viernes, 27 de noviembre de 2020

PATRIÓTICA PREVISIÓN DEL GENERAL GÓMEZ EN EL DESARROLLO DE LA PRODUCCIÓN AGRĺCOLA, 1918

 

El Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela y el General León Jurado, Presidente del Estado Falcón.


Desarrollo de la Producción Agrícola. Exportación de más de 5.000.000 de bolívares en el Estado Falcón. Grandes existencias de granos. Las próximas cosechas.

Esta situación favorable reconoce como origen inmediato la sabia previsión del señor General Juan Vicente Gómez, Jefe de la Rehabilitación Nacional, quien desde el principio de su Gobierno, echó las bases de nuestro resurgimiento económico por el estímulo de las industrias, la agricultura y la cría.


De Coro a Caracas, el 29 de enero de 1918. Las 11 hs. a.m.

Señor General Juan Vicente Gómez.

Hecho el resumen de los datos estadísticos de los Distritos, referentes a la exportación de sus productos en el año último, dan un total de Bs. 5.374.420, de los cuales la mayor parte proviene de la exportación de cereales, cuyas cosechas fueron de notables proventos para los agricultores, por haber oído éstos con atención patriótica las previsivas y providentes indicaciones y consejos de usted, contenidos en su famoso telegrama del 3 de abril de 1917. Si a estos datos se agregan las existencias en los graneros, que no serán menos de las cantidades exportadas, y que las nuevas cosechas prometen también ser buenas, es fuerza convenir en que la situación económica de este Estado es por demás halagadora. Cinco millones de bolívares para un Estado que antes no exportaba más de uno, constituye un dato por demás favorable que debe agregarse a la inmensa cifra que para Venezuela constituye cada uno de los patrióticos esfuerzos hechos por usted para convertirla en uno de los países más florecientes de la América.

Respetuosamente lo saluda su adicto amigo y subalterno.

León Jurado.

Constantemente se pone de manifiesto en las diversas regiones del país alguna notación de los progresos agrícolas e industriales que en hora oportuna vienen a prevenir cualquier crisis alimentaria que pudiera amenazarnos por las circunstancias actuales del comercio internacional.

Y esta situación favorable reconoce como origen inmediato la sabia previsión del señor General Juan Vicente Gómez, Jefe de la Rehabilitación Nacional, quien desde el principio de su Gobierno, echó las bases de nuestro resurgimiento económico por el estímulo de las industrias, la agricultura y la cría. Atento siempre al desarrollo de nuestras riquezas naturales y solícito por el bienestar del pueblo, el Jefe había venido observando las condiciones generales del mundo creadas por la guerra, y así pudo leer con tiempo en el porvenir y adelantarse a los acontecimientos mediante el memorable telegrama del 3 de abril de 1917, dirigido a los Presidentes de Estado, y en el cual les manifestaba:

“Me agradaría mucho que usted en la jurisdicción de su mando, llevase a conocimiento de sus honrados habitantes, por cuantos medios estén a su alcance, las grandes conveniencias de aprovechar la presente estación para cultivar la tierra, sembrar por todas partes fructíferas semillas y hacer de la agricultura fuente real y positiva de nuestra subsistencia, porque no sabemos hasta qué punto obrarán en nuestro país los disturbios extranjeros y la prudencia y buen sentido aconsejan en los actuales momentos proveer nuestros graneros, y asegurar en la abundancia de nuestras cosechas la estabilidad invariable y módica de los frutos que sean de primera necesidad para la vida del hombre”.

La prudente advertencia tuvo unánime acogida en todas partes, tanto por su intrínseca importancia, como porque en nuestro país saben todos que en la Rehabilitación Nacional no se colabora con manejos e intrigas de politiquería, expediente de épocas por fortuna ya pasadas, sino con el esfuerzo oficial o personal aplicado al trabajo, en una labor consciente que dirige todas las energías al bien de la República y al desarrollo de nuestras fuentes de producción.

El telegrama del Jefe, General Juan Vicente Gómez, continuaba así:

“Nuestras tierras son fértiles, nuestros trabajadores diligentes y vigorosos, la paz echa sus fulgores por todos los campos y todo en la actual Administración convida a la agricultura que da alegría al labriego y pan a todos los hogares.

No omita usted esfuerzos en llevar estímulos a este sano propósito y haga en tal camino incansable propaganda, que esa es propaganda bienhechora”.

El provechoso fruto de esta noble excitación no se hizo esperar mucho tiempo, porque meses después comenzaron a llegar informes de los Estados acerca de la abundancia de las cosechas, que el año anterior se presentaban en condiciones verdaderamente excepcionales.

El Jefe, General Juan Vicente Gómez, con espíritu suyo, amplio y comprensivo, que lo ha conducido a crear una Causa Nacional en la que tienen cabida todas las voluntades patrióticas, sin excepción de matices políticos, los cuales se han borrado del todo, gracias a sus tendencias conciliadoras, abarcaba en su telegrama todas las actividades útiles, como se desprende de los propios términos del notable documento:

“Llame usted a los ricos, a los pobres, al clero, a todos, y hágales ver la suprema necesidad de cultivar los campos, pues en ello estribará ahora y mañana la independencia de nuestra subsistencia vinculada en los frutos que nosotros mismos produzcamos”.

No se reducían los propósitos del Jefe a un simple interés material suscitado por las circunstancias del momento, pues su bien inspirada intención propende a la estabilidad económica, que no puede lograrse sino por el completo desarrollo de las riquezas territoriales.

El ejemplo del Estado Falcón, una de nuestras regiones que se veían más expuestas a la escasez en épocas anteriores, constituye la prueba más categórica del impulso adquirido por la producción nacional. Recientemente hemos dado cuenta de grandes cosechas recogidas en varias comarcas, de la utilización del trigo venezolano en felices ensayos de panificación hechos en Caracas, por primera vez en la historia económica del país, del movimiento de exportación de nuestros frutos, en grande escala, para los Estados Unidos y las Antillas, todo lo cual viene a ser elocuente testimonio de la capacidad productiva de Venezuela y de la patriótica influencia ejercida por el Jefe de la Rehabilitación Nacional.

