sábado, 27 de agosto de 2022

CENTENARIO DEL DR. ARĺSTIDES ROJAS EN EL GOBIERNO DEL GENERAL GÓMEZ 1926

El Dr. Arístides Rojas, eminente médico, naturalista, historiador, escritor, ensayista, científico, periodista y literario, nacido en Caracas, el 5 de noviembre de 1826, cuyo centenario fue conmemorado por el Presidente de la República de Venezuela, Benemérito General Juan Vicente Gómez en 1926. Óleo del gran pintor venezolano Antonio Herrera Toro.

La Academia Nacional de la Historia resolvió con la cooperación amplia y decidida del Gobierno Nacional, la celebración del centenario del ilustre polígrafo doctor D. Arístides Rojas, el 5 de noviembre de 1926. Ese acto de justicia a la vez que de recordación y acatamiento a una de las glorias más puras de la literatura venezolana, tuvo inmediata y simpática repercusión, no sólo en las esferas oficiales sino en todos los círculos intelectuales y sociales del país.

El Presidente de la República, Benemérito General Juan Vicente Gómez, por el digno órgano de su Ministro de Instrucción Pública, doctor Rubén González, ordenó se diera el nombre del festejado a una de las escuelas de la capital y se recopilara en tres volúmenes la obra dispersa de aquel infatigable trabajador para conmemorar el centenario de su natalicio.

La Academia, por su parte, organizó en el local de su Biblioteca una exposición de las obras y manuscritos de D. Arístides Rojas; un acto de florales ofrendas ante el busto que decora el patio de la Institución; la colocación de su retrato en la sala donde celebra ésta sus sesiones; la recitación por la señorita Carmen Antillano de uno de los poemas de "Un libro en prosa" y la celebración de una sesión pública y solemne en el Paraninfo de la Ilustre Universidad Central, presidida por el señor Ministro de Instrucción Pública y con el concurso de las Academias y los demás institutos de extensión universitaria. Se distribuyó allí en primorosa edición "El Campo de Nardos", uno de los más amenos artículos que escribiera aquella pluma, consustanciada con el alma de su ciudad nativa. A estos actos correspondió con su presencia la sociedad de Caracas, en lo que tiene de más noble y levantado.

Deseosa esta Institución de dejar un recuerdo perdurable de la significación de ese tributo a aquel que fue esforzado y glorioso paladín de la cultura nacional, ha resuelto consagrar este número del Boletín a los actos de que se ha hecho mención, para que ellos sirvan de ejemplo y estímulo a las generaciones del porvenir.

Importante Decreto del Presidente de la República de Venezuela, Benemérito General Juan Vicente Gómez, en conmemoración de la fecha centenaria del natalicio del Dr. Arístides Rojas. Publicado en el Boletín de la Academia Nacional de la Historia. Tomo IX. Diciembre de 1926. Número 36. Caracas, Venezuela.  

DECRETO POR MEDIO DEL CUAL EL GOBIERNO NACIONAL 

ORDENA LA PUBLICACIÓN DE LAS OBRAS DISPERSAS DE

D. ARĺSTIDES ROJAS CON OCASIÓN DEL

CENTENARIO DEL GRAN ESCRITOR.

 ********

GENERAL JUAN VICENTE GÓMEZ,

PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA,

Considerando :

Que en noviembre del presente año se cumplirá el primer Centenario del nacimiento de Arístides Rojas, venezolano distinguido que consagró su vida a la patria y a las letras;

Que conviene al decoro de la República mantener vivo el recuerdo de aquellos ciudadanos que la sirvieron con su talento y la ennoblecieron con sus virtudes;

Que aquel eximio compatriota consagró su laboriosa existencia a escribir los anales de Venezuela y la vida de sus hijos eminentes, en obras de fácil y amena lectura;

Que gran parte de los trabajos de Arístides Rojas se encuentran dispersos en periódicos, revistas y folletos, que por su extrema rareza ni son conocidos del público, ni se hallan hoy al alcance de los estudiosos,

Decreta:

Artículo 1°. Procédase a reunir los trabajos históricos de Arístides Rojas que no estén en las Leyendas Históricas y Orígenes Venezolanos, para editarlos por cuenta del Gobierno Nacional.

Artículo 2°. Dichos trabajos se imprimirán en volúmenes en 8° de veinte pliegos, o sean trescientas veinte páginas cada uno.

