miércoles, 1 de diciembre de 2021

JUAN VICENTE GÓMEZ ERA EL ÚNICO HOMBRE ORGANIZADO DE SU ÉPOCA

 


Dice el periodista e historiador Luis Cordero Velásquez, quien prepara otro libro sobre el hombre de "La Mulera".

¿Por qué Gómez? es la pregunta para el periodista e historiador Luis Cordero Velásquez, quien prepara el libro "Gómez y una ciudad" y recientemente ha editado "La ciudad vegetal".

En cada una de sus obras surge la figura de Juan Vicente Gómez, como si al apenas tomar la máquina de escribir se apareciera el hombre de "La Mulera" y poniéndose cómodo al frente le dijera:

"Ajá, Luis, en ese capítulo me metes a mí".

Luis Cordero Velásquez, responde directamente:

"Tuve un tío mayor que papá, el cual era gran amigo de Gómez, allá en Maracay. Ese tío contaba en conversaciones de sobremesa las cosas que hacía y decía Juan Vicente Gómez…luego, cuando sentí posteriormente el deseo de buscar datos sobre la historia de Maracay, me salía Gómez por todas partes, en todos los materiales, y me dije: éste es un personaje muy importante"…

Sentí deseos de examinar a Gómez de una manera imparcial, porque siempre fue visto o por amigos o por enemigos. He tratado de situarme en el país al cual llega Gómez como Jefe de Estado en 1908".

Pero tiene que haber un atractivo especial en el personaje, para interesarse de esa manera…

"Sí, dentro de una Venezuela desangrada por cien años de guerra y privaciones, el único hombre organizado era Juan Vicente Gómez. En sus años mozos vio como su padre, Pedro Cornelio Gómez, comenzaba a estructurar lo que más tarde se conoce como el clan de "La Mulera". Esa hacienda estaba situada en los límites con Colombia y ellos hacían operaciones mercantiles. Esa estructura organizativa la traslada Gómez al poder y por eso permaneció tanto tiempo mandando…

Ninguno de los otros caudillos tenía condiciones para poner visos organizativos a un país que era una vaina sin pies ni cabeza".

Ideológicamente, ¿cómo definiría a Gómez?

"Como un hombre práctico, enemigo de la guerra, y de quienes consideraba sus enemigos. Era un hombre con ganas de conservar buenas relaciones con los países y se entendía rápidamente, dentro del contexto de los negocios con los representantes de las empresas foráneas. La concepción ideológica que había en Venezuela era la liberal, que se acercaba al positivismo. Pero Gómez esencialmente era un hombre práctico". 

¿Era un hombre práctico cuando se instaló en Maracay, en vez de gobernar en Caracas?

"Por supuesto. En esa época el brazo derecho de quien gobernara el país, no eran ni el Ministro de la Defensa ni cualquier otro, sino el presidente del Estado Aragua, porque toda Venezuela tenía que pasar por esa región para llegar a Caracas y si Aragua se alzaba podía tumbar a cualquiera… Aragua era la llave del país".

Luis Cordero Velásquez me contó algunas anécdotas de Gómez, que había oído cuando niño en las sobremesas de su casa paterna, contadas por aquel tío que era gomecista. Cuando se fue, parecía solitario, pero a sus espaldas, en el pasillo, alguien como que carraspeó y dijo: Ajá.

(Publicado en el Diario "El Nacional", el 27 de diciembre de 1980).

 

viernes, 26 de noviembre de 2021

YO CONOCĺ Al GENERAL JUAN VICENTE GÓMEZ

(Por: P. L. Blanco Peñalver)

El Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, responde cariñosamente al saludo de su pueblo, desde el balcón de su residencia en la ciudad de Maracay.

"Aquel hombre tan extraordinario como cordial y sencillo". 

