viernes, 12 de junio de 2020

LA DIPLOMACIA Y ECONOMÍA EN EL GOBIERNO DEL GENERAL JUAN VICENTE GÓMEZ


El Señor Rafael Paredes Urdaneta, Cónsul General de Venezuela en Alemania, con residencia en Hamburgo, quien ha sido honrado por sus colegas con la designación de Decano del Honorable Cuerpo Consular de esa ciudad en 1934, durante la Presidencia del Benemérito General Juan Vicente Gómez. 


SÍNTESIS DE LA DIPLOMACIA Y LA ECONOMÍA VENEZOLANA, ANTES DE 1936.

(Por: Rafael Paredes Urdaneta)

Mi distinguido amigo, Doctor Miguel Ángel Burelli Rivas, antiguo Embajador, antiguo encargado de la Cancillería y ex-candidato a la Presidencia de la República, ha publicado, recientemente, en “El Universal”, un interesante trabajo, titulado: “REPRESENTACIÓN EXTERIOR" con cuyo contenido estoy identificado en sus aspectos generales.

Ahora bien, como en uno de sus párrafos afirma: “Por desgracia, los propósitos que desde 1936 han querido hacer de la Cancillería el instrumento idóneo de la política exterior, carecieron de comprensión, de tiempo y de recursos financieros para imponerse”. De la lectura de esas apreciaciones, se podría colegir que, nuestra diplomacia, antes de ese año, estaba en manos inexpertas, poco idóneas, es decir, que era un caos sin rumbo, sin personalidades y que en 1936 surgió de un diluvio, rotunda afirmación ésta que se contradice con la realidad y con los muchos triunfos conquistados.

Como el Doctor Burelli Rivas, era apenas un niño para aquella época, sólo ha llegado a su conocimiento, como a la mayoría de los venezolanos de su generación, las informaciones desfiguradas y aviesas que se tejieron a partir de Diciembre de 1935.

Nosotros los que actuamos durante décadas, antes y después de 1935, en el servicio diplomático, consular y de cancillería, estamos en el deber ineludible de aclarar conceptos para evitar equívocos y orientar, mejor, la opinión pública. Circunscribo esta exposición al período que se inicia en Diciembre de 1908, cuando se restablecieron las relaciones diplomáticas que se encontraban rotas con muchos países amigos y pospongo los anteriores períodos para investigaciones más profundas. Quiero dejar constancia que en nuestro servicio exterior, desde sus inicios, 1810, brillaron hombres eminentes, entre otros muchos: Simón Bolívar, Andrés Bello, Manuel Palacio Fajardo y el Canónigo José Cortés de Madariaga, que dieron lustre al gentilicio: con sus Doctrinas y Congresos Interamericanos; Tratados de Derecho Internacional; Alianzas y divulgaciones sobre Venezuela que, hasta hoy, sirven de guía y pauta a la América entera.

Al General en Jefe, Juan Vicente Gómez, como Presidente de la República o Comandante de las Fuerzas Armadas, corresponde todo el activo o pasivo del período comprendido entre Diciembre de 1908 y 17 de Diciembre de 1935 y, los que en ese Gobierno servimos, todos, absolutamente todos, somos solidarios de nuestras personales actuaciones.