Artículo 3°. Por Resolución separada se designara la persona que haya de encargarse de la compilación e impresión de los citados volúmenes.

Artículo 4°. El Ministro de Instrucción Pública queda encargado de la ejecución de este Decreto.

Dado, firmado, sellado con el Sello del Ejecutivo Federal y refrendado por el Ministro de Instrucción Pública, en el Palacio Federal, en Caracas, a veinte y nueve de abril de mil novecientos veinte y seis. Año 117° de la Independencia y 68° de la Federación.

JUAN VICENTE GÓMEZ.

El Ministro de Instrucción Pública,

RUBÉN GONZÁLEZ.

Refrendado. 

Estados Unidos de Venezuela.—Ministerio de Instrucción Pública.— Dirección de Instrucción Superior y Especial.—Caracas: 30 de abril de 1926.—117° y 68°.

Resuelto :

Por disposición del ciudadano Presidente de la República se designa al ciudadano José E. Machado para compilar los trabajos históricos de Arístides Rojas y editarlos por cuenta del Gobierno Nacional conforme a lo establecido en el Decreto Ejecutivo, fechado ayer.

Comuníquese y publíquese.

Por el Ejecutivo Federal,

RUBÉN GONZÁLEZ. 

Iniciada por la Academia Nacional de la Historia la conmemoración del primer centenario del nacimiento de Arístides Rojas, el Gobierno de la República, presidido por el Benemérito General Juan Vicente Gómez, acogió con entusiasmo la feliz idea, a cuya realización ha prestado su apoyo con la amplitud que piden los méritos de aquel compatriota y el espíritu justiciero de un Magistrado atento a enaltecer la memoria de quien fue orgullo de la patria por su saber y sus merecimientos.

Entre las disposiciones oficiales encaminadas a exaltar la figura literaria del autor de las Leyendas Históricas y de los Orígenes Venezolanos, merece especial elogio el Decreto inserto en la primera página de este volumen; por el cual se ordena reunir los dispersos trabajos del extinto escritor, para editarlos por cuenta del Erario, pues de ese modo se salvan de la destrucción y del olvido estudios interesantes, que por encontrarse en periódicos, revistas y folletos de antigua data y de difícil consecución, apenas si son conocidos de los versados en asuntos bibliográficos. 

PALABRAS DEL SEÑOR LAUREANO VALLENILLA LANZ, 

DIRECTOR DE LA ACADEMIA NACIONAL DE LA HISTORIA, 

AL DECLARAR ABIERTA LA SESIÓN SOLEMNE CELEBRADA 

EN EL PARANINFO DE LA UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA,

CON MOTIVO DEL CENTENARIO DE D. ARĺSTIDES ROJAS.

Señor Ministro de Instrucción Pública:

Señoras:

Señores :

Este homenaje que todas nuestras Academias, bajo los nobles auspicios del Gobierno Nacional y con el concurso de la Sociedad de Caracas, rinden a la gran memoria de Don Arístides Rojas, es un acto de suprema justicia, y nunca ha podido decirse con más propiedad que honrar, honra. Estamos honrando a Venezuela en uno de sus hijos mas esclarecidos. Su nombre está estrechamente unido al de la Patria. Su obra esencialmente nacional ha pasado sin embargo las fronteras, pues no hay libro americano dedicado a estudiar los orígenes de estos países en que no aparezca el nombre de nuestro Arístides Rojas entre las más respetables autoridades de América. Puede decirse que se nacionalizó para hacerse internacional, al revés de tantos otros escritores contemporáneos suyos, quizás más brillantes, de más fino ingenio, de ilustración más vasta, que se sustrajeron al medio, que despreciaron el rico filón de nuestra historia y de nuestro ambiente para dedicarse a hacer literatura, que bien podía ser de todos y de cada uno de los pueblos hispano-parlantes porque en nada podía descubrirse su procedencia vernácula.