Soy de aquellos que conocieron al General Juan Vicente Gómez y puedo no ser prolijo para decir con acento periodístico cuáles fueron las oportunidades en que lo conocí, saludé y traté personalmente entre los años de 1915 a 1931. Debo comenzar por decir que a poco de haber llegado a Los Teques, en la calle Miquelin, vi a un grupo de militares que descendían de varios automóviles frente a una gran casa de muchas ventanas de hierro. Era el General Gómez, que rodeado de edecanes y varios generales, entre éstos Félix Galavís, Antonio Pimentel y Colmenares Pacheco, venía a visitar a su hermano, don Juancho Gómez, que ejercía la Presidencia del Estado Miranda; y que dejando encargado al General y agricultor de apellido Luna, pasaba largas temporadas en Los Teques, entre el cariño de aquellas buenas gentes. Gómez lucía en plena juventud, bizarro, despierto, imponente, saludador, como manteniéndose en los hábitos tachirenses. 

Pocas semanas después asistí a una reunión en el Hipódromo de "El Paraíso". Allí estaba Gómez. Lo pude ver muy cerca mientras él observaba las carreras desde el Palco Presidencial, llevándose a los ojos unos anteojos largavista. Todos hablaban, menos él. A los pocos días, en el mismo ambiente, pude verlo a caballo comandando una revista militar, a la que asistía el Congreso en pleno, bajo los aplausos de lo más granado y valioso de la sociedad y el mundo caraqueño. Al otro día se presentó al Congreso y leyó un brevísimo mensaje escrito por propia mano que decía: 

"Bien sabéis que siempre he preferido la obra a la promesa. Ayer os presenté en una revista al moderno Ejército venezolano, garantía de la paz y del progreso de Venezuela, a los que estoy consagrado desde que me elegisteis para presidir la República".  

Pasan los años. Es 1921. Un cercano familiar mío que ya conocía a Gómez desde 1914, me presentó al edecán Coronel Abigail Olivares, quien me dio oportunidad de hacerme presente en Las Delicias, coincidiendo esto con la llegada a Maracay del General Isilio Febres Cordero, entonces presidente del Estado Zamora (hoy Barinas), de quien entré a fungir de Secretario Privado. Por tanto fui del séquito del Caudillo de Diciembre, como se le llamaba entre todos aquellos personajes. Gómez preguntó: "¿Quién es ese joven?". No faltó quien le contestara, no sé si el Coronel José María Márquez Iragorry o Julio Anselmo Santander: "Mi General, Ese joven acompaña a don Isilio". Contestó el Benemérito: "Anjá, no me ha saludado, pero no importa". Yo seguía todos sus pasos, oyéndolo, observándolo, apartándome del lugar por donde él podría pasar. Ni cerca ni lejos. Realmente nunca fui presentado a Gómez; sin embargo...

En Caracas, unas veces acompañando al querido don Isilio, otras veces por mi sola cuenta, me introducía entre los acompañantes. Así fue una vez hasta la variante de Blandín, cuyos trabajos él vigilaba diariamente; y en otra oportunidad al consultorio dental del Dr. Noel, entre las esquinas de Ibarras a Pelota. Mientras Gómez se hacía revisar la dentadura, nosotros, sus acompañantes nos dedicábamos a aprender a bailar con el profesor Mario Amelotti; allí nos relacionábamos con bellas y atractivas damas caraqueñas. Todo ello muy divertido e interesante. Varias fueron las veces que Gómez fue al consultorio del Dr. Noel. 

Ya más espigado, en 1924, vuelvo a estar en Maracay. Tengo amistad con los generales José Rafael Gabaldón, asiduo acompañante. Lino Díaz, el General Rafael María Velasco, el Dr. José Jesús Gabaldón y el siempre amigo edecán Abigail Olivares, eran las personas a quienes me acercaba, por serme gratos. 