(Publicado en el Periódico “El Nuevo Diario”, el 2 de febrero de 1918).


miércoles, 25 de noviembre de 2020

VENEZUELA, SĺMBOLO DE ECONOMĺA Y DE PROGRESO, 1933

(“Suplemento Patriótico”, Lima, Perú. Año 1933). 

El Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, gran Pacificador y Emancipador Económico de su Patria.

Lima, 1º de enero de 1933. –Vencido ya el año de 1932, tan pródigo en inquietudes y en sorpresas políticas y económicas, queremos rendir sincero homenaje en nuestras páginas a Venezuela, tierra noble, el único país de Sur América que, destruyendo con obras perdurables falsas leyendas, ha sabido mantenerse al margen de toda contingencia azarosa por obra de un gobierno honrado y de un pueblo patriota.

“Suplemento Patriótico”, interpretando el sentir de la prensa nacional, hace efectivo este homenaje en la persona del Excmo. Sr. Don Andrés E. de La Rosa, Ministro de Venezuela, que ha sabido ser, en todo instante, más que un diplomático ceremonioso y grave, un amigo cordial y generoso del Perú.

Para los que siguen con pasión el curso de la evolución política de nuestros pueblos de América –evolución e involución en otros-, las dificultades de todos nuestros pueblos son de origen económico, como consecuencia del político. Difícilmente podrán desglosarse estas filiaciones, aunque no se explica que abundando la riqueza del suelo y del subsuelo americano, puedan tener motivaciones de esta índole.

América, efectivamente, es rica; nuestros países encierran caudales insospechables en sus entrañas; y no obstante, masas enormes de individuos viven una existencia misérrima. ¿Paradoja? Las causas, en estrechas trabazones con la economía, son políticas.

Hombres bien intencionados han buscado reiteradamente, con más premura que tino, la ayuda de la economía exterior, sin objetarse que importar dinero equivale a infiltrar ideas extrañas a la psicología de un pueblo. El fenómeno se constataría estableciendo un paralelo entre los empréstitos y el número de disturbios políticos acaecidos en Hispanoamérica.

Los graves problemas que ha tenido que abordar México, tienen este origen; igual ocurre con Cuba y Centroamérica; igual en Santo Domingo y Haití. Ninguna obra de profunda raigambre social ha podido realizarse porque el político, necesitado de un afincamiento rápido, ha buscado el apoyo exterior.

Cuando la revolución mexicana se dio cuenta de esto, empezó la verdadera revolución: la del pueblo que aspiraba a una posición social económica. Luchas cruentas han perfilado el tipo de vida social, basada en la Cooperativa y en otras instituciones de carácter exclusivamente económico.

Libre de todo contrapeso exterior –Venezuela pagó todas sus deudas externas e internas- el General Juan Vicente Gómez ha podido realizar esa labor de socialización nacional desde el poder, liberándolo de la agobiante usura internacional. Rico el tesoro, emprendió la obra revolucionaria de dotar al elemento trabajador de su país, de esos recursos que en otros sitios han tenido que conquistarse por medio de revueltas; con el establecimiento de Bancos –el “Obrero” y el “Agrícola Pecuario”- ha dado cima a su labor de pacificación, sellando el compromiso rehabilitador que adquirió con su espada en Ciudad Bolívar.

La permanencia del General Gómez en el Gobierno se justifica plenamente librando al país de deudas, origen de la paz actual y fundamento de la futura, dejando tras su paso instituciones de crédito que independicen al agricultor y al obrero. El General Gómez, con su dilatada labor gubernativa, puede ya mostrar al mundo la posibilidad de transformar un país turbulento en un área terrícola donde el individuo no piensa en otra cosa que en su bienestar personal y en el engrandecimiento de la Patria.

Venezuela es como quien dice la madre de la libertad y la independencia en los pueblos de nuestra América, hoy representada en este país por la persona de su ilustre Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario, el señor Don Andrés E. de la Rosa, cuya vida y acción se dedican sinceramente a enlazar pueblos y corazones de las multitudes Bolivarianas.

(Publicado en el periódico “El Nuevo Diario”, el 31 de enero de 1933).

martes, 24 de noviembre de 2020

LAS COMUNICACIONES AÉREAS ENTRE VENEZUELA Y LOS ESTADOS UNIDOS

El Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, Fundador de la Aviación Militar y Civil en Venezuela, escucha atentamente a su hijo Florencio Gómez Núñez, gran entusiasta e impulsor del componente aéreo nacional. 

El Reglamento de la Ley de Aviación, constituye incuestionablemente un gran progreso en el mejoramiento de los servicios aéreos de la República.

El Representante de la Pan American Airways, Inc, con quien nos entrevistamos ayer, nos hizo constar que el establecimiento del servicio de "Expresos Aéreos" en Venezuela ha sido posible, gracias a la iniciativa del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, y a la colaboración de todos los Departamentos del Ejecutivo Federal, entre los cuales se debe mencionar muy especialmente al Ministerio de Fomento, órgano directo del Ejecutivo Federal en todo lo que se relaciona con la Aviación Comercial, y al Ministerio de Hacienda, cuya intervención era absolutamente necesaria en lo relativo al aspecto fiscal del Reglamento.

Nueva York, enero, 1935. El día 15 de enero, según manifiestan en conjunto la Railway Express Agency y la Pan American Airways, se instituyó, gracias a la coordinación de las facilidades que para los despachos por express brindan las principales líneas ferroviarias de los Estados Unidos y la red aérea de la Pan American Airways, el primer servicio internacional de express aéreo que une a los centros industriales de los Estados Unidos con la República de Venezuela.