Eran los tiempos en que se hablaba enfáticamente de independencia y las inteligencias permanecían atadas a influencias extrañas; en que se odiaba la tradición colonial; en que se creía fácil romper con ella, y solo se obtenían frutos anémicos a los que faltaba la savia de la vida, la que viene de las fuertes raíces hundidas profundamente en el suelo que abonaron con sudor y sangre muchas generaciones. Se hablaba de nacionalidad y de Patria, y así como para regir "pueblos originales de composición singular y violenta", se trasplantaban leyes exóticas que en nada respondían a su idiosincrasia, y que nadie era capaz de comprender y respetar, se trasplantaban también las literaturas extranjeras que divorciaban a los hombres cultos del medio en que debían de imponerse y del pueblo que estaban obligados a guiar para darles la sensación, la idea, el sentimiento de una Nación y de una Patria. Por esa causa carecieron casi siempre de influencia y de prestigio intelectual la mayor parte de nuestros literatos. No dejaron el surco profundo que debieron, porque jamás ahondaron en la psicología de nuestro pueblo; y hasta nuestra epopeya, el heroísmo y los innumerables sacrificios conque Venezuela contribuyó a la emancipación de la América, fueron a asimilarlos, deformándolos, a las fábulas y a los hechos de otros pueblos; y nuestros héroes dejaron de ser hombres para convertirse en personajes de leyenda, arrebatándole a la historia su verdadera acción educativa.

Solo uno que otro hombre de talento escapó a la funesta influencia de la época, porque en todas partes y especialmente en nuestra América, aconteció lo mismo que en Venezuela.

Por esa razón sube de punto el mérito del esfuerzo en Arístides Rojas, al consagrar exclusivamente sus actividades al estudio de la Patria. Fue un autodidacta, como lo han sido todos aquellos que en nuestros países han dejado obras de mérito indiscutible. Nadie pudo enseñarle nada, porque nadie sabía ni para trazarle siquiera el camino que recorrió con tanto éxito hasta llegar a ser lo que fue: un sabio, con toda aquella desdeñosa modestia, con toda aquella irónica sencillez que son características de una gran superioridad intelectual.

No es mi propósito hacer la apología de nuestro eminente compatriota; la Academia de la Historia ha confiado esa tarea a uno de sus miembros más disertos y eruditos, que con tanto amor como desinterés se ha consagrado también a trabajar por el brillo de la Patria analizando su evolución histórica y humanizando a nuestros héroes para engrandecerlos.

Es en estas fiestas de la inteligencia donde mejor se comprueba la evolución que hemos realizado al amparo de la paz. Ya andan lejos los tiempos en que las pasiones de partido llegaron hasta el sacrilegio de considerar dignos de la apoteosis a los bárbaros y oscuros guerrilleros de nuestras contiendas fraticidas y abrirles las puertas del templo, consagrado al Libertador y a la pléyade de grandes hombres militares y civiles que contribuyeron a realizar la Independencia de la América hispana. La paz ha traído como consecuencia una revisión de valores. Ya podemos exaltar glorias tan puras, tan genuinamente intelectuales como la de Arístides Rojas con el apoyo entusiasta del Ilustre Gobernante, Benemérito General Juan Vicente Gómez, que ha sabido arrancar a la Patria, del báratro incandescente de las pasiones políticas y celebrar, en medio de la tranquilidad y el bienestar creados por su esfuerzo las fechas centenarias de nuestra magna epopeya, y tomando alentando constantemente estas nobles iniciativas en que se consagran nombres ilustres que son honra y prez de la República.

Debemos decirlo, porque con ello cumplimos un deber de gratitud y de justicia, que el Gobierno de la Nación, por órgano de su ilustre Ministro de Instrucción Pública, ha excedido a los propósitos de la Academia de la Historia, dando el nombre de Arístides Rojas a uno de nuestros planteles de educación, ordenando editar una selección de sus estudios y protegiendo generosamente este homenaje, que bien puede calificarse de insólito, pues es la primera vez que todas nuestras Academias se reúnen bajo estos claustros venerables para honrar a uno de nuestros mas grandes escritores, aunque también es cierto, que son muy contados aquellos que como Arístides Rojas abarcaron un radio más amplio de los conocimientos humanos. Y bien justificada se halla la presencia de la mujer en estos actos y su tributo de flores ante la imagen de quien vivió la belleza, de quien la sintió hondamente en nuestra naturaleza y la cantó en un estilo lleno de emoción y de hermosura, como para demostrar que en su alma de artista se hermanaban la severidad de Clio y la lírica fantasía de Polinnia.

Laureano Vallenilla Lanz. 