El mismo que me acercó al bueno de Abigail, me acercó al Dr. Urdaneta Maya. ¿Qué mejores fiadores podía yo tener para ser del séquito del General Gómez? Conocí el momento en que don Luis Pérez, administrador de los bienes de Gómez, padre del actual Gobernador de Caracas, Enrique Pérez Olivares, le dijo en la plaza Girardot, acercándose al General Lino Díaz: "Esta mañana, en la cuenta, me ordenó el General Gómez que le dijera a Ud. que quería hablarle; que lo esperaba a las 8". Esa fue la oportunidad en que le dio aviso de que lo había recomendado a la legislatura de Anzoátegui para presidente del Estado. El nerviosismo del General Lino Díaz fue inocultable. Parece que le agregó: "Antes de irse, procure hablar con mi hijo José Vicente". Fue poco lo conversado. A Marcelino Torres García, le dijo: "Ordené una pensión para su hijo". Urdaneta Maya, saliendo de la "Cuenta", me llamó y me  dijo: "Le voy a dar una tarjeta de recomendación, a nombre del General Gómez, para que Lino Díaz lo utilice". Y me perdí de vista hasta 1929, en que me despedí del General Gómez en razón de ir en recorrida hasta el Táchira, conociendo la Gran Carretera Trasandina, con viático que me obsequió el Dr. Pedro Manuel Arcaya, Ministro del Interior. 

A mi regreso volví a saludar al General Gómez, distrayéndome en Maracay, donde era asiduo asistente al Teatro, oportunidad en que recibía el saludo de aquel hombre tan extraordinario como cordial y sencillo. 

Cuando él dormía, entre las 10 de la noche y las 5 de la mañana, no se podía pasar frente a la casa del Comando. Una silla atravesada en el medio de la calle frente a la Iglesia, era la señal de que por allí no se permitía pasar: Gómez dormía o descansaba. Ningún aparato acompañaba al silencio de la hora. 

Cuando vuelvo a Maracay, es el momento en que los Diputados Aurelio Beroes, Angulo Ariza y otro, han provocado la caída del Dr. Juan Bautista Pérez. Esto lo relata el Dr. Ramón J. Velásquez con admirable claridad. Se abren las ventanas de la casa donde vive Gómez. Llegan desde Caracas los más destacados miembros del Congreso Nacional. Los preside el General Rafael Cayama Martínez. Los más allegados se acercan a curiosear en torno a las tres ventanas. Nadie lo impide y soy uno entre tantos, con el oído atento a lo que allí ha de ocurrir en tan excepcional momento. Los congresantes se miran las caras. Cayama viste de gris, imponente y rasurado hace poco; el Dr. Rafael Garmendia Rodríguez, por estar vestido de riguroso negro y provisto de un sencillo impermeable, luce más pálido que nunca con rostro inexpresivo. Allí están Angulo Ariza, el ingeniero Aurelio Beroes, contertulio del General Gómez, cuando éste dirigía el Acueducto de Maracay, que trajo a la capital aragϋeña las aguas de El Castaño. Eso también lo vi. 

No es mucha la espera. El General Gómez solo parecía esperar a que se hiciese el silencio y los congresantes se ambientaran en aquella encortinada sala que presidía el gran retrato que del Coronel Alí Gómez había ejecutado el inspirado pincel del ya célebre pintor Tito Salas. 

Tenemos a nuestro hombre en traje militar gris, sin correajes, sin quepis, bien asentado el cabello, sin edecanes que lo cuiden ni se pongan a su espalda; ni siquiera Tarazona estaba por todo eso. A propósito de este sujeto, solo cuidaba a Gómez cuando éste estaba en Maracay, nunca se le vio en Caracas. Parecía ser alérgico a Miraflores. El grupo de edecanes y altos jefes militares guardaban compostura en todo el ancho corredor de la Casa Presidencial. Una voz sale del centro de una gran mesa que está en un ángulo muy visible. Desde allí habla el General Gómez, sin estar precedido de saludos ni cumplidos congresiles. Ellos, como atornillados. 

"Ya sé a lo que han venido... yo esperaba que me vinieran a exigir... yo encontré a Caracas como una casa en ruinas... Ya ven como la he puesto. Todavía recuerdo los caballitos flacos de los tranvías. Ya les diré lo que deben hacer si quieren complacerme..." 

"Sí, sí, sí", exclamaron todos los congresantes.