El martes 6 de mayo de 1930, tuvieron los pacíficos y estimables vecinos de Puerto Cabello gratis y rápido espectáculo aeronáutico. Se inauguró ese día el servicio aéreo-postal y de pasajeros de la poderosa Compañía "Pan American Airways", cuyo representante en Venezuela es el señor Preston Mac Goodwin. (Fotos: H. Avril).

Este servicio constituye el último eslabón que faltaba para enlazar a los Estados Unidos y a treinta y tres países y colonias del Hemisferio Occidental en un magno organismo de comunicaciones aéreas que ofrece señaladas ventajas a exportadores e importadores, en todos los puntos donde funciona.

Suprimiendo  cuatro días, de un solo tajo, en el recorrido más rápido que en materia de embarques se efectuaba entre Nueva York y los puertos de Venezuela, la mercancía que se consigna por express aéreo viaja hoy con la misma rapidez con que se transporta a la correspondencia aérea, entregándose en las ciudades principales de Venezuela a los dos días y medio de su partida de Nueva York, y otros puntos de la región oriental de los Estados Unidos, y a los tres días de su partida a Chicago y las plazas mercantiles del Oeste Central.

Aspectos del hidro-avión "Sikorsky" en las tranquilas aguas de Puerto Cabello, Venezuela. (Fotos: H. Avril).

De acuerdo con disposiciones especiales al respecto, se ha formulado un método de embarques, totalmente nuevo, que elimina en gran parte el legajo de documentos que anteriormente se requería en los embarques internacionales a dicho país. La creación por parte de la Pan American Airways de la "Guía Aérea", como el talón de embarque principal, no sólo simplifica las formalidades de trámite sino que también expedita el retiro de las consignaciones por express aéreo a través de las aduanas en los puntos de destino.

La tarifa por libra para los embarques por express aéreo entre los Estados Unidos y Maracaibo -un recorrido de 2.735 kilómetros- es tan sólo de sesenta y nueve centavos, siendo ligeramente superior en los despachos destinados para Cumarebo, La Guaira (Caracas) y Caripito.

No solamente artículos livianos y de fácil descomposición, sino virtualmente todo aquello que se despacha por express ordinario en Venezuela y en los Estados Unidos puede enviarse a bordo de las aeronaves de la Pan American Airways y con igual facilidad. Oro, piedras preciosas, café, muestras de mercancías de todas clases, refacciones para maquinaria y un sinnúmero hasta 800 libras y una tonelada, se han despachado y pueden despacharse por express aéreo con ventaja para quien hace la consignación y para quien la recibe.

(Publicado en "El Nuevo Diario", el 23 de enero de 1935).


REGLAMENTO DE LA LEY DE AVIACIÓN

El hidro-avión "Sikorsky" de la Pan American Airways en las tranquilas aguas de Puerto Cabello, Venezuela. (Fotos: H. Avril).

El Capítulo VI del Reglamento de la Ley de Aviación trata detalladamente de las formalidades aduaneras y sanitarias relativas al transporte aéreo, y por considerarlo de interés general vamos a resumir el sistema adoptado por el Reglamento para las importaciones y exportaciones:

Los embarcadores de mercancías para Venezuela en aeropuertos extranjeros, formularán por cuadruplicado una "Planilla Aérea" o declaración aduanera que contendrá los siguientes datos: nombre y dirección del destinatario o consignatario en Venezuela: fecha del embarque, lugar del embarque, lugar venezolano de destino, nombre de la línea de navegación o de la aeronave que hará el transporte, marca y numeración de cada bulto y su contenido formulado y declarado conforme a los artículos 70 y 71 de la Ley de Aduanas, peso bruto en kilogramos y valor en el lugar de embarque, expresado en moneda del respectivo país.

Arriba: Hermosa vista aérea de Puerto Cabello, Venezuela. Una multitud aguarda ansiosa, en lo muelles, la llegada del hidro-avión "Sikorsky" de la Pan American Airways, que se hizo esperar. Abajo: Damas de la "élite" porteña encantadas de las maniobras del "anfibio". Para una pequeña demostración de la potencia y seguridad del hidro-avión "Sikorsky" fueron invitados los representantes de los diarios capitalinos. (Fotos: H. Avril).

La Planilla será firmada por el embarcador y el piloto o agente de la empresa de navegación aérea, sin que sea necesaria la intervención consular.   

El embarcador entregará al piloto o agente de la aeronave tres de los ejemplares de la "Planilla Aérea", o declaración aduanera y remitirá el otro ejemplar directamente al destinatario o consignatario.

Cada grupo de bultos o paquetes procedentes del mismo punto de embarque y enviado a un mismo punto de destino, debe venir acompañado de un sobordo o guía general, no necesitará tampoco certificación consular, y contendrá los datos enumerados en el artículo 46 del Reglamento.

A la llegada de la aeronave a Venezuela, se le pasará visita sanitaria y aduanera de entrada con las formalidades previstas por las Leyes y Reglamentos sanitarios y aduaneros.

El despacho de la carga deberá hacerse con la mayor celeridad posible, dándose a esta carga preferencia con respecto a las otras importaciones venidas por la vía ordinaria y el reconocimiento, liquidación, pago de derechos y entrega de los bultos se practicarán con entera sujeción a lo dispuesto en la Ley de Aduanas.

Para la exportación de mercancías por la vía aérea el remitente o el embarcador presentará a la Aduana por duplicado un manifiesto de exportación que deberá contener el nombre y la dirección del remitente y del destinatario, lugar de embarque, nombre de la aeronave y de su piloto, número, marca y descripción de los bultos, su contenido, su peso bruto en kilogramos y su valor en bolívares.

En el Reglamento se detalla minuciosamente el procedimiento a seguir en los diversos casos que puedan presentarse y en todo el cuerpo del mismo predomina la idea de prestar facilidades a los interesados, sin perjuicio de conservar el Gobierno Nacional un perfecto control sobre las importaciones y las exportaciones, y en general sobre todas las operaciones de las naves aéreas en el territorio nacional.