El Dr. Eloy G. González, Secretario de la Academia Nacional de la Historia, en la sesión solemne con que este cuerpo conmemoró el centenario del Dr. Arístides Rojas:

El señor Presidente de Venezuela, Benemérito General Juan Vicente Gómez, ha fundamentado de manera acertadísima y consoladora su Decreto de publicación de las obras dispersas de Arístides Rojas, estableciendo que es del decoro de la República mantener viviente el recuerdo de estos varones eximios, de estos ciudadanos ilustres, que sirvieron a la Patria con su talento y la ennoblecieron con sus virtudes; y sin duda es saludable a las generaciones militantes ver alzar estas grandes figuras de hombres dignos de condición varonil que han enseñado con su vida y con su obra que sólo se gana inmortalidad y positiva grandeza perdurable, con una intensa labor honesta con una inexpugnable virtud heroica: probidad, abnegación, alteza interior.

Es inaudita la tarea formidable cumplida por Arístides Rojas: es fatigante el sólo trabajo de reunir ahora, para editarlos, todos los interesantes trabajos del historiador que andan dispersos en periódicos, revistas y folletos. 

Eloy G. González.

(Publicado en el Boletín de la Academia Nacional de la Historia, Tomo IX, N° 33, Marzo de 1926).

 

lunes, 1 de agosto de 2022

CENTENARIO DE LA MUERTE DEL GRAN MARISCAL DE AYACUCHO 1930

El Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre.

El Gobierno Nacional del Benemérito General Juan Vicente Gómez, prestó a este proyecto su apoyo material y moral y bajo estos auspicios, se efectuó la sesión especial, el día 4 de junio de 1930, en el Teatro Nacional de Caracas. 

Habida consideración de que el 4 de junio de 1930 se cumplía el primer centenario de la muerte del Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre, la Academia Nacional de la Historia, acordó conmemorar dicha fecha con una sesión extraordinaria, que debía efectuarse en el Teatro Nacional de Caracas, conforme con el programa especial que elaboró al fin indicado. Desde luego quedó resuelto, como parte esencial de aquél, que se editara un número especial del Boletín, órgano de la Academia que disfruta de un crédito y una reputación extensos y firmes, dentro como fuera del país, en el cual debía insertarse como obra de preferencia la "Vida de Sucre", escrita por el Libertador, algunas cartas inéditas del Gran Mariscal, pertenecientes al archivo particular del académico doctor Vicente Lecuna, quien las puso a disposición de la Academia con el objeto mencionado, y trabajos adecuados de los señores académicos. 

El Gobierno Nacional del Benemérito General Juan Vicente Gómez, prestó a este proyecto su apoyo material y moral y bajo estos auspicios, se efectuó la sesión especial, el día 4 de junio de 1930, a las 5 p.m., en el Teatro Nacional de Caracas, en presencia de un numeroso público, en el que se hallaban representados los diversos gremios sociales, literarios, científicos, artísticos y obreros de la ciudad; así como también los representantes del Cuerpo Diplomático, Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, Concejo Municipal, Corporaciones, Universidad y la prensa, previamente invitados para el acto. En éste se dio lectura a la mencionada Biografía del Gran Mariscal, escrita por el Libertador, de la cual se hizo una edición artística de lujo, que fue distribuida inmediatamente a la concurrencia; fueron también leídas las cartas de despedida del Gran Mariscal para el Libertador, la contestación de éste y la carta de pésame del Libertador para la Marquesa de Solanda, viuda del Mariscal; se recitaron dos composiciones poéticas adecuadas y cerró el acto, con patrióticas y elocuentes palabras recibidas entre nutridos aplausos, el académico Monseñor Navarro.

(Publicado en el Boletín de la Academia Nacional de la Historia, N° 54. Abril - Junio de 1931. Caracas, Venezuela).


viernes, 29 de julio de 2022

ALFONSO "CHICO" CARRASQUEL RECORDÓ LA ÉPOCA DEL GENERAL GÓMEZ

Alfonso "Chico" Carrasquel. 

En parte de una interesante entrevista realizada al grandeliga venezolano, Alfonso "Chico" Carrasquel, publicada en el Diario "El Universal", el 28 de mayo de 2005, con motivo de su fallecimiento, nuestro muy querido y popular ídolo del béisbol, nos narró cómo era su infancia en tiempos del Benemérito General Juan Vicente Gómez:

"Todo el mundo se conocía. Si ahora tienes un amigo debes estar pendiente a ver si lo es de verdad. Antes uno empeñaba su palabra y decir "palabra de honor" era algo sagrado. Hoy día vas a la notaría, a un juzgado y nadie cumple, la palabra no vale.