P. L. Blanco Peñalver

(Publicado en el Diario "El Universal", el 19 de mayo de 1980).

miércoles, 17 de noviembre de 2021

EL PRESIDENTE GÓMEZ HACE 25 AÑOS DIRIGE LOS DESTINOS DE VENEZUELA

1908 – 19 de Diciembre de 1933. –Un gran Mandatario popular y un estado excepcional en el Mundo de prosperidad pública. –Es de estricta justicia destacar la labor de este Ilustre Gobernante.

DE “LA PALANCA”, DIARIO INDEPENDIENTE DE LA TARDE. –EDICIÓN EXTRAORDINARIA EN HOMENAJE A VENEZUELA. –BUENOS AIRES, ARGENTINA, 20 DE DICIEMBRE DE 1933.

La República hermana de Venezuela, la patria gloriosa de Simón Bolívar, “el rayo de la guerra, el iris de la paz”, posiblemente el genio militar más completo de la historia moderna, ofrece un acontecimiento de excepcional relieve en los fastos americanos contemporáneos. Su actual mandatario constitucional, el ilustre General Don Juan Vicente Gómez, celebra, rodeado del respetuoso cariño de sus conciudadanos y de la admiración sincera de los pueblos de América, veinticinco años de dirección de la gestión pública ratificada en distintas etapas por el soberano órgano legal de la opinión de su país. Suceso tan trascendente y tan sin precedentes en los anales de la actuación de los gobernantes más afortunados del mundo por la honrosa reiteración dispensada, cobra un valor más extraordinario si se considera como factores para valorarlo debidamente, el estado de brillante prosperidad que el Presidente Gómez ha sabido corregir y mantener para su patria enfrente de la más temible depresión que se conozca en la historia humana.

La paz inalterable en que ha sabido mantener a la familia venezolana, unida como un solo hombre en torno a su héroe epónimo, el respeto que han debido guardar las naciones extranjeras a la soberanía de Venezuela, celosamente defendido por un guardián tan ilustre y lleno de bizarros prestigios consulares y por contraste la situación de otros países del continente que aún no han podido cimentar su estabilidad interna y regular el maduro desarrollo de su personalidad internacional.

Una tan bella situación de prosperidad económica, de paz conciliadora pero firme en el orden interno, de seguridad y de respeto para Venezuela en el orden internacional y de ejemplo elocuente y correctísimo para los demás pueblos continentales: tal es la obra sintética del General Gómez como fruto del ejercicio del poder en Venezuela sea ejerciéndolo directamente, sea que su enorme personalidad gratara en forma ostensible y singular sobre las manifestaciones sensibles de la opinión pública que le adjudicara una tan enorme suma de honrosas prerrogativas republicanas. Gestión eficaz para Venezuela a punto tal que no tiene parangón desde la obra heroica de la gesta libertadora de los padres de la nacionalidad hasta los mismos dinteles de la hora contemporánea.

El Presidente Gómez es un auténtico grande hombre en funciones solemnes de amalgamador de las mejores tradiciones de Venezuela para formar con ellas un ideario romántico de acción altruista, pacífica, bondadosa, fructífera, pero firme en sus líneas generales de gobierno respetable y respetado pero fuerte y de una íntegra conducta inalterable.

CUALIDADES PSICOLÓGICAS DEL PRESIDENTE GÓMEZ

La excepcional personalidad del Presidente Gómez que ha gravitado durante tanto tiempo sobre la vida pública de Venezuela y por repercusión sobre todos los países del continente, se ha prestado para que se difundieran hasta el detalle sus más acentuadas características psicológicas bajo el aspecto de su reflejo en la acción pública y en el ejercicio del gobierno.

De carácter sencillo y sin apego alguno a las exteriorizaciones extraordinarias en el boato del mando, el Presidente Gómez es sencillamente un patriarca en la acepción sudamericana que dan a este vocablo. Su temperamento es noble, conciliador, amigo de su pueblo en el sentido integral y por ende de sus clases laboriosas por excelencia.

