domingo, 30 de mayo de 2021

PAZ Y TRABAJO, JUSTICIERAS APRECIACIONES SOBRE VENEZUELA

 

El destacado escritor Arturo Grant Pardo, quien escribió un excelente artículo sobre Venezuela y su progreso durante la presidencia del Benemérito General Juan Vicente Gómez.

Difícil tarea, casi siempre, la de convencer al hombre de que las bases fundamentales de toda felicidad son la paz y el trabajo. El padre de familia que consigue infiltrar en sus hijos tales principios de norma para las actuaciones en la vida, ha triunfado. Reposadamente bajará a la tumba en la seguridad absoluta de que ha cumplido su deber, y no habrá miedo de que al ser llamado a rendir cuentas ante su Creador, levante su frente para decir: "Que falle mi hoja de servicios".

Consideraciones de esa índole, y cien otras más, son las que me llevan a escribir este artículo. Agradable impresión me ha causado leer un número de "El Nuevo Diario", periódico que se publica en Caracas, la histórica y bellísima capital de Venezuela ¿Qué se propone ese vocero de la opinión en esa República al pretender que el pueblo, todas las mañanas de su existencia, contemple la frase magnífica de Paz y Trabajo? ¿Acaso se pretende con protervia sistemática que las multitudes sólo se ocupen de trabajar y dormir? ¿O que todo venezolano se esté quieto en sus creencias y opiniones y que sea simplemente la Oréade de enrarecido oquedal? Veamos.

¡Paz! ¡Paz! Santa palabra de vida. Primero que todo, necesitamos la paz del espíritu, la paz de la conciencia; que estemos en paz con nosotros mismos para que se extinga totalmente el posible efecto de aquella famosa expresión: "La humanidad conspira constantemente contra sus propios intereses"; para que reposado el ánimo, cese el prejuicio, reine la calma, predomine la ecuanimidad y nuestros juicios sean rectos de toda rectitud. Sobre esta base, serenos e impávidos, imperturbables y sosegados, las tempestades serán un mito. El hombre que se irgue plácido en lo más recio del combate es el que triunfa.

Venezuela, por tener paz, ha reconquistado su fama legendaria. Su fama de culta. La Venezuela brava ha dado paso a la Venezuela virtuosa y laboriosa.

E irrimisiblemente aparece el trabajo, como protestación de independencia económica, que es la que hace a los pueblos fuertes y respetables. La secuela de la paz es el trabajo. Cesa éste y aquella se resiente en lo más profundo de su base. Haya paz y trabajo y habrá hogares felices; que sin éstos la patria es cero.

Paz y trabajo para que el obrero gane con toda dignidad el pan cotidiano y lo goce a cabalidad; para que el agricultor tenga ansias de seguir labrando sus campos porque seguramente ha de cosechar el fruto de sus afanes, que son el nervio acerado de la patria; para que el profesional y el hombre de ciencias se sientan ufanos de sus oportunidades y de su prestigio ante el mundo; para que el soldado entienda que su misión es una de protección y vigilancia en aras del bienestar de la nación. Paz y trabajo, en una palabra, para que el hogar sea una realidad resplandeciente, en forma así, que el extranjero sienta respeto hacia un país que se constituye en vida de orden y cultura.

Hasta hace pocos años había la idea de que Venezuela sólo sabía empeñarse en luchas intestinas; más, para orgullo de sus hijos de dentro y de fuera, su Jefe de Estado ha conseguido desparpajar las nubes negras preñadas de augurios fatales y ha hecho fulgurar un sol pletórico de bendiciones del que gozarán sus habitantes aún mucho después de cuando ya no haya sino porciones finísimas del gran soldado.

Esa y no otra, es la obra que contemplamos desde lejos los que por muchos años sufrimos resignadamente la desconsideración con que ha sido tratada la tierra bendita que ha dado al mundo los dioses olímpicos de América: Bolívar y Sucre.

Tiempo fue en que Venezuela perfumó al continente con la esencia de sus leyendarias sublimidades; y dura aún, en la hiperestesia azul de los recuerdos el perfume de los sublimes gestos libertarios del Genio de la Raza. El mundo americano surgió a la palestra bello, históricamente encantador, lozano y verde como los valles que besan los Andes, blancos como sus cumbres, colosalmente blancas. Habrá paz en sus alturas y en sus inmensos llanos triunfará el trabajo, base de las idealidades quintaesenciadas de los que todo lo sacrificaron por su América.

En la hora de ahora, en muy significativos momentos de aquilatación mundial, en que ya no se mide a un pueblo por lo que fue, sino por lo que es, por lo que aporta al progreso de las poderosas industrias y a las intrincadas combinaciones de comercio en general; ahora, Venezuela, la creadora que fue de las grandiosidades espirituales que hicieron de la América Colombina un continente libre, se presenta como fiel guardadora de las reliquias utilitarias de la época. Así como entonces asombró al mundo con sus aparentes utopías de liberación, también lo asombra hoy consiguiendo que bajo los auspicios de la Paz y el Trabajo, sus ingresos asciendan de 40 millones de bolívares en 1909 a 87 millones en 1923; que su deuda que en 1909 era de 250 millones se reduzca a 90 millones; que haya en Caja un sobrante de 80 millones de bolívares; que el interés de los créditos bancarios, del 15% anual baje al 8%; que posea 5.000 kilómetros de modernas carreteras por las que corren veloces más de 30.000 automóviles; que se gasten millones en higiene pública; que se produzca en cuatro años alrededor de un millón de toneladas de petróleo; y por último, pasmémonos todos, que de 35.000 niños que asistían a las escuelas públicas en 1912, asistan hoy 200.000.

Y nos preguntamos atónitos en la contemplación de tantas realidades, ¿qué hombres son estos que en el orden de las finanzas y de la organización obtienen éxitos de tanta resonancia que asombran al mundo?

Los que, no hace muchos años, oíamos de continuo la labor de descrédito que por todos lados y en todas partes se hacía contra Venezuela; los que, santamente indignados teníamos que soportar la soez propaganda que nos lanzaban al rostro quienes eran incapaces de producir nada bueno, lanzamos al aire estridente carcajada que reverbera de colina en colina y de montaña en montaña hasta llegar a las alturas Andinas, en el inmenso regocijo de poder presentar a todos los hombres de buena fe la elocuencia abrumadora de los hechos que presentan a un país como ejemplo de virtudes ciudadanas, triunfante en sus artes y en sus industrias, atenta al bienestar de cada hogar y cada familia, produciendo para el mundo un país rico, ordenado y fuerte.

ECONOMÍA, HONRADEZ, CONSAGRACIÓN. Es el estandarte albo de esa gran República, refulgentes aparecen esos tres símbolos de dignidad nacional. Es el único camino de redención. Así se cumplirá cabalmente el más precioso de todos los lemas: PAZ Y TRABAJO.

Salve a Venezuela, orgullo de América y de la raza,

Arturo Grant Pardo.

San Pedro de Macorís, República Dominicana.

(Publicado en el Periódico "El Nuevo Diario", el 13 de agosto de 1925).


SEMBLANZA DEL ESCRITOR ARTURO GRANT PARDO

Una de las más destacadas figuras que en la educación ha producido la población de Lajas, Puerto Rico, fue Arturo Grant Pardo. Este educador nació en esta población, el día 26 de noviembre del año 1886. Fueron sus padres Federico Grant y Agustina Pardo.