La seguridad era tal que nos íbamos a comer arepas a las dos, tres de la mañana y no había problema, caminábamos tranquilamente. Era una Venezuela distinta. No había tanta presión para vivir, tantos problemas. Yo, que era lo que podía considerarse como el "perraje" de nuestra sociedad, no era despreciado, no había distingo.

Tuve nada menos que diez hermanos, el mayor de los varones era yo. Cuando íbamos a los actos de Juan Vicente Gómez mi mamá me decía: "Saluda al General a ver si nos tira algo".

Comparada con los actuales momentos, era una época muy bonita. No había atracos ni problemas de drogas. Esos muchachos de 20 años que andan por ahí no saben lo que se perdieron".

Alfonso "Chico" Carrasquel.

(Extracto de una entrevista al grandeliga venezolano, publicada con motivo de su fallecimiento en el Diario "El Universal", por Kelvy Pirela, el 28 de mayo de 2005).


miércoles, 27 de julio de 2022

PLANTA ELÉCTRICA DE URACA, ESTADO ARAGUA 1933

Vista de la Planta Eléctrica de Uraca, Estado Aragua. Año 1933.

El Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, ordenó bajo la Dirección de Edificios y Obras de Ornato del Ministerio de Obras Públicas (M.O.P.), luego de tres años de trabajo, poner en funcionamiento la Planta Eléctrica de Uraca, ubicada aledaña a la carretera entre Las Delicias y Choroní, Estado Aragua.

Para completar dicha obra esta Dirección del M.O.P. tuvo que:

1. En 1931 importar tres Turbinas «Pelton» para acoplarlas a tres generadores de 2.500 KVA y 6.000 voltios cada una.

2. Construir en Puerto Colombia un pequeño malecón de concreto entre el mar y la desembocadura del río Choroní, de 20 metros de longitud y 5,50 metros de ancho, para el desembarco de los equipos y maquinas importadas. El malecón fue provisto de una grúa giratoria capaz de mover 12 toneladas, propulsada por un motor a gasoil o manualmente.

3. Se acondicionaron los 12,5 kilómetros de la carretera entre Puerto Colombia y Uraca, para poder transportar los equipos y materiales pesados para la planta, ensanchando las curvas y pasos angostos, así como reforzando los puentes y alcantarillas.

4. Se concluyó el edificio de la planta y una sub-estación donde será transformada la corriente eléctrica, elevando la intensidad a 50.000 voltios con el objeto de reducir las pérdidas entre Uraca y Maracay, y por último,

5. Se construyó un estanque de compensación, de concreto armado, de 6.000 metros cúbicos y 7.600 metros de canales de mampostería para llevar el agua hasta la planta.

En 1958 aún funcionaban los generadores que entre las 9 y 10 p.m. requerían un cambio entre ellos, dejando sin electricidad a Choroní y Puerto Colombia durante 2 minutos. Poco tiempo después fueron dejados inactivos.

(Fuente: Fundación Arquitectura y Ciudad. 14 de Enero del 2018).


miércoles, 20 de julio de 2022

HOMENAJE A BOLÍVAR INAUGURANDO MONUMENTO DE CARABOBO

Vista parcial del Monumento a la Batalla de Carabobo. El Benemérito General Juan Vicente Gómez, iniciador de tan soberbio homenaje a la consagración de la Gloria del Héroe Máximo Simón Bolívar, puede sentirse orgulloso de su obra, pues es, sin disputa, el mejor Monumento que se ha erigido a El Libertador y Padre de la Patria en 1930.

Al presenciar en la sabana de Carabobo, los grandiosos funerales con que la República de Venezuela celebró el Primer Centenario de la Muerte del Libertador, cualquiera fiesta de carácter profano habría resultado inadecuada para evocar el momento desolado en que el Padre de la Gran Colombia, con el alma transida de dolor, cerró los párpados para siempre. Una tragedia auténtica no se revive con ceremonias cívicas. ¡Delante de la agonía del cóndor, se hacía necesario el incendio de un sol! Enfrente de la estatua de Bolívar, había que construir un altar. El sacrificio de Jesucristo era lo único que podía levantar las almas emocionadas hasta las regiones celestes de donde vuela el alma libertada del Libertador.

