salud ambiental así como de la higiene y la prevención de enfermedades en los pobladores rurales.

El Dr. Vladimir Kubes coordinó el desarrollo del Primer Curso de Prácticos de Sanidad Animal según Decreto del Presidente Juan Vicente Gómez, el 2 de enero de 1934. El Dr. Kubes impregnó al proceso formativo de pertinencia social afrontando la crisis ganadera con métodos científicos para contribuir en la solución de los problemas. 

El Dr. Kubes no solamente fue pionero o fundador sino el líder de los estudios de Prácticos de Sanidad Animal, que tendrían como consecuencia la organización e implementación de los estudios de Medicina Veterinaria en el país, tal como se consagra en el artículo primero de la Ley de Ejercicio de la Medicina Veterinaria al reconocer como Médicos Veterinarios a las personas que obtuvieron el diploma de "Prácticos en Sanidad Animal" o de Expertos en Veterinaria y Zootecnia, dándole carácter legal y profesional a la iniciativa que naciera, el 2 de Enero de 1934, durante la presidencia del General Juan Vicente Gómez. Esta Ley establece:

"El ejercicio de la medicina veterinaria se regirá por la presente Ley y su reglamento, los reglamentos internos y las normas de ética profesional que dictare el Colegio de Médicos Veterinarios. Las personas que hayan obtenido diploma de "Prácticos en Sanidad Animal" o de "Expertos de Veterinaria y Zootecnia" de conformidad con las leyes anteriores, quedarán igualmente sometidos a dichas disposiciones en cuanto les sean aplicables".

Este curso culminó el 20 de Diciembre de 1934 con nueve personas graduadas y cuatro de ellos becados por el Gobierno Nacional para continuar estudios de Medicina Veterinaria en Uruguay.

El ingreso de los estudiantes a este tipo de cursos fue promocionado por una política de becas otorgadas por el Gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela.

BECADOS POR EL GOBIERNO NACIONAL DEL GENERAL GÓMEZ

Se embarcaron para el Uruguay los bachilleres Gustavo Rivas Larralde, Víctor Delgado Vivas, Paulo Llamozas González y Doctor Alberto Baumeister, cuatro de los alumnos que obtuvieron más altas calificaciones en el primer curso de Prácticos en Sanidad Animal que efectuó el Ministerio de Salubridad, Agricultura y Cría durante el año pasado.

El mentado Ministerio en cumplimiento de un Decreto Presidencial emitido por el Benemérito General Juan Vicente Gómez, envía a estos destacados alumnos a la capital uruguaya con el laudable fin de que amplíen sus conocimientos en tan avanzado centro de estudios de Medicina Veterinaria y se perfeccionen para su ejercicio profesional. 

(Publicado en la Revista "Élite", el 26 de enero de 1935).

El trabajo de investigación científica realizado por Marc Bloch es un histórico documental que se encarga de analizar las diferentes formas de la historia de la medicina veterinaria en Venezuela, tomando como punto de partida 1934, fecha de instauración oficial de la medicina veterinaria en este país, durante la presidencia del Benemérito General Juan Vicente Gómez. Gracias a esta investigación se dio a conocer un importante número de trabajos para el futuro Médico Veterinario.

CONSIDERACIONES FINALES

En este repaso histórico evidenciamos durante los inicios de la organización sanitaria venezolana, en las tres y media primeras décadas del siglo XX, cómo la sanidad humana, la ambiental y la animal forman aparentemente un complejo indivisible, en la práctica atendido en conjunto para garantizar la salud en cada uno de sus tres elementos. Hecho que se aprecia tanto en la decisión de crear un Departamento Veterinario en una Ofi­cina de Sanidad Nacional, caso similar al que en nuestros días podemos observar por ejemplo en el sistema sanitario italiano, como en la creación de un Ministerio de Salubridad, Agricultura y Cría, lo que es inusual en el concierto mundial.