El Reglamento de la Ley de Aviación, constituye incuestionablemente un gran progreso en el mejoramiento de los servicios aéreos de la República y su estudio evidencia el celo con que ha sido preparado y la técnica que ha predominado al introducir mejoras y facilidades, pero conservando incólumes los principios fundamentales de la legislación fiscal de la República.

(Publicado en el Periódico "El Nuevo Diario", el 24 de enero de 1935).

domingo, 22 de noviembre de 2020

EL JEFE Y EL EJÉRCITO: UN BUSTO DEL GENERAL GÓMEZ, 1918


El General en Jefe Juan Vicente Gómez, creador del Ejército Nacional de Venezuela en una parada militar.

"Este busto, obra de Pedro Basalo, es uno de los homenajes rendidos por el arte patrio al Ilustre Jefe de la Causa, Benemérito General Juan Vicente Gómez, como una expresión del sentimiento unánime de Venezuela hacia el eminente estadista y guerrero, cuya labor insigne es fecunda en beneficios para la República".

Subteniente J. M. Key


Capitán Isaías Medina Angarita. 

"La ofrenda, escogida con tacto por quien conoce su cariño hacia el Jefe, Benemérito General Juan Vicente Gómez, sus sentimientos de lealtad y partidarismo, no puede ser más apropiada, porque ella demuestra cómo de íntimamente ligados estamos con el Ejército".

Capitán Isaías Medina Angarita

El General en Jefe Juan Vicente Gómez, acompañado por un grupo de Oficiales del Ejército Nacional de Venezuela.

"Es natural, pues, que al General Gómez lo queramos sus soldados, y que por él, llegado el caso, ratifiquemos nuestra lealtad allá donde la muerte pone un signo de honor a los caídos".

Coronel F. Celestino Hernández

La oficialidad de la primera Brigada hizo el día de Año Nuevo un valioso presente al señor General Isaías Nieto, Comandante de aquella unidad: un artístico busto del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Comandante en Jefe del Ejército.

Este acto, celebrado en uno de los cuarteles donde mejor se observan los adelantos que debe el soldado venezolano a la patriótica iniciativa del Jefe de la Rehabilitación Nacional, expresa en su austera sencillez el respetuoso afecto y la firme adhesión del Ejército hacia el autor de la gran reforma militar que ha sido explanada en páginas vibrantes de entusiasmo por el señor Doctor Victorino Márquez Bustillos, en el libro que ofrendó al Jefe con ocasión de la novena efemérides de la Causa.

El Capitán Isaías Medina Angarita ofreció el presente con las siguientes palabras:

"Ciudadano General Comandante de la Primera Brigada:

La benévola amistad del excelente compañero Marciales, noble iniciador de este acto, ha querido, mi General, que sea yo quien deje en sus manos el testimonio del respetuoso y sincero cariño que Jefes y Oficiales de la Brigada le profesamos.

Ninguna exigencia amistosa más fácil de cumplir que ésta, porque sencilla, ingenua y francamente he de hablar al expresar los sentimientos de quienes franca, ingenua y sencillamente lo quieren y porque para hacerlo, no he de buscar recursos de retórica, lejos de mi alcance: ni mucho menos frases escogidas, sino aquellas que con la sencillez del cariño saben expresar las bondades del sentimiento.

La ofrenda, escogida con tacto por quien conoce su cariño hacia el Jefe, Benemérito General Juan Vicente Gómez, sus sentimientos de lealtad y partidarismo, no puede ser más apropiada, porque ella demuestra cómo de íntimamente ligados estamos con el Ejército, cómo está afianzado en nosotros el respeto que se impone cariñosamente y que trae como lógica consecuencia la disciplina por convicción, inconmovible como todo acto basado en lo razonable; además expone claramente como son nuestros espíritus, campos fecundos en gratitud, consagrada respetuosamente al hombre que con juicio sano y mano fuerte, reconstituyó el Ejército como un homenaje a la pléyade gloriosa, que en los tiempos libertarios, demostró que había fibra de militares en nosotros, dejando como jalones imperecederos, gayas flores de triunfo, desde éstos nuestros risueños valles hasta aquellas lejanas playas que decora níveamente el Plata con el encaje de sus espumas.

Es prueba evidente además este acto, de cómo saben apreciar los subalternos la actuación de los jefes y aunque muy sencilla la manifestación, mi General, usted debe sentirse satisfecho al ver en todos los semblantes la sinceridad con que procedemos en este momento, puesto que vemos en usted el consejero afectuoso, el director justo y sereno de nuestros actos militares, demostrando así de una manera palpable, que siempre debe constituir el Superior un apoyo para el subalterno y nunca una amenaza.

Reciba pues, General, a nombre de los Jefes y Oficiales de la Brigada de su mando, esta ofrenda de cariño".

Luego habló el Coronel F. Celestino Hernández:

"Ciudadano General Comandante de la Primera Brigada.

Este acto, sencillo en su forma, lo magnifican con destellos luminosos, la lealtad de vuestros subalternos, que en fraternal conjunto quisieron perpetuar en el recuerdo la ofrenda votiva del cariño.

Y fue así que al designar la ofrenda, no pudo ser mejor. La noble figura del Jefe, Benemérito General Juan Vicente Gómez, se destaca en el Busto con el relieve magistral de su meritoria austeridad, ariete formidable, que golpeando sobre los escombros de los viejos sistemas rutinarios, dio paso al brote fecundo del progreso, que desde entonces en todos los ramos de las humanas actividades, llevan como bandera de triunfos el prestigio de su nombre.

En brillantes páginas de Historia, han descrito plumas doctas, la talla moral del Caudillo de Diciembre y su actuación de Magistrado; a ello debe el País mucho bien, mejor dicho, su resurgimiento, y el que hoy se acate ante propios y extraños el nombre hermoso de la Patria de Bolívar el Grande.

Una de sus grandes creaciones fue el Ejército, ese hijo suyo a quien con afanoso empeño imprimió el carácter que tiene hoy como guardián de los fueros nacionales.