Así lo comprendió el General don Juan Vicente Gómez, Comandante en Jefe del Ejército de Venezuela, cuando dispuso que el Centenario Bolivariano se celebrase con una Misa de Campaña, en el Campo de Carabobo, allí en donde el héroe máximo ganó la batalla que puso fin al poderío de España en la América del Sur. ¿Os imagináis a miles de gentes, acudiendo en una peregrinación religiosa y patriótica, al teatro de la hazaña? La sabana está rodeada por un cerco de colinas verdes y alegres, y más que un campo de guerra, parece un escenario pastoril de églogas virgilianas. La línea del horizonte es suave y ondulada; la atmósfera es transparente y permite ver las más ligeras rugosidades de la serranía lejana; el cielo, que es celeste pálido al aproximarse a la tierra, es de un azul encendido en el zenit. Bolívar que, además de ser un héroe epónimo, fue un artista refinado, debe haber sentido una alegría inmensa al ver que lo mejor de sus batallas se ganó en un campo digno de ser habitado por faunos y por ninfas.

La ceremonia se compuso de cuatro números espléndidos: la inauguración del monumento conmemorativo, que se erigió en el centro de la sabana; la inhumación de los restos del soldado desconocido de la Independencia; el canto del himno a Bolívar, compuesto expresamente por el Maestro Alfano; la gran misa atendida por los altos funcionarios de la República, por varias brigadas del Ejército y por miles de gentes que acudieron de todas partes a presenciar el imponente rito.

Al descubrirse el bronce, el Presidente del Estado Aragua pronunció un discurso que parecía esculpido en granito. El doctor Rafael Requena posee todas las cualidades que debe tener un orador: magnífica presencia, voz metálica, imaginación viva y pensamiento profundo. con la honrada franqueza con que Rafael expone siempre sus convicciones políticas, después de doblar la rodilla delante del Padre de su Patria, dijo que al General Juan Vicente Gómez se debía que Venezuela pudiera aproximarse a los altares cívicos, completamente libre de los compromisos y gravámenes en que la sumergieran las guerras intestinas. Gracias a los últimos 22 años de paz, la República está en aptitud de evocar al héroe con rosas en sus mejillas, con azucenas en su frente y con estrellas en su corazón.

El Monumento inaugurado es grandioso: en la parte superior se destaca el Libertador a caballo, en medio de dos figuras aladas, que parecen levantarlo de la tierra y envolverlo en resplandores de aurora. En un escalón inferior aparecen los cuatro lugartenientes que más contribuyeron al éxito de la batalla de Carabobo: Mariño, que fue el Jefe del Estado Mayor, durante aquella campaña; Páez, que dirigió la carga final y mereció ser ascendido al grado de Comandante General del Ejército en el mismo campo de combate; y Cedeño y Plaza, que cayeron épicamente en la pelea y que, según las propias palabras del Libertador, se hicieron dignos de las lágrimas de Colombia. En un plano más bajo y como queriendo ascender hasta el Libertador, dos grupos escultóricos que representan a la Legión Británica y a los Llaneros, los dos cuerpos en donde se levantó a mayor altura el heroísmo colectivo. La escala ascendente resulta perfecta: más arriba, cuatro paladines de leyenda, y por último, en la cúspide y casi tocando las nubes, la imagen del héroe completo que sintetiza la nacionalidad…

Delante de este conjunto majestuoso de bronces, el escultor Rodríguez del Villar colocó dos pirámides de granito, sobre cuyos vértices se posan dos cóndores con las alas extendidas, como si se propusieran proyectar una sombra protectora. En la faceta frontal se encuentran los escudos de Venezuela y España, amparados por leones…

Los estandartes que hace cien años eran rivales, hoy se reconcilian definitivamente en el monumento de Carabobo,. Enfrente de esa reconciliación ¡cómo resultó conmovedora la inhumación del soldado desconocido de la Independencia! Sus huesos fueron recogidos en el campo de Ayacucho, en donde se libró la batalla continental: allí, junto a los venezolanos Sucre y Lara, se batieron el granadino Córdoba, el ecuatoriano La Mar, el argentino Necoechea, el peruano Santa Cruz…

¿A qué país perteneció el luchador anónimo que fue inhumado en la sabana de Carabobo, en el centenario de la muerte de Bolívar? El General Juan Vicente Gómez, al escoger unos huesos en Ayacucho no quiso honrar a determinado pueblo, porque el Libertador los amó a todos igualmente, y a todos los quiso redimir. 