Es bien conocido que el General Gómez tuvo la colaboración de los hombres más eminentes del país, en: Consejo de Gobierno, Congreso, Gabinete, Estados, Administración y Servicio Exterior.  En este último, fueron sus Cancilleres notables, entre otros: José de Jesús Paúl, Juan Pietri, Manuel Antonio Matos, Gustavo Sanabria, Domingo A. Coronil, Ladislao Andara, Ignacio Andrade, Bernardino Mosquera, Esteban Gil Borges, y Pedro Itriago Chacín. En el servicio exterior y de cancillería, sobresalieron por su valor intrínsico y actuación: José Gil Fortoul, César Zumeta, Pedro Manuel Arcaya, Pedro Emilio Coll, Manuel Díaz Rodríguez, Lisandro Alvarado, Carlos F. Grisanti, Laureano Vallenilla Lanz, Mario Briceño Iragorri, Andrés Mata, Arturo Uslar Pietri, Santiago Key Ayala, Caracciolo Parra Pérez, Diógenes Escalante, Villegas Pulido, Eduardo Dagnino, Santos Dominici, Pedro César Dominici, Simón Planas Suárez, Diego Carbonell, Julio Sardi, Francisco Javier Yánez, Francisco Gerardo Yánez, Pepe Austria, J. A. Ramos Sucre, Luis F. Calvani, Martín García, Diego Bautista Urbaneja, Alberto Urbaneja, Antonio Reyes, Laureano Vallenilla Lanz, hijo, Manuel Arocha, Alejandro Fernández García, Bernabé Planas, Pedro Planas, Bernabé Planas, hijo, Andrés Rodríguez Azpúrua, Juan Bautista Pérez, Alejandro Fuenmayor, Enrique Bernardo Núñez, Juan Santaella, Villanueva Mata, Luis Churión, Cristóbal Benítez, Salustio González Rincones, Aguilar Lameda, Arroyo Lameda, Arroyo Parejo, Vicente Grisanti, Vetancourt Aristeguieta, Betancourt Sucre, José Abel Montilla, Manuel Revenga, Carlos Aristimuño Coll, Jesús María Clemente Revenga, José Tomás Carrillo Márquez, Emilio Ochoa, Rafael Isava Núñez, Raúl Capriles, Posse Rivas, Escobar Llamozas, Cristóbal Mendoza, Atilano Carnevalli, Alberto Adriani, Jacinto Fombona Pachano, Julio Planchart, Mariano Picón Salas, José Santiago Rodríguez, Vicente Lecuna, Conde de Valerí, Falcón Briceño, Carlos Alamo Ibarra, Juan Iturbe, Enrique Gil Fortoul, Manolo Dagnino, Raúl Viale Rigo, Urdaneta Braschi, Eudoro Urdaneta, Ildemaro Urdaneta, Picón Febres, Picón Lares, E. Calcaño, Lope Tejera, Alberto Smith, Héctor Luis Paredes, Luis Correa, Casas Briceño, Victorino Márquez Bustillos, J. A. Tagliaferro, Rafael Bracamonte, Mariano Villarroel, Angel Alamo Ibarra, Parra Márquez, Diego Bustillos, Luis Elizondo, Luis Báez, Pedro R. Rincones, Pedro Rincones Baldó, Alfredo Olavarría, Alfonso Acero, Cristancho Rojas, Itriago Sifontes, Álvarez de Lugo, Heuer Lares, Guillermo Amitesarove, Julio Méndez, Arístides Galavís, Carlos Hellmund, Horacio Leiva, Leiva hijo, Rafael Ángel Arráiz, José Tadeo Arreaza Calatrava, Febres Cordero, Pedro Abreu Manzanilla, Gilberto Fernández-Peña, Elías Bernard, Eusebio Baptista, Ramón I. Chacón, Marcucci Delgado, Guillermo Sturup, Eduardo Hahn Echenagucia, Santos Ermini Arismendi, Ricardo Álvarez de Lugo, Carlos Villanueva, Simón Barceló, Luis Yépez, Francisco Duarte, Víctor Manuel Pérez Perozo, Pedro Rivero, Juan Vicente Camacho y Bolívar, Tito Salas, Pedro Centeno Vallenilla, Carlos Benito Figueredo, Gumersindo Torres, José Ignacio Cárdenas, Hernández Ron, Nicolás Veloz Goiticoa, Enrique Hermoso Domínguez, Demetrio Lossada Díaz, Rivas Santana, Enrique Tejera, Luis Alcalá Sucre, Herrera Mendoza, Manuel S. Sánchez, Gustavo Herrera, Andrés Eloy de La Rosa, Martín Matos Arvelo, Eduardo Marturet Mosquera, Julio Alfredo de La Rosa, Rafael Seijas Cook, Pino Pou, Chacín Itriago, Guevara Rojas, Samuel Niño, Francisco Risquez, Santiago Pérez Pérez, Enrique Pérez Dupuy, Lorenzo Mendoza Fleury, Julio Garmedia, José Eugenio Pérez, Vicente Peña, M. López Méndez, Julio Michelena, Eduardo Innes González, Juan Pietri Paúl, Amador Octavio, Arturo Santana, Bruzual Bermúdez, López Centeno, Pulido Villafañe, Fernando Díaz Paúl, Tito Liccioni, Héctor Viale Rigo, Parés Espino, Manuel M. Galavís, Chalbaud Cardona, Pedro La Riva Vale, Cayama Martínez, Emilio Costantino Guerrero, José María García, Ramón E. Vargas, Díaz González, Martínez Méndez, Isaías Medina Angarita, Monseñor Granadillo y Eleazar López Contreras (el Albacea Político del General Gómez).