Grant Pardo se inició en el magisterio como profesor rural graduado. Fue Principal de escuelas en su pueblo natal entre los años 1902 y 1909.

Unos años más tarde, en 1914, obtuvo el grado de Bachiller en Artes, Psicología y Educación en el Pennsylvania State College. En el año 1918 contrajo matrimonio con Julia Chacón, de cuyo matrimonio nacieron cuatro hijos: Rafael Luis, Pedro Arturo, José Antonio y María Francisca.

Fue profesor, además, en los pueblos de Cataño, Bayamón, Aguadilla, poblado de Florida y en la Academia de San Agustín en Río Piedras.

Obtenido el Diploma de Técnico Agropecuario del Instituto Politécnico de Sevilla en España, organizó y fue primer director de Cooperativas de Crédito Agrícola en el Distrito de Aguadilla, en el año 1919.

Emigró a la República Dominicana en 1923, donde fundó la Academia Antillana de San Pedro de Macorís, fundando más tarde, entre los años 1926 a 1929, el Instituto Politécnico de Santo Domingo. Ocupó además la posición de Director de la Escuela Nacional de Agricultura de la República Dominicana, en 1930. Más tarde, Director de Enseñanza Vocacional de Agricultura en aquella República. Dirigió también los Jardines de la Escuela Normal Superior de Santo Domingo. Fue Vicepresidente de "Acción Católica Dominicana".

De regreso en Puerto Rico, ocupó la plaza de Director de Discusiones Públicas de la División Educativa de la P. R. E. R. A., entre el 1934-1935. Fue miembro de la Facultad de Workers Education en la Universidad de Puerto Rico. Se distinguió como gran conferencista en temas relacionados con la educación y la agricultura.

De acuerdo a la publicación editada y dirigida por el señor Conrado Asenjo, como Diccionario Biográfico de Record Personal, llamada "Quién es Quién en Puerto Rico," (1936-1937) el nombre de Arturo Grant Pardo apareció junto al de otras personalidades de gran distinción y categoría nacional, tales como Robert H. Gore, ex gobernador de Puerto Rico, figura de gran prominencia en los Estados Unidos; el Doctor Ernest Gruening, Publicista y Director de la División de Territorios y Posesiones Insulares, del Departamento de lo Interior de los Estados Unidos; Doctor Agustín Osvaldo Goyco, Médico Cirujano ponceño, de gran relieve en la profesión; Richard W. Gray, Meteorologista, Director del Negociado del Tiempo en San Juan, Puerto Rico, y otros.

Al momento de su muerte en Santurce, Puerto Rico, el día 10 de marzo de 1941, desempeñaba el cargo de Director de la Revista de Agricultura, publicada por el Departamento de Agricultura de Puerto Rico, posición a la que había sido asignado en el año 1936.

Grant Pardo fue persona de gran talento, por lo que recibió el aprecio a su labor en todos los lugares en que fueron requeridos sus servicios.

Sus restos descansan en su pueblo natal.


sábado, 29 de mayo de 2021

CONSTRUCCIÓN DE 21 PUENTES DE HIERRO Y CEMENTO 1925

 

El General José Antonio Baldó,  Presidente del Estado Yaracuy, informa al Presidente de la República de Venezuela, Benemérito General Juan Vicente Gómez, la culminación de la construcción del último de los 21 puentes de la carretera San Felipe - Nirgua. Año 1925.  

LA CONSTANTE LABOR DE PROGRESO DE LA REHABILITACIÓN NACIONAL

De San Felipe a Maracay, el 25 de septiembre de 1925.

Las 2 hs. p.m.

Señor General Juan Vicente Gómez.

Compláceme participarle que ayer se construyó el último de los 21 puentes de hierro y cemento con que he venido reemplazando desde hace año y medio los de madera de la carretera entre esta ciudad y Nirgua, quedando por consiguiente dicha vía al abrigo de todo inconveniente por ese respecto. De dichos puentes diez se construyeron el año pasado y once en lo que va corrido de este año. Todos miden un total de cien metros con 30 centímetros de largo por cuatro metros de ancho; se invirtieron en ellos más de 30 toneladas de rieles, cabillas, y más de mil quintales de cemento romano con un costo total de Bs. 41.779,30 de los cuales pagó el Gobierno del Estado Bs. 25.067,55 y la Compañía del Ferrocarril Bolívar Bs. 16.711,75. Tendré la honrosa complacencia de irle dando cuenta de las demás obras en ejecución a medida que las vaya terminando.

Lo saluda con respeto y cariño su adicto amigo y fiel subalterno,

J. A. Baldó.

(Publicado en el Periódico "El Nuevo Diario", el 27 de septiembre de 1925).


jueves, 27 de mayo de 2021

INICIO DE LAS CIENCIAS VETERINARIAS EN VENEZUELA

 

El Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, en cuyo Gobierno se inició el conocimiento y desarrollo de las Ciencias Veterinarias en nuestro país.

HISTORIA DE LA VETERINARIA

LA OFICINA MÉDICO VETERINARIA DEL MINISTERIO

DE SALUBRIDAD, AGRICULTURA Y CRÍA DE

VENEZUELA; UNA VISIÓN ADELANTADA DEL ONE

HEALTH EN EL PRIMER TERCIO DEL SIGLO XX

(Por: Naudy Trujillo Mascia y Milva Javitt Jiménez)

El Gobierno del General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela entre 1908 y 1935, puso énfasis en la organización del Estado, en la promoción de investigaciones y estudios, así como en la apertura a los adelantos científi­cos; todo con el propósito de ajustar la Nación a los nuevos tiempos, signados por ideas de modernismo y de progreso. En tal sentido, y de forma particular, las áreas de la salud pública y la producción agropecuaria, consideradas estratégicas para atacar la pobreza y por sustentar el desarrollo y el crecimiento de la riqueza social, recibieron especial atención. Así se habrían de tomar medidas que condujeron posteriormente a la creación, en 1930, del Ministerio de Salubridad, Agricultura y Cría (MSAC), el establecimiento de sus líneas de trabajo y la contratación para esta instancia gubernamental de personal profesional extranjero, ante su falta en el país, sobre todo médico veterinario para conformar una ofi­cina especializada.

La fi­losofía de trabajo y las acciones llevadas a cabo por este Ministerio y sus dependencias en los campos de la producción e higiene de alimentos así como en la salud humana, ambiental y animal, al igual que sus alcances y logros, evidencian que sus operarios se acercaron a una visión adelantada de lo que hoy conocemos como One Health, hecho que es detallado y reivindicado en este trabajo de investigación.

El 19 de diciembre de 1908, el General Juan Vicente Gómez, llega a la Presidencia de la República de Venezuela, dando un giro al manejo ejecutivo del país y promueve sistemáticamente una serie de cambios en el Estado que buscan su transformación poniendo énfasis en el ordenamiento, la organización, la infraestructura, las investigaciones y estudios, así como en la apertura a los adelantos científi­cos; todo con el propósito de ajustar la Nación a los nuevos tiempos, signados por ideas y planteamientos de modernismo y de progreso, promovidas en el país por la que se conoce como segunda generación positivista venezolana integrada por una serie de prominentes intelectuales, entre los que destacan: José Gil Fortoul, Pedro Manuel Arcaya, César Zumeta y Laureano Vallenilla Lanz, que desde muy temprano comienzan a cerrar ­filas con el llamado gomecismo.