Ningún sitio podía haber sido más apropiado para cantar por primera vez, el himno a Bolívar del maestro Alfano: este himno es marcial y dulce a la vez, y fue compuesto sobre temas del himno nacional venezolano. Respondiendo a la doble personalidad del Libertador, que era épica y galante, la composición de Alfano intercala notas de cristal entre los acordes de acero. La misma mezcla de madrigal y de epinicio, se advierte en los versos del padre Borges, que cantan más de cincuenta voces y que retumban en las concavidades de la cordillera lejana:

"Bajo la encina piensas;

entre los mirtos, amas:

el pensamiento en llamas;

el corazón de miel.

Y ya en galantes lides,

ya en bélicos asuntos,

tu espada siega juntos,

la rosa y el laurel…"

¿Quién no se sacude de emoción enfrente del injerto de lo dulce con lo terrible? Muchos ojos de mujeres bellas se arrasaron de lágrimas ante la evocación de aquel inmortal que siempre supo colocar un iris de idilio sobre las más broncas tempestades de la guerra…

Pero la nota culminante del centenario fue la misa: pensad en que sobre el campo heroico se levantó un altar, y que allí acudió todo un pueblo conmovido a presenciar el sacrificio del Redentor. Cuando el Primado de la Iglesia de Venezuela, levantó el cáliz, las músicas tocaron el himno nacional, los soldados presentaron armas y las banderas se agitaron gloriosamente para saludar al Santísimo… Y para completar este éxtasis divino en que se juntaban el amor a la Patria y la devoción a Dios, una cuadrilla de aeroplanos pasó por encima del monumento de Bolívar y del altar de Cristo y dejó caer sobre ellos, una lluvia de margaritas y de rosas…

Al terminar la Misa, resuena el himno de Bolívar, Y dice la última de las estrofas:

"En la visión heroica

se espantan tus corceles,

de valles de laureles

a cumbres de arrebol.

Se yergue Manco Capac

sobre el peñón nativo;

y vuela el dardo vivo

del cóndor hacia el sol".

Eso parece el Libertador delante de la Cruz de Cristo: un cóndor delante de un sol!

Nemesio García Naranjo.

Caracas, diciembre de 1930.

(Publicado en el Periódico "El Nuevo Diario", el 10 de enero de 1931).


sábado, 16 de julio de 2022

EL GENERAL GÓMEZ CONTRA LA ESPECULACIÓN 1932

A la izquierda: El Dr. Samuel E. Niño, Presidente del Estado Aragua. A la derecha: El Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela.

Como el tema nunca pierde actualidad y ahora tiene más que nunca, transcribimos un telegrama enviado, el 26 de de abril de 1932, por el Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, al doctor Samuel E. Niño, Presidente del Estado Aragua.

El texto es el siguiente:

Maracay, 26 de abril de 1932.

Dr. Samuel E. Niño.

Presidente del Estado Aragua.

Maracay.

Como yo sé que los artículos de primera necesidad que son precisamente los que sirven de sustento a las clases pobres, se encuentran en gran abundancia por las magníficas cosechas del año pasado, y que los depósitos graneros de los agricultores están llenos, juzgo que no es equitativo ni lícito, el que los precios continúen altos en detrimento de los proletarios. Del mismo modo la harina de trigo, el arroz y otros productos que vienen del exterior han bajado allá y no hay razón para que continúen altos aquí. En esta misma fecha, hace cuatro años, me dirigí a usted por conducto del Ministerio de Relaciones Interiores, en idéntico sentido; hoy quiero repetirle que es necesario que usted dicte y lleve a cabo en su jurisdicción las más enérgicas medidas para evitar que los acaparadores sostengan el alza artificial de los frutos, e impedirles, por todos los medios a su alcance, la despiadada especulación a que se dedican.

Lo saluda su amigo,

Juan Vicente Gómez. 

¿Y la respuesta del doctor Samuel E. Niño? Léanla: 

Maracay, 27 de abril de 1932.

Señor General Juan Vicente Gómez.

Presidente de la República de Venezuela.

Maracay. 