No hay dolor que no le conmueva y que no trate de remediarlo en la órbita de su supremo celo por el bien público. Amigo decidido de las letras y de los intelectuales, Venezuela le debe el apoyo material necesario para su mentada supremacía literaria sobre la mayoría de los países del continente, pues él ha propiciado la protección en todas sus formas de las artes, de las ciencias y de las labores del espíritu.

Su perspicacia y su singular conocimiento de los hombres, su rápido genio para discriminar políticamente, su certera visión y poder intuitivo de penetración en las intenciones de los hombres así como su tacto para saber preservar en horas de preocupación pública de todos los escollos a la nave del Estado, le pintan como un temperamento verdaderamente extraordinario y como un milagroso conductor providencial que el destino, que el buen destino puso a disposición de la patria de Bolívar en un momento álgido de su historia contemporánea.

El Presidente Gómez está al corriente de los menores detalles de la cosa pública: no hay reclamo de su pueblo que no llegue a sus oídos ni preocupación efectivamente popular que no sepa atenderla, encauzarla, interpretarla, resolverla de acuerdo a las conveniencias colectivas y al interés de toda la Nación.

De este singular y maravilloso conductor de hombres y de pueblos cuéntanse anécdotas extraordinarias, algunas de las cuales lo pintan con todos los aspectos de un sorprendente adivinador de los hechos por venir debido a una genial intuición unida a una sagacidad sin comparación alguna, superior a la de los más famosos caudillos de la Historia.

EL PODER DE VENEZUELA

Venezuela ha llegado al apogeo de su prosperidad y de su riqueza bajo el impulso brillante de la gestión del Presidente Gómez que ha abierto todas las fuentes de producción de la República atrayendo los capitales extranjeros y ofreciéndoles las más amplias garantías de estabilidad y de protección.

Sus célebres pozos de petróleo han hecho de Venezuela un poder mundial efectivo que podría ser tal y mantenerse así exclusivamente por su sola existencia y el Presidente Gómez ha sido el que ha dirigido y favorecido su utilización en defensa del patrimonio nacional.

Asómbrense los argentinos: ¡Venezuela no tiene deuda externa alguna y su moneda es la más sana del mundo! Y esta envidiable situación sin parangón con ninguna otra nación en el transcurso de los siglos, se ha propiciado y mantenido por la administración del General Gómez como uno de sus más brillantes galardones. Un país que tiene tan honrosa situación material y tan sabios gobernantes merece un gran destino, pues ha sabido labrárselos al confirmar como guías a gobernantes y ciudadanos tan calificados para el rápido ejercicio del gobierno de los pueblos.

Ninguna cuestión internacional ensombrece el presente ni el porvenir de Venezuela. País sinceramente pacifista, sus dificultades se entregan al arbitraje cuando lleguen a existir, habiendo tenido la honra de presidir el Consejo de la Sociedad de las Naciones. Su prestigio continental revela el afecto y la admiración que su historia y su grandeza actual merecen a los países hermanos del continente.

La República Argentina admira y ama a su gran hermano del Norte y al Presidente General Gómez que tantos títulos tiene al cariño de su país y a la admiración continental, tiene en este país sinceros amigos de la justicia que saben discernirle el más alto título a que puede aspirar un hombre de gobierno: el de haber hecho por su pueblo el máximo de bien que es factible humanamente hacerle por el esfuerzo contraído de cinco lustros de sacrificios por la prosperidad de todos.

(Publicado en el periódico “El Nuevo Diario”, el 25 de febrero de 1934).

miércoles, 20 de octubre de 2021

TERESA DE LA PARRA HABLA DEL PROGRESO DE VENEZUELA EN 1928


La célebre escritora Teresa de la Parra.

Teresa de la Parra nos habla con unción de su Venezuela y con entusiasmo de su progreso: 

"El General Gómez, ha acabado con el caudillismo llamando a la colaboración de su Gobierno a los hombres más capaces y mejor preparados para la administración, y es, en suma, un verdadero grande hombre de Estado".