A partir de 1909, se establecerán contactos con países europeos y con Estados Unidos de Norteamérica a ­fin de lograr colaboración en planes y proyectos que mejoren las condiciones de Venezuela. Ese mismo año, bajo el lema "Unión, Paz y Trabajo", se comienzan a tomar decisiones y acciones que procuran el avance nacional. En tal sentido, se crea la Dirección de Agricultura y Cría y Colonización del Ministerio de Fomento con la intención de aumentar las actividades agropecuarias y aprovechar la gran cantidad de tierras ociosas.

En 1910 se decretó la creación de las Comisiones Cientí­ficas y Exploradoras de Venezuela con el propósito de realizar estudios en las diversas regiones del país desde el punto de vista geográfi­co, hidrográ­fico, astronómico, geodésico, geológico, botánico, etnológico, arqueológico y zoológico, que además debían proceder al estudio y trazado de las vías de comunicación para conformar un Plan General de las Vías de Transporte de la República, así como dedicarse a estudios preliminares destinados a proveer de agua potable y servicio de cloacas a las poblaciones. Se decreta la creación de un solo Ejército Nacional y una Academia Militar, con el propósito de acabar con las múltiples guerrillas personales controladas por caudillos regionales y proveerse de una institución que garantizara la paz nacional. Asimismo, en el ámbito educativo, a través del Ministerio de Instrucción Pública, se propuso una reforma y modernización del sistema y se decretó la creación de escuelas de agricultura, cría y veterinaria, de enfermería, normales y de artes y oficios para Caracas y otras regiones del país. Más adelante, con la irrupción del negocio petrolero, se verán otros cambios importantes sociales, políticos, económicos, y hasta culturales que delinearán a la moderna Venezuela.

Objetivamente podemos ver cómo, de forma particular, áreas como la educación, la salud pública y la producción agropecuaria e industrial, consideradas estratégicas para atacar la pobreza y por sustentar el desarrollo y el crecimiento de la riqueza social, recibieron su especial atención en la gestión de Gobierno entre 1908 y 1935 del General Juan Vicente Gómez; hecho que a la postre permitió hacer pasar paulatinamente a Venezuela al siglo XX, lo que para algunos analistas hubiese tardado muchísimo más al haberse prolongado la condición agropecuaria, latifundista, belicista, caudillista y errática que caracterizó al país durante la segunda mitad del siglo XIX.

LA SALUD PÚBLICA COMO ASUNTO DE ESTADO EN EL SIGLO XX

Tras la epidemia de peste bubónica aparecida en Venezuela, particularmente en el puerto de La Guaira, en 1907 y debido al pobre manejo, marcadamente muy político y poco técnico, que el Gobierno de Cipriano Castro le dio al evento, se encendieron alarmas entre los médicos venezolanos e instituciones como la Academia Nacional de la Medicina, y más allá en la O­ficina Sanitaria Internacional de las Repúblicas Americanas al percibirlo como una amenaza continental, que se manifestaron por una urgente organización del sistema sanitario del país. Tal clamor obtuvo respuesta en el nuevo Gobierno del Presidente Gómez, el cual crea en 1909 la Comisión de Higiene Pública, instancia consultiva, con rango nacional que a su vez tenía órganos similares a nivel regional y local, de carácter temporal y dependiente del Ministerio de Relaciones Interiores, ya que en esa época la salud era considerada un problema de seguridad nacional o de orden público.

Estaba constituida por seis médicos, un ingeniero y un abogado, y presidida por el galeno barquisimetano Dr. Pablo Acosta Ortiz con el Dr. Luis Razetti como secretario. El acontecimiento se tiene como un hito importante en la historia de la salubridad venezolana por ser el primer intento formal de un Gobierno por tomar la salud como asunto de carácter público.

Doctor Pablo Acosta Ortiz.

Esta comisión dio paso en 1910 al Consejo Superior de Higiene y Salubridad Públicas, dirigido por el Dr. Carlos de la Cabada y a la Dirección de Higiene y Salubridad Públicas a cargo del Dr. Pablo Acosta Ortiz; órganos hermanos y coactuantes, el primero de carácter consultivo y el segundo ejecutivo, de vida efímera y que en la práctica solo sentaron las bases para que en noviembre de 1911 se creara la Ofi­cina de Sanidad Nacional (OSN), bajo la responsabilidad directa de la Presidencia de la República y con mandato fundamental de controlar los frecuentes brotes de enfermedades, como viruela, ­fiebre amarilla, peste bubónica, malaria y disentería, que eran comunes tanto en Caracas como en el interior del país. La Oficina de Sanidad Nacional, contemplaba un Instituto de Higiene, provisto de laboratorios de Bacteriología, Parasitología, Química Biológica y Bromatología, y una Ofi­cina Central de Desinfección, además de una O­ficina o Departamento Veterinario, con secciones de Seroterapia y Vacunación, encargado del estudio y control de enfermedades que afectaban tradicionalmente a los ganados en el medio rural como la derrengadera, la peste boba, el carbón, y las parasitosis.

Doctor Luis Razetti.

La Oficina de Sanidad Nacional, tenía unas amplias competencias que incluían el registro epidemiológico, la vacunación, la desinfección, la lucha contra ratas, moscas y mosquitos, el saneamiento ambiental, la regularización de servicios e establecimientos de salud, las construcciones sanitarias, la inspección de alimentos; los laboratorios de diagnóstico y los servicios de aguas y aseo urbano.

Doctor Samuel Darío Maldonado.

Como fundador y primer director de la Oficina de Sanidad Nacional se designó al Dr. Samuel Darío Maldonado, médico, higienista, antropólogo, escritor, periodista y político, graduado en la Universidad Central de Venezuela y con especializaciones en Berlín, París y Viena, quien estuvo en el cargo hasta 1914. Venía de ser Ministro de Instrucción Pública en el primer gabinete del General Gómez entre 1908 y 1910, donde tuvo destacada participación en la propuesta de reformas educativas para una nueva Venezuela; además de un par de años en el ejercicio privado de la medicina y la cirugía en diferentes regiones del país y del este de Colombia. También era un destacado ganadero, propietario del Hato El Frío, una inmensa fi­nca en los Llanos que otrora fuera del héroe de la Independencia General José Antonio Páez y que en la década de 1970’s fue importante locación para la Serie Venezolana del programa televisivo español "El Hombre y su Mundo" del naturalista Félix Rodríguez de la Fuente. Esta última condición del nuevo director pesó probablemente en sus acciones en el ámbito ambiental, médico veterinario y de la salud pública veterinaria en el organismo a su cargo.

En su Mensaje Presidencial al Congreso Nacional, el 19 de abril de 1912, el Benemérito General Juan Vicente Gómez expresó:

"Espero que en las actuales sesiones dispondréis lo conveniente para el establecimiento de la Granja Modelo. Nuestro país es esencialmente agrícola, criador y minero, y exige que se le dote de escuelas de agricultura, de veterinaria y de minería. Se necesita que vengan del extranjero los profesores que hayan de enseñar el conocimiento de esas ciencias a nuestro inteligente pueblo".