Impresiones de muy elevada índole patriótica ha despertado en mí la lectura del importante telegrama de usted del 26 del presente, y acatando las superiores instrucciones avaloradas por su experiencia y su amor a la patria que con él se digna transmitirme, me complace decirle que el gobierno de Aragua que presido, desde este propio instante procede a desplegar por mediación de las autoridades civiles y municipales una perentoria, activa y eficaz campaña tendente a evitar los abusos del acaparamiento y del alza indebida e injustificada en los precios de los artículos y frutos de primera necesidad para el consumo diario.

Como usted sabe Aragua es el granero del centro y con la solícita y paternal medida que usted me indica, alcanzarán indudablemente mayor bienestar las clases pobres. Al rogar a usted acoger las efusivas congratulaciones que por tan grato motivo le envío, ofrézcole que aquí permanecerá vigilante la acción gubernativa para impedir las ilícitas especulaciones al que alude el trascendental despacho telegráfico que me honro en dejar contestado.

Respetuosamente lo saluda.

Su amigo y subalterno,

Samuel E. Niño. 

(Telegramas publicados en el Diario "El Universal", el 26 de noviembre de 1995, en la columna "Miraflores a la Vista" de Jesús Lossada Rondón).


viernes, 1 de julio de 2022

AUMENTO DE LA CANTIDAD DE AGUA PARA CARACAS 1926

Importante Decreto del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, permitiendo la conservación y protección de la hoya del río "Macarao", declarándola Bosque Nacional, lo que permitirá aumentar el suministro de agua, beneficiando a los ciudadanos caraqueños. 

Muy simpática y amplia resonancia habrá de tener en el público el siguiente importante Decreto Ejecutivo, que una vez más pone de manifiesto el patriótico interés con que nuestro Gobierno, sabia y austeramente presidido por el General Juan Vicente Gómez, atiende a todo cuanto sea beneficioso para la colectividad.

Es tanto más de celebrarse la oportuna disposición que aquél contiene, cuanto que ella es una consecuencia del mayor y más próspero desarrollo de nuestra vida, que firmemente va alcanzando cada día una amplitud que es fruto de la paz en que felizmente hemos venido surgiendo a un campo de actividad y de población crecientes.

Esta disposición será acogida por el pueblo de Caracas con las más vivas muestras de simpatía, porque ella redunda en beneficios positivos para toda la colectividad, y provocará con justicia los más cálidos aplausos y el más decidido apoyo para el Gobierno, que no omite sacrificio alguno cuando se trata de realizar una obra de tan incalculables ventajas para la vida, la belleza y la salud de nuestra Capital. 

GENERAL JUAN VICENTE GÓMEZ

PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA 

Considerando: 

Que es notable el crecimiento de la población de esta Capital y el gran incremento que ella ha tomado merced a la paz que desde hace largos años reina en el país;

Que se hace necesario aumentar la cantidad de agua que recibe el acueducto, la cual con las talas y siembras de las posesiones que existen en la hoya del río "Macarao" se ha disminuido de modo notable;

Que la Ley de Expropiación por causa de utilidad pública declara de evidente utilidad la conservación de los bosques y aguas.

Decreta:

Artículo 1°. Se declara Bosque Nacional toda la hoya del río "Macarao" y quedan desde luego prohibidas en ella las talas y cultivos.

Artículo 2°. Procédase a la expropiación por causa de utilidad pública de todas las propiedades particulares que estén ubicadas dentro de la referida hoya, y a este efecto se da la suficiente autorización al ciudadano Procurador General de la Nación para que proceda a instaurar los correspondientes juicios.

Artículo 3°. Oportunamente se acordarán los créditos adicionales que sean necesarios.

Artículo 4°. Los Ministros de Relaciones Interiores y de Fomento quedan encargados de la ejecución del presente Decreto en lo que respectivamente les concierne.

Dado, firmado, sellado con el Sello del Ejecutivo Federal y refrendado por los Ministros de Relaciones interiores y de Fomento, en el Palacio Federal, en Caracas, a dos de marzo de mil novecientos veinte y seis.

Año 116° de la Independencia y 68° de la Federación. 

(L. S.) 

JUAN VICENTE GÓMEZ. 

Refrendado, el Ministro de Relaciones Interiores, 

(L. S.) 

PEDRO MANUEL ARCAYA. 

Refrendado, el Ministro de Fomento, 

(L. S.) 

ANTONIO ALAMO. 

(Publicado en el Periódico "El Nuevo Diario", el 3 de marzo de 1926).