Es natural, pues, que al General Gómez lo queramos sus soldados, y que por él, llegado el caso, ratifiquemos nuestra lealtad allá donde la muerte pone un signo de honor a los caídos.

Sencillo y elocuente, este acto sintetiza el espíritu de fraternidad en el Ejército, que al expandirse en sentimientos produce un chispazo de luz que se irisa en colores de banderas triunfales".

El Subteniente J. M. Key contestó a nombre del Comandante de la Primera Brigada, para expresar el orgullo y predilección con que el General Isaías Nieto acogía la valiosa ofrenda de la gallarda oficialidad de su Brigada, y sus palabras fueron éstas:

"Señores:

Francamente, nunca había deseado sonoridad y gallardía para mi verbo como ahora, cuando, por designación de mi General Isaías Nieto, me cumple el honor de ofreceros sus gracias más cordiales por el busto de nuestro querido Jefe que le traéis de regalo en esta ocasión.

Mi General se siente pleno de orgullo íntimo al sentir tan cerca de su corazón el cariño de los vuestros, espontáneos e ingenuos, y no puede sino aplaudir la elección de famoso presente, pues en la serenidad de sus líneas vigorosas canta un símbolo de la Patria, de esa Patria nuestra que florece en el oro de las sementeras cuajadas de espigas, en las diafanidades de nuestro cielo azul, y en el ala roja de heroísmo que prende nuestro sol tórrido en el alma del Ejército venezolano: todo ello, resumido como un alto exponente de emoción en la gloria de nuestra Bandera, libre y fuerte, respetuosa y respetada, que canta al amor de sus siete estrellas el himno de la Cumbre, de la Paz y de la Civilización.

De hoy más, mi General sabrá apreciar vuestra disciplina y vuestro cariño, oficiales de su Brigada, y brinda por el egregio Jefe nuestro, cuya hombría de bien ha revivido en el concierto de las Naciones el decoro de esta Patria: Venezuela.

Este busto, obra de Pedro Basalo, es uno de los homenajes rendidos por el arte patrio al Ilustre Jefe de la Causa, Benemérito General Juan Vicente Gómez, como una expresión del sentimiento unánime de Venezuela hacia el eminente estadista y guerrero, cuya labor insigne es fecunda en beneficios para la República".

(Publicado en el Periódico “El Nuevo Diario”. Año 1918).

lunes, 16 de noviembre de 2020

LA INDUSTRIA AZUCARERA EN VENEZUELA 1918

 


PRESENTE Y PORVENIR

En 1913 se discutió en el Congreso norteamericano un Proyecto de Ley sobre exoneración de derechos de importación para los azúcares. Fue para la América del Sur una hermosa esperanza, pues se le abría campo al ventajoso desarrollo de su industria azucarera; pero esa esperanza no se realizó sino en parte, porque ante los reclamos del Tesoro norteamericano, que necesitaba de aquellos ingresos aduaneros, y las vigorosas protestas de los agricultores de los Estados del sur, Puerto Rico y Cuba, cuyos intereses hería directamente el Proyecto, limitóse la disposición legislativa a una pequeña reducción en los derechos y la resuelta protección al producto norteamericano, puertorriqueño y cubano por medio de una prima especial.

En Venezuela había ya despertado interés esa industria, y aunque el fracaso del Proyecto en el Congreso de Washington hubiera justificado cualquier desaliento entre los más optimistas, jamás se pensó aquí en retroceder en la explotación de ese ramo de la agricultura; antes bien, bajo la iniciativa del General Juan Vicente Gómez, quien previó el gran porvenir que aquella representaba para Venezuela, se montó el primer Central, a orillas del Lago de Valencia, donde existen vastos campos muy propicios para el cultivo de la caña.

Ese ejemplo fue a poco secundado por muchos capitalistas del país, y de ello resultó la organización de varias Compañías Anónimas: tan así que en 1914 se principió la montura de los Centrales “Venezuela”, “Ceiba”, “Sucre” y otros. Sin embargo, no todas ellas han visto prosperar sus negocios, y de allí que muchas personas que han vivido atentas al desarrollo de la industria azucarera en este país, se pregunten cómo es que no logran aquí los Centrales idénticos, beneficios a los de Puerto Rico y Cuba. Fácil es, empero, contestar esas preguntas. En primer lugar, la industria azucarera es cosa nueva en Venezuela, y como en todo lo nuevo, el aprendizaje es costoso; en segundo lugar, algunas de las Compañías venezolanas basaron sus cálculos sobre capital necesario en el de los Centrales de Puerto Rico y Cuba, sin establecer las diferencias naturales, y de ello resultó que antes de terminar la montura de las maquinarias se les había agotado el dinero, y como no consiguieron más, se desanimaron y desistieron del negocio. También hubo quienes descuidarán el punto vitalísimo de la administración hasta el grado de poner al frente de las empresas a individuos inexpertos en el negocio.

La mejor prueba de que la industria azucarera da proventos es que entre las empresas establecidas en Venezuela las hay que han triunfado. El Central “Tacarigua” montado, como ya he dicho bajo los auspicios del Benemérito General Juan Vicente Gómez, presentó el año pasado, en su primera Junta anual de accionistas, un magnífico beneficio líquido, y hasta la fecha ha seguido con el mejor éxito y el Central “Venezuela” bajo la experta dirección de su Presidente, D. Juan E. París, está dando pruebas de halagador porvenir.