Consideramos que los operarios técnicos y políticos venezolanos involucrados en tales decisiones se acercaron a una visión adelantada de lo que hoy conocemos como One Health, una iniciativa de integración de las ciencias biomédicas para un trabajo mancomunado, en el espíritu del concepto de One Medicine propuesto por Schwabe en 1964, que pretende regir como paradigma la actuación de las profesiones médicas en la actualidad y que busca en definitiva la anhelada supervivencia en la tierra.

Las bases fi­losófi­cas o teóricas que sustentaron tal visión son de relevante interés y debieran ser esclarecidas, ya que, en virtud de que en su momento produjeron sus alcances y logros importantes, pueden servir de sustento a nuevas ideas, adaptadas al contexto social, político y cultural venezolano, destinadas a optimizar hoy la sanidad nacional.

(Extractos tomados del libro "Historia de la Veterinaria", presentado por Naudy Trujillo Mascia y Milva Javitt  Jiménez en el XXIV Congreso Nacional y XV Congreso Iberoamericano de Veterinaria realizado en Almería, España, del 26 al 28 de octubre de 2018).

sábado, 15 de mayo de 2021

ILUSTRE HOMBRE DE CIENCIAS AL GENERAL GÓMEZ 1931

 

El eminente Doctor Alexandre Joseph Émile Brumpt, gran parasitólogo francés y el Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela.


EXPRESIVAS Y JUSTICIERAS MANIFESTACIONES DEL ILUSTRE HOMBRE DE CIENCIAS AL GENERAL GÓMEZ

APRECIACIONES ACERCA DE LA LABOR SANITARIA REALIZADA EN EL PAĺS POR EL BENEMÉRITO CAUDILLO Y ESTADISTA

El Profesor se muestra complacido de la facilidad y de la seguridad con que hoy se puede recorrer todo el territorio de la República.

 

Caracas, 20 de febrero de 1931.

Señor General Juan Vicente Gómez,

Etc., etc., etc.

Maracay.

Muy apreciado General:

Poco tiempo falta para que tenga que dejar este hermoso país obligado como estoy a volver a mis ocupaciones en la Universidad de París, pero antes he querido y esto me produce un verdadero placer, expresarle en esta carta, no pudiendo hacerlo de viva voz por no hablar el español, cuál es mi agradecimiento por todo lo que tan amablemente ha hecho Ud. para facilitarme mi viaje a Los Andes y a Los Llanos.

Como médico he sentido gran satisfacción al ver la importancia que Ud. le ha dado a la cuestión sanitaria, y la creación del Ministerio de Salubridad es una prueba más del interés con que Ud. ve la salud de sus conciudadanos, habiéndose percatado de lo vital que es para el país el mejoramiento de las condiciones higiénicas de sus moradores.

Las campañas sanitarias que se proyectan no podrán ser sino muy beneficiosas y todo irá en provecho del mejoramiento económico del país.

Da gusto ver la seguridad de que se goza en Venezuela pudiendo en todo momento viajar por todas partes aún por las regiones más apartadas y esto como consecuencia de la paz que ha sabido Usted darle a su país.

De los caminos debo decir que representan una de las obras que más deben enorgullecerlo y por lo que me permito felicitarlo bien sinceramente. Esas vías facilitan hoy grandemente el comercio y permiten al viajero admirar la belleza extraordinaria de esta tierra.

También me ha procurado satisfacción ver la importancia que Ud. viene dándole al mejoramiento de la cría, de ganados y después que he visitado Los Llanos comprendo más y más que para el país este es asunto más que interesante, poseyendo esas inmensas y hermosas sabanas con que la naturaleza ha dotado a Venezuela.

Una sugestión me permito hacer en tal asunto: y es la conveniencia que habría en formar una escuela de veterinarios, los cuales estudiarían las enfermedades de los animales y mostrarían a los criadores cómo estas afecciones pueden ser evitadas o tratadas. Esto complementaría el organismo sanitario que ya viene trabajando con éxito para el hombre.