Juan Vicente Gómez

Bajo la dirección y co-redacción del Dr. Samuel Darío Maldonado, en 1912, se promulga la primera Ley de Sanidad Nacional, su reglamento y una serie de otras normas sanitarias, las cual ponían énfasis en la organización del sistema de salud pública, el saneamiento ambiental, la modernización de los acueductos, la construcción de las redes de cloacas, la pavimentación de las calles, el control de endemias rurales, la vacunación, así como la inspección técnica de alimentos y bebidas. Esta ley sufrió modi­ficaciones en 1913, 1919, 1920, 1921 y 1923, ampliándose las áreas de atención a la Higiene Pública, la Medicina Sanitaria, la Ingeniería Sanitaria y la Estadística Sanitaria.

El Benemérito General Juan Vicente Gómez, intercambiando ideas con su gran amigo y colaborador el Doctor José Gil Fortoul.

El Doctor José Gil Fortoul, en la Memoria del Ministerio de Instrucción Pública correspondiente a 1912, refiriéndose a la proyectada Escuela Federal de Agricultura, Cría y Veterinaria, decía: "Desde los tiempos mismos de la fundación de la nacionalidad, es problema presente a los espíritus ilustrados, la creación de esta enseñanza, cuya falta ha entorpecido y aún comprometido seriamente el desarrollo de la riqueza pública".

El impulso al desarrollo de las ciencias y sobre todo, la necesidad de crear las bases para la enseñanza de algunas disciplinas como la agronomía y la veterinaria, consiguen en el Doctor José Gil Fortoul un aliado importante, reforzando esa voluntariosa intención con la presencia en el país de Henri Pittier de quien se conocen ideas para fomentar la agricultura venezolana sustentadas en la ciencia experimental y en el concepto según el cual la estación experimental es la base y fundamento de cualquier sistema de agricultura regional y de la enseñanza profesional en esta materia. 

Luego de 1914, en la Oficina de Sanidad Nacional así como en la Oficina Central de Sanidad Nacional (OCSN), nombre que se le adjudicó en 1918, y en la Dirección de Sanidad Nacional (DSN), denominada de esa forma desde 1919, sustituyeron al Dr. Samuel Darío Maldonado los doctores Gumersindo Torres, José Antonio Tagliaferro Miliani, Luis Gregorio Chacín Itriago, Ricardo Baquero González, Plácido Daniel Rodríguez Rivero, Santiago Rodríguez R., Juan Vicente Larralde y Henrique Toledo Trujillo; todos médicos higienistas o sanitaristas con estudios en el país y en el exterior.

Los cambios de 1919 fueron secuela directa de la pandemia de gripe española que afectó a Venezuela, que forzó reformas en los organismos, los recursos y en la actuación en cuanto a la salud pública, repotenciándose el proceso de modernización de la sanidad nacional.

Henri Pittier.

Por otro lado, en el ámbito agropecuario y ambiental es menester resaltar la contratación en 1913 del ingeniero, geógrafo, cartógrafo, meteorólogo botánico, zoólogo, naturalista y conservacionista suizo-estadounidense Henri Pittier, con el objetivo de que estudiara la situación agrícola nacional y proponer planes a futuro. Pittier recomienda el establecimiento de estaciones experimentales y laboratorios para análisis de suelos, realizar estudios fi­topatológicos y de las enfermedades de los animales domésticos, además de la creación escuelas de enseñanza agropecuaria y forestal.

En la segunda década del siglo XX, con el avance de la actividad petrolera, llegan al país compañías concesionarias norteamericanas, entre ellas la Standard Oil del grupo Rockefeller, quienes enseguida decidieron brindar su apoyo y colaboración en materia de salud, reconociendo los evidentes esfuerzos realizados por el Gobierno del Presidente Gómez.

En 1924, la Fundación Rockefeller, que ya operaba en Venezuela desde 1916, realizó un estudio con sus expertos acerca de la situación de enfermedades contagiosas, como la fi­ebre amarilla, la malaria o la anquilostomiasis, y sobre los posibles mecanismos para su control. Los resultados de tal estudio basaron el convenio establecido en 1926 entre el Gobierno venezolano, a través de la Dirección de Sanidad Nacional, y la División de Sanidad Internacional de la Fundación para mejorar los sistemas de lucha contra esas enfermedades que incluía el envío de personal califi­cado estadounidense incluidos médicos y una misión de ingeniería sanitaria, soporte en medicamentos y equipos, becas de estudio en el exterior para personal médico y paramédico venezolano y eventualmente el establecimiento de escuelas de salud pública y malariología en el país.

Los avances logrados en estas materias forzaron la creación, en 1929, de la Oficina de Salud Pública en la Dirección de Sanidad Nacional. Una división encargada especí­ficamente de la salud pública, la caridad pública, las organizaciones de caridad, la atención en situaciones de catástrofes, los asilos y hospitales así como de la legislación farmacéutica y médica; siendo designado como primer director el Dr. David Gimón Jr.

EL MINISTERIO DE SALUBRIDAD, AGRICULTURA Y CRÍA (MSAC)

El Gobierno del Presidente Gómez, en agosto del año 1930, elimina la Dirección de Sanidad Nacional para dar paso al Ministerio de Salubridad, Agricultura y Cría (MSAC), despacho que concentró todas las dependencias con competencias relacionadas a las dos áreas, provenientes tanto del Ministerio de Relaciones Interiores como de la Presidencia de la República, cumpliendo de esta forma recomendaciones de la 8ª Conferencia Sanitaria Panamericana celebrada en 1927 que sugería la existencia de un órgano superior ministerial para esas responsabilidades en cada país del continente. El Ministerio de Salubridad, Agricultura y Cría, mantuvo todas las estructuras de las unidades que le dieron forma las cuales se organizaron en dos grandes direcciones, la de Salubridad Pública y la de Agricultura y Cría.

Fue a inicios de la década de 1930 y a partir de entonces cuando empezó a emerger la Medicina Veterinaria en Venezuela, durante el Gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez.

El Doctor Henrique Toledo Trujillo, designado por el General Juan Vicente Gómez, Ministro de Salubridad, Agricultura y Cría.

Como Ministro de Salubridad, Agricultura y Cría fue designado el Dr. Henrique Toledo Trujillo, quien había estado hasta ese momento a la cabeza de la Dirección de Sanidad Nacional; cirujano, urólogo y ortopedista, médico particular del Presidente Gómez, con estudios de especialización en París, y casualmente con inclinación hacia la atención de animales, por ser amante del hipismo y criador de caballos. Detentará este cargo durante el lustro y medio de vida efectiva del Ministerio, hasta fi­nales de 1935. En su gestión, se inauguró el Servicio de Higiene Escolar, se pone en marcha la Escuela de Expertos Agropecuarios y Prácticos en Sanidad Animal, se moderniza el servicio del aseo urbano de Caracas y en las principales ciudades del interior del país, se funda el Laboratorio de Fisioterapia y Radiología, se promulga la ley de Defensa Sanitaria Vegetal y Animal, se reorganiza la O­ficina Veterinaria, se crea el Sanatorio Antituberculoso Simón Bolívar, se crearon los servicios de desinfección y eliminación de ratas, se auspicia la organización de la I Conferencia Sanitaria Nacional que tuvo como tema básico la anquilostomiasis, y se establecen los turnos farmacéuticos en Caracas y en el resto del país.