Hay magníficas carreteras, paz, seguridad individual, los colombianos atraviesan tranquilamente mi tierra para embarcarse en La Guaira. Soy amiga del Presidente Gómez, y su actuación presente me parece bien. Lo acusan de haber sido severo pero ello fue cuando el país se encontraba en estado de revolución permanente. Un poderoso hábito de progreso, de prosperidad, de riqueza impulsa hoy a Venezuela, colocándola en puesto de primera fila entre las repúblicas americanas. 

La red de magníficas carreteras construidas por el Presidente Gómez, y que comunican a todas sus ciudades importantes, abaratando en un cincuenta por ciento los fletes y transportes, ha probado con sus resultados la importancia de la obra. 

La deuda pública venezolana no llega a 100 millones de pesos; su moneda se conserva a la par con el Dollar; el Gobierno tiene en caja 125 millones de bolívares y sus obligaciones están al día. Se ha dado grande impulso a la Instrucción Pública; la Sanidad alcanza la más alta eficiencia. Las Relaciones Exteriores de Venezuela se mantienen bajo el rígido principio de igualdad entre las naciones. 

El Presidente Gómez tiene especial interés en mantener estrechos y fraternales lazos de unión sus relaciones con las repúblicas del nuevo mundo que hablan español. El General Gómez, ha acabado con el caudillismo llamando a la colaboración de su Gobierno a los hombres más capaces y mejor preparados para la administración, y es, en suma, un verdadero grande hombre de Estado, tal cual las necesidades de nuestra América lo imponen en ocasionen para realizar los más altos destinos de la raza.

La Carretera Central, moderna que une a Venezuela y Colombia, obra de la actividad constructiva del Presidente Gómez, tiene 1.212 kilómetros de largo, pasa por lugares de 15.000 pies de altura y atraviesa 10 estados venezolanos.

Ocupa mi país actualmente el segundo lugar en el mundo como país productor de petróleo y la Ley Petrolera pone a cubierto de toda emergencia la propiedad de la tierra y la riqueza del subsuelo. Esta se concede solo en explotación por determinados años.

Venezuela es un país nacionalista, celoso de su integridad y hasta hoy, en ninguna época de su historia, ha consentido interferencias extrañas en sus asuntos internos. Esa puerta no hay venezolano que la abra, ni venezolana que no lo guarde.

(Extracto de la entrevista a Teresa de la Parra en el “Diario de la Marina” por Armando Maribona, publicada el 1 de abril de 1928 en La Habana, Cuba. Reproducida en “El Nuevo Diario”, el 21 abril de 1928).


domingo, 12 de septiembre de 2021

COMPOSICIÓN MUSICAL DEDICADA AL PRESIDENTE GÓMEZ

 

Benigno Marcano Centeno, figura entre los más grandes músicos cumaneses de todos los tiempos.

El virtuoso músico cumanés Don Benigno Marcano Centeno, compuso la marcha triunfal titulada "21 de Julio", como un homenaje a la histórica fecha de la batalla de Ciudad Bolívar, ocurrida en el año 1903, en la que el Benemérito General Juan Vicente Gómez, selló definitivamente la Paz en Venezuela.  

SEÑOR BENIGNO MARCANO CENTENO

Inspirado compositor venezolano, autor de la marcha triunfal "21 de Julio", dedicada al señor General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, y la cual fue estrenada con éxito brillante en el concierto de la Plaza Bolívar, verificado el 30 de diciembre de 1923.

El señor Marcano Centeno es un afortunado cultivador del sublime arte musical y, entre otras obras de mérito, cuenta con las siguientes: "Celajes de Cumaná", "Ecos del alma", "Quizá te quiera", "Agua Santa", "María Amelia", "Un recuerdo", Mientras los años pasan", y "Nuevo Ideal", valses; Fox-trot "Iris", "Rosas del Ávila"; One-step "Carabobo"; Pasodoble "América" y el vibrante "Canto patriótico a Sucre".

(Publicado en la Revista "Billiken", el 5 de enero de 1924).


IMPRESIONES DEL EXTERIOR SOBRE EL GENERAL GÓMEZ 1915

 

Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente Constitucional de la República de Venezuela.