El Señor Rafael Paredes Urdaneta, Cónsul General de Venezuela en Alemania, de manera espléndida celebró en el gran puerto alemán de Hamburgo, el 21° Aniversario de la Rehabilitación Nacional, el 19 de diciembre de 1929. Aparece el Señor Paredes Urdaneta en compañía del Burgomaestre de la ciudad y de sus colegas del Cuerpo Consular.

Muchas otras personalidades formaron, también parte del servicio exterior permanente o transitorio y pusieron muy en alto el nombre de Venezuela. Algunos de esos servidores provenían de Gobiernos anteriores, otros, muy pocos, retiraron, en un tiempo más o menos largo, su colaboración y algunos servimos en gobiernos posteriores. Conservándose así la tradición y continuidad. La mayoría de estos funcionarios del Servicio Exterior eran figuras destacadas desde fines del siglo XIX y hoy, muchos de ellos, desaparecidos, continúan siendo símbolos guías y paradigmas de la nacionalidad y es muy difícil borrarlos en las consultas u orientaciones históricas-científicas-artísticas y culturales.

Alternaban entre diplomacia-gobierno nacional o regional, parlamento, judicatura, academias, rectorados, cátedras, finanzas, periodismo o milicias. Siete de estos servidores en el exterior pasaron por la Presidencia de la República. Sería redundante hacer comparaciones con los períodos posteriores. Basta leer esa lista y analizar serenamente el valor intrínseco de cada uno de estos. Quiero destacar, solo un caso, por su universalidad, y, es, cuando César Zumeta presidió desde Ginebra la Sociedad de las Naciones, el Tribunal Internacional más alto y hace unos tres (3) años a Carlos Sosa Rodríguez le tocó honor semejante al presidir la equivalente, Naciones Unidas en New York y ambos distinguidos compatriotas las presidieron con altura é idoneidad.

En ese período, de 1908 a 1935, se inauguraron las estatuas del Libertador o monumentos en New York, París, Roma, La Paz, Panamá, Quito, Santiago, Suiza, Londres, España (Puebla de Bolívar), Bélgica, Costa Rica, Nicaragua y se pusieron las primeras piedras en Madrid y Buenos Aires y también en otras ciudades se tomaron iniciativas semejantes. En la misma época se estableció la Escuela de Diplomacia de Venezuela y se firmó el primer Tratado Bolivariano.

En Alemania tuvimos el honor de inaugurar el primer monumento a Bolívar en Europa y siete bustos y quince avenidas en su honor y homenajes a Miranda, Bello, Urdaneta, Sucre, Páez, Paredes, Teresa Carreño, etc. etc. También fuimos artífices en la donación al Presidente de Venezuela, General Gómez, de la valiosa espada de Tannemberg y el significativo Doctorado Honoris Causa que en muy raras ocasiones se otorgaba y que no se había llegado a la prodigalidad conque, en la actualidad se conceden. Tengo entendido que al General Gómez fue al primer venezolano que se le discernió tan elevada distinción y la cual anteriores gobernantes habían apetecido y solicitado. Ya, anteriormente, su Santidad, había consagrado al General Gómez como Príncipe de la Iglesia Católica.