Para la antigua O­ficina Veterinaria, ahora adscrita a la Dirección de Agricultura y Cría del MSAC, se contrató, a través de la O­ficina de Cooperación Agrícola de la Unión Panamericana, a los médicos veterinarios Vladimir Kubes, checoslovaco, Emilio Graña y Fernando Roumiguiere, argentinos, Carlos Otto, chileno y posteriormente al uruguayo Enrique Vogelsang; a quienes los historiógrafos de la medicina veterinaria venezolana consideran como los pioneros de la implantación formal de la profesión en el país.

Al Dr. Kubes se le instaló al frente de la Ofi­cina Veterinaria con la misión de encargarse de los programas de enseñanza de la profesión y de manejo, cuidado, higiene, sanidad, multiplicación, cría y alimentación de animales así como del aprovechamiento de sus productos. Junto a su equipo de trabajo se desempeñaron no solo como clínicos de campo, sino también como educadores y consejeros de los ganaderos en la tarea de combatir las enfermedades de los rebaños, asesores en la construcción de instalaciones sanitarias y productivas, agentes desparasitadores y vacunadores, y ­finalmente promotores de la salud ambiental así como de la higiene y la prevención de enfermedades en los pobladores rurales.

El Dr. Vladimir Kubes coordinó el desarrollo del Primer Curso de Prácticos de Sanidad Animal según Decreto del Presidente Juan Vicente Gómez, el 2 de enero de 1934. El Dr. Kubes impregnó al proceso formativo de pertinencia social afrontando la crisis ganadera con métodos científicos para contribuir en la solución de los problemas. 

El Dr. Kubes no solamente fue pionero o fundador sino el líder de los estudios de Prácticos de Sanidad Animal, que tendrían como consecuencia la organización e implementación de los estudios de Medicina Veterinaria en el país, tal como se consagra en el artículo primero de la Ley de Ejercicio de la Medicina Veterinaria al reconocer como Médicos Veterinarios a las personas que obtuvieron el diploma de "Prácticos en Sanidad Animal" o de Expertos en Veterinaria y Zootecnia, dándole carácter legal y profesional a la iniciativa que naciera, el 2 de Enero de 1934, durante la presidencia del General Juan Vicente Gómez. Esta Ley establece:

"El ejercicio de la medicina veterinaria se regirá por la presente Ley y su reglamento, los reglamentos internos y las normas de ética profesional que dictare el Colegio de Médicos Veterinarios. Las personas que hayan obtenido diploma de "Prácticos en Sanidad Animal" o de "Expertos de Veterinaria y Zootecnia" de conformidad con las leyes anteriores, quedarán igualmente sometidos a dichas disposiciones en cuanto les sean aplicables".

Este curso culminó el 20 de Diciembre de 1934 con nueve personas graduadas y cuatro de ellos becados por el Gobierno Nacional para continuar estudios de Medicina Veterinaria en Uruguay.

El ingreso de los estudiantes a este tipo de cursos fue promocionado por una política de becas otorgadas por el Gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela.

BECADOS POR EL GOBIERNO NACIONAL DEL GENERAL GÓMEZ

Se embarcaron para el Uruguay los bachilleres Gustavo Rivas Larralde, Víctor Delgado Vivas, Paulo Llamozas González y Doctor Alberto Baumeister, cuatro de los alumnos que obtuvieron más altas calificaciones en el primer curso de Prácticos en Sanidad Animal que efectuó el Ministerio de Salubridad, Agricultura y Cría durante el año pasado.

El mentado Ministerio en cumplimiento de un Decreto Presidencial emitido por el Benemérito General Juan Vicente Gómez, envía a estos destacados alumnos a la capital uruguaya con el laudable fin de que amplíen sus conocimientos en tan avanzado centro de estudios de Medicina Veterinaria y se perfeccionen para su ejercicio profesional. 

(Publicado en la Revista "Élite", el 26 de enero de 1935).

El trabajo de investigación científica realizado por Marc Bloch es un histórico documental que se encarga de analizar las diferentes formas de la historia de la medicina veterinaria en Venezuela, tomando como punto de partida 1934, fecha de instauración oficial de la medicina veterinaria en este país, durante la presidencia del Benemérito General Juan Vicente Gómez. Gracias a esta investigación se dio a conocer un importante número de trabajos para el futuro Médico Veterinario.

CONSIDERACIONES FINALES

En este repaso histórico evidenciamos durante los inicios de la organización sanitaria venezolana, en las tres y media primeras décadas del siglo XX, cómo la sanidad humana, la ambiental y la animal forman aparentemente un complejo indivisible, en la práctica atendido en conjunto para garantizar la salud en cada uno de sus tres elementos. Hecho que se aprecia tanto en la decisión de crear un Departamento Veterinario en una Ofi­cina de Sanidad Nacional, caso similar al que en nuestros días podemos observar por ejemplo en el sistema sanitario italiano, como en la creación de un Ministerio de Salubridad, Agricultura y Cría, lo que es inusual en el concierto mundial.

Consideramos que los operarios técnicos y políticos venezolanos involucrados en tales decisiones se acercaron a una visión adelantada de lo que hoy conocemos como One Health, una iniciativa de integración de las ciencias biomédicas para un trabajo mancomunado, en el espíritu del concepto de One Medicine propuesto por Schwabe en 1964, que pretende regir como paradigma la actuación de las profesiones médicas en la actualidad y que busca en definitiva la anhelada supervivencia en la tierra.

Las bases fi­losófi­cas o teóricas que sustentaron tal visión son de relevante interés y debieran ser esclarecidas, ya que, en virtud de que en su momento produjeron sus alcances y logros importantes, pueden servir de sustento a nuevas ideas, adaptadas al contexto social, político y cultural venezolano, destinadas a optimizar hoy la sanidad nacional.

(Extractos tomados del libro "Historia de la Veterinaria", presentado por Naudy Trujillo Mascia y Milva Javitt  Jiménez en el XXIV Congreso Nacional y XV Congreso Iberoamericano de Veterinaria realizado en Almería, España, del 26 al 28 de octubre de 2018).

sábado, 15 de mayo de 2021

ILUSTRE HOMBRE DE CIENCIAS AL GENERAL GÓMEZ 1931

 

El eminente Doctor Alexandre Joseph Émile Brumpt, gran parasitólogo francés y el Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela.


EXPRESIVAS Y JUSTICIERAS MANIFESTACIONES DEL ILUSTRE HOMBRE DE CIENCIAS AL GENERAL GÓMEZ

APRECIACIONES ACERCA DE LA LABOR SANITARIA REALIZADA EN EL PAĺS POR EL BENEMÉRITO CAUDILLO Y ESTADISTA

El Profesor se muestra complacido de la facilidad y de la seguridad con que hoy se puede recorrer todo el territorio de la República.

 

Caracas, 20 de febrero de 1931.

Señor General Juan Vicente Gómez,

Etc., etc., etc.

Maracay.