Motivo muy justificado de íntimo regocijo y aún de orgullo patriótico para los venezolanos, será siempre el concierto de honoríficas alusiones al estado actual de nuestro país que ha venido haciendo la prensa del exterior al hablar de la reciente elección del General Juan Vicente Gómez para ejercer la Presidencia Constitucional de la República. 

El nombre de Venezuela, rehabilitado de aquel concepto de país turbulento y desorganizado que culminara dolorosamente para la época en que el General Gómez asumió anteriormente el Poder Público, es ahora objeto de las merecidas alabanzas que por todas partes van proclamando el sorprendente cambio que en sólo cortísimos años, ha convertido a la nación, de postrada y desesperanzada, en próspera y vigorosa dueña de un inmediato porvenir tan halagüeño como el mejor que para sí han anticipado en laboriosa y prolongada gestación, las más florecientes repúblicas hermanas de América. 

Porque, en efecto, con ser tanto lo adelantado, apenas podemos considerarlo sino como amplia base para mayores y más extensos progresos en todos los órdenes de la actividad nacional. Y de ahí las seguras promesas que implica el hecho de la designación del General Gómez para dirigir la República; de tal suerte que enumerar los frutos de la política que practicó y de la obra administrativa que realizó cuando una vez estuvo al frente de los destinos nacionales, es a un tiempo un tributo de la justicia a sus merecimientos ciudadanos y un hermoso vaticinio de nuevos y más robustos avances del país durante el período de gobierno para el cual ha sido designado. 

Así es cómo justifica naturalmente la opinión pública extranjera la elección presidencial del benemérito compatriota, y por qué desde su tribuna imparcial, coaccionada solamente su palabra por la verdad avasalladora de los hechos, comparte con el pueblo de Venezuela la acertada inspiración de confiar al autor de los bienes presentes las esperanzas de otros aún mayores para los próximos años venideros. 

Escribimos las anteriores líneas a propósito de una nota editorial que con motivo de la elección del General Gómez trae el autorizado diario "La Discusión", de La Habana. En él habla exclusivamente la estadística, siempre irrevocable y convincente, lo mismo cuando se trata de las tristes revelaciones de la decadencia que cuando de la prosperidad y auge de los pueblos. 

He aquí un extracto de sus párrafos, desnudos de todo adorno extraño a los hechos convincentes: 

"En momentos los más precisos, cuando siguiendo los dictados de un carácter estrafalario, reñido con los intereses del mundo entero, Venezuela se encontraba en la más espantosa anarquía, en el más penoso estado de postración moral, económica y política, al extremo de que su sitio en el rol de las Repúblicas americanas había llegado a estar entre los últimos, surgió el General Gómez, quien, con patriotismo previsor, con alteza de miras, con firmes convicciones, pudo despertar en ella la misma adormecida pujanza de que diera en épocas legendarias muestra prepotente y gallarda, cuando sus pensadores y guerreros, con Miranda y Bolívar, con Sucre y Páez, laboraron briosa y eficazmente por la libertad de medio mundo colombino. 

Todo en Venezuela ha florecido y ha surgido a nueva vida desde entonces. Consolidado el orden público, garantizados ampliamente todos los derechos, todos los intereses, todas las aspiraciones legítimas, Venezuela ha podido dedicarse a desentumecer, primero sus aletargadas energías, y después a vigorizarlas y ensancharlas prodigiosamente. Y, como es natural, la nueva existencia se ha venido caracterizando, ante todo, por un constante y creciente desarrollo de los intereses. 

Los datos concretos de las estadísticas se encargarán de demostrarlo. 

Han surgido en Venezuela en un breve período de tiempo: más de cincuenta centros industriales, con un valor que oscila de 75 a 80 millones de bolívares, sin contar las empresas petroleras, de asfalto y de carbón que han obtenido concesiones legales y cuyos capitales son los más fuertes entre los de explotaciones industriales en el país. 

Las compañías mineras han elevado su capital a más de ocho millones. En empresas productivas de fuerza y luz se han invertido más de cinco. 