La guerra europea ha favorecido a Cuba y Puerto Rico por el fabuloso precio que ha alcanzado el azúcar, y en los últimos años se han montado allí innumerables Centrales; pero como la guerra no será eterna y quiera Dios que termine pronto, la situación tiene que cambiar con la vuelta a los mercados mundiales de los azúcares rusos, alemanes y austro húngaros, extrañados de aquéllos desde el principio de la conflagración actual. Venezuela podrá, no obstante, resistir la consiguiente baja, gracias a la fertilidad de sus tierras que garantizan una gran producción, y el poco gasto que acarrea aquí el cultivo de la caña. Lo que se requiere es preparación para producir el artículo lo más barato posible, lo cual se ha de conseguir montando maquinarias completamente modernas y evitando costosos gastos de transporte. Al efecto deben elegirse con preferencia, para los Centrales, las orillas del mar o ríos navegables, a fin de que los productos puedan ser llevados a los mercados extranjeros de consumo a satisfactorio costo; y tener administración económica y control químico para la escrupulosa fabricación. Así estarán las Compañías Venezolanas en condición de triunfar en la competencia que se espera al terminar la guerra.

E. Van der Ben.

Ingeniero Químico Azucarero.

(Publicado en el Periódico “El Nuevo Diario”, el 14 de junio de 1918).


ESCUELA NORMAL DE MUJERES, VENEZUELA, AÑO 1918


Caracas. Grupo de funcionarias y alumnas de la Escuela Normal de Mujeres, durante el gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela. Foto: Luis F. Toro. Año 1918.

Este plantel está regentado por la Directora, señorita Luisa Navarro, la Subdirectora, señorita Lola Amengual; y la Ecónoma, señorita Amelia Toledo. Allí han cursado estudios como Internas y con éxito halagϋeño, las alumnas: Vestalia Otamendi, Ana Espinosa, Carmen T. Morales, María L. Vargas, Petra M. Fernández, Alicia González, Carmen Combellas, Ángela Millán, Blanca A. Ugueto, Rosa Suárez, Rosario Rodríguez, Belén Martínez y Ana G. Ohep.

Alumnas Externas: Lola Martínez C., Lola Correa, Luisa E. González, Berta Mϋller, María L. Ruiz e Isabel Sánchez.

Las citadas alumnas, han presentado exámenes parciales ante la Comisión Normalista en el Consejo Nacional de Instrucción y se preparan a recibir sus grados de Maestras, después de haber adquirido brillantes credenciales por su dedicación al estudio y estricta observancia de la disciplina escolar.

Las internas, ya obtenido el grado, prestarán servicios en los planteles de otros pueblos de la República, donde aportarán el valioso contingente de sus conocimientos.

En la labor de la Escuela Normal de Mujeres, resalta la saludable influencia que ha ejercido en la cultura del país el Benemérito General Juan Vicente Gómez, mediante el nuevo plan de estudios que no se abandona al acaso y al favoritismo, sino que prepara al propio tiempo el maestro y el discípulo, creando elementos útiles para la difusión de la enseñanza, a fin de que no se derroche en vano el tesoro público ni se defraude la aspiración del pueblo en la esfera de la Instrucción.  

(Publicado en "El Nuevo Diario", el 5 de junio de 1918).


sábado, 7 de noviembre de 2020

FLORENCIO GÓMEZ NÚÑEZ: ANIVERSARIO DE SU NATALICIO

 (Por: Rafael Dupouy Gómez)



Nació el 7 de noviembre de 1908 en Maracay, hijo del General Juan Vicente Gómez, se le recuerda por derecho propio, como el pionero, fundador y consecuente vigilante de la aviación venezolana, gran taurino y promotor de los deportes.

Florencio Gómez Núñez, nació en Maracay, Edo. Aragua, el 7 de noviembre de 1908. Hijo del General en Jefe Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, y Dolores Amelia Núñez de Cáceres. Fue bautizado en la capilla del Palacio de Miraflores. Su infancia transcurrió en la ciudad de Maracay. Como dato curioso, siendo niño, tuvo la dicha de ser atendido y curado de la Fiebre Amarilla por el eminente Dr. José Gregorio Hernández y preparado para recibir su Primera Comunión por la Madre María de San José, el 16 de julio de 1919. Estudió en el Colegio Salesiano de Valencia, Edo. Carabobo. Fue Miembro Fundador de la Cruz Roja de Maracay (1932). Nombrado por la Academia Hispanoamericana de Ciencias y Artes como Académico, el 26 de mayo de 1933, Cádiz (España). Presidente del Club “Venezuela” en Caracas (1933).

De Profesión Agricultor y Ganadero, vivió intensamente todo el proceso experimentado por la Aviación Militar y Civil de Venezuela fundada por su padre, el General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República. Su desvelo por la aviación venezolana, fue estimulado por el reconocimiento de su padre, quien para el año de 1928, le confirió el inmenso honor de ser la persona de enlace entre el Presidente de la República y el Ministerio de Guerra y Marina, con la orden de consultársele previamente todo lo referente a los asuntos vinculados con nuestra aviación.

PIONERO E IMPULSOR DE LA AVIACIÓN VENEZOLANA



Florencio Gómez Núñez, fue protagonista y testigo del nacimiento de la Fuerza Aérea Venezolana, creada por el gobierno de su padre el Benemérito General Juan Vicente Gómez, para sentar las bases del desarrollo de una de las armas fundamentales para el progreso y la defensa de la República. En su larga vida de 87 años, recibió innumerables homenajes y reconocimientos por parte de la Fuerza Aérea Venezolana. En su valioso libro “Mis Apuntes sobre la Aviación Venezolana”, publicado en 1970, dejó impreso su testimonio histórico sobre los inicios de la aviación venezolana. Su pasión por la aviación y el contacto directo con los pilotos y mecánicos, llevó a Florencio Gómez Núñez al grado de ser considerado el “Padrino de la Aviación Venezolana”, por el impulso y apoyo que desempeñó en el reinicio de las operaciones aéreas en 1924, después de superar una etapa difícil por algunos accidentes aéreos ocurridos durante sus inicios.