Muy apreciado General:

Poco tiempo falta para que tenga que dejar este hermoso país obligado como estoy a volver a mis ocupaciones en la Universidad de París, pero antes he querido y esto me produce un verdadero placer, expresarle en esta carta, no pudiendo hacerlo de viva voz por no hablar el español, cuál es mi agradecimiento por todo lo que tan amablemente ha hecho Ud. para facilitarme mi viaje a Los Andes y a Los Llanos.

Como médico he sentido gran satisfacción al ver la importancia que Ud. le ha dado a la cuestión sanitaria, y la creación del Ministerio de Salubridad es una prueba más del interés con que Ud. ve la salud de sus conciudadanos, habiéndose percatado de lo vital que es para el país el mejoramiento de las condiciones higiénicas de sus moradores.

Las campañas sanitarias que se proyectan no podrán ser sino muy beneficiosas y todo irá en provecho del mejoramiento económico del país.

Da gusto ver la seguridad de que se goza en Venezuela pudiendo en todo momento viajar por todas partes aún por las regiones más apartadas y esto como consecuencia de la paz que ha sabido Usted darle a su país.

De los caminos debo decir que representan una de las obras que más deben enorgullecerlo y por lo que me permito felicitarlo bien sinceramente. Esas vías facilitan hoy grandemente el comercio y permiten al viajero admirar la belleza extraordinaria de esta tierra.

También me ha procurado satisfacción ver la importancia que Ud. viene dándole al mejoramiento de la cría, de ganados y después que he visitado Los Llanos comprendo más y más que para el país este es asunto más que interesante, poseyendo esas inmensas y hermosas sabanas con que la naturaleza ha dotado a Venezuela.

Una sugestión me permito hacer en tal asunto: y es la conveniencia que habría en formar una escuela de veterinarios, los cuales estudiarían las enfermedades de los animales y mostrarían a los criadores cómo estas afecciones pueden ser evitadas o tratadas. Esto complementaría el organismo sanitario que ya viene trabajando con éxito para el hombre.

En mi estada en Venezuela, he tenido ocasión de recoger un abundante material de parasitología, gracias a la ayuda de mi excelente amigo el doctor Tejera, material que prometo estudiar a mi llegada a París.

Permítame decirle que me llevo otros recuerdos más preciosos todavía. Estos recuerdos son los que se guardan de un país en que se ve la realización de que la paz y el trabajo es lo único que hace realmente prosperar una nación.

De un país en que gracias a la protección que se da a la higiene y a la agricultura, el bienestar de la población no podrá sino aumentar regularmente. De un país en que la explotación de los bosques está bien controlada, de un país en fin en que la creación de nuevos caminos permite el desarrollo progresivo del comercio y de la industria, así como la valoración de todas las riquezas naturales del suelo.

Como yo sé que es a Ud. a quien se debe la evolución tan rápida de su país, yo deseo al mismo tiempo que darle las gracias por la buena acogida que me ha dispensado, decirle la muy buena impresión que me llevo de Venezuela.

Quedo muy respetuosamente su atento servidor y amigo.

Profesor Emile Brumpt.

(Publicado en el Periódico “El Nuevo Diario”, el 12 de marzo de 1931).


BIOGRAFĺA DEL DOCTOR EMILE BRUMPT

El eminente Doctor Alexandre Joseph Émile Brumpt, gran parasitólogo francés, nació el 10 de marzo de 1877 en París. Alma Mater de la Facultad de Medicina de París. Conocido por la especialidad de Parasitología y Entomología. Entre los muchos reconocimientos por su labor científica, destacan: El Prix ​​ Savigny, Médaille d'or des épidémies, Medalla Manson y Legión de Honor Francesa.

Estudió zoología y parasitología en París, obteniendo su licenciatura en ciencias en 1901 y su doctorado médico en 1906. En 1919 sucedió a Raphaël Blanchard (1857-1919) como profesor de parasitología en la Facultad de Medicina de París, cargo que mantuvo hasta 1948. Gran parte de su carrera la dedicó a realizar investigaciones en África y América Latina.

A Brumpt se le atribuye la introducción de una técnica conocida como xenodiagnóstico en la investigación parasitológica. En 1935 describió Plasmodium gallinaceum, un parásito de la malaria aviar que infecta a los pollos y otras aves. También llevó a cabo una importante investigación sobre la mosca tsetsé africana (Glossina palpalis) como vector biológico de la tripanosomiasis. Además, realizó amplios estudios de las enfermedades: esquistosomiasis, enfermedad de Chagas, oncocercosis y leishmaniasis.

Describió Blastocystis hominis y Entamoeba dispar. La última especie ayudó a explicar por qué la mayoría de las personas que parecían estar infectadas con Entamoeba histolytica eran asintomáticas. Sin embargo, debido a que no existen diferencias morfológicas entre las dos especies, su propuesta fue ignorada en gran medida durante más de 50 años antes de probarse que era correcta utilizando técnicas moleculares.

La Academia de Ciencias de Francia le otorgó el Prix Savigny en 1910. Varias especies parasitarias llevan su nombre, entre ellas Plasmodium brumpti y Xenocoeloma brumpti. Además, un género de mosquitos flebotominos , Brumptomyia , y una especie de mosquito corso, Culex brumpti, llevan su nombre.

La obra escrita más conocida de Brumpt es "Précis de Parasitologie", que se publicó en seis ediciones entre 1910 y 1949. Fue autor de muchos artículos científicos, incluidos varios sobre el mosquito Anopheles y su relación con la malaria. Fue presidente de la Société Zoologique de France en 1922. Con Maurice Neveu-Lemaire y Maurice Langeron, fundó en 1923 la revista "Parasitológica Annales de Parasitologie Humaine et Comparée".

Falleció, a los 74 años de edad, el 8 de julio de 1951 en París, Francia.


miércoles, 12 de mayo de 2021

EL PAGO DE LA DEUDA VENEZOLANA POR EL GENERAL GÓMEZ

 

El Presidente de la República, Benemérito General Juan Vicente Gómez, Pacificador y Emancipador Económico de Venezuela.

Le tocó al Benemérito General Juan Vicente Gómez establecer la Paz e impedir que continuara el funesto e inútil crecimiento de la deuda, y a su obra administrativa pagar íntegramente la externa y dejar la interna en vías de desaparición.

Caracas, marzo 1931.- Desde los comienzos de su vida nacional Venezuela ha estado, año a año y lustro a lustro, constantemente, atendiendo a las obligaciones de su deuda pública.

Tuvo ésta su origen en 1/3 de la deuda de la Gran Colombia, y en las reparaciones que se acordaron por tratado a los españoles desposeídos por los libertadores.

Ni en una sola ocasión, que sepamos, se ha hecho en Venezuela un solo empréstito con destinos a trabajos públicos, ni existe tampoco en el país una sola obra hecha con fondos de la deuda. Gobiernos tambaleantes que usaban el crédito nacional para conseguir dinero, pagando intereses usuarios y primas altísimas; y reclamaciones por daños de guerra causados a súbditos de las potencias, constituyen las dos fuentes principales de las sucesivas aportaciones de crecimiento que fueron teniendo las obligaciones nacionales.

Mientras tanto el país, escaso de recursos, con grandes necesidades administrativas interiores, tenía que distraer ingentes sumas para pagar los intereses y la amortización de su deuda pública.