En industrias varias, productoras de cemento, vidrio, papel, lozas, más de ocho millones. Para activar los medios de transporte se han empleado diez y siete millones y las empresas constructoras de otra índole han elevado su capital a diez y nueve millones. 

El comercio ha aumentado de 1909 a 1914 un setenta por ciento. El comercio de 1909 alcanzó a 132.000.000 de bolívares. El de 1914 ascendió a 224.000.000. 

Las exportaciones que en 1909 fueron 49.000.000, en 1914 llegaron a 88.000.000. 

Los 227.000.000 que Venezuela debía, se hallan ya reducidos a 171.000.000. Venezuela con admirable puntualidad paga los intereses de sus deuda, y va al mismo tiempo amortizándolas rápidamente, en lo posible. De su buen proceder a este respecto, ha dado valioso testimonio la cancillería francesa al consignar en un documento público este honrosísimo párrafo: 

"Venezuela es como los Estados Unidos, país que cierra sus presupuestos con superávit y que además amortiza regularmente sus deudas y paga sus impuestos más ínfimos". En efecto, el superávit en su presupuesto excede de 12.000.000 de bolívares. 

En caminos públicos se han construido desde 1910 mucho más de 1.364 kilómetros y actualmente hay en proyecto 12 nuevas vías con extensión de más de 900 kilómetros. En obras de modernización y mejoramiento de antiguos caminos carreteros se han invertido 13 millones. 

La Instrucción Pública se ha hecho obligatoria y se ha ensanchado con toda amplitud. En 1909 sólo había en Venezuela 716 escuelas. Hoy llegan a 1.410. 

La salubridad pública, que casi no existía en 1909, ha sido establecida en tan excelentes condiciones que, gracias a ella han desaparecido las enfermedades como peste negra, peste amarilla, tifoidea, etc. 

Y Venezuela además de todos esos beneficios positivos obtenidos en el interior, ha logrado algo más grande, algo que iba resultando imposible: solucionar ventajosamente los innumerables conflictos que le creara con América y con Europa la intemperancia de Cipriano Castro. Venezuela zanjó definitivamente en 1913 el más grave de esos conflictos, el que existía pendiente con Francia, reconociéndose todos los derechos por ella alegados para ir al arbitraje y quedando por último reducidos a 3.000.000 de francos los 23 que de ella, por la intervención directa de la diplomacia, se reclamaban. 

La, obra del General Gómez justifica que el Congreso venezolano le haya elegido nuevamente por unanimidad Presidente Constitucional para el período de 1915 a 1922". 

(Diario "El Universal" de Caracas. Mayo de 1915).


sábado, 11 de septiembre de 2021

INAUGURACIÓN DE LA PLAZA MIRANDA DE SAN FELIPE 1918

 

Un aspecto parcial de la Plaza Miranda en San Felipe, Estado Yaracuy, construida durante el Gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela. Año 1918. (Foto: Mazzi).

El Estado Yaracuy, en cuya capital se ha construido la Plaza Miranda que reproduce parcialmente nuestro grabado, es una de las Secciones donde mayores adelantos se observan en estos últimos años. El ramal ferroviario de Palma Sola, obra de la Empresa del Ferrocarril Bolívar, y la Carretera de la Costa, abierta por el Gobierno Nacional, dan buena idea de tan positivos adelantos, a los cuales se agregan los trabajos públicos ejecutados por la Administración local, presidida por el General J. Victoriano Giménez, activo y fiel intérprete de las ideas gubernativas practicadas por el Benemérito General Juan Vicente Gómez, Jefe de la Rehabilitación Nacional. El Gobierno de Yaracuy construye actualmente la importante Carretera San Felipe-Nirgua, al propio tiempo que cuida con preferencia las vías de comunicación que conducen a los Estados limítrofes.

Entre las obras que se han llevado a cabo en la capital del Estado, figuran la Plaza Miranda, la Avenida "19 de Abril" y un puente de cemento armado sobre el río Yurubi, el cual estará unido a San Felipe por una avenida de un kilómetro de longitud, próxima a terminarse.

(Publicado en el Periódico "El Nuevo Diario", el 27 de junio de 1918).