En su valioso libro “Mis Apuntes sobre la Aviación Venezolana”, publicado en 1970, dejó impreso su testimonio histórico sobre los inicios de la aviación venezolana. 
(Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Tuvo una significativa y valiosa actuación como Representante Directo entre el General Juan Vicente Gómez y el Ministerio de Guerra y Marina, interviniendo en la compra de los primeros Aviones de Guerra en julio de 1928, conformando el grupo aviones Breguet 19, Morane-Saulnier 145 y 230, Farman 190 y Curtiss-Osprey. Nacionalizó la Línea Generale Aeropostale Francesa, al comprar esa compañía a través de su persona, para fundar en 1934 la Línea Aeropostal Venezolana, primera Línea Aérea Comercial del país. Estableció el servicio de correspondencia aérea a diferentes ciudades del país en el Farman 190. Tuvo una especial participación en la creación de la Escuela de Radio–Telegrafistas y su adscripción a la Escuela de Aviación Militar. 

Fue testigo de excepción de las históricas visitas a Venezuela de los ases de la aviación mundial: Frank Boland (1912), Cosme Rennella (1920), Costes y Le Brix (1928), Charles Lindbergh (1928), Benjamín Méndez (1930) y Juan Ignacio Pombo (1935). Intervino directamente como factor decisivo para la conformación de la Ley de Aviación, el 25/7/1930, y su Reglamento Legal, concluido el 12/12/1934. Organizó y fomentó el primer vuelo nocturno en el país con un Breguet 19, llevado a cabo en Maracay (1929). Promocionó la primera Misión Militar de la Aviación Venezolana a la Ciudad de Cumaná, con aviones Breguet 19, el 12/8/1929. Intervino directamente en la compra del primer hidroavión Junker, en 1929, en el que se realizó el primer viaje con avión venezolano al extranjero, bajo el nombre de “Bolívar”, llevando a la Comitiva Venezolana a San Pedro Alejandrino, el 16/12/1930, en Santa Marta (Colombia), para los homenajes al Padre de la Patria en el Primer Centenario de su muerte. 

Procedió a la creación de la Primera Unidad de Combate denominada “Grupo Venezuela”, en 1930, con aviones Breguet 19. Patrocinó el primer viaje de una escuadrilla de tres aviones sobre Los Andes (1930). En el año 1933, intervino en la adquisición de un grupo de aviones Breguet 27, Dewoitine 500 y anfibios Loire-Oliver en 1935. Promovió el envío de la Primera Misión Aérea al extranjero en plan de entrenamiento y prueba de aviones a Francia (1935). Tuvo el alto honor de volar en compañía de grandes aviadores como Charles Lindbergh, Dieudonné Costes, Marcel Doret y Marcel Detroyat.

Entre algunas de sus principales distinciones destacan: Haber recibido la Condecoración y el Diploma de la Orden Nacional de la Legion d'Honneur en el Grado de Caballero, otorgado por la Presidencia de la República de Francia, el 10/7/1934. Comendador de la Orden del Libertador, el 19/12/1934. Fue designado Miembro Honorario de la Fuerza Aérea Venezolana, el 6/8/1956. Miembro Fundador del Museo Aeronáutico en Maracay (1960). Recibió la Cruz de la Fuerza Aérea Venezolana, en su Primera y Segunda Clase, en los años 1983 y 1956 respectivamente. Condecorado con la Orden Tte. Carlos Meyer Baldó, en su Única Clase, Maracay, 14/4/1988. 

Recibió las “Alas de Piloto Comandante” entregadas por la Línea Aeropostal Venezolana, el 30/1/1990 y la Placa de Reconocimiento de la Línea Aeropostal Venezolana en el 60º Aniversario de su Creación, a su Fundador, Caracas, enero de 1990. Fue colocado su retrato en el Salón de los Pioneros de la Aviación, en la Base Sucre, Edo. Aragua, 1991. Recibió la Condecoración “Alas de Pecho de Piloto Comandante” otorgada por la F.A.V., el 10/9/1992. El 27/4/1993 se creó institucionalmente el Premio “Don Florencio Gómez Núñez”, destinado a incentivar la investigación y el desarrollo de proyectos que contribuyan al progreso tecnológico de la Fuerza Aérea Venezolana. El 15/9/1997 fue reinaugurado el Aeropuerto de Aragua, bautizado con el nombre de “Florencio Gómez Núñez” por la Gobernación del Estado Aragua. Se inauguró el Centro de Investigación y Desarrollo Aeroespacial (CIDAE), bautizado con el nombre de “Florencio Gómez Núñez”, el 1/12/2004.

GRAN AFICIONADO TAURINO

A la izquierda: Florencio Gómez Núñez con su hermano Juan Vicente en la Maestranza de Maracay, creada por sus entusiasmos. A la derecha: El gran Arquitecto Carlos Raúl Villanueva, entrañable amigo de los hermanos Gómez Núñez, encargado del proyecto de construcción de la magnífica obra. Año 1933. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, y sus hijos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, fueron grandes aficionados taurinos. Con sus aportes contribuyeron enormemente al desarrollo de la Fiesta Brava Nacional. La máxima figura de la historia del toreo Juan Belmonte, íntimo amigo del Gral. Gómez y de sus hijos, los Hnos. Gómez Núñez, expresó en una sentida dedicatoria, lo siguiente:

“A Juan Vicente y Florencio Gómez principales mantenedores de la Fiesta Nacional Española en América con el agradecimiento de un aficionado”. Juan Belmonte.

Florencio Gómez Núñez, se destacó siempre como un gran aficionado a la Fiesta Brava. Su pasión desbordada por los toros le hizo adquirir junto con su hermano, Juan Vicente Gómez Núñez, en España, 180 cabezas de ganado de la famosa ganadería andaluza de los hermanos Pallarés Delsors de Cabra, Córdoba, trayendo toda esta ganadería a Venezuela en el año 1932, por barco hasta el puerto de Turiamo (Edo. Aragua), fundando así “Guayabita”, la primera ganadería de toros pura casta española en Venezuela. Los toros fueron seleccionados en España por la máxima figura del toreo Juan Belmonte y el famoso rejoneador cordobés Don Antonio Cañero, quienes fueron sus grandes amigos.