Le tocó al Benemérito General Juan Vicente Gómez establecer la Paz e impedir que continuara el funesto e inútil crecimiento de la deuda, y a su obra administrativa pagar íntegramente la externa y dejar la interna en vías de desaparición; lo que, al ocurrir, hará que el país se encuentre por primera vez en su historia libre del pesado fardo de unas obligaciones írritas y en capacidad de atender más libre y desembarazadamente a su progreso.

Es éste, sin duda, un gran beneficio nacional y ha merecido los más lisonjeros comentarios en los países extranjeros; de modo especial por el hecho de que, desde México hasta la Argentina, la gran mayoría de los países de hispano-América, están abrumados por la deuda pública y comprometidos con los Estados Unidos por la misma causa. Venezuela constituye en ese sentido honrosa excepción.

El deseo de un progreso violento y otras causas han llevado a la mayoría de esos países a hacer empréstito tras empréstito, hasta comprometer su crédito, y en ocasiones su soberanía, pues algunos de ellos tienen sus aduanas en manos de los americanos, y otros están sometidos a supervisores e inspectores en sus asuntos financieros.

Se dice en el extranjero que el buen resultado obtenido en ese respecto por la Administración venezolana, se debe a que Venezuela es un país de grandes recursos. Pero lejos de ser así, nuestra Patria es pobre y su producción escasa. De modo especial lo era en el año 1908, cuando se inició la Rehabilitación Nacional. Basta recordar unas cuantas cifras.

En esa época los ingresos fiscales de Venezuela alcanzaban apenas a 45 ó 50 millones de bolívares, y a las necesidades administrativas de un país con tres millones de almas esparcidas en un territorio de novecientos mil kilómetros cuadrados, en el que la paz no estaba garantizada, por ninguna influencia exterior sino por la acción del Gobierno.

No obstante, con esos reducidos ingresos se cumplió puntual y estrictamente el presupuesto de gastos, se construyeron obras públicas todos los años, se atendió a las obligaciones de intereses y amortización de la deuda y hubo siempre dinero en caja.

En cambio, en otras partes de hispano-América se encuentran países -y el caso no es único- en que: la paz está sostenida por influencia externa, los ingresos son mayores que los de nuestro país en aquel entonces, la población es menor, está más refundida y las distancias son cortas, la deuda es mucho más pequeña que aquella, etc.; y en donde, a pesar de todo, la renta pública resulta insuficiente para las más elementales necesidades de la administración pública.

El ideal de un Gobierno que pague estrictamente sus gastos, que realice todos los años obras públicas importantes, que no haga empréstitos y al contrario pague las deudas antiguas, y que tenga siempre un cuantioso depósito en caja, es hoy casi impracticable para un gran número de países del continente. Ese ideal ha tenido realización efectiva en Venezuela desde el año de 1908.

Es cierto que el aumento de la renta petrolera ha hecho más desahogada la situación del Gobierno, pero esa renta data apenas de los últimos años.

Es verdaderamente tremendo el hecho de un pueblo que durante todo un siglo paga deudas que no le han servido para nada.

Y hágase notar que el Fundador de la Paz en Venezuela, Benemérito General Juan Vicente Gómez, ha llevado a la realidad, en lo referente a la deuda externa, uno de los primeros ideales y una antigua aspiración de la República.

Y, al mismo tiempo, que la política administrativa que realiza el progreso prescindiendo de utilizar crédito y sólo con los propios recursos, resulta al cabo la mejor, pues los préstamos del exterior cobran elevados intereses y fuertes primas, y representan en lo futuro nuevas erogaciones junto con peligros y perjuicios de toda índole.

En la situación en que la guerra mundial ha dejado al mundo, ser un país que no debe un centavo a nadie es una envidiable presea.

Rafael Arocha.

(Publicado en el Periódico "El Nuevo Diario", el 20 de marzo de 1931).

 

viernes, 7 de mayo de 2021

LA MADRE MARĺA DE SAN JOSÉ PRIMERA BEATA DE VENEZUELA

 (Por: Rafael Dupouy Gómez)


Beata Madre María de San José.

Laura Evangelista Alvarado Cardozo, conocida como la Madre María de San José, o sencillamente como Madre María, nació en Choroní, Estado Aragua, el 25 de abril de 1875 y falleció en la ciudad de Maracay, el 2 de abril de 1967. Religiosa, fundadora de la congregación de las Hermanas Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús. Por su enorme bondad y destacada labor cristiana, se convirtió, el 7 de mayo de 1995, en la primera Beata de Venezuela, considerada por la Iglesia Católica, privilegio que comparte con la Madre Candelaria de San José, Carmen Rendiles Martínez y el Doctor José Gregorio Hernández.

María de San José era hija del Coronel Clemente Alvarado y de Margarita Cardozo, de quien heredó su amor ferviente a Cristo y la Eucaristía. Inició sus estudios en su pueblo natal, pero a muy temprana edad se mudó con su familia a Maracay, donde terminaría sus estudios. A los 13 años de edad, el 8 de diciembre de 1888, recibió su Primera Comunión, haciendo sus primeros votos. Desde aquel entonces comenzaría su vida religiosa. Antes de cumplir 18 años, se dedicó a la preparación de niños y niñas que iban a realizar su Primera Comunión.

PREPARÓ PARA LA PRIMERA COMUNIÓN A LOS HIJOS DEL GENERAL GÓMEZ 

La Madre María de San José, preparó para la Primera Comunión a los hijos del Presidente de la República, General Juan Vicente Gómez, los niños: Juan Vicente, Florencio Antonio, Rosa Amelia y Belén María Gómez Núnez de Cáceres, quienes aparecen en la foto, el 16 de julio de 1919, en la ciudad de Maracay. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Recordaba con mucha alegría y orgullo mi abuelo Florencio Gómez Núñez, hijo del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, lo siguiente:

"A la Madre María de San José, la conocimos nosotros en Maracay, era la fundadora de la Congregación de las Hermanas Agustinas Recoletas de los Pobres, el Asilo de Huérfanos. Con ella tuvimos un mayor contacto desde niños y mamá, Dolores Amelia Núñez de Cáceres, la quería muchísimo, a tal punto que cuando fuimos a hacer la Primera Comunión, la Madre María fue la que nos preparó a mi hermano Juan Vicente, a mis hermanas Rosa Amelia y Belén María, y a mí, para que nosotros cuatro hiciéramos la Primera Comunión juntos, el 16 de julio de 1919, en la ciudad de Maracay. Luego de celebrada la ceremonia, la Madre María de San José, me obsequió una tarjeta de recuerdo con un hermoso escrito de puño y letra suyo, que todavía conservo y dice muy cariñosamente:

"Al buen niño Florencio A. en el dichoso día de su Primera Comunión: Que el Dios tres veces santo que habéis recibido por vez primera en vuestro corazón fortifique vuestra alma y la haga muy santa y pura".

Madre María

Recuerdo de su Primera Comunión al niño Florencio Gómez Núñez, hijo del General Juan Vicente Gómez. Escrito por la Madre María de San José, en 1919. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Florencio Gómez Núñez, recordando con especial cariño a la Beata Madre María de San José. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Mi papá, el General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, admiró la bondad, capacidad de trabajo y la gran labor a favor de los pobres, enfermos y necesitados que hacía la Madre María de San José. En varias oportunidades le brindó ayuda económica a ella y a las Hermanas Agustinas Recoletas en suministros y también para reparar el Asilo de Huérfanos.