Nos complacimos, durante nuestros 14 años consecutivos de representación en Alemania, del auge económico de Venezuela: en la cancelación de las deudas y demás compromisos contraídos para nuestra Independencia y por gobiernos posteriores a ésta (quedando eliminada la cláusula humillante, aprobada por el Congreso que establecía que las Aduanas y Renta Interna pasarían a ser administradas por potencias extranjeras en caso de demora del pago de los intereses): cuando nuestro país ocupó el primer lugar como exportador y el segundo como productor de petróleo en el mundo, gracias a las garantías y seguridades brindadas por la paz; y, cuando nuestra moneda, el bolívar, se estabilizó a 3,09 por dólar, cuya diferencia de venta a Bs. 3,19 pasó a distribuirse directamente entre los agricultores. Desempeñaron en ello papel primordial el Banco Obrero y el Banco Agrícola, de reciente creación gubernamental en aquella época. Por estas conquistas económicas y por el crédito ilimitado de la Nación, la prensa mundial nos llamó “La Feliz Venezuela”.

No se crea que estos triunfos eran producto del despilfarro de los dineros públicos, pues el Presupuesto de toda Venezuela, era anualmente menor que el actual PRESUPUESTO DEL ASEO URBANO DE CARACAS, que no llegaba ni a cincuenta millones de bolívares (Bs. 50.000.000,00) anuales.


Aspecto del regio banquete de 500 cubiertos, que fue uno de los más resaltantes actos del festival conmemorativo, el 19 de diciembre de 1929, en la ciudad de Hamburgo, Alemania.

Lo mucho o poco que se realizó en esa época fue obra de una buena y equilibrada administración. Con los escasos recursos de que se disponía, se cancelaron las deudas externas e internas, sin efectuar durante todo el período ninguna clase de empréstitos, ni haber gravado la Nación en ningún sentido. Los capitales y propiedades del Jefe de Estado y demás funcionarios estaban radicados en el país, y no como ha venido sucediendo, que los depositan en bancos extranjeros o los ponen a funcionar en otros lugares. El Situado de los Estados era igualmente exiguo y con las rentas estatales fluctuaba en las cercanías de un millón de bolívares por año. Hoy esos mismos Estados tienen alrededor de cien (100) millones de bolívares anuales y la Nación corre, hoy, con diversas ramas administrativas, que antes eran costeadas por los Estados. Quedaron en las arcas nacionales depositados centenares de millones de bolívares en oro. Ni la Nación, Estados, Municipalidades o Institutos tampoco contrajeron empréstitos. Ni el país avaló a empresas privadas.

La Zarandeada” Siembra del Petróleo, al amparo de leyes liberales, respetando el subsuelo como propiedad nacional. Una paz y orden perfectos, atrajo el capital extranjero para explotar todos nuestros recursos naturales y convertir, así, nuestro esquelético presupuesto y nuestra raquítica economía en Potencia de Primer orden y llegar, por estos factores, a tener presupuestos anuales, como en estos últimos años, de más de diez mil millones de bolívares (Bs. 10.000.000.000,00), los cuales no han sido suficientes para las crecientes burocracias y demagogias. Aquellos presupuestos anuales no tenían déficit.

Lamento no tener los documentos de consulta para publicar la lista completa de los funcionarios del servicio exterior, pero lo haré oportunamente agregándole los del Consejo de Gobierno-Gabinete-Directores y Consultores Parlamento y Legislaturas, Presidentes y Secretarios Generales de Estado y todos los demás altos funcionarios que actuaron durante esos 27 años. Así se podrá comprobar que hubo una colaboración integral de los venezolanos y que era lo más conspicuo y valioso del país.

La actual generación que conoce, únicamente un historial desfigurado, donde se abulta lo negativo y se oculta o se mixtifica lo positivo, podrá analizar serenamente y sin pasiones la realidad y de esta manera la justicia se impondrá y la verdad brillará con luz propia en el horizonte de la patria.

En mi libro "VIVIDO, VISTO y OÍDO" que publicaré en Europa, donde reposan mis archivos, aparecerán muchos detalles relacionados con Venezuela, su política Nacional e Internacional y sus personajes hasta nuestros días.

RAFAEL PAREDES URDANETA

Caracas: Agosto de 1969