PROPIETARIO Y CREADOR DE LA MAESTRANZA DE MARACAY

La Plaza de Toros Maestranza de Maracay, fue inaugurada por el General en Jefe Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, el 20 de enero de 1933. Su construcción se debió a la desmedida afición de sus hijos, Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, empresarios y propietarios de la joya arquitectónica que encomendaron realizar a su gran amigo, el arquitecto Carlos Raúl Villanueva. Florencio y su hermano Juan Vicente Gómez Núñez, organizaron de igual manera, las Ferias de Maracay en los años de 1933, 1934 y 1935 con gran éxito.


La Maestranza de Maracay, bautizada con el nombre de la máxima figura del toreo de Venezuela “César Girón”, es una plaza de toros llena de historia, donde se han presentado las más grandes figuras del toreo. Representa la cantera taurina venezolana y es una de las plazas de toros más bellas del mundo. Florencio Gómez Núñez, fue empresario de corridas de toros en Caracas, Valencia y Maracay. Toreó con mucha frecuencia de capa y muleta como aficionado práctico. Se entusiasmó de igual manera por el arte del rejoneo. Cultivó una gran amistad con importantes figuras del toreo que escribieron páginas en la historia de la Fiesta Brava. La Asociación Venezolana de Criadores de Toros de Lidia lo designó por unanimidad como su Primer Miembro Honorario el 15/10/1985. El Concejo Municipal del Edo. Aragua acordó el 21/10/1985, nombrar a Florencio Gómez Núñez persona notable con méritos para consultas necesarias, en lo relacionado con la Comisión Taurina del Distrito Girardot, y Asesor Ad-Honorem Vitalicio.

Florencio Gómez Núñez y su hermano Juan Vicente, fundaron “Guayabita”, la primera ganadería de toros pura casta española en Venezuela en 1932. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez). 

DEPORTISTA Y PROMOTOR


Florencio Gómez Núñez, fue un gran aficionado deportivo. En su juventud practicó varios deportes y posteriormente se dedicó a patrocinarlos. Jugó y fundó junto con su hermano Juan Vicente los equipos de béisbol “Spalding Star”, que fue el primer equipo de béisbol de Maracay (1919) y posteriormente, el “Maracay B.B.C.” (1924). Allí jugaron: Santiago Torres “Péniman”, Lázaro Quesada, Balbino Inojosa, Rafael Net, Pepe Gino Lozada, y Manuel Antonio “El Pollo” Malpica, entre otros. También fundó el primer equipo de béisbol que existió en la Escuela Militar que se llamó “Los Cadetes” (1929) y el equipo “Gold Smith” de Maracay (1930).

De igual manera, Florencio Gómez Núñez y su hermano Juan Vicente, integraron y fundaron el primer equipo de basket-ball en Maracay, llamado “Piratas” en 1928. Ellos contrataron a un entrenador de basket puertorriqueño llamado Onofre Carballeira, quien fue Hall de la Fama de su país. Fue Miembro Fundador del Automóvil Club de Venezuela, el 28/10/1926 y promotor del Moto Club en Maracay (1926). En Polo Ecuestre, conformó en Maracay las escuadras “Mamoncito” y “Piratas”, durante el lapso comprendido entre 1928 y 1935. Fundó el Club de Polo de Maracay, el 13 de julio de 1928, disputándose un campeonato anual, al cual le dieron el nombre de “Copa Stabler”. Practicaban con caballos criollos e importados en el campo de la Escuela de Aviación Militar frente a los hangares.


A mediados del año 1932, Florencio y su hermano Juan Vicente, fundaron el primer haras que se estableció en Venezuela llamado Haras “Mamoncito”, dedicado exclusivamente a la cría de caballos de carrera. Criaron muchos caballos, el primero fue "Maracay III", "Lanza Libre", "Copper Venus", "Picaresco", "Kaiser", "Arrollador", "Despreciado", "Taparito" y el más famoso "Burlesco" que tiene una estatua en la entrada del Hipódromo de La Rinconada. 

Los hermanos Gómez Núñez patrocinaron también el ciclismo en Venezuela, ayudando personalmente a Teo Capriles, donando la Copa “Vuelta al Lago de Valencia” ganada por Teo y también la Copa “Santa Rita” corrida el 5/7/1935, ganada por el ciclista Nicanor Caballero.

En 1933, con la ayuda de los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, Simón Chávez “El Pollo de la Palmita” viajó al exterior para enfrentarse a reconocidos boxeadores, convirtiéndose en el primer boxeador venezolano en pelear en Europa. Como promotor de Boxeo, organizó varios festivales boxísticos en la Plaza de Toros de Maracay, destacando la pelea del Campeonato Peso Pluma de Venezuela entre Enrique Chaffardet vs. Simón Chávez (1934) y el combate entre el cubano Ex-Campeón Mundial en dos categorías Eligio Sardiñas “Kid Chocolate” y el boxeador norteamericano Cliff Boykin, Ex-Campeón Pluma (1935). 

En la década de los años 50, Florencio Gómez Núñez, integró la Junta Directiva del equipo de fútbol “La Salle S. C.” y contrató como Director Técnico al célebre portero español Ricardo Zamora en la época de la apasionada rivalidad existente entre los equipos La Salle y Loyola. En el año 1994, el historiador y cronista de Maracay Oldman Botello, realizó un excelente libro sobre las memorias de Florencio Gómez Núñez, titulado “Mis 27 años junto al General Gómez”.


Florencio Gómez Núñez se casó, el 23 de diciembre de 1935, con Elena Arráiz Lossada, de cuya unión nacieron Rosa Elena y Florencio Vicente Gómez Arráiz. Dios bendijo su hogar permitiéndole celebrar el 60º Aniversario de feliz matrimonio en compañía de su inseparable esposa, su hija, nietos, bisnietos y familiares. Falleció el 31 de diciembre de 1995, en Caracas a los 87 años de edad.

Este escrito es un sentido homenaje dedicado a mi abuelo, cuya memoria permanecerá eternamente en nuestros corazones.

Rafael Dupouy Gómez