Los muebles para el Asilo de Huérfanos, mi mamá, Dolores Amelia Núñez de Cáceres, se los facilitaba a la Madre María. Muebles que pertenecían a la misma casa de nosotros, se los mandaba de regalo. Mi mamá y nosotros sentíamos un gran cariño y admiración por la Madre María de San José y siempre mantuvimos su amistad.

Cuando la Madre María de San José muere en Maracay, en el año de 1967, estando yo aquí en Caracas, salí enseguida para Maracay para estar presente en el entierro. La Madre María fue enterrada en la misma Capilla de las Hermanas Agustinas Recoletas de Maracay. Yo le tengo una gran devoción, ahora que la van a beatificar y siempre que puedo le pido a ella, al Doctor José Gregorio Hernández, a la Virgen del Carmen, a María Auxiliadora, la Virgen del Colegio Salesiano donde yo estudié cinco años en el Colegio Don Bosco de Valencia y al Corazón de Jesús".

Florencio Gómez Núñez.

(Entrevista realizada por: Hnos. Dupouy Gómez. Año 1994).

Ofrenda Floral de las Hermanas Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús al Benemérito General Juan Vicente Gómez, en reconocimiento como gran benefactor de la Madre María de San José en su cristiana y noble misión por los pobres, huérfanos y enfermos de Venezuela. Maracay. Año 1998. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).       

El 17 de Mayo de 1925, celebró la Madre María de San José una fiesta importante para la Iglesia Católica. Teresita del Niño Jesús, para aquel momento beata, era canonizada y la Madre María escribió muy emocionadamente:

"¡Solemne día de la canonización de Santa Teresita del Niño Jesús! No sé cómo expresar lo que hoy me pasó:

Sí, la querida Santita me concedió el gran beneficio de DEJARME ASPIRAR UN GRAN PERFUME.

No sé puede hablar de esto, no sé hablar, Jesús mío; lo que yo experimenté hoy, es muy grande: Parecióme que un frasco de esencias puras de nardo, se había roto a mi lado...".

Madre María de San José 

La veneración a la nueva Santa venía desde hacía tiempo. Al día siguiente, el 18 de mayo de 1925, la Congregación celebró la primera Misa en honor a Santa Teresita. En esta oportunidad la Madre María escribió:

"Hoy mismo nos hizo el gran milagro de que el General Gómez aceptara el presupuesto, que nuestro buen Padre Cabrera le presentara, y dio para reparar el Asilo.

¡Estupendo milagro! Gracias, Jesús mío, que por nuestra Santita, nos concedes gracias tan grandes.

Oh querida Santita mía, concededme una gracia sobre todas las gracias:

MI CONVERSIÓN Y QUE EL PRIMER ANIVERSARIO DE VUESTRA CANONIZACIÓN, LO VAYA A CELEBRAR CON VOS EN EL CIELO!!!

Madre María de San José

OTROS ASPECTOS DE SU BIOGRAFÍA

En 1892, a los 17 años de edad, le imponen el santo escapulario de la Virgen del Carmen. Luego en 1893, junto al sacerdote Justo Vicente López Aveledo, fundó la Sociedad de las Hijas de María y Laura, pasando a formar parte de ella, renovando así sus primeros votos.

Desde muy joven trabajó como voluntaria en hospitales, cosa que haría durante casi toda su vida y de donde obtuvo el nombre con el que se la conoce. Antes de que falleciera su padre, pidió a Dios que él recibiera la extremaunción y contrajera matrimonio con su madre, pues no estaban casados. Don Clemente accedió a estos sacramentos y su hija Laura, en respuesta a la gracia concedida por Dios, prometió guardar ayuno perpetuo, el cual duró diez años, hasta que el padre Vicente López se lo dispensó.

Entre los años de 1897 y 1898, empezó a trabajar voluntariamente como Hermana hospitalaria en el Hospital San José en Maracay, Estado Aragua, que había sido fundado por el presbítero Vicente López. La joven tenía entonces 22 años de edad. De ahí en adelante, asesorada por su director espiritual el Padre López Aveledo, se dedicó al servicio de los más pobres. Próxima a cumplir sus 24 años, en 1899, Laura recibió del padre López la dirección y administración del Hospital.

En 1900 por su gran trabajo en dicho lugar junto con otras Hermanas voluntarias que desempeñaron el mismo papel, fue consagrada como Hermana Hospitalaria Agustina, adoptando el nombre de Sor María de San José. En 1901, fundó igualmente el padre López Aveledo, la congregación religiosa de las Agustinas Recoletas en Venezuela, entrando a formar parte de ella y a cuya cabeza ingresa Laura Evangelista en 1903 como superiora de la comunidad.

La Madre María de San José, trabajó en muchos centros de salud en el país, en Maracaibo, Caracas, Coro y Ciudad Bolívar, entre otros. Incluyendo nuevos hospitales que abrían. Durante mucho tiempo de su vida, la madre se dedicó a cuidar enfermos.

En el año 1901, la Madre María fundó el Instituto Agustiniano Casa Hogar "Doctor Gualdrón" y el 2 de septiembre de 1945, en este mismo lugar, fundó la U.E. Instituto "Madre María", el cual después de su muerte, fue cedido a la Arquidiócesis de Barquisimeto por su congregación.

Junto a su director espiritual, el sacerdote Justo Vicente López Aveledo y cuatro laicas, fundó con aprobación papal de San Pío X, la congregación Hermanas Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús, siendo ella su primera Superiora General. Dicha congregación, tiene el objetivo de ayudar a las niñas abandonadas, y ancianos pobres.

Luego de una larga y activa vida, llena de grandes labores y deseo de ayudar a sus prójimos, el 2 de abril de 1967, sufrió una trombosis. Consciente que faltaba poco para su muerte, pidió que se le concediera la posibilidad de que su cuerpo fuera enterrado en la capilla del Asilo Inmaculada Concepción.

La Madre María de San José, falleció en el Hogar Inmaculada Concepción, en Maracay, a la edad de 91 años.

BEATIFICACIÓN

Emotivo e histórico momento de la beatificación de la Madre María de San José, la segunda de izquierda a derecha, en la ciudad del Vaticano, Roma, el 7 de mayo de 1995.

El proceso de su beatificación comenzó en 1978. En 1982, ocurrió la curación de la Hermana Teresa Silva, inválida por una penosa enfermedad, a quien la Madre le había profetizado su curación años antes. Este milagro fue aprobado por decreto papal de Juan Pablo II en 1993.

En 1994, fue trasladado su cuerpo incorrupto al sarcófago de cristal para la veneración de sus hijas espirituales y fieles.

El cuerpo incorrupto de la Beata Madre María de San José.

Hermanas Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús, observando el cuerpo incorrupto de su fundadora, la Beata Madre María de San José.

El 7 de mayo de 1995, fue celebrada en la ciudad del Vaticano la ceremonia de su beatificación, llenando de profunda alegría a todos los venezolanos.

¡Viva la Beata Madre María de San José!

Rafael Dupouy Gómez