En mi estada en Venezuela, he tenido ocasión de recoger un abundante material de parasitología, gracias a la ayuda de mi excelente amigo el doctor Tejera, material que prometo estudiar a mi llegada a París.

Permítame decirle que me llevo otros recuerdos más preciosos todavía. Estos recuerdos son los que se guardan de un país en que se ve la realización de que la paz y el trabajo es lo único que hace realmente prosperar una nación.

De un país en que gracias a la protección que se da a la higiene y a la agricultura, el bienestar de la población no podrá sino aumentar regularmente. De un país en que la explotación de los bosques está bien controlada, de un país en fin en que la creación de nuevos caminos permite el desarrollo progresivo del comercio y de la industria, así como la valoración de todas las riquezas naturales del suelo.

Como yo sé que es a Ud. a quien se debe la evolución tan rápida de su país, yo deseo al mismo tiempo que darle las gracias por la buena acogida que me ha dispensado, decirle la muy buena impresión que me llevo de Venezuela.

Quedo muy respetuosamente su atento servidor y amigo.

Profesor Emile Brumpt.

(Publicado en el Periódico “El Nuevo Diario”, el 12 de marzo de 1931).


BIOGRAFĺA DEL DOCTOR EMILE BRUMPT

El eminente Doctor Alexandre Joseph Émile Brumpt, gran parasitólogo francés, nació el 10 de marzo de 1877 en París. Alma Mater de la Facultad de Medicina de París. Conocido por la especialidad de Parasitología y Entomología. Entre los muchos reconocimientos por su labor científica, destacan: El Prix ​​ Savigny, Médaille d'or des épidémies, Medalla Manson y Legión de Honor Francesa.

Estudió zoología y parasitología en París, obteniendo su licenciatura en ciencias en 1901 y su doctorado médico en 1906. En 1919 sucedió a Raphaël Blanchard (1857-1919) como profesor de parasitología en la Facultad de Medicina de París, cargo que mantuvo hasta 1948. Gran parte de su carrera la dedicó a realizar investigaciones en África y América Latina.

A Brumpt se le atribuye la introducción de una técnica conocida como xenodiagnóstico en la investigación parasitológica. En 1935 describió Plasmodium gallinaceum, un parásito de la malaria aviar que infecta a los pollos y otras aves. También llevó a cabo una importante investigación sobre la mosca tsetsé africana (Glossina palpalis) como vector biológico de la tripanosomiasis. Además, realizó amplios estudios de las enfermedades: esquistosomiasis, enfermedad de Chagas, oncocercosis y leishmaniasis.

Describió Blastocystis hominis y Entamoeba dispar. La última especie ayudó a explicar por qué la mayoría de las personas que parecían estar infectadas con Entamoeba histolytica eran asintomáticas. Sin embargo, debido a que no existen diferencias morfológicas entre las dos especies, su propuesta fue ignorada en gran medida durante más de 50 años antes de probarse que era correcta utilizando técnicas moleculares.

La Academia de Ciencias de Francia le otorgó el Prix Savigny en 1910. Varias especies parasitarias llevan su nombre, entre ellas Plasmodium brumpti y Xenocoeloma brumpti. Además, un género de mosquitos flebotominos , Brumptomyia , y una especie de mosquito corso, Culex brumpti, llevan su nombre.

La obra escrita más conocida de Brumpt es "Précis de Parasitologie", que se publicó en seis ediciones entre 1910 y 1949. Fue autor de muchos artículos científicos, incluidos varios sobre el mosquito Anopheles y su relación con la malaria. Fue presidente de la Société Zoologique de France en 1922. Con Maurice Neveu-Lemaire y Maurice Langeron, fundó en 1923 la revista "Parasitológica Annales de Parasitologie Humaine et Comparée".

Falleció, a los 74 años de edad, el 8 de julio de 1951 en París, Francia.